{"id":3630,"date":"2009-03-01T11:47:55","date_gmt":"2009-03-01T10:47:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=3630"},"modified":"2014-12-02T23:13:46","modified_gmt":"2014-12-02T22:13:46","slug":"maiz-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/maiz-espana","title":{"rendered":"Historia del ma\u00edz en Espa\u00f1a y la pelagra o el mal de la rosa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2919\" title=\"Carlos Azcoytia\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytia1art.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"133\" \/><\/a>El ma\u00edz fue una de las primeras plantas tra\u00eddas desde las Indias Occidentales por Crist\u00f3bal Col\u00f3n en 1493, en su segundo viaje, creyendo adivinar el almirante las grandes posibilidades que ten\u00eda este cereal y ante la necesidad de que los Reyes Cat\u00f3licos siguieran patrocinando su aventura, ya que oro tra\u00eda poco aunque dec\u00eda que hab\u00eda tanto que hasta los chorizos los hac\u00edan en aquellas tierras con ese metal, evidentemente, tras esta iron\u00eda que me he permitido incluir, que podr\u00eda ser casi cre\u00edble tras la lectura de mi otro trabajo titulado &#8216;<\/span><span style=\"color: #ffffff; font-family: Arial;\"><a href=\"file:\/\/\/D:\/historiacocina\/viajeros\/articulos\/colon2.htm\">El segundo viaje de Col\u00f3n a las Indias Occidentales<\/a><\/span><span style=\"font-family: Arial;\">&#8216; . <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">En principio, y pese a lo que podr\u00eda esperarse, no tuvo el ma\u00edz la aceptaci\u00f3n esperada para el consumo humano, siendo su primera utilidad la de planta forrajera para la alimentaci\u00f3n de los animales, aprovechando as\u00ed las tierras de barbecho; siendo s\u00f3lo m\u00e1s tarde, al criarse en los huertos de los agricultores, aprovechable para la alimentaci\u00f3n de las personas, pero no porque fuera muy apetecible al gusto europeo, sino porque esta planta estaba exenta de pagar los c\u00e1nones se\u00f1oriales y tambi\u00e9n libre de los diezmos a la iglesia, motivo por el cual es para tenerla como alimento de las clases menos favorecidas, de ah\u00ed la poca bibliograf\u00eda existente de sus comienzos.<!--more--><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Muy pronto se extendi\u00f3 su cultivo, gracias a su r\u00e1pida climatizaci\u00f3n, a Andaluc\u00eda, Castilla y Catalu\u00f1a, para pasar a Portugal sobre 1520. En Francia se sabe que entr\u00f3 por Bayona en 1523 y lleg\u00f3 a Italia, concretamente a Venecia, entre 1530 y 1540, para seguir su viaje hasta la pen\u00ednsula de los Balcanes y Grecia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Por las razones antes expuestas el aprovechamiento para el consumo humano, supliendo principalmente al mijo, hizo que se le conociera en Francia, Italia y Albania con el nombre de &#8216;<em>mijo de Espa\u00f1a<\/em>&#8216; o &#8216;<em>mijo grueso<\/em>&#8216; y no por su verdadero nombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Con el crecimiento demogr\u00e1fico del siglo XVIII, seg\u00fan Jean-Louis Flandrin y Massimo Montanari en su libro &#8216;Historia de la alimentaci\u00f3n&#8217;, los agr\u00f3nomos empezaron a interesarse por esta planta de rendimientos milagrosos, ya que de un grano de ma\u00edz se pod\u00edan obtener hasta ochenta, mientras que el centeno produc\u00eda apenas seis y el trigo a\u00fan menos, raz\u00f3n por la cual se plantaron grandes extensiones con este cereal alimentando a los campesinos de forma barata, que no a los ricos, momento en el que se grav\u00f3 con c\u00e1nones este tipo de cultivos, que la Hacienda no era tonta, y el beneficio de los pobres se esfum\u00f3 en el aire, pese a las protestas de esta clase asalariada que ve\u00edan como cada d\u00eda se degradaba m\u00e1s sus lastimosas vidas, algo que, emulando la Ley de Murphy cuando dice &#8216;<em>que si una cosa va mal puede ser a\u00fan peor<\/em>&#8216;, hizo que padecieran una de las m\u00e1s terribles enfermedades que la mente humana pod\u00eda imaginar y que tras muchos a\u00f1os y decenas de nombres fue conocida oficialmente como la pelagra, aunque en Espa\u00f1a, que fue la primera en padecerla, se la conociera en sus principios con otro nombre m\u00e1s po\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender todas las vicisitudes que se pasaron para que fuera aceptado el ma\u00edz en Europa aconsejo leer mi trabajo <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/historia-del-maiz-en-europa\">Historia del ma\u00edz en Europa<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3632\" title=\"Estigmas de la pelagra\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra.gif\" alt=\"\" width=\"436\" height=\"677\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra.gif 436w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra-193x300.gif 193w\" sizes=\"(max-width: 436px) 100vw, 436px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">&#8216;EL MAL DE LA ROSA&#8217;, UN PO\u00c9TICO NOMBRE QUE OCULTABA A UN GRAN ASESINO \u00a0HISTORIA DE LA PELAGRA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una misteriosa enfermedad que mataba a los agricultores pobres asturianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada hac\u00eda presagiar al doctor Gaspar Casal, m\u00e9dico que ejerc\u00eda en Asturias, que aquella ma\u00f1ana del 26 de marzo de 1735 comenzar\u00eda una de las mayores pesadillas de la clase m\u00e9dica en la historia, donde todos los galenos europeos luchar\u00edan contra un asesino que, sin piedad, se cebaba con sus v\u00edctimas utilizando una crueldad inusitada hasta que las mataba tras un atroz sufrimiento, escogiendo preferentemente a los m\u00e1s desheredados habitantes de aquellas tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He de decir que si la <a href=\"file:\/\/\/D:\/historiacocina\/monograficos\/tomate.htm\"> <span style=\"color: #000000;\">historia del tomate<\/span><\/a>, desde su llegada a Europa, fue emocionante por el anonimato y sigilo con el que se introdujo en la alimentaci\u00f3n tras siglos de controversias ante su posible toxicidad; la del ma\u00edz, pese a ser conocida su llegada y su expansi\u00f3n, protagoniz\u00f3 uno de los mayores rompecabezas y fue motivo de investigaci\u00f3n durante m\u00e1s de un siglo por todos los m\u00e9dicos de la Europa septentrional, los cuales ve\u00edan impotentes como parte de la poblaci\u00f3n mor\u00eda presa de una especie de lepra y escorbuto a la que llamaron, seg\u00fan el lugar, pelagra, mal de la rosa, lepra asturiensis, escorbuto alpino, pellarina, etc. As\u00ed, una fruta como el tomate, a la que se ten\u00eda como venenosa, cambi\u00f3 el sabor de Europa al ser sana y beneficiosa para todos, por contra, un cereal, del cual se pensaba que pod\u00eda salvar muchas vidas, por su gran producci\u00f3n, fue el asesino escondido, que como una venganza de los dioses aztecas, mermaba las poblaciones de las naciones invasoras americanas de Espa\u00f1a, Francia, Italia y Grecia, entre otras, incluyendo pa\u00edses del norte de \u00c1frica, como Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volvamos al principio de esta documentada historia y al Dr. Gaspar Casal, que fue el primero en el mundo en conocer la enfermedad, el cual nos cuenta: \u00ab<em>El 26 de marzo de 1735 se me present\u00f3, para que le curase, un enfermo como de cuarenta a\u00f1os, que padec\u00eda este mal, quien me refiri\u00f3 lo siguiente: Dijo sol\u00eda padecer de tiempo en tiempo una fiebre ef\u00e9mera, sin que por eso careciese de apetito, al bien cuando acababa de comer se sent\u00eda inmediatamente atacado de sopor, quedando como est\u00fapido por alg\u00fan tiempo, especialmente en el mes de marzo. Ten\u00eda poca sed, pero sent\u00eda continuamente laxitudes espont\u00e1neas, y en especial en las piernas; cuando andaba o paseaba con alguna velocidad, se le turbaba y conmov\u00eda la cabeza hasta el punto de hacerle caer la violencia del v\u00e9rtigo, a no sostenerle de intento o pararse, siendo de notar que no por esto perd\u00eda el conocimiento. Ten\u00eda presentimientos triste y melanc\u00f3licos, sumo enflaquecimiento con continuo amargor de boca; no pod\u00eda tolerar el fr\u00edo, aunque era casi insensible. Sus pies estaban fr\u00edos, como el hielo, cuando estaba parado y ardientes e inflamados si caminaba. Se le sol\u00eda hinchar a menudo la lengua, y si a causa de la respiraci\u00f3n el enfermo bostezaba, se arrecia y ard\u00eda a un mismo tiempo, es decir, se estremec\u00eda<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente la mujer de este paciente tambi\u00e9n padec\u00eda la enfermedad, pero ella, entre todos los s\u00edntomas, ten\u00eda uno especial, que a decir del Dr. Gaspar Casal, era el que m\u00e1s le atormentaba, \u00e9ste era el no poder soportar el calor del sol ni el fuego, ya que le produc\u00eda \u201c<em>un lancinante dolor de cabeza<\/em>\u201d, por otra parte no sent\u00eda el fr\u00edo. Todos los a\u00f1os, poco antes de primavera, se le llenaban los metacarpos y metatarsos de sus manos y pies de terribles costras que en verano ca\u00edan, dejando cicatrices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">No cuenta el Dr. Casal que ocurri\u00f3 tras esta primera visita, ya que sigue su estudio narrando como al poco tiempo se present\u00f3 otro paciente, esta vez nos dice su nombre y procedencia: Manuel Carre\u00f1o, vecino de un pueblecito llamado Bolienes, el cual presentaba los mismos estigmas de aquella rara enfermedad y que Casal, con precisi\u00f3n cient\u00edfica, describe su desarrollo minuciosamente. A este enfermo le siguieron otros muchos y todos con s\u00edntomas parecidos y que curiosamente aparec\u00edan, casi siempre, en primavera para desaparecer en verano, siguiendo as\u00ed por espacio de tres a\u00f1os o ciclos con cambios que iban desde las afecciones cut\u00e1neas y desarreglos intestinales hasta la fase terminal, donde se desarrollaba una locura que, en la mayor\u00eda de los casos, terminaba con el suicidio del paciente por ahogamiento en charcas y r\u00edos, final com\u00fan entre los afectados que pon\u00edan fin a sus miserables vidas, mientras el resto mor\u00eda dentro de un estado de imbecilidad, seg\u00fan declaraciones de Casal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Para aquellos que conozcan Asturias o est\u00e9n interesados en saber sobre los primeros focos de infecci\u00f3n detectados de la pelagra trascribir\u00e9, a ser posible, nombre y lugar de procedencia de algunos de los enfermos tratados por el Dr. Casal: Mujer de 26 a\u00f1os que viv\u00eda en Bra\u00f1as; mujer de 26 a\u00f1os procedente del pueblo de San Cucufato; Lorenzo Garc\u00eda Tu\u00f1\u00f3n, vecino del pueblo de Balsera; mujer vecina de la villa de Valduno. Independientemente de conocer estos casos inequ\u00edvocos de pelagra cuenta Casal que en el verano del a\u00f1o 1727 se produjo \u2018<em>una epidemia<\/em>\u2019 de locura furiosa en el concejo de Pi\u00f1ola donde \u201c<em>en menos de veinte d\u00edas, incurrieron en ella once o doce personas, sin fiebre ni otro mal perceptible<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">Curiosamente la enfermedad parec\u00eda s\u00f3lo circunscrita a la regi\u00f3n de Asturias, y quiz\u00e1 a parte de Galicia, ya que durante muchos a\u00f1os no se vuelve a hablar de casos parecidos en el mundo, al menos de forma oficial dentro de la clase m\u00e9dica. Pero una serie de acontecimientos hicieron que de nuevo se reavivara el inter\u00e9s por todo esto. En una fecha imprecisa el Dr. Casal pasa a ser, de la noche a la ma\u00f1ana, m\u00e9dico de c\u00e1mara del rey Felipe V, proto-m\u00e9dico de Castilla y Acad\u00e9mico de la Real Academia M\u00e9dica Matritense. Una vez en la Corte conoce a un tal Dr. Thiery (no puedo localizarlo exactamente, por lo que me es imposible ofrecer m\u00e1s datos de este m\u00e9dico) que hab\u00eda seguido al duque Duras a Espa\u00f1a, donde estaba como embajador de Luis XV de Francia. En este encuentro los dos cient\u00edficos, al intercambiar experiencias profesionales, hablaron del misterioso \u2018mal de la rosa\u2019 que hab\u00eda descubierto Casal, lo que llen\u00f3 de inter\u00e9s a su colega franc\u00e9s, el cual public\u00f3 ese mismo a\u00f1o, 1755, en el diario de medicina de Vandermonde las experiencias de su colega espa\u00f1ol, enviando un extracto de su estudio al\u00a0 Decano de la Facultad de Par\u00eds, un tal Chomel. M\u00e1s tarde, en 1791, public\u00f3 un libro sobre medicina, donde en su tomo II, p\u00e1gina 90 y siguientes habla del \u2018mal de la rosa\u2019 y del descubrimiento de Casal y donde dice: \u201c<em>He alcanzado estas nociones en los manuscritos y conversaciones del D. Gaspar Casal, m\u00e9dico de la corte, sencillo amigo de la verdad, que ha estudiado bien este pa\u00eds, donde ha practicado por espacio de 25 a 30 a\u00f1os<\/em>\u201d. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo que un tal Sauvages incluyera esta enfermedad en su libro \u2018Nosolog\u00eda met\u00f3dica\u2019, clasific\u00e1ndola como una caquexia o especie de lepra a la que bautiz\u00f3 como \u2018<em>lepra asturiensis<\/em>\u2019, todo pareci\u00f3 quedar en el olvido de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la muerte del Dr. Casal se public\u00f3 un libro de este cient\u00edfico y m\u00e9dico titulado &#8216;Historia natural y m\u00e9dica de el principado de Asturias&#8217;, del que he tenido acceso y de donde he sacado la informaci\u00f3n de los primeros casos de la pelagra, impreso a expensas de un amigo y mecenas, D. Juan Jos\u00e9 Garc\u00eda Sevillano, el cual da a conocer todos los estudios sobre esta enfermedad, viendo la luz en el a\u00f1o 1762, quiz\u00e1 doce a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de tan insigne doctor, cuya biograf\u00eda es bastante escasa e imprecisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasa el tiempo, y con ellos el sufrimiento y las muertes de quien sabe cuantos cientos de desgraciados como consecuencia de la enfermedad, a nadie parec\u00eda importarle nada de lo que ocurr\u00eda entre aquellos montes de Asturias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1786, un viajero ingl\u00e9s, el Dr. Towsend, observ\u00f3 la enfermedad en Oviedo y tom\u00f3 notas de ella cedidas por los doctores Antonio Dur\u00e1n y Francisco Noca, agregados al hospital de la ciudad; dichas notas se vieron publicadas en Inglaterra en un libro de viaje titulado \u2018Viage a Espa\u00f1a\u2019 que nada ten\u00eda que ver con el mundo cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi veinte a\u00f1os debieron pasar desde la publicaci\u00f3n del libro de Casal y de las noticias de Thiery en Francia para que un profesor de la Universidad de Padua, Antonio Pujati, observara que en los pueblos del distrito de Feltre, en Venecia, la existencia de una enfermedad de la que \u2018ning\u00fan otro autor hab\u00eda hablado\u2019 y que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n por la virulencia y gravedad de sus ataques. Pujati imagin\u00f3 que la enfermedad era una forma de escorbuto particular de esta regi\u00f3n subalpina y ni se molest\u00f3 en hacer un estudio serio de ella, aunque s\u00ed, una vez que fue catedr\u00e1tico de dicha universidad, al dictar sus clases, en concreto sobre esta enfermedad, la denominaba con el nombre de \u2018escorbuto alpino\u2019, que por cierto ten\u00eda las mismas afecciones que otra que los m\u00e9dicos milaneses llamaban \u2018pelagra\u2019, nombre que, desde hac\u00eda algunos a\u00f1os, era conocida en las campi\u00f1as lombardas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">En el a\u00f1o 1771 un m\u00e9dico del hospital de Mil\u00e1n, Francisco Frapolli, admirado por la progresi\u00f3n de la enfermedad public\u00f3 una corta descripci\u00f3n de ella y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s un pr\u00e1ctico de las cercan\u00edas del lago Mayor, llamado Francisco Zanetti, compuso una memoria descriptiva de ella, la cual hab\u00eda observado desde el a\u00f1o 1769. Es desde esta fecha, despu\u00e9s de estar media Europa infectada,\u00a0 cuando se activa la alarma y los m\u00e9dicos alertan a los gobiernos y sus colegas de profesi\u00f3n para que se investigue sobre esta terrible enfermedad, \u00a1hab\u00edan pasado cuarenta a\u00f1os desde que se conocieron los primeros casos en Espa\u00f1a!, todo un record de dejadez por parte de la clase m\u00e9dica y de la oligarqu\u00eda y de desprecio para con los pobres, los cuales, me refiero a los m\u00e9dicos, salvo honrosas y gloriosas excepciones, s\u00f3lo viv\u00edan y viven, me refiero a esa \u00e9lite acad\u00e9mica,\u00a0 para enriquecerse ajenos e insensibles al dolor humano al que pronto se acostumbran, no del m\u00e9dico de a pi\u00e9 que tan concienciado est\u00e1, en la mayor\u00eda de los casos, ante el sufrimiento del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un informe sobre la historia de la pelagra de la \u00e9poca se hace relaci\u00f3n de los estudios m\u00e1s importantes entre los que estaban: Gherardini en 1780, Albera de Varese en 1781, Widemar en 1784 y 1794 y Cayetano Strambio con una serie de trabajos que van desde 1786 a 1794. En dicho informe se dice: \u201c<em>Desde el a\u00f1o 1781 la Sociedad Patri\u00f3tica de Mil\u00e1n, afectada por la gravedad de esta afecci\u00f3n, redact\u00f3 un programa de preguntas y cuestiones que dirigi\u00f3 a los m\u00e9dicos de partido prometi\u00e9ndoles un premio importante si respond\u00edan de una manera satisfactoria. En 1784 el Gran Consejo de la ciudad de Mil\u00e1n, en virtud de \u00f3rdenes del emperador Jos\u00e9 II, fund\u00f3 en la peque\u00f1a ciudad de Lugano, situada a seis leguas al norte de la capital de Lombard\u00eda, un hospital especial con plazas para sesenta pelagrosos. El sabio y concienzudo Cayetano Strambio fue nombrado m\u00e9dico en jefe de este establecimiento que se suprimi\u00f3 a los cuatro a\u00f1os de existencia a\u00fan a pesar de haber sido \u00fatil y haber sido objeto de observaciones preciosas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a todo, la alarma estaba activada y todos los m\u00e9dicos europeos segu\u00edan con atenci\u00f3n el desarrollo y expansi\u00f3n de la enfermedad, aunque todav\u00eda no se hab\u00edan unido los cabos para definir como \u00fanica la de Asturias y las de distintos lugares de Italia. Tanto es as\u00ed que en el a\u00f1o 1776 un disc\u00edpulo del ya mencionado Dr. Pujati, de nombre Jacobo Odoardi, en un trabajo titulado \u2018Una especie particular de escorbuto\u2019 habla de la enfermedad en distintos estados de Venecia, muy conocida por los labriegos, que la bautizaron con los nombres de pellarina, scottatura di sole, calor de h\u00edgado y mal dellas pienza, sin advertir que era igual que la pelagra de Lombard\u00eda o el mal de la rosa en Espa\u00f1a, diciendo muy de pasada en su trabajo: \u201c<em>Seg\u00fan lo que ha comunicado el sabio Omobon Pisoni, profesor de la universidad de Padua, han publicado en Mil\u00e1n la descripci\u00f3n de esta enfermedad, o de una afecci\u00f3n an\u00e1loga llamada pelagra<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, Francia, que se cre\u00eda ajena a esta enfermedad y que era el centro de la intelectualidad m\u00e9dica del momento, miraba hacia otro lado sin dar la importancia que merec\u00eda la epidemia, tanto es as\u00ed que en el mes de noviembre de 1830 un m\u00e9dico que ven\u00eda de Italia, el Dr. Bri\u00e9re de Boismont, ley\u00f3 en la Academia de las Ciencias sus investigaciones sobre la enfermedad y tiempo m\u00e1s tarde escrib\u00eda con indignaci\u00f3n lo siguiente: \u201c<em>Muchas gentes piensan que todo est\u00e1 en Par\u00eds, y cuando yo publiqu\u00e9 mi memoria acerca de la enfermedad, \u00bfqu\u00e9 afecci\u00f3n es esta, preguntaban, de que nosotros no hemos o\u00eddo hablar? Y sin embargo, apenas hab\u00eda doscientas leguas desde Par\u00eds hasta el punto en que millares de personas se hallaban afectadas de esta terrible enfermedad<\/em>\u201d. En algo se equivocaba Bri\u00e9re de Boismont, en la distancia de Par\u00eds al foco de la infecci\u00f3n, porque ya en esas fechas la pelagra hacia estragos entre los jornaleros y gente pobre de Burdeos, a la que llamaban &#8216;enfermedad de la Teste&#8217;, pero no s\u00f3lo ah\u00ed estaba presente la pelagra en Francia, hab\u00eda casos en Arcachon, en los pueblos al norte de la Gironda, en las cercan\u00edas de Baza y en pleno coraz\u00f3n de la rep\u00fablica al darse brotes en Montlu\u00e7on en la regi\u00f3n de Auvernia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue hasta abril de 1842, \u00a1m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de detectarse los primeros casos en Espa\u00f1a!, cuando las autoridades sanitarias y pol\u00edticas francesas tomaron conciencia del peligro de la enfermedad que se extend\u00eda por el pa\u00eds aglutinando todas las experiencias y dando un nombre \u00fanico a la enfermedad; se comenzaba una lucha desigual que durar\u00eda casi otro siglo hasta que se descubriera el motivo de tantas muertes. Se pasaron a todos los m\u00e9dicos cuestionarios que deb\u00edan de rellenar y donde se pretend\u00eda, no s\u00f3lo saber el alcance del mal, sino tambi\u00e9n dilucidar los motivos de aquella nueva enfermedad que diezmaba a las poblaciones marginadas del sur de Europa; dicho cuestionario en Espa\u00f1a constaba de las siguientes preguntas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.- <em>\u00bfLa pelagra de Asturias, mal de la rosa, es una forma o variedad de la pelagra propiamente dicha?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.- <em>\u00bfCuales son las condiciones de alimentaci\u00f3n en las diversas localidades donde se observa la pelagra?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.- <em>\u00bfLa pelagra ataca a la clase rica, proporci\u00f3n comparada con la clase pobre?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.- <em>\u00bfExisten algunas condiciones especiales relativas al cultivo, sazonamiento y alteraci\u00f3n de los cereales, del mijo y panizo en particular, bajo las cuales pueda desarrollarse la pelagra?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.- <em>\u00bfCual es, acudiendo a la observaci\u00f3n y experiencia, el valor de las opiniones que atribuyen la pelagra al uso de las gachas, a la presencia de un cript\u00f3gamo, o alguna enfermedad de los cereales?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.- <em>\u00bfSe encuentra la pelagra fuera de estas condiciones de alimentaci\u00f3n y cual es la proporci\u00f3n con relaci\u00f3n al total de la poblaci\u00f3n?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.- <em>\u00bfCuales son las otras causas m\u00e1s comunes de la pelagra?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.- <em>\u00bfQue debe pensarse de las propiedades hereditarias y contagiosas de la pelagra?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.- <em>\u00bfCuales son las principales reglas de higiene que la experiencia haya acreditado como m\u00e1s eficaces para la profilaxis de la pelagra?<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que aclarar las causas de la enfermedad, desde una perspectiva actual de las cosas y a toro pasado, confundi\u00f3, a\u00fan m\u00e1s si cabe, a la clase m\u00e9dica, ya que se especul\u00f3 con la posibilidad de una enfermedad gen\u00e9tica o predisposici\u00f3n a ella, que se descart\u00f3 posteriormente; se lleg\u00f3 casi a afirmar que era una mezcla de enfermedad entre la lepra y el escorbuto porque ten\u00eda caracter\u00edsticas parecidas y se desech\u00f3 la causa principal, el que los afectados ten\u00edan una dieta com\u00fan y casi \u00fanica, el ma\u00edz, ya que no todos los que se alimentaban de este cereal padec\u00edan la enfermedad, independientemente de que era un grano probado en la alimentaci\u00f3n de los humanos durante siglos en Am\u00e9rica, donde por cierto no se padec\u00eda ese mal o al menos no se ten\u00eda constancia de ello. Por otra parte no se observaban plagas en las cosechas de ma\u00edz, como ocurri\u00f3 con el <a href=\"file:\/\/\/D:\/historiacocina\/historia\/articulos\/panlocura.htm\"> <span style=\"color: #000000;\">cornezuelo del centeno<\/span><\/a> y los episodios de locura que se aparecieron en la Edad Media, todo un rompecabezas muy dif\u00edcil de solucionar con los adelantos cient\u00edficos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3633\" title=\"Primer libro que habla sobre la pelagra\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra2.jpg\" alt=\"\" width=\"479\" height=\"688\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra2.jpg 479w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra2-208x300.jpg 208w\" sizes=\"(max-width: 479px) 100vw, 479px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQue provocaba y provoca la pelagra?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Los espa\u00f1oles, y los europeos en general, tomaron los frutos americanos como sustitutos de los que exist\u00edan en sus tierras, ya sea por su mayor producci\u00f3n o su resistencia a las epidemias, desechando las formas como los nativos los preparaban. En este caso concreto del ma\u00edz se trabajaba al gusto europeo tras su recolecci\u00f3n, como si fuera trigo, avena o centeno con los que hacer los panes o gachas en Espa\u00f1a o la polenta en Italia por ejemplo, sin mayor tratamiento que la molienda.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que no se percataron, tanto las autoridades como los m\u00e9dicos, era que el indio americano trataba las semillas, en la cocci\u00f3n de estas, con \u00e1lcalis, como el agua con cal, lo que hac\u00eda que se liberara un elemento indispensable para la salud humana y que es la niacina, tambi\u00e9n conocida como vitamina PP o vitamina B3, por lo que una dieta casi \u00fanicamente basada en el ma\u00edz, el pan de los pobres, tra\u00eda como consecuencia una serie de desarreglos y deficiencias que llegaban hasta provocar la locura y la muerte de los que la padec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este mal no s\u00f3lo se circunscribi\u00f3 en la historia a Europa, ya que a principios del siglo XX, por lo menos hasta la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte, era la enfermedad predominante en los estados del sur de Estados Unidos entre los agricultores pobres. Tambi\u00e9n hizo estragos la enfermedad en Egipto y zonas del \u00c1frica sudoriental, t\u00e9ngase en cuenta que en\u00a0 pa\u00edses como Tanzania, por poner un ejemplo, el ma\u00edz es la base cerealistica en la alimentaci\u00f3n, as\u00ed como en ciertas zonas de la India.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1960 se produjo un brote importante de pelagra en Tanzania, de la que he hablado, como consecuencia de la ayuda humanitaria de Estados Unidos tras la guerra civil en aquel pa\u00eds y donde se intentaba alimentar a los refugiados b\u00e1sicamente con este grano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no pensemos que este mal est\u00e1 erradicado desde hace tiempo, ya que hasta 1994 fue el azote de los pobres de Sud\u00e1frica, donde un informe estatal indicaba que el cincuenta por ciento de los enfermos tratados en una cl\u00ednica del Transvaal padec\u00edan la enfermedad, as\u00ed como la casi totalidad de los enfermos mentales tratados en distintos hospitales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo presente las guerras que asolan los pa\u00edses pobres y la escasez de alimentos del llamado &#8216;Tercer Mundo&#8217; no es de extra\u00f1ar que se repitan de nuevo estas tragedias, sobre todo por el desconocimiento de muchos gobernantes de la enfermedad, que por cierto se soluciona administrando a la poblaci\u00f3n pastillas de vitamina B3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Como act\u00faa la pelagra y sus fases.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0La pelagra act\u00faa en tres fases claramente diferenciadas, seg\u00fan el Dr. Ildefonso Mart\u00ednez, autor del libro que sirve de base y referencia para elaborar este estudio y que en el a\u00f1o 1848 vio la luz como un monogr\u00e1fico dedicado a la pelagra, siendo estas las siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Periodo primero.- \u00ab<em>Sin sentirse los sujetos atacados con se\u00f1ales de predisposici\u00f3n, principia en la primavera o en el mes de marzo con una erupci\u00f3n o afecci\u00f3n parecida a la erisipela, que afecta solamente al dorso del metacarpo y metatarso de ambas manos y pies; la rubicundez que tira un poco a amarilla, y el escozor que perciben, duran un poco m\u00e1s de 30 d\u00edas, y luego se le pone \u00e1spera la piel de dichas partes, cay\u00e9ndose con lentitud la epidermis en l\u00e1minas o pedacitos m\u00e1s o menos grandes, qued\u00e1ndose lisa la piel, y hasta que por julio o agosto pr\u00f3ximo ha desaparecido del todo este exantema. Otras veces si comienza muy pronto o poco antes de la primavera, sigue y completa su curso con m\u00e1s precipitaci\u00f3n, volviendo a aparecer de nuevo en junio, extendi\u00e9ndose hasta el oto\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Llegados al oto\u00f1o e invierno, sufren en este primer a\u00f1o, a intervalos y con largas intermisiones, lasitudes, inapetencias, ardores en el epigastrio, astricciones de vientre, y las mujeres histerismo: cuyos s\u00edntomas desaparecen en todo o en la mayor parte, acerc\u00e1ndose la primavera, en la que se renueva el eritema. Siguen de este modo reproduci\u00e9ndose el orden de s\u00edntomas dicho 3 o 4 a\u00f1os m\u00e1s, seg\u00fan la robustez o debilidad del sujeto, pues los d\u00e9biles y mal alimentados corre en menos tiempo la renovaci\u00f3n, duraci\u00f3n, e intensidad de los s\u00edntomas<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Periodo segundo.- \u00ab<em>De cada a\u00f1o m\u00e1s, tanto en el estado de erupci\u00f3n, como fuera de \u00e9l, se aumentan los s\u00edntomas dichos, y sucesivamente aparecen v\u00e9rtigos tan frecuentes y violentos, que a cada instante caen a tierra los enfermos: dolores vagos en el abdomen y extremidades, nauseas, v\u00f3mitos, anorexias, bulimia, astricciones de vientre, diarreas, insomnio, fr\u00edo en las extremidades, ardor en la cabeza y epigastrio, una tristeza y melancol\u00eda tan profundas que nada les divierte, llorando a cada instante sin saber por qu\u00e9, muchas veces la lengua roja y enjuta con sed. La paroxismos hist\u00e9ricos se repiten con m\u00e1s frecuencia e intensidad. Mientras que duran los s\u00edntomas, el pulso se pone m\u00e1s acelerado, duro y peque\u00f1o, sobreviniendo remitente algo aguda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda esta serie de incomodidades no guardan el orden regular que se observa en la mayor parte de otras enfermedades, sino que se suceden de un modo raro y al parecer contradictorio: pues la diarrea viene de repente despu\u00e9s de la constipaci\u00f3n de vientre y v\u00f3mito; despu\u00e9s del sue\u00f1o moderado y profundo, la pertinaz vigilia; de la tristeza suma, por algunos intervalos cortos el jocoso humor, y en seguida del apatito excesivo el fastidio a la comida. Los \u00f3rganos de la respiraci\u00f3n parecen hallarse sin alteraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vuelta a verificarse la expulsi\u00f3n dicha en primavera, se modera este conjunto monstruoso de molestias. Prosiguen los infelices, aunque ya con dificultad, en el ejercicio de sus tareas ordinarias, mientras dura el eritema y el calor del verano, exacerb\u00e1ndose todos los s\u00edntomas cuando viene el fr\u00edo. En unos a\u00f1os son m\u00e1s o menos molestados seg\u00fan el m\u00e9todo diet\u00e9tico y rigor de la estaci\u00f3n. Este estado o periodo dura tres, cuatro y m\u00e1s a\u00f1os<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Periodo tercero.- \u00ab<em>Transcurrido el n\u00famero dicho de a\u00f1os se aumenta m\u00e1s y m\u00e1s intensidad de todos los s\u00edntomas. Ya no sale de manos y pies la erupci\u00f3n erisipelatosa. En todos los individuos las potencias intelectuales se hallan trastornadas, pasando de la melancol\u00eda a la man\u00eda en otros, y en otros el delirio ya lento y las m\u00e1s veces furioso. Se les nota y sienten tensi\u00f3n, ansiedad, y dolor en el hipocondrio derecho, cuando hasta entonces ninguna lesi\u00f3n t\u00f3pica anterior se les hab\u00eda advertido. La cutis y conjuntiva se ponen subict\u00e9ricas: la orina unas veces aguasosa, y otras roja con sedimento latericio: los excrementos que salen para el ano var\u00edan de color y consistencia. La debilidad es grande. En algunos casos se presentan las convulsiones, y en las mujeres el histerismo con todas las modificaciones de que es susceptibles; los afectos y simpat\u00edas nerviosas son numerosas. La calentura lenta remitente se hace continua: la digesti\u00f3n pervertida: sobreviene una moderada, pero pertinaz, diarrea; la extenuaci\u00f3n, sudores de la parte superior del cuerpo, calor quemante, no s\u00f3lo en el epigastrio e hipocondrios, s\u00ed que tambi\u00e9n en todo el cuerpo: pulso peque\u00f1o y muy frecuente, respiraci\u00f3n fatigosa: el marasmo, extremidades fr\u00edas, cara hipocr\u00e1tica y la muerte. Fine este episodio en 5 o 6 meses y a fines de invierno<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3634\" title=\"Estudio de la pelagra en Asturias\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra3.jpg\" alt=\"\" width=\"418\" height=\"588\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra3.jpg 418w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2009\/03\/pelagra3-213x300.jpg 213w\" sizes=\"(max-width: 418px) 100vw, 418px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"> A modo de final<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial;\">A\u00fan sin saber, pese a las evidencias, el motivo de la enfermedad, aunque se sospechaba del ma\u00edz, es emocionante leer la llamada que hace el Dr. Ildefonso Mart\u00ednez al final del libro monogr\u00e1fico de la pelagra en 1848, lleno de humanidad y digno de ser recordado como un canto a la justicia social y los derechos de todos los seres humanos a vivir una vida digna, y donde deja constancia del gran hombre que era cuando escribe: \u201c<em>Modif\u00edquense, como llevamos dicho, los alimentos; ali\u00e9ntese a la industria; pr\u00e9miese la constancia y trabajo del agricultor, y se habr\u00e1 hecho algo a favor de los desgraciados jornaleros, v\u00edctimas de la pelagra.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> Mientras esto no se ejecute, mientras la administraci\u00f3n y los propietarios permanezcan indiferentes a los clamores de las v\u00edctimas, y a los consejos de los m\u00e9dicos; la pelagra no disminuir\u00e1, sino que aumentar\u00e1 progresivamente, a medida que vayan escaseando los medios; a medida que se aumente la miseria y los impuestos, y mientras se deje contraer libremente matrimonio a los pelagrosos y a los proletarios, sin atender a los medios del aumento de producci\u00f3n y riqueza, a la creaci\u00f3n de amplios asilos de beneficencias y vicios, de las sociedades actuales.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> \u00a1Ricos y gobernantes, apiadaos una vez siquiera de los que gimen y padecen; cread asilos y tendr\u00e9is derecho a ser respetados por los que las desgracia ha sumido en la degradaci\u00f3n y miseria!.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> Y vosotros m\u00e9dicos y cirujanos que practic\u00e1is en Asturias, especialmente en los concejos en que la rosa es end\u00e9mica, en ese foco de desolaciones y miserias, interponed vuestro sagrado ministerio a favor de los pobres, unid vuestros votos a los hombres filantr\u00f3picos: excitad la caridad de los ricos, para que modific\u00e1ndose el r\u00e9gimen y condiciones de las clases desgraciadas, pod\u00e1is evitar este terrible azote, que consume con atroces tormentos a sus desgraciadas v\u00edctimas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> Finalmente, como m\u00e9dico y como paisano, deseo que vuestras observaciones echen nueva luz, den nuevos preceptos, que puedan arrancar algunas v\u00edctimas, si no todas, a la parca fiera y destructora, que personificada en la pelagra, no encuentra en la terap\u00e9utica \u00e1rbol de vida, sino de desesperaci\u00f3n y muerte<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras estas emocionantes palabras s\u00f3lo resta recurrir a las fr\u00edas cifras que ofrecieron dos reputados m\u00e9dicos del siglo XIX que trataron a los desgraciados que padecieron la terrible enfermedad de la pelagra:<\/p>\n<p>Cayetano Strambio:<\/p>\n<table style=\"width: 28%;\" border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\"> Individuos<\/span><\/td>\n<td width=\"63%\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: Arial;\">A\u00f1os<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">15<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 1 a 25<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">29<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 25 a 35<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">67<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 36 a 60<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">3<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 61 a 80<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Calderini<\/p>\n<table style=\"width: 28%;\" border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\"> Individuos<\/span><\/td>\n<td width=\"63%\">\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: Arial;\">A\u00f1os<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">83<\/span><\/td>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">menos de 3<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">15<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 3 a 12<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">20<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 12 a 20<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">120<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 20 a 35<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">59<\/span><\/td>\n<td align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">de 35 a 46<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"right\" width=\"37%\"><span style=\"font-family: Arial;\">55<\/span><\/td>\n<td style=\"text-align: right;\" align=\"right\" width=\"63%\"><span style=\"font-family: Arial;\">45 a 50<\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><span style=\"font-family: Arial;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><br \/>\n<script type=\"text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 'https:\/\/ssl' : 'http:\/\/www') + '.google-analytics.com\/ga.js';     var s = document.getElementsByTagName('script')[0]; s.parentNode.insertBefore(ga, s);   })();\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ma\u00edz fue una de las primeras plantas tra\u00eddas desde las Indias Occidentales por Crist\u00f3bal Col\u00f3n en 1493, en su segundo viaje, creyendo adivinar el almirante las grandes posibilidades que ten\u00eda este cereal y ante la necesidad de que los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/maiz-espana\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0},"categories":[61,59,62,71,3,4,98,75,85],"tags":[278,215,277,276],"aioseo_notices":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3630"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3630"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7244,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3630\/revisions\/7244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}