{"id":4923,"date":"2013-02-23T21:07:59","date_gmt":"2013-02-23T20:07:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=4923"},"modified":"2014-03-24T21:40:03","modified_gmt":"2014-03-24T20:40:03","slug":"oviedo1804","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/oviedo1804","title":{"rendered":"R\u00e9gimen alimenticio para los enfermos de la epidemia de fiebres m\u00f3rbidas contagiosas que padeci\u00f3 la ciudad de Oviedo (Asturias) en el a\u00f1o 1804"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2919 alignleft\" alt=\"Carlos Azcoytia\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytia1art.jpg\" width=\"100\" height=\"133\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #993300;\"><strong><span style=\"font-size: xx-small;\">A mi amigo y nuevo compa\u00f1ero del Grupo Gastronautas, Ismael Sarmiento Ram\u00edrez<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resultar\u00eda imposible conocer la historia de la gastronom\u00eda y la alimentaci\u00f3n de un pueblo o de una regi\u00f3n, en una \u00e9poca determinada, si no nos detenemos a observar, como con una lupa, determinados hechos acaecidos que, como es el caso que nos ocupa, una epidemia, nos dejen entrever la cotidianidad gastron\u00f3mica del pueblo que de otra forma, por ser eso, rutina alimenticia, habr\u00edan pasado desapercibidos por todos, dejando a la especulaci\u00f3n no s\u00f3lo el aprovechamiento de los recursos que exist\u00edan en dicha zona, sino tambi\u00e9n el conocer las bases de su gastronom\u00eda y con ello parte de sus se\u00f1as de identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro viaje imaginario, que desde hace a\u00f1os efectuamos en la nave que recala en distintos puertos y en diferente \u00e9pocas, los llevar\u00e9 al Principado de Asturias donde, desde el mes de diciembre de 1803 hasta agosto de 1804, toda la sociedad se moviliz\u00f3, en alguno casos de forma heroica,\u00a0 para erradicar uno de los muchos azotes que, de forma c\u00edclica, padecieron nuestros antepasados como consecuencia, la mayor\u00eda de las veces, de la mala planificaci\u00f3n urban\u00edstica de las ciudades y las deficientes, por no decir carentes infraestructuras sanitarias de alcantarillado y tra\u00eddas de aguas potables o incluso los abastos y conservaci\u00f3n de los alimentos, que iban diezmando a la poblaci\u00f3n, en especial a los de siempre, aquellos pobres desheredados de la tierra que sobreviv\u00edan con lo m\u00ednimo necesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Este trabajo est\u00e1 basado en la bibliograf\u00eda que se adjunta, que al igual a otro trabajo m\u00edo, el de la epidemia de peste que asol\u00f3 la ciudad de Sevilla en 1649, <a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/paises\/articulos\/espana\/sevilla1649.htm\" target=\"_blank\">para leerlo presione aqu\u00ed<\/a>, bucea en los testimonios directos que dejaron aquellos que la padecieron.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4927\" alt=\"oviedo1\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/oviedo1.jpg\" width=\"300\" height=\"452\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/oviedo1.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/oviedo1-199x300.jpg 199w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi comienza el libro base de este estudio de investigaci\u00f3n con estas palabras: \u201c<i>Por do quiera que se mire la generosa conducta de los que se encargaron del gobierno y socorro de los pobres sanos y enfermos en tan calamitosas circunstancias, y el cuidadoso af\u00e1n de los pudientes en proporcionar y franquear los medios m\u00e1s seguros y oportunos para que fuesen alimentados, socorridos y curados, se ver\u00e1 que la ciudad de Oviedo es un emporio de misericordia, que encierra dentro de s\u00ed tantos corazones llenos de ternura y de sensibilidad, quanto son los vecinos que la habitan<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es motivo de este trabajo dilucidar o especular sobre cu\u00e1l fue la cepa de la epidemia que diezmaba a los ovetenses, para eso hay otros especialistas m\u00e1s doctos que yo en la materia, pero s\u00ed hacer observaciones sobre el incumplimiento de las reglas o leyes que en aquellos momentos imperaban y que, en teor\u00eda, deb\u00edan cumplirse en casos como el que nos ocupa; el primero de ellos era el situar los asilos de los infectados a las afueras de la ciudad, algo que no se tuvo en cuenta ya que la Junta de Incorporaciones, creada al efecto y donde se daban todas las directrices para combatir la epidemia, decidi\u00f3, quiz\u00e1 pensando m\u00e1s en un edificio amplio y confortable que en el aislamiento de los que enfermaban, por \u00f3rdenes del Obispo Juan de Llano Ponte, que era natural de Avil\u00e9s y que falleci\u00f3 en plena crisis de una apoplej\u00eda, el 23 de abril, que el Hospital de la Caridad deb\u00eda situarse en pleno centro de la ciudad, en concreto en el Colegio de la ya estigmatizada y expulsada Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, sobre la que haremos un trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ubicaci\u00f3n de dicho edificio dentro la ciudad puso en peligro a toda la poblaci\u00f3n porque la llegada de enfermos y la salida de los f\u00e9retros, incluso los deshechos de dicho hospital, indefectiblemente deber\u00edan pasar por las calles del casco urbano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan apunta el informante, los posibles motivos de la enfermedad, aunque hoy nos puedan parecer anecd\u00f3ticos o pueriles, fueron: \u201c<i>Ora fuese por la gran sequ\u00eda y calores que se padecieron en todo el verano y parte del oto\u00f1o de 1803: ora por los vientos \u00e1bregos que se subsigui\u00e9ron, y que alternados con vendabales, nortes, nieves, lluvias, rel\u00e1mpagos, truenos y rayos, sopl\u00e1ron desde octubre de aquel a\u00f1o, hasta mayo de 1804: ora fuese por la escasez de granos que en Asturias y Le\u00f3n produxo la pobreza y el hambre; y ora en fin por la multitud de pordioseros de uno y otro pa\u00eds que con el triste sello del mal y la miseria en sus ateridos y p\u00e1lidos semblantes inundaban la ciudad continuamente; lo cierto es que por espacio de largos ocho meses reyn\u00f3 en Oviedo una epidemia de fiebres p\u00fatridas contagiosas, que hubiera producido funestos estragos \u00e1 no haberse tomado eficaces precauciones y providencias<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente es que la reacci\u00f3n civil ante la epidemia no puedo decir que se distingui\u00f3 por su presteza a la hora de organizar todo, ya que obra el nombramiento de la Junta Principal de Sanidad a los m\u00e9dicos Josef Salvador L\u00f3pez del Pan y Eusebio Xavier de Vejarano el 26 de febrero de 1804, casi tres meses desde que comenz\u00f3 la enfermedad, momento en el que se solicit\u00f3 la planta alta del colegio de los jesuitas para albergar a los enfermos, aprobado posteriormente por la Suprema del Consejo de Castilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe destacar un p\u00e1rrafo en el que \u2018doctamente\u2019 se hace menci\u00f3n del motivo de la epidemia y que hasta causa risa cuando dice, refiri\u00e9ndose a los caballeros antes citados, lo siguiente: <i>\u201c\u2026personas distinguidas por su m\u00e9rito y probidad en lo civil, eclesi\u00e1stico, caballeroso y comercial, sino que prescindiendo cada uno del car\u00e1cter que le distingu\u00eda, anhelaban por servirlos y socorrerlos, y por implorar la misericordia de un Dios enojado, que amagando con su poderoso azote, aterraba la ciudad de Oviedo y dem\u00e1s pueblos del Principado de Asturias<\/i>\u201d, as\u00ed que todo vino, seg\u00fan su parecer, por la c\u00f3lera de un Dios enojado con algo de lo que nadie era culpable por lo que parece, as\u00ed era la ciencia de antes, m\u00e1s o menos como cuando se declararon los primeros casos de Sida y algunos cat\u00f3licos dijeron que era el castigo divino a los homosexuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es de notar la ingente labor de todos los integrantes (1) que se formaron en cuanto a pedir financiaci\u00f3n de todo tipo para poder habilitar las salas del nuevo Hospital de la Caridad y donde se repartieron la labor de recolecci\u00f3n de fondos de la siguiente forma: Los se\u00f1ores Toubes y Pan solicitaban ayuda a los abogados, procuradores y resto de los curiales. Fernando Vald\u00e9s y su yerno, el marqu\u00e9s de Campo Sagrado, hac\u00edan lo propio pasando de puerta en puerta pidiendo socorro. El prior Miranda y Sierra solicitaban donaciones de toda la clase eclesi\u00e1stica, secular y regular. Josef D\u00edas Vald\u00e9s y Nepomuceno lo solicitaban a los comerciantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entrando en lo anecd\u00f3tico o quiz\u00e1 en lo cruel hay que hacer notar que en la planta baja del edificio ocurr\u00eda lo siguiente: \u201c<i>Verdad es que en los quartos baxos del Colegio de los Expulsos se hallaban recogidos unos quantos leoneses febricitantes, colocados en el duro suelo sobre unos malos gergones y llenos de desali\u00f1o y porquer\u00eda, de modo que nadie quer\u00eda asistirlos ni llegarse \u00e1 ellos, temiendo justamente el contagio<\/i>\u201d, todo un acto verdaderamente reprochable, por lo menos a nivel moral, y que se intent\u00f3 remediar cuando la Junta de Incorporaciones aprob\u00f3, el 7 de marzo, el se\u00f1or Pan ser\u00eda el encargado de los enfermos, as\u00ed como recoger a todos los que vagaban por la ciudad, claro est\u00e1 que ya pocos pod\u00edan estar vivos despu\u00e9s de m\u00e1s de diez d\u00edas de abandono total, labor que termin\u00f3 de efectuarla el d\u00eda 9. El Sr. Pan puso de manifiesto que le era imposible atender tambi\u00e9n a los treinta y uno que estaban acogidos en la casa llamada del Cueto, en los extramuros de la ciudad, labor que fue encomendada al marqu\u00e9s de Campo Sagrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro acuerdo de la Junta, como m\u00ednimo curioso, fue el encomendar al Sr. Pan que administrara el dinero de las colectas y repartirlo entre los p\u00e1rrocos para que lo utilizaran en prevenir las necesidades de los pobres que estuvieran enfermos de Oviedo, ordenando la Junta que no se admitiera a ninguno en el hospital hasta mejor ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Las infraestructuras<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguen otra serie de disposiciones para el perfecto desenvolvimiento del centro, as\u00ed como los asignados para la direcci\u00f3n m\u00e9dica y continua con una descripci\u00f3n del antiguo colegio de los Regulares, el que se tomaba como hospital y que hab\u00eda pertenecido a los expulsados jesuitas, donde hace la siguiente anotaci\u00f3n: \u201c<i>Sabe todo Oviedo que el Colegio de los Regulares expulsos por su elevaci\u00f3n y positura es uno de los mejores y m\u00e1s bellos edificios, y que sus piezas habitables logran ventilaci\u00f3n de los quatro vientos cardinales, Norte, Sur, Est y Oest. Por la parte que mira \u00e1 la hermosa Plazuela del Fontan, y que quartea entre Mediodia y Poniente, tiene una gran puerta con un buen patio, y sobre \u00e9 una galer\u00eda que vino \u00e1 ser el primer recibimiento de los muchos enfermos que all\u00ed entraron.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>As\u00ed fue, que por este punto se coloc\u00f3 la principal entrada, que usando la hermosa cocina del Colegio, derribando tabiques en unas salas, y haciendo otros nuevos en otras, se proporcion\u00e1ron grandes salones para hombre y mujeres febricitantes y convalecientes con la proporcionada separaci\u00f3n, y tambi\u00e9n se estableci\u00f3 una sala para desauciados distante de los dem\u00e1s, porque no viesen los enfermos al par de s\u00ed el horroroso espect\u00e1culo de la muerte, ni m\u00e9nos sacar los cad\u00e1veres de junto \u00e1 sus lechos, \u00e1 fin de no consternarlos en junas circunstancias en que era preciso alentarles y divertirles el \u00e1nimo<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si algo resulta significativo es la anotaci\u00f3n que hac\u00eda en lo referente a que el n\u00famero de mujeres afectadas, era el doble que la de los hombres, lo que hizo que se albergaran en la parte alta de la galer\u00eda, con vistas al Fontan, con ventilaci\u00f3n y luces al mediod\u00eda y a poniente, y donde hubo setenta camas de continuo uso, alojando a los hombres en el ala norte y donde hubo treinta camas, para dejar a lo lejos, mirando a oriente y mediod\u00eda. La sala de los desahuciados con tan\u00a0 s\u00f3lo ocho camas y con acceso y escalera separada del resto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termina la descripci\u00f3n del reparto de enfermos de la siguiente forma: \u201c<i>En la parte media, y \u00e1 nivel del piso alto del claustro hab\u00eda dos salas de convalecencia para los respectivos sexos con sus correspondientes tarimas, y el mismo claustro lleg\u00f3 despu\u00e9s \u00e1 servir de enfermer\u00eda quando la epidemia estaba en su mayor aumento. En una palabra, se formaron unas quadras para enfermos y convalecientes muy c\u00f3modas y ventiladas, y todo \u00e1 expensas del Se\u00f1or Obispo<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda esta infraestructura \u00fanicamente iba dirigida a albergar a aquellos que no eran de la ciudad, ya que la Junta de Incorporaciones, como he comentado anteriormente, hab\u00eda determinado que los ovetenses deber\u00edan ser atendidos en sus domicilios por los p\u00e1rrocos, obrando de com\u00fan acuerdo con los m\u00e9dicos, para lo que se destin\u00f3 ocho mil novecientos veintisiete reales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n, algo interesante para conocer a fondo todo el entramado necesario para que esto funcionase e imaginarlo casi a modo de documental, en el factor humano era la siguiente: El presb\u00edtero Domingo Quir\u00f3s, que hab\u00eda padecido la enfermedad, estaba encargado de la asistencia espiritual de los enfermos; un practicante y dos enfermeras para lo sanitario. Se abasteci\u00f3 el hospital de todo lo preciso, con cocina incluida, con mujeres que cuidaban las ollas de los enfermos. Se coloc\u00f3 en medio de la escalera una campana que se\u00f1alaba con su toque, con lo molesto que es eso, las horas de rezar, dar el caldo (del que hablar\u00e9 m\u00e1s adelante), comer, barrer y la llegada o visita del m\u00e9dico. Se puso un cuerpo de guardia militar que vigilase para que no entrara nadie sin permiso. Por \u00faltimo se encarg\u00f3 al boticario Sebasti\u00e1n Escudero el despacho de las medicinas, la distribuci\u00f3n de las raciones de comida y el cuidado de los utensilios de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser una enfermedad que se cebaba principalmente con las mujeres y c\u00f3mo muchas de ellas llegaban con hijos lactantes o de \u2018<i>tierna edad<\/i>\u2019, que no pod\u00edan apartarlos de sus madres por miedo a que murieran se pens\u00f3 que aquellos ni\u00f1os que no estuvieran enfermos pasasen al Real Hospicio y los contagiados se alimentasen y vistiesen a expensas de las limosnas del establecimiento \u201c<i>as\u00ed fue que se mantuvieron muchos, y se les han dado para su decencia jugones, sayas, sombreros y calzones, libr\u00e1ndolos por este medio de la miseria, desabrigo y la muerte<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se habilit\u00f3 una \u2018ambulancia\u2019, en realidad una \u2018<i>c\u00f3moda<\/i>\u2019 silla de mano para recoger a aquellos forasteros, que ya enfermos no pod\u00edan llegar al hospital, para trasladarlos, regalo que fue hecho por Josef Antonio Palacio, Oidor Honorario de la Real Chanciller\u00eda de Valladolid, Can\u00f3nigo Dignidad de la iglesia y Provisor y Vicario General del Obispado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dar idea del estado en que llegaban la mayor\u00eda de ellos, entre ocho o diez diarios, y las primeras medidas profil\u00e1cticas que se adoptaban en las admisiones nada mejor que trascribir lo que dec\u00eda dicho libro: \u201c<i>Apenas llegaban \u00e1 la puerta llenos de andrajos, piojos y miseria, y se les admit\u00eda por el m\u00e9dico, quando sin perder instante se les confesaba por el capell\u00e1n, y los enfermeros de cada sexo los recog\u00edan en quarto separado, los desnudaban y trasquilaban el cabello, y tambi\u00e9n los lavaban de arriba a abaxo con una grande esponja empapada en agua tibia y vinagre hasta quitarles la inmundicia, en cuyo caso los enjugaban y vest\u00edan camisa y gorro limpio, y despu\u00e9s los llevaban \u00e1 la correspondiente enfermer\u00eda, y los colocaban en las camas que estaban todas numeradas, tom\u00e1ndoles inmediatamente por el capell\u00e1n y practicante raz\u00f3n individual de su patria y estado, que se pasaba muy luego al libro maestro de entradas y salidas<\/i>\u201d, lo que da idea de la miseria y el abandono que exist\u00eda en Espa\u00f1a entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La alimentaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entramos de lleno en el cometido de mi estudio y especializaci\u00f3n, el r\u00e9gimen alimenticio y la gastronom\u00eda de aquellos desdichados, que por cierto tuvieron la \u2018suerte\u2019 de padecer aquella extra\u00f1a enfermedad y que quiz\u00e1 les hizo comer a satisfacci\u00f3n durante su estancia en el centro, porque he de decir que, independientemente del acierto de las cocineras a la hora de elaborar las comidas, el men\u00fa era rico, sano, nutritivo y variado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan cuenta, los alimentos, as\u00ed como la medicaci\u00f3n, eran proporcionadas a las dolencias de los enfermos, haciendo la advertencia que la farmacol\u00f3gica, fue aprobada por Real Orden de 2 de mayo de 1804 por la Suprema Junta de Sanidad del Reyno en virtud de un informe dado por la Superior de Medicina (venga papeleos), justo poco antes de terminar la epidemia, lo que quiere decir que los pol\u00edtico in\u00fatiles no son algo de la \u00e9poca moderna, Espa\u00f1a fue, es y ser\u00e1 un nido de ineptos pol\u00edticamente hablando que s\u00f3lo se mueven en provecho propio y legislando de espaldas a aquellos que los eligieron de forma enga\u00f1osa, toda una verg\u00fcenza que merece ya una respuesta contundente de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo con la dieta alimenticia de los enfermos e intentado escapar de mi indignaci\u00f3n con los golfos, que si fueran obligados a devolver lo robado hac\u00eda salir al pa\u00eds de la crisis que todos estamos pagando, algunos hasta con sus vidas, en una semana, sin hipotecarnos y sin hacer el parip\u00e9 de que la justicia funciona, condenando con una mano y dando amnist\u00edas con la otra porque todos est\u00e1n llenos de mierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, a los enfermos que estaban a dieta se les asist\u00eda con chocolate por la ma\u00f1ana, a las nueve un caldo ligero, a las doce otro, otro a las tres de la tarde, a las cinco chocolate, a las ocho de la noche caldo, y si alguno estaba de apuro se le reservaba para otra cualquier hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se les permit\u00eda beber a la cantidad que desearan, ya fuese el agua natural, o ya la de naranja, posca o aguamiel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que pon\u00edan a media raci\u00f3n tomaban por la ma\u00f1ana una taza de sopa, a las nueve un poco de caldo con un mendrugo de pan, a las doce medio cuarter\u00f3n (2) de carne (hace el informante la siguiente salvedad con respecto a la carne: \u201c<i>Alguno reparar\u00e1 que se diese carne y caldos de esta substancia \u00e1 los febricitantes y convalecientes de calentura p\u00fatrida, puesto que son unos alimentos con tendencia \u00e1 la putrefacci\u00f3n alkalina, la que se deber\u00eda contrarrestar por medios diametralmente opuestos: se contesta que en Espa\u00f1a es muy com\u00fan esta dieta, y que el hombre en todo el mundo y en todas las cosas de la vida es un animal de costumbre<\/i>\u201d), medio pan, y un poco de vino: por la tarde sopa caldosa, y por la noche lo mismo que al medio d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los convalecientes se les daba raci\u00f3n entera, que era todo al doble de la media raci\u00f3n, y a ning\u00fan enfermo se escasearon, dec\u00eda, gallinas, bizcochos, vino generoso, frutas y otras cosas, siempre que el m\u00e9dico tuvo a bien recetarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servicio, como buenos cristianos que ten\u00edan criados que todo se lo hac\u00edan y que seguramente trataban en plan d\u00e9spota, \u201c<i>concurr\u00edan algunas gentes de distinci\u00f3n a servirles el caldo y la comida, y generalmente presenciaba este tierno acto el se\u00f1or Pan, y a veces el se\u00f1or Zumalac\u00e1rregui, y otros empleados del hospital<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gesti\u00f3n econ\u00f3mica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gastos, que debieron ser muchos pese a la gran cantidad de voluntarios, se nutrieron, a propuesta del Sr. Pan, solicitando un permiso Real para rifar algunas alhajas que previamente se hab\u00edan donado a favor del hospital, acuerdo aprobado el 13 de abril, siendo aceptada dicha propuesta por Real Orden de fecha 2 de junio, procedi\u00e9ndose sin dilaci\u00f3n a su venta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 Independientemente a lo contado, y ante la premura de tener dinero para hacer frente a los gastos de mantenimiento y sustento de los enfermos se hicieron juegos y que transcribo tal cual lo dice: \u201c<i>Todas las noches en un juego l\u00edcito se sacaba un buen fondo, que mensualmente se repart\u00eda por mitad entre el Hospital y sopa econ\u00f3mica, y esto prueba concluyentemente, que la caridad, que es el mismo Dios, seg\u00fan el Ap\u00f3stol San Juan, y por eso no tiene l\u00edmites, sabe exercer sus funciones a\u00fan en el centro mismo del honesto placer, y sesuda diversi\u00f3n<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas brillantes ideas de autofinanciaci\u00f3n hicieron que el hospital gozara de una desahogada situaci\u00f3n econ\u00f3mica durante la epidemia, pudiendo hacer frente, con holgura, a semejante emergencia, lo que demuestra que cuando hay imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda nada es imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sirva el presente trabajo como pre\u00e1mbulo a la charla que dar\u00e9 en el mes junio pr\u00f3ximo en la Asociaci\u00f3n de Estudios Americanos del Principado de Asturias y que tratar\u00e1 sobre los comedores de cocina econ\u00f3mica en conmemoraci\u00f3n del 125 aniversario de la fundaci\u00f3n de dicha entidad civil en Oviedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ep\u00edlogo sobre una gran obra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya previendo el final de la epidemia y con motivo de festejar la administraci\u00f3n del vi\u00e1tico de la Pascua, que se encarg\u00f3 de ellos la iglesia de San Isidoro, que antes hab\u00eda sido colegio, se adorn\u00f3 y se hizo una fiesta en el hospital, que se celebr\u00f3 el 13 de mayo y dice: \u201c<i>Al efecto pas\u00f3 personalmente el Sr. Pan \u00e1 convidar las Comunidades Religiosas para que se sirviesen asistir \u00e1 ella: se comunicaron oficios \u00b4los Cuerpos, y por carteles se hizo saber al p\u00fablico, encargando el Serm\u00f3n a muy Reverendo P. Fr. Osorio Benito Angulo, Predicador mayor del Colegio Benedictino de San Vicente<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda antes, 12 de mayo, se adorn\u00f3 el patio del hospital, galer\u00edas y escaleras con tapices y colgaduras, as\u00ed como se puso perfumes para tapar el mal olor que desped\u00edan algunos enfermos, as\u00ed como ramos de espinera y \u201c<i>muchas espada\u00f1as y lirios desparcidos por el pavimento<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la puerta principal se coloc\u00f3 una inscripci\u00f3n en lat\u00edn que dec\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p align=\"center\">LANGUESCINTI HUMANITATI,<\/p>\n<p align=\"center\">MISERISQUE PAUPERIBUS<\/p>\n<p align=\"center\">FEBRI EPIDEMICA LABORANTIBUS<\/p>\n<p align=\"center\">SACRUM<\/p>\n<p align=\"center\">CHARITAS, ET ZELUS OVETENSIUM<\/p>\n<p>Que traducido quiere decir: <i>Al pobre miserable, que la fiebre \/ epid\u00e9mica sufre sin consuelo, \/ con larga mano consagr\u00f3 este asilo \/ el celo, y caridad de los de Oviedo. \/ a\u00f1o 1804.<\/i><\/p>\n<hr style=\"width: 250px;\" width=\"250\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<span style=\"font-size: x-small;\">(1)\u00a0\u00a0 Compon\u00edan la Junta de Incorporaciones las siguientes personas: Francisco Antonio de Toubes, Decano de la Real Audiencia; Presidente: Josef Salvador L\u00f3pez de Pan; Vice-Decano, en representaci\u00f3n de su Tribunal: Juan Nepomuceno Consul Jove, y en su ausencia el licenciado Manuel Cadanes con el regidor Franando Vald\u00e9s Sol\u00eds; el doctor Ram\u00f3n de Miranda y Sierra, Prior. Por el estado eclesi\u00e1stico Francisco Josef Bernaldo de Quir\u00f3s, Marqu\u00e9s de Campo Sagrado y Josef V\u00edaz Vald\u00e9s por el comercio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\">(2)\u00a0\u00a0 Un cuarter\u00f3n era la cuarta parte de una libra o su equivalente a 460 gramos\/libra, de modo que se daba carne con un peso por persona de 57,5 gramos.<\/span><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Memoria de los hechos practicados por la Junta Principal de Sanidad de Asturias, delegada en la de incorporaciones de la ciudad de Oviedo, con motivo de la epidemia de fiebre contagiosa que padeci\u00f3 dicha ciudad en el a\u00f1o 1804. Imprenta de la hija de Joaqu\u00edn Ibarra, Madrid 1.805.<br \/>\n<script type=\"text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 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