Historia de la Guerra Coleóptera y Fría entre capitalistas y socialistas

Carlos AzcoytiaComo aportación a la historia de la patata quiero hacer mención a un hecho acaecido en plena Guerra Fría, qué más puede parecernos casi un chiste si no fuera por las consecuencias negativas que acarrearon entre la población de la República Democrática Alemana en unos momentos críticos, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la agricultura alemana, y de todo el Este de Europa, intentaba desesperadamente renacer tras el abandono de los campos y que atenazaba los estómagos de todos los contendientes europeos que tenían que partir de cero, sin semillas, y con el temor de los gobiernos a levantamientos populares sobre todo entre las poblaciones ocupadas.

Hay historias de los Servicios Secretos que bien merecerían un libro de humor porque lo que se denomina Inteligencia hubo veces, y las hay en la actualidad, que más parecen los ‘Inventos del Profesor Calabacete’, personaje del cómic español del TBO de los años 50 y 60 del pasado siglo y donde salen mal parados o nos hace preguntarnos qué significado tiene para ciertos gobiernos esa palabra, la de Inteligencia, y así nos va a todos.

Entre los inventos de dichos Servicios estuvo el de operar a un gato para poner dentro de su cuerpo un emisor con el que poder oír las conversaciones de los demoniacos comunistas en un parque y que murió atropellado por un coche el pobre animal antes de cumplir la misión asignada o ésta que les voy a narrar entre otras muchas y donde llegará a la conclusión que estamos en manos de lerdos faltos de imaginación.

Tras la Segunda Guerra Mundial toda Europa, incluida Rusia que también es europea, quedó devastada; los hombres útiles o estaban muertos, lisiados o, en el caso de los vencidos, en prisión, al menos su clase dirigente y técnicos, ya que habían estado comprometidos con el régimen fascista de Hitler, careciendo de todo lo básico para la supervivencia e inmersos en las reconstrucciones de sus países, algo que favoreció a uno de los aliados vencedores, Estados Unidos, que con su infraestructura intacta daba salida a todos sus productos y excedentes, hipotecando durante décadas a vencedores y vencidos pero reactivando de forma espectacular la economía de toda Europa, bueno, de la Europa que se acogió al conocido Plan Marshall.

El mencionado Plan de ayuda para reconstruir Europa por parte de los americanos, independientemente de ser el negocio de su vida, donde se consolidó como la primera economía mundial, tenía la doble vertiente de querer conseguir le hegemonía militar excluyendo a los países socialistas, a los que por cierto también se les propuso entrar en dicho Plan pero con condiciones leoninas que afectaban su soberanía nacional, tanto a la URSS cómo a sus países satélites, problema que llega hasta el día de hoy y que se refleja en la actual guerra de Ucrania.

En aquella guerra psicológica, previa a la que se conoció como Guerra Fría, cada potencia, Estados Unidos y la URSS, intentaban captar países que estuvieran dentro de su área de influencia o en el peor de los casos, como el de Finlandia, que se mantuvieran neutrales y es ahí donde entran los Servicios de Inteligencia y sus ‘sesudas’ estrategias para conseguir los fines marcados por sus respectivos países, al menos eso nos hicieron creer a todos.

Si en Europa, sobre todo en Alemania, se pasaba hambre, donde la gente moría por falta de alimentos o de frío de una forma real, pues nada mejor que doblegar voluntades que hacer creer a los que estaban al otro lado de las fronteras impuestas por los vencedores qué mostrarles lo maravillosamente bien que se vivía en los países capitalistas y así si pasas hambre que mejor aparentar que está ahíto para que sufras y nada mejor que rebuscar en el subconsciente colectivo y ¿qué es lo primero que nos viene al pensamiento?, pues una plaga tipo bíblica por ejemplo y poder mandar el mensaje subliminal de : ‘eso os pasa por ser comunistas’, algo parecido hicieron los católicos cuando apareció el SIDA y donde su mensaje fue: ‘eso os pasa por maricones y promiscuos, castigo de Dios’.

escarabajo4Puestos manos a la obra estudiaron cual era el alimento base de la población y sin quebrarse mucho ‘el coco’ llegaron a la conclusión que era la patata y dicho y hecho, al estilo de una guerra bacteriológica moderna, pero con bichos grandes, empezaron a bombardear los campos con escarabajos, eso sí, debidamente empaquetados y lanzados de forma discreta, tan discreta que los aviones militares volaban a baja altura, lo que hacía que los agricultores salieran de sus casas para ver cómo caían los regalos del Tío Sam, algo que no pasó desapercibido por las malignas autoridades comunistas que, por otra parte, no tenían sentido del humor; tampoco tenían que fue motivo para montar el ‘Telón de Acero’, por un lado para no impregnarse de la mierda capitalista y por otro para que sus habitantes no fueran en busca de ella como moscas, muy dadas a ese tipo de alimento.

Cómo toda plaga bíblica al final se vuelve contra los pueblos elegidos, ya que su dios es así de humorista, y en cuestión de años toda Europa quedó infectada por aquellos molestos bichos, que por otra parte no había forma de matarlos porque los venenos e insecticidas pasaban a los alimentos y así, en un mundo tecnificado y mecanizado, se tuvo que recurrir a la recolección manual, donde algunos se sacaron hasta un jornal con el que pagar sus deudas de las maquinarias agrícolas que compraban a los americanos.

La primera referencia que se tuvo en España, defensora de los valores de occidente y martillo contra los comunistas sin que nadie se lo pidiera al dictador Franco, apareció en un periódico hoy desaparecido, ‘El Pueblo Gallego’, que en 1948 daba la siguiente noticia:

noticiapatata

Ahora creo que es el momento de escribir algo sobre la historia de dichos escarabajos y su expansión  y digo que es ahora el momento porque soy el que os narro esta casi película, si hubiera sido otro a saber que ritmo llevaría esto.

Este tipo de escarabajo procede del continente americano y se especula que su entrada en el europeo fue en la Primera Guerra Mundial, en concreto en 1917 por el puerto de Burdeos, según se cuenta porque no encontré estudios serios para afirmarlo ni para negarlo de forma categórica, pero recomponiendo todos los trozos encontrados su historia queda así:

La primera descripción del escarabajo de la patata se le debe al entomólogo americano Thomas Say que en 1824 lo estudió; un inofensivo  animal, hasta que conoció la planta de la patata, que vivía al este de las Montañas Rocosas y se alimentaba de solanáceas silvestres, también conocido como el Escarabajo del Colorado y del que pocos podían imaginar que en poco tiempo sería casi una plaga bíblica tanto en América como en Europa.

Hay quien dice, yo no me lo creo, que entró en nuestro Continente por Irlanda en el año 1845, esto se habló en un libro editado por la Junta de Castilla-La Mancha, dentro de un congreso de historia, ver Bibliografía, todo un fallo de investigación porque está muy documentada la enfermedad de las patatas en Irlanda, para saber más aconsejo leer mi libro de próxima publicación sobre la historia de la patata en Europa por parte de la Academia Aragonesa de Gastronomía. Otros por contra, parece más lógico aunque no descarto que fuera antes, dicen que el escarabajo entró por el puerto Burdeos (Francia) como ya he comentado, seguramente como pasajero de un barco de abastecimiento para las tropas norteamericanas.

Ahora llega la noticia que pudo cambiar el mundo y eje del presente trabajo.

En un artículo publicado el 19 de julio de 1933 en La Vanguardia, pág. 5, miércoles por cierto, donde el corresponsal en Alemania comentaba que en cuestión de diez años “en Francia y en otros países, la guerra contra el escarabajo de la patata ha llegado a ser una verdadera cuestión económica. La mayor parte de los países, como Alemania, Inglaterra, Holanda, Suiza y España, prohíben la entrada de legumbres y frutos procedentes de las comarcas francesas infectadas por la plaga; pero a pesar de todas las medidas de defensa, y de todas las restricciones, el escarabajo continúa sistemáticamente su invasión. La comisión internacional reunida en París para tratar de esta calamidad ha considerado, como muy probables, los rumores según los cuales esta plaga ha pasado ya por encima de los Pirineos”, dato a tener en cuenta para saber en qué año llegó  España y tiempo aproximado de su propagación, ya que también decía que su avance estaba estimado en unos 140 kilómetros al año.

En dicho congreso se estimaba la llegada del escarabajo a Alemania, sin contar que fuera antes llevado accidentalmente en cualquier medio de trasporte, a mediados de 1934 (importante no olvidar las fechas).

La propaganda nazi donde se quería dar la imagen de un pueblo muy disciplinado y tecnológicamente avanzado casi llega a rozar el ridículo cuando se lee lo siguiente: “El Departamento de Estudios Biológicos del Reich, en su Sección de Agricultura, se dedica, actualmente, a la investigación de los medios defensivos. Los meses de junio y julio son considerados como los más propicios al desarrollo de la plaga del escarabajo. Numerosas organizaciones agrícolas que disponen de todos los medios necesarios, se hallan preparadas para actuar. Todos saben ya cómo aparece el escarabajo y donde pueden encontrarse sus huevos y larvas. Se reparten cientos de miles de hojas con instrucciones y grabados, y en todas las escuelas populares se fijan láminas representando el escarabajo de la patata y destinando a su estudio toda una semana. Durante esta semana, casi todas las conferencias versan sobre este calamitoso insecto. Los profesores señalan y describen las comarcas francesas infectadas, donde la plaga no ha podido ser contenida; en las clases de matemáticas, los alumnos deben de hacer operaciones relacionadas  con el número de huevos que ponen las hembras en un espacio determinado de días, y, entonces, los maestros demuestran la cantidad de retoños de patata que en medio año pueden devorar los insectos nacidos de una reducida cantidad de hembras”, hasta aquí todo parece perfecto, el gran estado fascista alemán pone a todos sus ciudadanos en estado de alerta ante una invasión de insectos, sus laboratorios preparados, su tecnología a pleno rendimiento; todo un país a punto para defender sus fronteras ante los invasores, lo malo de todo esto, el pequeño fallo, era que la más efectiva de las formas era coger animalito por animalito con la mano, meterlos en botes y al final de la jornada proceder a su destrucción, rustica forma de combatir un mal en un pueblo que quería sorprender al mundo al creerse una raza superior y que triunfaba en la mente de muchos por ser el primero que supo hacer propaganda.

Terminaba dicha información con estas heroicas argumentaciones: “Todos los campesinos y trabajadores del campo (se le olvidó poner los niños de los colegios) conocen ya al amarillo y pequeño escarabajo, con diez rayas negras en la espalda, sus huevos y sus larvas. Si apareciese la plaga (que apareció), en un momento se pondrían en función las medidas para combatirla. El problema es de la mayor importancia, pues corre peligro de ser aniquilado uno de los medios de alimentación de todo un pueblo: el tubérculo de la patata”, hecho (ojo que no es falta de ortografía) de menos en esta información del diario ‘La Vanguardia’ el célebre saludo ‘Heil Hitler!’, menudo papanatas era el periodista que escribió el artículo.

Artículo de La Vanguardia anteriormente citado

Artículo de La Vanguardia anteriormente citado

Con estos antecedentes sobre la expansión por Europa del escarabajo de la patata, en el momento más inoportuno posible para ser combatido, en España por la Guerra Civil (o incivil) y en el resto por la Segunda Guerra Mundial llegamos a la historia más alucinante jamás soñada, la que cuenta la necedad  de los comunistas para defender su propia impotencia ante los acontecimientos, algo vergonzoso.

Antes de seguir quiero hacer referencia a un artículo publicado en la web de la BBC, firmado por Lucy Burns, de fecha 4 de septiembre de 2013 que nada más comenzar a leerlo nos llena de dudas porque hace referencia al primer lugar donde se decía que tiraban las cajas con escarabajos los norteamericanos y si se pone en Google dicha ubicación, Shoenfels bei Zwickau, sencillamente no existe, aunque sí la ciudad de Zwickau (que efectivamente estaba en la Alemania del este), lo mismo ocurre con el nombre del agricultor al que hace referencia, un tal Max Treger, por lo que no es fiable dicha información, ya que también carece de bibliografía, aunque las imágenes son muy atractivas. Hay varias webs que evidentemente se han copiado unas de otras, el mal de internet, pero eso es producto de otro insecto despreciable que se comen los derechos de autor y donde por más que se repitan las cosas nunca llegan a ser verdad.

Tras la Segunda Gran Guerra, Alemania, se quedó sin infraestructuras, sus fábricas habían sido bombardeadas y si quedaba algo los aliados se lo llevaban para reponer y cubrir las necesidades de sus países, entre otras cosas los fertilizantes y los insecticidas, lo que hizo que los campos alemanes se quedaran indefensos ante las plagas y, claro está, la principal era la del escarabajo, así que atento a lo que ocurrió, que esto es para tocarle la trompetilla a Joseph Stalin.

Volvemos a repasar la hemeroteca donde encontramos una crónica de fecha 12 de julioescarabajo3 de 1958 que no tiene desperdicio, tanto por la información como por el cambio de talante político del periódico y donde bajo el título ‘Gran política y pequeños insectos’ nos contaba algo que hoy podía causar risas entre los lectores pero que en aquellos momentos puso en peligro la recién alcanzada paz mundial.

El enviado especial en Fráncfort, Ramón Garriga, daba noticias de las manifestaciones que se habían producido en la parte comunista de Berlín por las Juventudes Comunistas Alemanas que se desarrollaron a finales de mayo de dicho año y que contaba de la siguiente forma: “…denunció el jefe de la propaganda de la zona soviética, Gerhard Eisler, que aviones norteamericanos volaban sobre algunas regiones de la Alemania oriental para arrojar estos terribles escarabajos que estropean las cosechas de patatas”, algo que una mente sensata (en aquella época parece que nadie lo era, seguramente al estar aturdidos todavía por los ruidos de las bombas) debía preguntarse cuál era la razón para qué los norteamericanos arrojaban escarabajos de la patata, al puro estilo de los Hermanos Marx de ‘más madera’, si ya estaban inundados de ellos desde hacía más o menos veinticinco años.

Pero la cosa no terminó ahí, que para hacer el ridículo el ser humano no tiene límites, y así anunciaba el enviado especial que “El panorama ha cambiado de repente cuando con toda seriedad el Gobierno de la U.R.S.S. ha entregado al representante americano en Moscú una seria nota de protesta pidiendo que se castigue a los culpables de llevar a cabo este meditado plan de extender la peste sobre todos los cultivos de patatas de la Europa oriental. Esta protesta ha hecho comprender que el Kremlin inicia una gran jugada con Berlín como objetivo final. Manejando unos insectos muy pequeños quiere demostrarnos ahora Stalin que se puede realizar gran política internacional”.

No piense que la idea se tomó a la ligera, que fue algo muy bien meditado por las autoridades comunistas, la pena es que Stalin no escribiera un libro cuyo título bien podía ser ‘La Historia se reirá de mi’, al ejemplo del de Hitler con su ‘Mein Kampf’s de exterminios’ o el de Fidel Castro con su ‘La historia me absorberá’ (si alguna vez muere, algo que ya no creo que ocurra, está amojamado), si está atento a lo que lee se dará cuenta de unos sutiles cambios en los títulos que podrían ser más válidos que los que tienen, pero siguiendo con el tema y la ‘alta’ política de aquellos próceres de la humanidad, porque dichas quejas fueron hechas justo dos días después de que los comunista dejaran sin electricidad a la ciudad de Berlín y sin ferrocarril pretextando obras de modernización, algo que intentaron burlar con un puente aéreo por parte de los aliados para abastecerla de alimentos; el corte de luz que se produjo por no pagar la factura mensual de un millón de marcos revisada al laza, lo qué les hacía a los comunistas, cuando quisieran, prohibir los vuelos sobre su territorio por culpa del gracioso que tiraba escarabajos, aprovechando, eso sí, la debilidad norteamericana que estaba inmersa en la Guerra de Corea y los europeos tenían menos fuerza que el silbido de una vaca.

¿Hasta qué punto se creían los rusos dicho discurso?, pues para ser realistas ninguno, tanto es así que ese mismo año le compraron a los norteamericanos, que habían tenido excédete en sus cosechas, cincuenta mil toneladas de patatas a precio de saldo, un centavo los cincuenta kilos y así se escribe la historia.

Termina el corresponsal con estas palabras: “Ahora la única cosa que se tendrá que ver es si realmente Stalin realiza un nuevo y extraordinario golpe, como sería la ocupación total de Berlín, jugando simplemente con estos minúsculos insectos que son los escarabajos de la patata”.

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Ahora, a modo de anécdota, quiero contar la forma de combatir el escarabajo dichoso y que muy bien narra Anna Funder, ver bibliografía, donde hace referencia a la mano de obra encargada de eliminarlos y que no era otra que la de los niños. En dicho libro cuenta: “Por esa época todavía había racionamiento. El azúcar escaseaba y los caramelos eran un lujo. Pero había un plan para incentivar a los niños. Por cada escarabajo que cogíamos nos daban un penique. Por una larva, medio penique. Y por cada cien, nos daban tarjetas de diez raciones de azúcar. Así los niños nos íbamos a los sembrados cada vez que teníamos un minuto nos dedicábamos a buscar escarabajos y larvas, larvas y escarabajos. Los entregábamos y nos daban más caramelos de los que podíamos comer”.

Anteriormente a todo esto, en otra noticia encontrada en la hemeroteca de ‘La Vanguardia’ encontré la siguiente noticia de la agencia EFE, fechada el 6 de julio de 1950, con el título de ‘El escarabajo de la patata es instrumento inadecuado de la política exterior’ donde sucintamente decía: “Los Estados Unidos han rechazado la acusación del Gobierno de Praga de que sus aviones están arrojando sobre Checoslovaquia occidental escarabajos de la patata. En una nota entregada en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Norteamérica señala <lo poco adecuado que es el escarabajo de la patata como instrumento de política exterior> y expresa sus dudas de que el escarabajo de la patata pudiera aún en su fase de mayor voracidad, atacar el tejido de la amistad que une a los pueblos de Estados Unidos y de Checoslovaquia”, después de dicho esto más de uno debió sentirse descansado porque por más que lo leo no veo una coherencia en el mensaje, cosas que se le escapan a un inexperto como yo con respecto a la diplomacia internacional.

Ya el 11 de agosto de ese mismo año, 1950, los norteamericanos viéndose entre las cuerdas o mejor dicho viviendo dicha pesadilla hicieron un comunicado de prensa por medio del Alto Comisionado, John Mc. Cloy, negando tajantemente las acusaciones comunistas, no sólo de tirar escarabajos desde los aviones, sino también bombas incendiarias, que ya puestos se les acusaba de todo, y así llegó a decir lo siguiente en lo referente al escarabajo de la patata: “Pero el patrón es el mismo: la técnica hitleriana del empleo de una gran mentira.

Estoy seguro de que nadie cree estas ridículas afirmaciones y de que nadie puede decir que tema tratarán la próxima vez. Todo lo que puedo decir es que, si verdaderamente se ha encontrado alguna bomba incendiaria en la zona soviética, ha sido puesta por los comunistas porque los americanos no lo hicieron”.

Mientras tanto en España el bichito referido hacía estragos y así el sábado 14 de agosto de 1943 se daba la noticia de que había causado graves estrago en la cosecha en Almansa (Albacete), sobre todo en las grandes fincas, en concreto un tercio de ella y a saber cómo estaría el resto, que entonces con el hambre se comía de todo en el país y donde se debe de hacer notar el optimismo de los fascistas aunque todo fuera mal porque es para quedarse estupefacto al leer la noticia y su coletilla cuando decía: “Especialmente sensible el daño causado por esta plaga, cuanto que la patata es el principal producto de esta zona”, para agregar a continuación: “En general las cosechas de cereales tampoco han sido lo magníficas que se esperaban a las condiciones meteorológicas. A pesar de ello, lo recogido es superior en varios quintales a lo del año pasado”, a lo que hace preguntarse con cara de susto ¿qué fue lo que se produjo el año anterior?.

Siguiendo investigando en las hemerotecas encontré una referencia al gran descubrimiento para combatir el escarabajo de la patata, el llamado D.D.T., con fecha 27 de mayo de 1945; el mejor invento no sólo para acabar con dicha plaga sino también con toda la vida en el planeta, como veremos más adelante, que ya puestos a matar el ser humano en eso es especialista. En concreto la noticia hacía referencia a un aviso de la Jefatura Agronómica a los agricultores catalanes sobre el nuevo producto y donde indicaba: “El agricultor debe comprobar previamente, por medio de análisis, la riqueza del insecticida a emplear, sin lo cual se expone a un fracaso y a un dispendio inútil”, para ello remitía a los interesados al Laboratorio Agronómico Provincial donde se harían los análisis pertinentes por “procedimiento de propia investigación”, lo que me causa terror el pensar que saldría de allí, teniendo presente que España, en aquellos momentos, era un erial de cultura de todo tipo.

Al margen de lo que estoy narrando añado otra noticia relacionada con el racionamiento de las patatas del mismo día y donde se decía que el día 28 de mayo de 1945 se pondría en el mercado el suministro de patatas extratempranas en el distrito décimo de Barcelona, los mercados de Pueblo Nuevo y Clot, en las poblaciones de Badalona, Hospitalet, San Adrián del Besós, Santa Coloma de Gramanet, Cornellá y Moncada-Reixach, también en la ciudad de Tarrasa, donde se darían dos kilos de patatas por ración al precio de 1,25 pesetas y entrega del cupón 19 de ‘Varios’.

También encontré referencias posteriores a las cosechas de patatas y cómo el escarabajo tenía en jaque a todos, más bien diría que casi en jaque mate, pero que omito para no cansar al lector, siendo mucha la información que me reservo, en especial, ya modernamente, me refiero en la era democrática, de la protección que hacía la Generalitat de Cataluña para salvar la patata temprana que se exportaba al mercado británico desde las comarcas del Maresme y Bajo Llobregat.

En el periódico ‘La Voz de Galicia’, en su web, encontré un divertido e interesante artículo firmado por Siro López Lorenzo, ver bibliografía, donde cuenta la llegada del escarabajo de la patata a Galicia y cómo los taimados labriegos gallegos decían que fueron los americanos que los tiraban por las noches desde aviones para venderles posteriormente los insecticidas.

Anuncio en La Vanguardia del DDT

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Sólo me resta decir que los insecticidas de la época, el ahora temido DDT, un invento demoniaco que mató a casi todos los pájaros insectívoros, entre ellos las golondrinas, y los peces de los ríos, era casi el único que podía contra los escarabajos de la patata, algo que se pagó en la población con efectos negativos, como puede ser infertilidad y a saber que más cosas a largo plazo.

Lo principal de todo esto es que he desvelado una parte de la historia casi desconocida y muy actual que estuvo a punto de crear una guerra atómica y que dejo al gusto del lector para que con los datos que ofrezco opinar si fue una plaga normal o inducida por los norteamericanos.

Bibliografía:

Funder, Anna: Stasiland. Historias tras el muro de Berlín. 2012.

Guitián Rivera, Luis y Pérez Alberti, Augusto: Historia ecológica de Galicia. Universidad de Santiago de Compostela, 2001.

López Lorenzo, Siro: Escaravellos e piollos. La Voz de Galicia, documento en línea. 2011.

Maroto Borrego, José Vicente: Historia de la Agronomía: Una visión de la evolución Histórica de las ciencias y técnicas agrarias. 1998

Trabajos (serie fitopatológia), Números 325-342. Instituto Nacional de Investigaciones Científicas. 1960, España.

Congreso de Historia de Castilla-La Mancha: Transformaciones burguesas, cambios políticos y evolución social. Junta de Castilla la Mancha, 1988.

Hemeroteca del diario ‘La Vanguardia’: Varios artículos.

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