{"id":1219,"date":"2012-05-01T22:02:52","date_gmt":"2012-05-01T20:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=1219"},"modified":"2015-01-26T20:08:01","modified_gmt":"2015-01-26T19:08:01","slug":"chumbera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/chumbera","title":{"rendered":"Historia de la chumbera, opuntia, nopal o tuna y los higos chumbos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/somos\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2199\" title=\"Carlos Azcoytia\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytiaart1.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"127\" \/><\/a>De peque\u00f1o, cuando algunas veces acompa\u00f1aba a mi padre al campo, y de mayor, cuando era ya un profesional, observaba en los linderos de las propiedades o en los bordes de los caminos de tierra una planta que siempre me llamaba la atenci\u00f3n, una mezcla de arbusto y planta que m\u00e1s de una vez me hizo sentir el escozor que produce el pinchazo de sus p\u00faas al clav\u00e1rmelas, de hecho a\u00fan conservo una peque\u00f1a marca de una de ellas que me clav\u00e9 haciendo un levantamiento topogr\u00e1fico en un pueblo muy cerca de Sevilla, en concreto en Castilleja de la Cuesta; tambi\u00e9n recuerdo como vend\u00edan por las calles de mi cuidad, Sevilla, sus frutos unos hombres, a todas luces labriegos por su indumentaria, que las llevaban en carritos y cestos cubiertas con trozos de hielo, en una Espa\u00f1a de hambre y posguerra, y que con una navaja las abr\u00edan y las vend\u00eda a precios muy m\u00f3dicos, que eran el regocijo de los ni\u00f1os, tambi\u00e9n de los mayores, y de la que mis padres me dec\u00edan que no comiera muchas porque me producir\u00edan estre\u00f1imiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 La planta, para un ni\u00f1o observador como yo, no formaba, desde mi perspectiva, parte natural o arm\u00f3nica con el paisaje de Andaluc\u00eda con aquellas especies de hojas carnosas montadas como si fueran una arquitectura caprichosa, aunque se adaptaban perfectamente al clima caluroso de mi tierra con aquellas p\u00faas que las hac\u00edan defenderse de sus depredadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Con el tiempo, en mi adolescencia, la vi por primera vez formando parte del escudo de M\u00e9xico, algo que me llen\u00f3 de sorpresa, porque no ve\u00eda sentido que se trajera de Am\u00e9rica una planta cuya misi\u00f3n principal era la de servir como defensora de las propiedades y divisoria entre lo privado y lo p\u00fablico, de ah\u00ed que me interesara en su historia y que ahora, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, rescato de entre mis archivos personales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 En mi preadolescencia tuve la suerte de estudiar en un colegio muy alejado de las doctrinas fascistas del gobierno dictatorial del general Franco donde estaban matriculados, en mi clase, algunos hijos de los c\u00f3nsules de algunos pa\u00edses, as\u00ed como otros cuyos padres escaparon de la Segunda Guerra Mundial, alemanes e italianos, buscados por los Aliados y que eran protegidos por la dictadura; entre el grupo de los primeros estaba Roberto, hijo de un empresario y diplom\u00e1tico de la embajada de M\u00e9xico en Sevilla, cuyo padre me explic\u00f3 que hac\u00eda la chumbera en su escudo nacional\u00a0, que tiene mucho que ver con la mitolog\u00eda azteca y que m\u00e1s o menos es de la siguiente forma: Esta planta naci\u00f3 del coraz\u00f3n de Copil, de ah\u00ed su nombre, una vez que fue arrancado de su pecho por su t\u00edo Huitzilopochtli tras una disputa familiar (como siempre los humanos hacen sus dioses a su imagen y semejanza con sus virtudes y miserias) la enterr\u00f3 entre unas rocas, me refiero al coraz\u00f3n del desdichado, de donde naci\u00f3 la planta, por lo que se la ten\u00eda como la planta de la vida. Sobre su morfolog\u00eda me remito a la R.A.E. que dice: Planta de la familia de las Cact\u00e1ceas, de unos tres metros de altura, con tallos aplastados, carnosos, formados por una serie de paletas ovales de tres a cuatro dec\u00edmetros de longitud y dos de anchura, erizadas de espinas que representan las hojas; flores grandes, sentadas en el borde de los tallos, con muchos p\u00e9talos encarnados o amarillos, y por fruto el higo chumbo. Procedente de M\u00e9xico, se ha hecho casi espont\u00e1neo en el mediod\u00eda de Espa\u00f1a, donde sirve para formar setos vivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higuera.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1229\" title=\"Higuera chumba\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higuera.jpg\" alt=\"\" width=\"575\" height=\"712\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higuera.jpg 575w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higuera-242x300.jpg 242w\" sizes=\"(max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Sus nombres fueron varios, ya que se le conoc\u00eda como higuera de Indias, higuera de pala, tunal de Castilla, nopal de Castilla, chumbos, tuna chumbera, tuna mansa y simplemente tunal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Seg\u00fan el investigador R. V. Flannery en su libro &#8216;Los or\u00edgenes de la agricultura en M\u00e9xico: las teor\u00edas y las evidencias&#8217;, 1985, debi\u00f3 servir como alimento humano entre el 7500 y el 5000 a.C. entre los primeros grupos ind\u00edgenas n\u00f3madas de los valles de Hidalgo, M\u00e9xico, Guerrero, Puebla y Oxaca, ya que fueron los primeros en utilizar la agricultura de las plantas nativas (frijoles, calabazas, chiles, aguacates y posiblemente tomates), aunque no se descarta que fuera alimento mucho antes recogido en estado silvestre y no cultivado hace m\u00e1s de 20.000 a\u00f1os, siendo utilizado tanto como alimento, bebida y medicina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Las primeras noticias que llegaron a Europa de aquel desconcertante \u00e1rbol para los espa\u00f1oles provienen, en primer lugar, de Fray Toribio de Motolinia en el a\u00f1o 1539 y donde la describe de la siguiente forma: \u00ab<em>Son \u00e1rboles que tienen hojas del grueso de un dedo, algunas m\u00e1s gruesas y otras menos, tan largas como el pie humano, y tan anchas como la palma de la mano<\/em>\u00ab, no fue muy expl\u00edcito en su descripci\u00f3n pero menos es nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Fray Bernardino de Sahag\u00fan ya parece algo m\u00e1s espl\u00e9ndido en la descripci\u00f3n y escribe en 1565, en su obra &#8216;Historia General de las Cosas de la Nueva Espa\u00f1a&#8217;: \u00ab<em>El \u00e1rbol llamado nopal, tiene hojas grandes y gruesas, verdes y con espinas; este \u00e1rbol da flores en las mismas hojas, algunas son blancas, otras bermell\u00f3n, otras amarillas, y otras color carne; producidas en este \u00e1rbol hay frutas llamadas tunas que saben muy bien y salen de las mismas hojas<\/em>\u00ab. En el mismo libro Sahag\u00fan, dice de ella: \u00ab<em>Hay \u00e1rboles en esta tierra llamados nopalli, lo que quiere decir tunal, o \u00e1rbol de las tunas; es un \u00e1rbol monstruoso, el tronco se compone de hojas, y las ramas se componen tambi\u00e9n de las mismas hojas; las hojas son gruesas, jugosas y viscosas; las mismas hojas tienen muchas espinas. La hojas de este \u00e1rbol se comen crudas y cocidas<\/em>\u00ab. Tras esta descripci\u00f3n y para un europeo, espa\u00f1ol de la \u00e9poca, que no la hab\u00eda visto deb\u00eda desbordar su imaginaci\u00f3n el formarse una idea de como era, as\u00ed como el leer que los nativos viv\u00edan muchos a\u00f1os y eran sanos y fuertes gracias a la dieta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Y como no quiero dejar al fraile Toribio de Montolina en mal lugar pues transcribo otra observaci\u00f3n suya sobre el tema del que trato en estos momentos ya que m\u00e1s adelante dice: \u00ab<em>Estos indios&#8230; debido a que son de una tierra tan inf\u00e9rtil que a veces carecen de agua, toman el jugo de estas hojas de nocpal<\/em>\u00ab, claro est\u00e1 que tambi\u00e9n los indios, y esto no lo menciona porque se perd\u00eda las mejores, fermentaban una bebida hecha de maguey con la que cog\u00edan considerables borracheras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Para terminar con Am\u00e9rica, por ahora, s\u00f3lo decir que con las hojas de la chumbera curaban los abor\u00edgenes las quemaduras de la piel haciendo un emplaste con miel y yemas de huevo, esto est\u00e1 recogido del C\u00f3dice de la Cruz-Badiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Gutierre Tibon en su libro &#8216;Historia del nombre y fundaci\u00f3n de M\u00e9xico&#8217; explica el origen y significado del escudo mejicano que aparece en la bandera y que m\u00e1s sucintamente me cont\u00f3 el padre de mi compa\u00f1ero de colegio, ideado por el fraile Diego Dur\u00e1n y donde dice: \u00ab<em>A la izquierda de la colina, una hermosa ave con las alas extendidas se posa sobre un nopal y canta, seg\u00fan su pico abierto indica. Una gran serpiente de lengua b\u00edfida se levanta en direcci\u00f3n a la planta&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u00a0 As\u00ed, el tenochtli, o nopal de tunas rojas, fue desde el principio, el \u00e1rbol de los corazones humanos. La serpiente que emerge desde las entra\u00f1as de la tierra es la noche; el ave que canta sobre el nopal es el \u00e1guila-sol..<\/em>.\u00bb, nada que objetar al respecto teniendo presente que el escudo de Espa\u00f1a tiene un \u00e1guila imperial que parece que le pas\u00f3 una apisonadora por encima, al menos la de M\u00e9xico est\u00e1 en 3D como se dir\u00eda hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 En fecha imprecisa se trajo a Espa\u00f1a la chumbera, siendo el primer lugar donde fructific\u00f3 las islas Canarias y casi de inmediato pas\u00f3 a Sevilla y de ah\u00ed al resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Yendo al grano y citando lo todav\u00eda in\u00e9dito, que lo anterior creo que es de dominio p\u00fablico menos lo relacionado con mi juventud, al menos eso pienso, he de hablar de mi hallazgo cuyo origen comienza en una publicaci\u00f3n, el &#8216;Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los p\u00e1rrocos&#8217;, de fecha 27 de septiembre de 1798, firmado por el capit\u00e1n del Regimiento de Caballer\u00eda de Farnesio, Joseph Garc\u00eda de Segovia, Acad\u00e9mico de la Real Academia de San Carlos hasta finales de 1780, hombre ilustrado pese a ser militar, y al que se le debe tambi\u00e9n la traducci\u00f3n del franc\u00e9s de un libro en dos tomos sobre la biograf\u00eda de la baronesa de Bateville, con el sobrenombre de &#8216;La viuda perfecta&#8217;, lo que no quita el pensar que Garc\u00eda Segovia era hombre pr\u00e1ctico, sensato y fiable en sus apreciaciones pese a ese fallo, ya que poseo otros estudios de \u00e9l sobre la forma de exterminar el pulg\u00f3n de la vid, de fecha 4 de abril de 1798, muy interesante y que escribi\u00f3 desde la ciudad de M\u00e1laga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Gracias a dicho autor sabemos que en franc\u00e9s la chumbera se llama o llamaba &#8216;cactier <em>en raquette<\/em>&#8216;, lo que se me antoja que ni falta que nos hace, y que estaba catalogada por Linneo como <em>&#8216;cactus opuntia&#8217;<\/em>, pero entrando en materia porque, sin hacer descripciones f\u00edsicas de la planta, hablaba con un lenguaje sencillo, para que todos lo entiendan, donde nos deja el testimonio inestimable siguiente: \u00ab<em>Los higos chumbos son en su tiempo un recurso de los m\u00e1s considerables para las gentes pobres de esta ciudad (se refiere a M\u00e1laga), y hay muchos que se mantienen solo con ellos; lo mismo que con el batat\u00edn en la temporada de las batatas, y con lo boquerones lo m\u00e1s del a\u00f1o. Este pescado m\u00e1s peque\u00f1o que las sardinas y muy sabroso y d\u00f3cil, suele venderse desde tres hasta ocho o nueve cuartos la libra carnicera, y con una o media tiene para comer y cenar una familia. El batat\u00edn vale regularmente siete, ocho o nueve cuartos la cuarta parte de una arroba, y cocida en agua esta cantidad de ra\u00edces, equivale en nutrimento a un par de panes. Los higos chumbos a pocos d\u00edas de haber empezado se venden a ocho, diez, doce y catorce y m\u00e1s por un cuarto, y tres o cuatro docenas de ellos, pueden muy bien suplir por una comida a quien carece de otros medios m\u00e1s c\u00f3modos para alimentarse como lo acredita la experiencia en estas gentes<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higos_recoleccion_puertosantamaria.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1231\" title=\"Recolecci\u00f3n de higos en el Puerto de Santamar\u00eda\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higos_recoleccion_puertosantamaria.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"309\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higos_recoleccion_puertosantamaria.jpg 500w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higos_recoleccion_puertosantamaria-300x185.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/higos_recoleccion_puertosantamaria-485x300.jpg 485w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Como m\u00ednimo se me hace estremecedor lo que contaba Garc\u00eda de Segovia en lo relacionado con el hambre que pasaban en Espa\u00f1a los llamados desheredados de la tierra en el \u00faltimo cuarto del siglo XVIII y donde otros que se auto titulan escritores gastron\u00f3micos pintan un pa\u00eds que viv\u00eda nadando en la abundancia gracias al latrocinio que hac\u00edamos en las colonias, cuando en realidad all\u00ed ni los nativos del otro lado del Atl\u00e1ntico padec\u00edan tantas penurias, hambrunas y miserias como en la metr\u00f3polis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 El autor del trabajo hace alarde de su leguaje sencillo, como ya he dicho, pero que \u00e9l recalca y que llegaba a todos gracias a sus a\u00f1os de profesor en el Colegio Militar de Oca\u00f1a, donde ense\u00f1\u00f3 matem\u00e1ticas en el cuerpo de los Desmontados, y as\u00ed dice que era entendido por los capataces de sus tierras y dem\u00e1s gentes del campo \u00ab<em>a\u00fan en aquellas cosas que para ellos son enteramente nuevas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Tras bajarnos el \u00e1nimo con lo del hambre de las clases m\u00e1s desfavorecidas de la escala social de M\u00e1laga pasa este buen hombre a describir como se hab\u00eda desarrollado en los campos andaluces y el uso que se hac\u00eda de ella, que por cierto estaba y est\u00e1 infravalorada: \u00ab<em>Las higueras chumbas espinosas que, como ya hemos dicho son las que aqu\u00ed se conocen, prenden en cualquier terreno por malo que sea, y as\u00ed se ven igualmente frondosas y fruct\u00edferas las que cubren estas playas hasta cort\u00edsima distancia del mar, y las que se cr\u00edan en los m\u00e1s elevados y f\u00e9rtiles cerros de estas cercan\u00edas; pero por lo regular se hacen m\u00e1s poderosas y dan m\u00e1s sazonados frutos las de secano, y las que crecen entre pe\u00f1ascos y herizas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pasa a contar el uso de ellas de la siguiente forma: \u00ab<em>Los m\u00e1s de los hacendados destinan para estos \u00e1rboles tierras que para ninguna otra cosa les aprovechan sin dejar de utilizarse de ellos para las cercas de las haciendas y huertos, pero sin embargo no los liberan sus espinas de la golosina del ganado vacuno si la tienen a la vista y escasean los dem\u00e1s pastos<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Sobre su expansi\u00f3n y desarrollo dice: \u00ab<em>La hoja que a veces prende y se arraiga fuertemente s\u00f3lo con tirarla o dejarla en el campo suelta sobre la faz de la tierra sin abrir ni labrar, es de figura oval cubierta de espinas muy sutiles y punzantes; por lo com\u00fan tienen como una tercia de largo y menos de un palmo de ancho, hacia la parte superior; es carnosa y de m\u00e1s de medio dedo de grueso<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s sigue describiendo la floraci\u00f3n y\u00a0 el fruto como\u00a0\u00ab<em>la figura y tama\u00f1o de un huevo de pava cubierto de una piel de m\u00e1s de dos l\u00edneas de grueso, salpicada de peque\u00f1as desigualdades, cuya vista exterior es en algo semejante a la de una pi\u00f1a. Esta piel est\u00e1 revestida de una infinidad de espinas muy peque\u00f1as y sutiles, tan ligeramente sujetas, que el aire se lleva muchas de ellas, y la mano, ropa u otra cosa flexible que toque el higo sale bien claveteada<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Hasta aqu\u00ed parece que Garc\u00eda Segovia hab\u00eda trabajado haciendo un estudio sobre algo que casi no ten\u00eda utilidad, pero poco a poco se va adentrando en lo que \u00e9l cre\u00eda que podr\u00eda ser un buen alimento para el pueblo fam\u00e9lico y as\u00ed, cuando habla del fruto o higo chumbo va desgranando su recolecci\u00f3n, algo que no ha cambiado durante siglos, ya que en la actualidad se sigue haciendo de la misma forma: \u00ab<em>Para cogerlos, <\/em>se refiere a los higos<em>, usan de una ca\u00f1a larga abierta por una de sus puntas en forma de horquilla, con la cual se abraza el higo, y d\u00e1ndole un cuarto de vuelta , se desprende de la hoja, y se pone en una espuerta o capacho, con cuya precauci\u00f3n no hay riesgo de espinarse en ellos ni en las hojas, como suceder\u00eda infaliblemente si se cogieran a mano. La costumbre de manejarlos ha hecho a estos campesinos sumamente prontos y diestros en despojarlos de su piel para sacar el higo con aseo y sin espinas. Antes de tomar ninguno los barren todos muy bien con escoba, a fin de aligerarlos de espinas. Luego toman uno con dos dedos de la mano izquierda, y con una navaja, que tienen en la derecha le quitan la punta o coronilla, le hacen dos sajaduras de arriba a bajo, y con los dos dedos pulgares separan la piel a una y otra parte, presentando el higo limpio en medio para que le tome quien le haya de comer, o para ponerle en un plato; o si es para el mismo que los parte, le coge y saca de entre la piel con su propia boca<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/recogiendo.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1233\" title=\"Recolecci\u00f3n de higos chumbos\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/recogiendo.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/recogiendo.jpg 400w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/recogiendo-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Tras esta lectura no se puede uno resistir a hacer comparaciones con nuestro presente y esto, en plan antiguo, m\u00e1s parece un manual de instrucciones, como casi cuando se compra un armario desmontado y hay que montarlo, lo que hace que al final, al menos en mi caso, termine llamando a un carpintero porque lo conseguido se asemeja m\u00e1s a una figura o escultura abstracta y en el caso que nos ocupa se puede llegar, incluso, a conseguir, sin mucho trabajo, el tener una mano llena de cortaduras, espinas clavadas y el higo por los suelos lleno de tierra; y no debo de estar muy descaminado en mis apreciaciones porque hablando de los ya expertos en la materia que hac\u00edan esas maravillas para pelar el higo chumbo dec\u00eda: \u00ab<em>El que se ejercita en esta maniobra, no puede excusar que sus manos y quiz\u00e1 alguna otra parte de su cuerpo se llenen de espinas; pero la callosidad y dureza que adquiere el cutis de la gente trabajadora, les hace ligera esta incomodidad, que para un sujeto delicado ser\u00eda insufrible: lo m\u00e1s que hace cualquiera de estos r\u00fasticos para quitarse algunas en el pronto, es restregarse las manos con tierra o un pedazo de pa\u00f1o dejando al tiempo el cuidado de liberarlos de los dem\u00e1s<\/em>\u00ab, lo que tambi\u00e9n me recuerda a un torero, que no recuerdo el nombre en estos momentos, del siglo XIX que el toro lo empiton\u00f3 sac\u00e1ndole el ojo y el pobre hombre con dicho ojo en la mano y mirando al p\u00fablico con el bueno dec\u00eda \u00ab<em>no ha sido n\u00e1<\/em>\u00ab, pues algo parecido deb\u00eda pasar con los recolectores del fruto por lo que cuenta, pese a ser r\u00fasticos y con pieles de rinoceronte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Del fruto ya pelado y comido dec\u00eda: \u00ab<em>Se mastica bien, y este conjunto hace un bocado dulce, sabroso y agradable. Son de dif\u00edcil digesti\u00f3n si no se bebe agua sobre ellos, pero usando de esta precauci\u00f3n los comen estos naturales con un exceso que parece incompatible con la calidad de esta fruta. El vino, aguardientes y licores son un veneno despu\u00e9s de haberlos comido<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Respecto a lo que contaba de que los naturales lo com\u00edan con exceso hac\u00eda una anotaci\u00f3n personal que ya de por s\u00ed causa risa porque contaba: \u00ab<em>Yo he visto desde un balc\u00f3n de mi casa<\/em> (por lo que se deduce que ten\u00eda varios balcones) <em>comerse una mujer en un puesto de ellos que hab\u00eda en la esquina inmediata seis cuartos de higos, cuando daban nueve al cuarto, que con uno que le regal\u00f3 el que los vend\u00eda son cincuenta y cinco: confes\u00f3 la tal mujer, que no com\u00eda m\u00e1s porque no llevaba m\u00e1s dinero; pero sin embargo de lo exorbitante que parece esta cantidad, hay quien se come de una vez muchos m\u00e1s<\/em>\u00ab, lo que no cuenta este hombre que le pas\u00f3 a la pobre tragona cuando lleg\u00f3 la hora de evacuarlos de forma natural, algo digno de ver a una gorda glotona apretando con las l\u00e1grimas saltadas y con un estre\u00f1imiento digno de salir en el libro de los records.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Sobre el aprovechamiento de las pieles de los higos chumbos, de los que tanto com\u00eda la se\u00f1ora antes referenciada, se aprovechaban para darlas de comer a los cerdos, incluso dice que algunos labradores suplementaban la dieta con higos chumbos enteros seg\u00fan se cog\u00edan del \u00e1rbol, sin quitarles las espinas ni nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/ventahigos1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1236\" title=\"Venta ambulante de higos chumbos\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/ventahigos1.jpg\" alt=\"\" width=\"716\" height=\"536\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/ventahigos1.jpg 716w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/ventahigos1-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/ventahigos1-400x300.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 716px) 100vw, 716px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Ahora viene la parte econ\u00f3mica del negocio de criar las chumberas y que desarrollaba de la siguiente forma, seg\u00fan la visi\u00f3n de este hombre: \u00ab<em>Es dif\u00edcil comprender el gran consumo que se hace aqu\u00ed de esta fruta. Estos moradores, tanto campesinos como ciudadanos, la comen en exceso, seg\u00fan ya hemos dicho, unos por necesidad y otros por gusto. En los lagares (<\/em>esto es en las casas de campo de vi\u00f1as<em>) se mira como un ramo econ\u00f3mico tener higueras chumbas&#8230;; porque con los higos que producen se ahorran muchas uvas de vino que gastar\u00edan los vendimiadores al fin de sus comidas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u00a0 En la ciudad no hay esquina en que no se coloque alg\u00fan puesto de higos chumbos, entre el cauce del r\u00edo Guadalmedina, la playa, y la plazuela de la Merced, se cuentan m\u00e1s de cien barracas con esta fruta en su tiempo, y aqu\u00ed como agasajo se llevan las gentes populares unas a otras a comerlos, como quien convida a una botiller\u00eda o a un caf\u00e9, y hasta las se\u00f1oras no se desde\u00f1an de ir por extravagancia alguna noche en la temporada a probarlos en las mismas barracas. En cada uno de estos puestos se despachan diariamente una, dos o m\u00e1s cargas; y as\u00ed para dar abasto se va multiplicando cada a\u00f1o m\u00e1s el plant\u00edo de higueras chumbas, y se ven montes enteros cubiertos de ellas en las inmediaciones de la ciudad con tanto beneficio de los propietarios que unas tierras endebles, y casi est\u00e9riles para otra cosecha, producen actualmente a sus due\u00f1os mucho miles de reales al a\u00f1o<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Termina con un consejo altruista como patriota y solidario al decir: \u00ab<em>De todo lo dicho puede interferirse cuan \u00fatil ser\u00eda para muchos de nuestros pueblos y provincias la propagaci\u00f3n del cultivo de esta planta, y del consumo de esta fruta, que con su abundancia es capaz de sostener al pobre, falto de otros alimentos, por m\u00e1s de la cuarta parte del a\u00f1o<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Tras las transcripciones de la utilidad de las chumberas en M\u00e1laga exist\u00eda en mi \u00e1nimo un deseo de hacer justicia con esa provincia, porque fueron los pioneros en plantar las batatas y las patatas y muchos productos tra\u00eddos de Am\u00e9rica a Espa\u00f1a; su suelo, que conozco muy bien, tanto de la sierra, que est\u00e1 a pocos cientos de metros de las costas, como del llano, son poco productivos y que s\u00f3lo con el tes\u00f3n y la laboriosidad de sus gentes, herederos de los \u00e1rabes, supieron sacarle el m\u00e1ximo provecho a sus productos de forma admirable; hoy ya el cultivo es casi algo que pertenece al pasado porque toda su costa es un inmenso paisaje de torres de viviendas, hoteles y urbanizaciones que recogen a casi todo el turismo europeo, pero a\u00fan queda el recuerdo de sus vinos, que desaparecieron con la filoxera, o sus magn\u00edficas pesquer\u00edas de boquerones o chanquetes, las sardinas y del at\u00fan, esta fue\u00a0la historia de una M\u00e1laga que muri\u00f3 y el inicio de otra que renaci\u00f3 de sus propias cenizas, un tiempo intemporal a caballo entre un pasado lleno de historia y de un presente ef\u00edmero y lleno de riqueza, pero muy lejos incluso hasta de la historia de la gastronom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Del mismo a\u00f1o, 1798, encontr\u00e9 una carta escrita por Gervasio de la Cuesta, boticario del pueblo de Meruelo (Santander), fechada el 16 de noviembre, que complementa todo lo anterior y ahora desde una perspectiva m\u00e9dica, porque Gervasio pone en conocimiento p\u00fablico una serie de experimentos que hizo con las chumberas y que de ser ciertos se deber\u00eda en la actualidad hacerse investigaciones en los laboratorios farmac\u00e9uticos para comprobar su viabilidad y bondad en la curaci\u00f3n del c\u00e1ncer, siendo dicha carta una contestaci\u00f3n a la anterior de Garc\u00eda de Segovia que he trascrito y comentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Comienza nuestro boticario su misiva de la siguiente forma: \u00ab<em>Para la provisi\u00f3n de mi botica cultivo un buen n\u00famero de hierbas y plantas medicinales en mi huerta: en ella, entre varios \u00e1rboles frutales, y diversas especies de higos, tengo los chumbos, en todo conformes con la descripci\u00f3n que de ellos hace la carta del sujeto de M\u00e1laga. El fruto es poco conocido en este Obispado de Santander, y menos la virtud curativa de sus hojas. En el autor Ribera, que solemos manejar los boticarios, hab\u00eda yo le\u00eddo como a este \u00e1rbol le llaman higuera de la India, y \u00e1 su fruto, higos de T\u00fanez. Insin\u00faa este autor que esta planta tiene virtud resolutiva aplicada sobre las partes edematosas. Sin mas antecedente que esta insinuaci\u00f3n determin\u00e9 (de dos a\u00f1os \u00e1 esta parte) hacer experiencia sobre tan importante asunto<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pasa inmediatamente a contar sus experimentos, que hoy no tendr\u00edan mucha validez cient\u00edfica, explicando que hab\u00eda aplicado les hojas partidas por medio de su grueso, tost\u00e1ndolas primero un poco y dej\u00e1ndolas enfriar, \u00a0sobre los tumores escrofulosos y cancerosos resolvi\u00e9ndolos sin malos resultados, aunque estuvieran del tama\u00f1o de un huevo de gallina, siendo su dosificaci\u00f3n la de aplicarlo de dos en dos d\u00edas por espacio de quince d\u00edas m\u00e1s o menos, para continuar diciendo: \u00ab<em>He visto los buenos efectos en hombres y mujeres: cuento ya diez ejemplares sin haber vuelto a reto\u00f1ar el humor<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Termina la carta exhortando a otros a que experimentaran con su m\u00e9todo y que lo hicieran p\u00fablico en beneficio de la ciencia porque \u00ab<em>los progresos de la medicina han venido por los experimentos, no por los sistemas filos\u00f3ficos<\/em>\u00ab, siendo consciente de que no era la panacea cuando finaliza diciendo: \u00ab<em>Como no sabemos la causa y origen de la variedad de tumores, acaso habr\u00e1 algunos, que no cedan \u00e1 dicho medicamento<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 En el libro &#8216;Diccionario de cocina, o el Nuevo Cocinero Mexicano&#8217; editado por la Imprenta I. Cumplido en el a\u00f1o 1845 dice de la tuna o higo chumbo: \u00ab<em>Fruta sabrosa y refrigerante que produce el nopal. La hay de diferentes clases, tama\u00f1os y colores; pero la mejor es la blanca grande que llaman Alfacayunca, aunque se produce en distintos puntos. Se come cruda y se hace con el zumo de una chiquita, dulce y colorada en vino delicioso, mezcl\u00e1ndose el zumo con una tercera parte de aguardiente o esp\u00edritu de vino y un poco de az\u00facar, dej\u00e1ndose fermentar. Hay una tunita agria que llaman xoconoctli, que significa el fruto del nopal, que se mezcla en algunos guisados y se hace en conserva<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Pero si pens\u00f3 que ya con esto estaba todo terminado le aconsejo que ahora se ponga c\u00f3modo porque lo mejor lo he dejado para el final, la trascripci\u00f3n de un libro fechado en el a\u00f1o 1615 y que lleva el siguiente largo t\u00edtulo: &#8216;Cuatro libros de la Naturaleza, y virtudes de las plantas, y animales que est\u00e1n recibidos en el uso de la medicina en la Nueva Espa\u00f1a, y el m\u00e9todo, y correcci\u00f3n, y preparaci\u00f3n, que para administrarlas se requiere con lo que el Doctor Francisco Hern\u00e1ndez escribi\u00f3 en lengua latina&#8217;, apostillando: \u00ab<em>Muy \u00fatil para todo g\u00e9nero de gente que vive en estancias y pueblos, donde no hay m\u00e9dicos ni botica<\/em>\u00ab, para seguir diciendo: \u00ab<em>Traducido, y aumentados muchos simples y compuestos y otros muchos secretos curativos, por Fr. Francisco Ximenez, hijo del Convento de Santo Domingo de M\u00e9xico, natural de la villa de Luna del Reino de Arag\u00f3n<\/em>\u00ab. Dedica el libro a R. P. Maestro Francisco Hernando Baz\u00e1n, Prior Provincial de la provincia de Santiago de M\u00e9xico, de la Orden de los Predicadores, y Catedr\u00e1tico Jubilado de Teolog\u00eda en una Universidad Real. Se edit\u00f3 el libro en M\u00e9xico, en casa de la Viuda de Diego L\u00f3pez D\u00e1valos y se vend\u00eda en la tienda de Diego Garrido, en la esquina de la calle de Tacuba, y en la porter\u00eda de Santo Domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/libromejico.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1238\" title=\"Portada del libro sobre los recursos mejicanos en 1615\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/libromejico.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"546\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/libromejico.jpg 380w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/libromejico-208x300.jpg 208w\" sizes=\"(max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Antes de todo he de hacer dos advertencias que creo importantes: la primera es que he traducido al castellano moderno todas las palabras pero respetando las formas de las oraciones y las expresiones por lo que puede resultar complicada su lectura; la segunda advertencia que hago al lector es que esta parte del estudio est\u00e1 confeccionada para los eruditos y es m\u00e1s t\u00e9cnica, sin an\u00e9cdotas, aunque aqu\u00ed s\u00ed se habla de los efectos curativos medicinales\u00a0de la planta y del fruto en su segunda mitad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Pues bien, si vamos a la p\u00e1gina 30, cap\u00edtulo XXXXIIII (as\u00ed est\u00e1 escrito en lugar de XLIV) encontramos que lleva por t\u00edtulo: &#8216;De las diferencias de la tunas, que llaman nochtli&#8217; y donde dice: \u00ab<em>Aunque esta planta que llaman los de la Isla Espa\u00f1ola, tuna, y los Mexicanos nochtli, y los antiguos como algunos piensan enga\u00f1\u00e1ndose, opuntiana o \u00e1rbol, palla, higuera de las indias, ya muy muchos a\u00f1os que se conoce en Espa\u00f1a, a donde se hallan a cada paso habiendo causado grande admiraci\u00f3n a los que a los principios la vieron con su monstruosa, y extraordinaria forma, y con aquella portentosa y admirable trabaz\u00f3n de sus hojas tan gruesas, y tan llenas de espinas, porque en ninguna parte fuera de las Indias perfecciona y madura su fruta si no mal, y poco crecidas, no se puede decir cosa sino donde la fruta llega a su perfecci\u00f3n, y se pone ordinariamente a la mesa, as\u00ed de los enfermos, como de los sanos, me pareci\u00f3 dejar de escribir su forma tan conocida, ya de todo el mundo querer contar aqu\u00ed sus facultades, y sus variedades y diferencias y en qu\u00e9 lugar y en que cielo ser\u00eda mejor, y a que tiempo de ha de sembrar, y cuando suele dar y sazonar su fruto, y producir su flor ser\u00eda cansada cosa, toman pues alguna veces las diferencias de las tunas de las flores, de la cuales se hallan rubias y blancas, en los extremos por fuera amarillas, y por de dentro de la misma color que la fruta, como claramente se ve en el tlatocnochtli, unas veces por fuera amarillas toman ni m\u00e1s ni menos de la grandeza y forma de las hojas del \u00e1rbol, y que todas las tunas se levantan y crecen en altura de matas, sacando de este n\u00famero solamente a los que llaman \u00e7acacochtli, y xoconochtli, las cuales llegan algunas veces a adquirir grandeza de \u00e1rboles, tambi\u00e9n toman de las hojas, porque munas las tienen gruesas y otras delgadas y cortas, algunas hay redondas, no siendo ningunas hojas muy grandes y algunas se hallan notablemente peque\u00f1as, pero principalmente toman estas diferencias de la misma fruta de donde a cada especie le vino el nombre, por tanto trataremos de estas m\u00e1s en particular. Son pues hasta ahora las especies de tunas, que habemos conocido en esta Nueva Espa\u00f1a. Las siguientes. La primera, se llama yztacnochtli, porque su fruta es blanca, la cual tiene las hojas redondas y peque\u00f1as, lisas y con muy pocas espinas, la flor amarilla, la fruta espinosa y blanca. La segunda especie se llama coznochtli, porque lleva la fruta amarilla, tiene las hojas anchas redondas, llenas de agudas y dobladas espinas, la flor roja, tirante por los extremos amarilla y rara. Al tercero genero llaman atlatocnochtli, que quiere decir tuna que inclina de color blanco a rojo, tiene hojas angostas y largas y muy agudas tirantes a purp\u00fareas, la cual es propia y particular de este g\u00e9nero, porque todas las dem\u00e1s especies y diferencias de tunas, tiene las hojas verdes. La fruta del cuarto g\u00e9nero, es tambi\u00e9n espinosa muy mucho la flor por fuera amarilla, y se dice tlapalnochtli, que es como decir rojo, tiene las hojas delgadas angostas y largas, pero m\u00e1s cortas que las pasadas, y menos espinosas, la flor peque\u00f1a, y que tira de color blanco a rojo, la fruta peque\u00f1a y de color de grana muy encendido. El quinto g\u00e9nero de tunas, se llama tzaponochtli, por la semejanza que tiene con el fruto que los mexicanos llaman tzapotl, tiene las hojas oridas y de mal parecer, de figura oval, con algunas \u00e1spera y desabridas espinas, las flores son que de blanco tiran a amarillas. La orb\u00e1cea y silvestre tuna que se llama tzacuhnochtli, suele crecer tan grande como un \u00e1rbol es c\u00f3ncava con muchas olas, tiene las hojas redondas y peque\u00f1as y las flores amarillas, hay tambi\u00e9n otra especie de tunas que llaman xochinochtli, que en la forma se parece a la pasada as\u00ed en la fruta como en las hojas excede a las dem\u00e1s de a donde le vino el nombre, son todas las tunas fr\u00edas en el segundo grado, y h\u00famedas sacando los granos que son secos y astringentes, tambi\u00e9n las hojas son fr\u00edas y h\u00famedas y salivosas, por lo cual el zumo sacado por expresi\u00f3n, mitiga el calor de las fiebres ardientes, quitan la sed, humedecen los miembros interiores demasiadamente la fruta comida con sus granos, dicen que restri\u00f1en el vientre, principalmente si procede de fuego y calor , dan agradable y refrigerante mantenimiento aunque algo ventoso y que se corrompe f\u00e1cilmente como el otras frutas, aunque es grat\u00edsimo mantenimiento y de mucho gusto para los que se sienten calurosos, por lo cual usan de esta fruta en tiempo de est\u00edo, con no menos utilidad que apetito, y especialmente aquellos que tienen mucha c\u00f3lera y padecen alguna destemplanza c\u00e1lida, echa de s\u00ed esta planta una goma que templa el calor de los ri\u00f1ones y de la orina el zumo y el agua destilada, es admirable remedio contra las fiebres col\u00e9ricas y pestilenciales si mezclan del fruto que llaman pitahaya, dio grande estimaci\u00f3n y autoridad a esta fruta. El excelent\u00edsimo se\u00f1or Don Mart\u00edn Henriquez Virrey que fue de esta Nueva Espa\u00f1a, por qu\u00e9 usando comerla ordinariamente se libr\u00f3 de todo punto de muchas enfermedades nacidas del calor a que sol\u00eda ser antes muy sujeto, sus ra\u00edces con ciertos especie de geranio, curan las hernias, sanan las &#8216;ysipulas&#8217; (S.I.C.), y apagan el calor de las fiebres, o de otra cualquier causa que procedan, reparan el h\u00edgado demasiadamente caliente, las hojas sirven para lo mismo, cocidas y aderezadas con chile, se cuentan entre los mantenimientos fr\u00edos, untan los mexicanos las ruedas de los coches con el zumo de estas hojas, por que no se enciendan con la celeridad del movimiento, tambi\u00e9n dicen que la ra\u00edz de aquella tuna que es algo amarga, que es singular remedio para las llagas. Nacen estas plantas por la mayor parte en tierras montuosas y calientes, aunque no dejan de darse en lugares fr\u00edos, madura y sazona mejor la fruta en tierras calientes y templadas, y florecen en la primavera, y producen el fruto en el est\u00edo como los dem\u00e1s \u00e1rboles, si\u00e9mbrense en cualquier tiempo del a\u00f1o enterradas o pisadas las hojas con los pies, las cuales prenden luego con ,mucha facilidad, danse sin que de ellas se tenga ning\u00fan cuidado echan sus ra\u00edces creciendo con el tiempo, hace su justa y competente grandeza, tambi\u00e9n parece que pertenece a las especies de las tunas la planta que llaman tetzihuactli, la cual fuera muy semejante a la tuna, as\u00ed en la naturaleza como en la forma si no tuviera las hojas y los tallos, de figura redonda y acanalados, y otros muchos de quien trataremos en su lugar, por proceder con la claridad y distinci\u00f3n que conviene, acu\u00e9rdome haber le\u00eddo en un cartapacio muy viejo y antiguo, que el \u00e1rbol grande que nace de los montes que llaman \u00e1rbol de las soldaduras, y los indios \u00e7acanochtli, que es especie de tunar, dicen que majadas las hojas, y puestas en forma de emplasto a los huesos quebrados, los concierta y suelda con mucha facilidad y presteza, todo lo cual creer\u00eda que har\u00e1 puesto que es glutinosa fr\u00eda y astringente<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0 Creo terminado por ahora el estudio de una planta y su fruta que en un principio, cuando comenc\u00e9 la investigaci\u00f3n, cre\u00eda de segunda clase pero seg\u00fan obten\u00eda informaci\u00f3n he ido convenci\u00e9ndome de que es una de las m\u00e1s importantes tra\u00eddas del continente americano y de la que todav\u00eda se sabe poco en Europa y mucho menos explotada como se merece, ya que est\u00e1 desapareciendo de los paisajes espa\u00f1oles aunque est\u00e1 muy desarrollada en Marruecos y casi toda la costa mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 'https:\/\/ssl' : 'http:\/\/www') + '.google-analytics.com\/ga.js';     var s = document.getElementsByTagName('script')[0]; s.parentNode.insertBefore(ga, s);   })();\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De peque\u00f1o, cuando algunas veces acompa\u00f1aba a mi padre al campo, y de mayor, cuando era ya un profesional, observaba en los linderos de las propiedades o en los bordes de los caminos de tierra una planta que siempre me &hellip; <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/chumbera\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0},"categories":[87,61,59,3,4,93,1],"tags":[151,150,647,152],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1219"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1219"}],"version-history":[{"count":25,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1219\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7401,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1219\/revisions\/7401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1219"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1219"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1219"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}