{"id":5003,"date":"2013-03-17T14:03:04","date_gmt":"2013-03-17T13:03:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=5003"},"modified":"2013-08-11T20:56:45","modified_gmt":"2013-08-11T18:56:45","slug":"guerra-de-cuba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/guerra-de-cuba","title":{"rendered":"La escasez de alimentos en la Guerra de Independencia de Cuba"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/ismael-sarmiento-ramirez\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-4885\" alt=\"Ismael Sarmiento\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/ismael_art.jpg\" width=\"100\" height=\"124\" \/><\/a>Durante las guerras independentistas cubanas (1868-1898) los usos y costumbres alimenticias de la Isla, hasta entonces de muy poca variaci\u00f3n en los campos y ciudades, quedan alterados. El hecho b\u00e9lico mismo, de marcada incidencia en las transformaciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, hace que este y otros actos de la cultura material y espiritual se modifiquen a partir del 10 de octubre de 1868. Necesariamente, se revitalizan las primitivas dietas del cubano y se da, de forma espont\u00e1nea, la conciliaci\u00f3n \u2013y en otras la fusi\u00f3n\u2013 de los diferentes usos y costumbres que se practican en la compleja sociedad cubana de siglos atr\u00e1s. Tambi\u00e9n se dan otros resultados novedosos y enriquecedores que suman y modifican los h\u00e1bitos culinarios; y no s\u00f3lo repercute en la forma de alimentarse de los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba y del conjunto de la poblaci\u00f3n rural \u2013principales v\u00edctimas del hambre en esos a\u00f1os\u2013 sino tambi\u00e9n entre los miembros del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, fundamentalmente en las columnas de quintos que marchan de operaciones y concluyen a los pocos d\u00edas careciendo de los recursos de boca necesarios. Si hasta entonces la vida en los campos y ciudades var\u00eda muy poco, y la alimentaci\u00f3n es s\u00edmbolo clasificatorio de las distintas clases o estamentos sociales, a partir de 1868, con el inicio de la Guerra de los Diez A\u00f1os, en precarias condiciones y con el ya devastado entorno ecol\u00f3gico, la vida en Cuba, sus usos y costumbres, comienza a experimentar visibles modificaciones en el consumo alimenticio.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alimentaci\u00f3n es de las manifestaciones culturales donde mejor se puede medir la cohesi\u00f3n de los distintos conjuntos sociales existentes en Cuba, desde los a\u00f1os precedentes a la Revoluci\u00f3n del 68 y durante el per\u00edodo de la contienda b\u00e9lica. La estrecha relaci\u00f3n surgida en el campo de la insurrecci\u00f3n entre amos y esclavos, ricos y pobres, negros y blancos, instruidos e ignorantes, habitantes del campo y de la ciudad, cubanos, espa\u00f1oles, africanos, chinos, residentes de otras nacionalidades y entre culturas diferentes, unidos todos por el rechazo al dominio colonial y por el amor a la libertad, crea en la base de la sociedad cubana h\u00e1bitos, costumbres, modos de vida y percepciones de la realidad. Relaci\u00f3n que teje una mentalidad, base de una identidad, com\u00fan a los distintos conjuntos sociales que existen en la Isla. Hasta entonces esta fusi\u00f3n no ha sido posible del todo, a\u00fan cuando se han unido por las mismas necesidades de la vida esclavos, chinos contratados y el campesinado libre, blancos y negros, de la Isla. Es en el escenario de la guerra, ante las constantes privaciones afines para todos, donde el intercambio de los h\u00e1bitos alimenticios y el manejo de las restantes formas de subsistencia conquista un reconocimiento social y el car\u00e1cter de identidad nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contradictoriamente, de la alimentaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Mamb\u00ed se conoce bastante m\u00e1s que de la dieta improvisada por el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones; a\u00fan cuando la alimentaci\u00f3n del soldado espa\u00f1ol en la Guerra de Cuba fue objeto de debates por los diputados al Congreso, y tuvo difusi\u00f3n entre m\u00e9dicos contempor\u00e1neos durante algunas convenciones en Europa. La prensa de la \u00e9poca cataloga al insurrecto cubano de primitivo y de b\u00e1rbaro; no s\u00f3lo en lo que respecta a la manifestaci\u00f3n alimenticia, pues se recurre a los usos m\u00e1s primitivos del acervo culinario, resultado de la integraci\u00f3n de los diferentes elementos que componen la identidad cultural cubana, sino tambi\u00e9n por otros aspectos de su cultura material y espiritual que acompa\u00f1an el acto de ingerir los alimentos. Esos criterios perduran durante a\u00f1os en las cr\u00f3nicas gr\u00e1ficas y escritas de los n\u00facleos pro espa\u00f1olistas y en diarios extranjeros, como aquellos editados en Estados Unidos. Generalmente se exagera la realidad y hay una visi\u00f3n inexacta que hoy nos dificulta la mejor caracterizaci\u00f3n de las escenas cotidianas, marcadas con cierto sentido despectivo ya que su inter\u00e9s es desmoralizar y ridiculizar al Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admito que la informaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica espa\u00f1ola es de la m\u00e1s extensa para el an\u00e1lisis de este aspecto de la cultura material, pero existen en su conjunto pocos casos, tanto documentales como testimoniales y period\u00edsticos, en los que se trate el problema de la alimentaci\u00f3n del soldado cubano desde una perspectiva que integre las tradiciones cubanas de la \u00e9poca. Nunca se valora, adem\u00e1s del esfuerzo cotidiano de la poblaci\u00f3n por la subsistencia, las variadas recetas alimenticias que llegan a revitalizarse en el per\u00edodo de guerras, muchas de las cuales son \u00fatiles hasta para las columnas espa\u00f1olas en operaciones, y otras de continua participaci\u00f3n en la dieta general del cubano. La documentaci\u00f3n al respecto, correspondencias privadas, partes de operaciones, la prensa e informes que abordan situaciones regionales, y en general de la Isla, refieren criterios que sorprenden al relacionar los m\u00faltiples usos y las variadas formas empleadas por los mambises para suplir las carencias alimenticias; en ocasiones con descripciones exhaustivas del modo de elaboraci\u00f3n de los alimentos y de los componentes que lo integran. En los testimonios personales escritos por espa\u00f1oles y extranjeros: diarios de campa\u00f1a, relatos y episodios de guerras, sobre todo de los que por una u otra causa conviven entre los insurrectos cubanos, se encuentran descripciones de aspectos de la vida cotidiana del mamb\u00ed en la manigua, donde la alimentaci\u00f3n es referencia constante. Siendo en la prensa peri\u00f3dica, como ya he anotado, donde se hace mayor \u00e9nfasis en los h\u00e1bitos alimenticios del mamb\u00ed, con car\u00e1cter sat\u00edrico. Las carencias alimenticias, satisfechas en la mayor\u00eda de las veces con el ingenio del cubano, no impedir\u00e1n el avance del independentismo en armas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Las privaciones alimenticias del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los inicios de la Guerra de los Diez A\u00f1os los insurrectos cubanos no cuentan con abundante y variada alimentaci\u00f3n. Los negros libres y esclavos reci\u00e9n libertos que se incorporan a la insurrecci\u00f3n disponen de un m\u00ednimo de recursos, el salcocho, al que por lo general est\u00e1n habituados, lo preparan con todo los tipos de vianda y carnes que aparecen en el campo, hasta que poco a poco disminuye en componentes y tambi\u00e9n en abundancia. Los campesinos, que viven de una dieta basada en lo que produce la tierra, tienen un remanente que no tarda en consumirse. En general, el estado alimentario es malo, lo que en parte se explica por la situaci\u00f3n de escasez que desde a\u00f1os atr\u00e1s atraviesa la regi\u00f3n Oriental. Afecta a las importaciones, sobre todo de tasajo y bacalao. La producci\u00f3n alimenticia para el consumo interno padece una sensible merma, lo que repercute l\u00f3gicamente en el nivel de vida de los habitantes del campo. Circunstancia que se acrecienta en 1867 a causa de la gran sequ\u00eda que barre con la cosecha de tabaco y viandas, da muerte a un n\u00famero considerable de ganado vacuno en las zonas de Bayamo, Holgu\u00edn, Manzanillo, El Caney, Guant\u00e1namo y Baracoa, y sigue siendo cr\u00edtica en 1868, a pesar de las lluvias con que se inicia el a\u00f1o<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[1]<\/a>. No obstante, en Jiguan\u00ed, uno de los partidos m\u00e1s afectados, a comienzos de 1868 \u201cel cultivo de los frutos no es enteramente satisfactorio a causa de la sequ\u00eda en esta jurisdicci\u00f3n, aunque se encuentran de todas clases y a precios m\u00f3dicos\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[2]<\/a>; en marzo \u201cel estado del cultivo de los frutos es m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o por haberse presentado algunas lluvias. Encontr\u00e1ndose viandas de todas clases y al alcance de todas las fortunas\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[3]<\/a>. Pero, al finalizar el a\u00f1o, hay escasez de alimentos y de dinero proveniente de las cosechas comerciales. Tambi\u00e9n se ha dicho que otro de los factores que conlleva a que los recursos de los insurrectos sean m\u00ednimos, y por ende de ef\u00edmera duraci\u00f3n, es la premura del levantamiento armado, inicialmente programado para finales de la zafra azucarera 1868-1869 y adelantado en Oriente al 10 de octubre del 68. \u00daltimo criterio que no comparto, ya que: nadie crea almacenes para cuando estalle una guerra de liberaci\u00f3n popular, que forma su ej\u00e9rcito con reclutamientos voluntarios. La escasez de alimentos en la regi\u00f3n era una situaci\u00f3n cr\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy dif\u00edcil mantener alimentadas las partidas insurrectas que van surgiendo en las diferentes regiones del Departamento Oriental y el Departamento Central. El suministro de alimentos y de otros recursos necesarios para la vida se adquieren sobre la marcha de la guerra y de forma no sistem\u00e1tica. En este sentido no existe homogeneidad en el abastecimiento de las fuerzas, y mucho menos en la dieta alimenticia del soldado durante los a\u00f1os de guerra. Las caracter\u00edsticas regionales, m\u00e1s la carencia general de alimentos, impiden una mejor organizaci\u00f3n de los recursos alimenticios y hace que la manifestaci\u00f3n de este acto var\u00ede constantemente y que se improvise con cuanto se pueda para alimentarse. Son pocos los Cuerpos del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba de los que se pueda decir que est\u00e1n adecuadamente abastecidos y alimentados durante las tres guerras. Lo mismo se cuenta con abundantes recursos como se carece r\u00e1pidamente de los alimentos m\u00e1s elementales de subsistencia. El d\u00e9ficit alimenticio es una de las desventajas con las que los insurrectos cubanos tienen que convivir de forma constante y por el que se ven obligados a experimentar variadas f\u00f3rmulas nutritivas. Lo anormal era mantener por d\u00edas a las diferentes fuerzas medianamente alimentadas. Cuando abunda la carne faltan las viandas y cuando no la sal, o con qu\u00e9 condimentar la comida. Muy poco se puede equilibrar la dieta del soldado mamb\u00ed a pesar de los variados intentos que ensayan los l\u00edderes revolucionarios y las recomendaciones del Cuerpo de Sanidad Militar. Los componentes proteicos, carbohidratos, grasas y minerales, que requieren b\u00e1sicamente las raciones de cualquier soldado en campa\u00f1a, si bien son deficitarios en las columnas de operaciones del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones, en el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba no tienen, siquiera, lo b\u00e1sico para una nutrici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sorprendentemente, algunos de los combates de mayor trascendencia y mejores resultados para la fuerza insurrecta son librados por el soldado con el est\u00f3mago vac\u00edo, carentes de alimentos, y alg\u00fan enfrentamiento se produce con m\u00e1s de tres d\u00edas sin haber podido probar comida caliente; una privaci\u00f3n constante en todo el per\u00edodo de lucha y anormalidad que eleva a jactancia el orgullo de los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, en sus respuestas a muchas de las criticas despectivas en torno al estado deprimente y hambriento de los insurrectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Guerra de los Diez A\u00f1os las fuerzas mandadas por el general Calixto Garc\u00eda I\u00f1iguez, son de las m\u00e1s sufridas en este aspecto; durante a\u00f1os mantienen una situaci\u00f3n deplorable. A juzgar por lo que Antonio Pirala y Criado expresa en <i>Anales de la guerra de Cuba<\/i>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La zona en que operaban comprend\u00eda de Este a Oeste, entre el Cauto y Contramaestre y de Sur a Norte, entre el Cauto y camino Central y antes de la guerra carec\u00eda de cultivo: aquella extensi\u00f3n de terreno se compone de monta\u00f1as cuajadas de \u00e1rboles, aunque no era mejor de las que mandaba G\u00f3mez y lo mismo la de todo el Oriente [&#8230;] En el campamento de Bejuco hubo ocasiones en que la gente que no estaba de servicio, iba a los asientos de las haciendas Mafero a racionarse cargando saco [<i>jolongo<\/i>] de mangos, \u00fanico alimento<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma situaci\u00f3n que tiene el general M\u00e1ximo G\u00f3mez en Hicotea y en Monreal, antes de que Calixto Garc\u00eda se estableciera en el campamento del Bejuco. Durante semanas, los insurrectos se alimentan con majases silvestres, y muchas pieles encontradas en ranchos abandonados las cuecen en pedazos para alimentarse<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[5]<\/a>. En el campamento de Cambute, uno de los n\u00facleos donde el d\u00e9ficit alimenticio es m\u00e1s creciente, se llegan a comer ratones y majaes, y lechuzas en otras partes de la misma zona de la Sierra Maestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El plan de atacar Jiguan\u00ed en 1871, dise\u00f1ado por Calixto Garc\u00eda, incluye el paso por el r\u00edo Contramaestre con mucho silencio y pernoctar junto a una gran laguna oculta en la monta\u00f1a de Dos Palmas. En el Potrero de Uber no se permite hacer fuego ni salir del campamento, pues previsto el caso se sit\u00faa al personal junto a un ca\u00f1averal para que se racionen con ca\u00f1a y permanezcan ocultos hasta la puesta del sol<a title=\"\" href=\"#_ftn7\">[6]<\/a>. Despu\u00e9s del ataque, se ocupan en los establecimientos conservas en lata, arroz, sal, caf\u00e9, m\u00e1s otros alimentos, que aminoran el hambre en las fuerzas, y sobre todo a la gente del sevillano Ruiz que son los que m\u00e1s se benefician en este aspecto<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por las observaciones de Antonio del Rosal y V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n hoy se conoce que: \u201cen la <i>fuerza<\/i> [cubana del Departamento Oriental, con la que convive cincuenta y seis d\u00edas como prisionero] no hay m\u00e1s caballos que los de los jefes y ayudantes, que son plazas montadas, y adem\u00e1s una escolta, que despu\u00e9s de la correr\u00eda que hicieron por la zona cultivada de Holgu\u00edn, lleg\u00f3 al n\u00famero de 50 caballos; pero en la operaci\u00f3n para atacar Manzanillo, se comieron muchos de ellos, quedando reducidos a 20 \u00f3 25, que probablemente ya\u00a0 habr\u00e1n devorado tambi\u00e9n\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[8]<\/a>. En otro de los p\u00e1rrafos puntualiza el oficial espa\u00f1ol que, por mucho que teman los insurrectos a la escasez de recursos, en el C\u00f3digo Penal consignan la pena de degradaci\u00f3n a los jefes que se comen su caballo<a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[9]<\/a>.\u00a0 Tambi\u00e9n se proh\u00edbe disparar a las aves. Ignacio Mora escribe en su diario: \u201cLa caza m\u00e1s abundante, las palomas torcaces [torcaz], las codornices y perdices, las cotorras, los caos, y tantos buenos p\u00e1jaros que provocan nuestra hambre no pueden ser cazados\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn11\">[10]<\/a>. La jut\u00eda, que se cree inagotable en algunos parajes, dada la intensa persecuci\u00f3n de que se hace objeto desaparece de algunas regiones, y en los agujeros de los \u00e1rboles y en los curujeyes (<i>Tillandsia alofolia,<\/i> Hook<i>.<\/i>) ya no se encuentran; en un campamento, al que entran m\u00e1s de mil jut\u00edas<a title=\"\" href=\"#_ftn12\">[11]<\/a>, llegado el momento de la escasez, con una come una partida completa de insurrectos, y as\u00ed lo expresa Ignacio Mora: \u201chemos comido de una sola hutia [jut\u00eda] 25 personas; es decir, que hemos bebido caldo y sin sal. \u00a1Bendito dios!\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn13\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo que en las fuerzas insurrectas, la carencia alimenticia se hace sentir en el Gobierno y en la C\u00e1mara legislativa. Durante el tiempo que radican en Las Villas, se establecen en sitios donde no falta el ganado vacuno; \u201cpero en cuanto llegaron a la parte peor de Oriente, no ten\u00edan m\u00e1s alimentos que miel de abejas, boniatos, \u00f1ame y calabazas\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn14\">[13]<\/a>. El presidente Carlos Manuel de C\u00e9spedes y los restantes miembros del Gobierno permanecen cuatro d\u00edas en el campamento de Ojo de Agua de los Melones carente de alimentos. El 8 de octubre de 1871 salen para el distrito de Cuba, pasan dos veces el r\u00edo Cauto, y sufren los trabajos y hambres de costumbre. Llegan el 16 a Bejuco donde se encuentran con el general Calixto Garc\u00eda y pasan los \u00faltimos d\u00edas aliment\u00e1ndose s\u00f3lo de jut\u00eda y carne de caballo. Cuando llega Fernando Figueredo Socarr\u00e1s (secretario particular del Presidente) al campamento, se esmeraron todos los hombres de Calixto Garc\u00eda en obsequiarle. Escribe Pirala que,\u00a0 mientras [Figueredo Socarr\u00e1s] atend\u00eda a los agasajos de Calixto, ignoraba que ya y desde que le vio llegar a caballo hab\u00eda dado la orden reservada al comandante W. Saladrigas para que separase a los asistentes, bajo pretexto de que fueran a cortar madera para un rancho que deb\u00eda ocupar su sitio en el orden en que estaban los dem\u00e1s, formando calle, hasta que el capit\u00e1n Justo Varona pudiese beneficiar el potro para distribuir la carne [&#8230;] En aquella noche s\u00f3lo qued\u00f3 del animal la piel, los cascos y el esqueleto, pues hasta de las tripas hicieron\u00a0 callos<a title=\"\" href=\"#_ftn15\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas dificultades la permanencia del Gobierno y la C\u00e1mara en Bejuco se hace imposible y se recomienda al general M\u00e1ximo G\u00f3mez determine que vayan a sitios m\u00e1s convenientes; \u201cy en verdad que nadie m\u00e1s a prop\u00f3sito que \u00e9l por el buen concepto que le hab\u00eda granjeado sus disposiciones militares, su car\u00e1cter, que aunque nervioso, le sirvi\u00f3 en muchos casos para vencer las mayores dificultades\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn16\">[15]<\/a>. Aunque, tampoco las fuerzas del General G\u00f3mez est\u00e1n exentas de estas necesidades, que ya vienen arrastr\u00e1ndose desde los inicios de la revoluci\u00f3n y pesan en el sistema organizativo del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba; sobre todo, en los aseguramientos y en la Sanidad Militar. Sin embargo, la capacidad t\u00e1ctica y estrat\u00e9gica de M\u00e1ximo G\u00f3mez eleva en todo momento su ingenio en este sentido y brinda acertadas soluciones en los desplazamientos de las fuerzas. \u00c9l sabe conjugar, quiz\u00e1s m\u00e1s que cualquier otro l\u00edder de la insurrecci\u00f3n, las agravantes y atenuantes que propician una guerra de guerrillas y armonizar en los planes operativos de combate, las disposiciones estrat\u00e9gicas del terreno con la ubicaci\u00f3n de las fuerzas, procurando establecerse en las mejores \u00e1reas de abastecimiento para el soldado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la C\u00e1mara tiene sus momentos de gozo con muy poco de abastecimiento alimenticio. El martes 29 de mayo de 1872 consigna Ignacio Mora en su diario:\u00a0 \u201cHoy ha sido d\u00eda de alegr\u00eda. Se ha castrado una buena colmena y se han pescado algunas anguilas. Tambi\u00e9n quit\u00e9 a la comisi\u00f3n de hutias [jut\u00edas] del prefecto Bartard tres de esos animales que me aseguran otros tantos d\u00edas de subsistencia. Esto, que al parecer es una ridiculez, es, sin embargo, un acontecimiento grande para el est\u00f3mago\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn17\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, la situaci\u00f3n de escasez en el Gobierno insurrecto, al igual que el resentimiento entre los militares y el Ejecutivo, contin\u00faan manteni\u00e9ndose y motivado por otras tensiones. A mediados de 1872, G\u00f3mez relata en su <i>Diario de Campa\u00f1a<\/i> que encuentra en Canap\u00fa al Gobierno \u201cmuerto de hambre\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn18\">[17]<\/a>; y es justamente en este per\u00edodo en que C\u00e9spedes solicita a G\u00f3mez que le env\u00ede convoyeros, los que les son denegados, y lo ve el Presidente como una insubordinaci\u00f3n y una falta de respeto al Gobierno, que concluye en la destituci\u00f3n de M\u00e1ximo G\u00f3mez del mando de la divisi\u00f3n de Cuba (el territorio meridional del Departamento Oriental). Y a pesar de estas contradicciones, de que se lamenta el Presidente, \u00e9ste consigna en su <i>Diario<\/i> que en aquel mes de agosto de 1872 cambiaba el aspecto de todo, comentario que tambi\u00e9n transcribe Antonio Pirala y Criado en su obra: vivimos actualmente en la abundancia, dec\u00eda aqu\u00e9l. Todos estamos engordando. Hay diversidad de frutas y viandas. Tenemos parte de un convoy quitado hace poco \u00e1 los espa\u00f1oles; as\u00ed que no nos falta arroz, galletas, carne, bacalao, caf\u00e9, az\u00facar, sal, ron, vino y otras golosinas. Mucho te reir\u00e1s al saber que los voluntarios de caballer\u00eda del Cobre, reci\u00e9n creados, salieron muy gallardos creyendo que no era m\u00e1s que llegar y rescatar la presa; pero que a las primeras descargas salieron huyendo, unos a pie, otros \u00e1 caballo, dando gritos, cada cual por donde pudo escapar, abandonando caballos, armas, sillas, sombreros, etc&#8230; Este pa\u00eds es un para\u00edso terrenal; mas solo te especificar\u00e9 su temperatura. \u00a1Es deliciosa!&#8230; no hay fr\u00edo ni calor&#8230; El campamento es un pueblo: se han refugiado en \u00e9l como 200 familias que huyen del futuro de los espa\u00f1oles<a title=\"\" href=\"#_ftn19\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, y en per\u00edodos muy espec\u00edficos de las guerras, la carencia de alimentos se hace m\u00e1s evidente en una que en otra de las zonas en conflicto b\u00e9lico. Ya me refer\u00ed a la regi\u00f3n oriental como escenario principal de operaciones, donde en los primeros a\u00f1os de la Guerra Grande se sufren las mayores restricciones; si bien he de destacar que, en los \u00faltimos a\u00f1os de la contienda, esta provincia, exceptuando al territorio de Las Tunas, presenta caracter\u00edsticas muy diferentes que favorecen a los insurrectos. En las regiones monta\u00f1osas proliferan las zonas de cultivo y el problema de la alimentaci\u00f3n es m\u00e1s llevadero que en el resto de los territorios en armas; aqu\u00ed las condiciones del terreno hacen factible mantener la producci\u00f3n para la subsistencia a niveles aceptables; pero en Camag\u00fcey, zona preponderantemente ganadera, se padece m\u00e1s de esta escasez, las extensas llanuras quedan completamente desoladas o calcinadas por los efectos de la tea incendiaria y carentes de todo recurso agr\u00edcola. Las reses desaparecen del territorio y la cosecha de viandas se reduce a los escasos sitios de labor controlados por el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La provincia villare\u00f1a tambi\u00e9n sufre los avatares de la destrucci\u00f3n de los recursos agr\u00edcolas. Francisco Varano y Gonz\u00e1lez anota en su <i>Diario<\/i>, desde el Mijial, el 21 de febrero de 1872:\u00a0 Estamos en apuro por recursos de boca; la mucha gente venida de Oriente ha consumido lo poco que hab\u00eda. Las jutias est\u00e1n escas\u00edsimas, d\u00edas hay en que no aparece ni una por aqu\u00ed. Vianda casi nada. Los corojos escasos. Individuos hay que se acuestan sin haber comido en todo el d\u00eda m\u00e1s que algunos alminiques [almiqu\u00edes]. Tambi\u00e9n he tenido que apelar a ellos a pesar de no gustarme nada pero&#8230; a buen\u00a0 hambre no hay pan duro&#8230;<a title=\"\" href=\"#_ftn20\">[19]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La devastaci\u00f3n de los campos es mayor en los dos \u00faltimos a\u00f1os de la primera guerra. Las fuerzas cubanas de Las Villas Occidentales se concentran en Las Villas Orientales, una zona que est\u00e1 completamente arruinada y en la que para obtenerse abastecimientos se pasa por las peores dificultades. La carne de res es el alimento m\u00e1s deficitario del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba en esta regi\u00f3n. El ganado vacuno desaparece de los campos villare\u00f1os y su falta se extiende a los a\u00f1os que abarca la Guerra de 1895, que ser\u00e1, en compensaci\u00f3n, el per\u00edodo de mayor consumo de carne equina en la regi\u00f3n central, superado \u00fanicamente por los insurrectos de Pinar del R\u00edo en igual per\u00edodo; y a pesar de \u00e9ste y de otros logros que alternan con la obtenci\u00f3n parcial de los abastecimientos alimenticios, los villaclare\u00f1os pueden hacer muy poco frente a la carencia de comestibles, y es imposible adquirir cualquier ayuda de Camag\u00fcey que igualmente se encuentra en las peores condiciones. Esta zona culmina la Guerra de los Diez A\u00f1os inmersa en el hambre, las enfermedades y las epidemias que afectan a las familias y a los combatientes cubanos y espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la Guerra de 1895 no va a sorprender que a determinados combates acudan los soldados mambises con el est\u00f3mago vac\u00edo. En este per\u00edodo la miel y algunos frutos, como el mango, la guayaba y la ca\u00f1a de az\u00facar, van a continuar siendo los \u00fanicos alimentos con que cuenta, en los momentos m\u00e1s cr\u00edticos, el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba. Tambi\u00e9n el consumo de jut\u00edas, de majases, de carne de caballo, de vegetales y de determinadas viandas como el boniato, la yuca y el pl\u00e1tano, se mantiene en el gusto de los insurrectos; si bien, hay momentos en que se carece de todo recurso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las narraciones del coronel Orestes Ferrara \u2013un joven italiano, de los muchos extranjeros que se incorporan a la causa cubana, se extrae el siguiente fragmento que corresponde a la marcha del regimiento de J. M. G\u00f3mez hac\u00eda Mor\u00f3n, punto indicado para recibir a los norteamericanos: \u201cdurante esta marcha hacia el norte, y luego al quedar inactivos durante algunos d\u00edas acampados en un mismo potrero, sufrimos el hambre mayor de la guerra: estuvimos comiendo s\u00f3lo mangos verdes durante catorce d\u00edas\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn21\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, en <i>Al trote y sin estribo; recuerdos de la guerra de independencia<\/i>, nos deja con su testimonio un c\u00famulo de descripciones que corresponden a las principales privaciones que sufre el Regimiento de Caballer\u00eda \u201cVillaclara\u201d, Cuarto Cuerpo, Segunda Divisi\u00f3n, Primera Brigada, en Las Villas. Al referirse al mes de junio de 1898 escribe:\u00a0 &#8230;durante los doce d\u00edas de marcha, atravesando Charco Azul, la Siguanea, G\u00fcin\u00eda, La Hanabanilla, hasta las sierras de la desembocadura del San Juan de Baull\u00faa, comimos palmito, o sea, la parte tierna del cogollo de las palmas encerrada dentro de las yaguas, algunas frutas, muy escasas, aunque hubo lugares donde encontramos pomarrosas [<i>Jambosa vulgaris<\/i>] que formaban montes tupidos, y especialmente los caballos que iban rindiendo en la marcha, que sacrific\u00e1bamos cuando ya no pod\u00edan dar un paso, sudados, deshechos, cubiertos de lastimaduras y llagas putrefactas por todas partes, especialmente sobre el lomo, debajo de la montura<a title=\"\" href=\"#_ftn22\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra circunstancia que incide en las privaciones alimenticias del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, en medio del d\u00e9ficit experimentado por las devastaciones de las zonas agr\u00edcolas, es la destrucci\u00f3n de aquellos campamentos mambises destinados a la producci\u00f3n de alimentos en la que se inutilizan tambi\u00e9n los recursos almacenados, sobre todo de v\u00edveres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los partes de operaciones que se han consultado, la mayor\u00eda ubicados en el Servicio Hist\u00f3rico Militar de Madrid, dan fe de estas limitaciones en el bando insurrecto. El Fondo <i>Cuba<\/i>, Serie <i>Insurrecci\u00f3n<\/i> de ese Archivo, ofrece abundante documentaci\u00f3n que confirman estos hechos, as\u00ed como las privaciones alimenticias padecidas por el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba. Del an\u00e1lisis de la informaci\u00f3n que contienen los partes del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones, sobre todo aquellos que corresponden a la Guerra de los Diez A\u00f1os, resumo algunos de los hechos que m\u00e1s destacan:\u00a0 La presencia del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol es tan constante en la destrucci\u00f3n y quema de los campamentos insurrectos que en muchos casos los mambises no prestan resistencia alguna y huyen a refugiarse en el interior de la manigua, dejan todo cuanto, en la premura del escape, no pueden esconder o llevarse consigo. En los campamentos quedan los calderos al fuego con carne y viandas, listos para ser servidos, y gran cantidad de camastros y hamacas son destruidos por el fuego de las partidas colonialistas. Aunque, seg\u00fan revela la propia fuente espa\u00f1ola, son contadas las veces en que los soldados pueden dar alcance a los veloces pasos de los insurrectos cubanos; \u00e9stos desaparecen de los campamentos y se internan, en cuesti\u00f3n de segundos, por los refugios creados en lo m\u00e1s inaccesible del monte, y trasladan con ellos a los enfermos, ni\u00f1os y ancianos<a title=\"\" href=\"#_ftn23\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 21 de diciembre de 1869, en los montes de Manacas, jurisdicci\u00f3n de Banao, una columna espa\u00f1ola destruye un campamento insurrecto compuesto por negros de los ingenios Cuchara, Trapiche y Ni\u00f1a; y seg\u00fan comunicaci\u00f3n del Mayoral del Ingenio Cuchara al Comandante General del Distrito de Banao, \u201cse encontr\u00f3 un caldero para guisar carne de cerdo salada y abundante vianda\u201d, de la que se utiliza una parte en el propio consumo de la columna y la restante se destruye junto a la quema del campamento<a title=\"\" href=\"#_ftn24\">[23]<\/a>. La misma fuente recoge otro parte del d\u00eda 22 de la Comandancia General del Distrito de Matanzas; y se da cuenta de la batida que sostiene la fuerza del Capit\u00e1n del Partido de Ceiba Mocha, en el monte del ingenio San Marcelo, con un grupo de insurrectos, entre negros y asi\u00e1ticos, a los que cogen algunas chuzas, una lata de p\u00f3lvora, en torno a tres arrobas de carne de puerco salada y varias prendas de ropa<a title=\"\" href=\"#_ftn25\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 15 de enero de 1870, en otro punto conocido por \u201cEl Embudo\u201d, el Segundo Tercio de la Guardia Civil, Quinta Compa\u00f1\u00eda del Puesto Arimao, ubica un campamento formado por nueve grandes boh\u00edos; que minutos antes abandonan los insurrectos con el almuerzo hecho, todav\u00eda caliente, y las habitaciones provistas de carne, viandas, aguardiente de ca\u00f1a, caf\u00e9, cajetillas de cigarros, ropa y en el exterior un sembrado de viandas y crianza de cerdos; fue trasladado lo m\u00e1s conveniente al Puesto de Arimao, inutilizado el resto<a title=\"\" href=\"#_ftn26\">[25]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, el Segundo Tercio de la Guardia Civil\u00a0 en Cinco Villas mantiene otro encuentro con una partida de mambises en Ojo de Agua \u201cocup\u00e1ndoles\u00a0 ocho caballos en muy mal estado, seis albardas, varios serones, cuatro machetes y algunas escarapelas. Se inutilizan ocho sacos de viandas, sebo, miel y como tres reses de carne que tienen secando al humo, habiendo sabido por un herido, antes de expirar, que estaban haciendo tasajo y provisiones p\u00aa. la gente, sin querer decir para quienes\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn27\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del 21 de marzo es un telegrama transmitido al Brigadier Comandante General, desde la estaci\u00f3n de Trinidad. En la comunicaci\u00f3n se dice que la Guerrilla del capit\u00e1n Mart\u00ednez ha practicado el reconocimiento por los t\u00e9rminos de Las Piedras, Hondo, Arroyo, Vel\u00e1zquez y Sierra de G\u00fcinia de Miranda, caus\u00e1ndoles tres muertos a los insurrectos y aprehendiendo un convoy de treinta y dos caballos y mulos cargados de viandas, caf\u00e9, ma\u00edz, arroz y tabaco<a title=\"\" href=\"#_ftn28\">[27]<\/a>; y de las operaciones practicadas en la zona de Camag\u00fcey en este a\u00f1o destacan para las armas espa\u00f1olas y en detrimento de las fuerzas mambisas, las efectuadas entre los d\u00edas 10 y 15 de abril, que incluye la destrucci\u00f3n del campamento que ocupa la partida del mamb\u00ed Joaqu\u00edn Mart\u00ednez. Al llegar al batey encuentran un local con m\u00e1s de quince puercos muertos, descuartizados en peque\u00f1os trozos y una romana para repartir raciones, que arrojan por un barranco. Se queman infinidad de ranchos, que forman calles y la inmensa parcela que rodea al campamento, sembradas de pl\u00e1tanos, yuca, ma\u00edz y boniato; m\u00e1s siete corrales de puercos con veintitr\u00e9s marranos en pies, que son muertos y trasladados a la capital de la provincia para el consumo de la fuerza que guarnece la ciudad<a title=\"\" href=\"#_ftn29\">[28]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Similares persecuciones y empe\u00f1ados motivos de destrucci\u00f3n para el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones constituyen las salinas, importante servicio para la elaboraci\u00f3n de sal a las que los mambises dedican muchas horas de trabajo y grandes sacrificios de hombres. La informaci\u00f3n que se posee es de los a\u00f1os 1869 y 1870, y, en este sentido, s\u00f3lo proceso la que a mi juicio caracteriza la privaci\u00f3n alimenticia del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba en las regiones donde mayor escasez ha habido y donde la insurrecci\u00f3n se hace m\u00e1s intensa y cruenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de varios meses que dedican los mambises del campamento de Loma de Macagua a transformar cuatro campanas de iglesia en ollas para la elaboraci\u00f3n de sal el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol lo destruye todo. El 18 de junio de 1870, la compa\u00f1\u00eda de Voluntarios de Espa\u00f1a, ubicada en San Andr\u00e9s, t\u00e9rmino de Holgu\u00edn, desmantela el campamento y los instrumentos de fundici\u00f3n del n\u00facleo insurrecto; y al no poder destruir las pesadas ollas las trasladan hasta el poblado y las utilizan m\u00e1s tarde como recipientes para recoger el agua de lluvia en el patio del cuartel<a title=\"\" href=\"#_ftn30\">[29]<\/a>. Tambi\u00e9n, los soldados del Batall\u00f3n de Bomberos de Cienfuegos dan semejante utilidad a dos de las ollas encontradas en la Altura de Punto de Guamo, t\u00e9rmino de Cienfuegos<a title=\"\" href=\"#_ftn31\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, son varios los telegramas que env\u00eda la Columna Espa\u00f1ola en operaciones del distrito del Seibado al Capit\u00e1n General de la Isla, donde relacionan la destrucci\u00f3n completa de f\u00e1bricas de sal en ese territorio. El 29 de abril de 1870, fuerzas de este departamento se apoderan de un recinto que tienen los rebeldes en aquellas ensenadas, compuesto de 16 tachos y otros envases; adem\u00e1s de cuatro canoas en bastante buen estado que les valen como transporte fluvial en el traslado de los m\u00e1s de cien quintales de sal que destinan a su consumo<a title=\"\" href=\"#_ftn32\">[31]<\/a>. El Batall\u00f3n de Voluntarios de Covadonga informa al Capit\u00e1n General haber encontrado el 31 de mayo en la costa, muy cerca de las inmediaciones del J\u00facaro, tres f\u00e1bricas de sal con diecinueve pailas de hierro en plena funci\u00f3n de elaboraci\u00f3n; destruyen por completo los boh\u00edos donde se cobijan los que se dedican a esta industria y vuelven a disolver la sal elaborada en el agua de mar<a title=\"\" href=\"#_ftn33\">[32]<\/a>. El 2 de junio se informa desde Ciego de \u00c1vila al Comandante General de Sancti Spiritus y Mor\u00f3n que en El Naranjo la Sexta Compa\u00f1\u00eda de Tarragona destruye tres f\u00e1bricas de sal con sus pailas y dem\u00e1s enseres<a title=\"\" href=\"#_ftn34\">[33]<\/a>. El 8 del mismo mes, la columna de operaciones de La Guanaja comunica a la comandancia general del Departamento del centro, Secci\u00f3n de Campa\u00f1a, que \u201cun destacamento de Marina y otro de San Quint\u00edn, de 80 hombres, destruyen una f\u00e1brica de sal en San Antonio\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn35\">[34]<\/a>. El 24, un parte de operaciones de la Comandancia de Armas de Santa Cruz, al Capit\u00e1n General de la Isla, informa: \u201cque en la costa de San Pedro, jurisdicci\u00f3n de Santa Cruz, se destruyen 300 quintales de sal y 30 pailas de ingenio que serv\u00edan para fabricar sal\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn36\">[35]<\/a>. El 7 de julio el Segundo Tercio de la Guardia Civil, Tercera Compa\u00f1\u00eda, encuentra en la costa, donde desemboca el r\u00edo Jobabo, una salina. Se dice en el parte \u201cque a la aproximaci\u00f3n de la vanguardia sale huyendo uno que se hallaba de vig\u00eda; quien al parecer dio aviso a los que se hallaban confeccionando la sal, resultando dejar abandonados nueve potes de hierro de gran capacidad llenos de agua en ebullici\u00f3n, otro con comida suficiente para diez hombres y una canoa en muy buen estado, lo que fue inutilizado\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn37\">[36]<\/a>. Y en otro parte de fecha 2 de agosto de 1870, el jefe del Estado Mayor del Departamento del centro, desde Puerto Pr\u00edncipe, resume los hechos m\u00e1s notables que tienen lugar en la segunda quincena de julio en esa regi\u00f3n. Se\u00f1ala como operaci\u00f3n importante la efectuada por fuerzas de la guarnici\u00f3n de Santa Cruz y del ca\u00f1onero \u201cAstuto\u201d en una f\u00e1brica de sal de la finca La Alegr\u00eda el 22 de julio. \u201cSe ocuparon y destruyeron m\u00e1s de 300 quintales de sal, treinta pailas de ingenios que serv\u00edan para su fabricaci\u00f3n, aproximadamente 44 caballos con sus monturas y se quemaron muchos boh\u00edos y 280 lomillos\u201d; apoder\u00e1ndose por \u00faltimo del bote que tienen en dicho estero para el transporte de sal por la costa. Las pailas ofrecen dificultades para destruirlas y se dejan en el mismo sitio<a title=\"\" href=\"#_ftn38\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia acumulada hasta la Guerra de 1895, el car\u00e1cter nacional que adquiere la contienda y una superior organizaci\u00f3n de las fuerzas rebeldes, inciden en la mejor utilidad de los recursos materiales en esta etapa. Dicen los insurrectos que si en la anterior guerra resistieron, sufriendo con la mucha escasez de v\u00edveres y sin aniquilarse, ahora pueden repetir aquel ejemplo<a title=\"\" href=\"#_ftn39\">[38]<\/a>. En los dos primeros a\u00f1os de la contienda se tiene asegurada la alimentaci\u00f3n del soldado, la contribuci\u00f3n del campesinado es mayor y se cuentan con determinadas zonas de cultivos que promueven y atienden los propios insurrectos. En Oriente quedan los campos pr\u00e1cticamente en manos de los mambises y el suministro de bienes, principalmente de alimentos, es m\u00e1s estable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la victoriosa campa\u00f1a del general M\u00e1ximo G\u00f3mez en Camag\u00fcey, desde el 14 y hasta el 22 de junio de 1895, la bibliograf\u00eda consultada no registra otras alteraciones en el d\u00e9ficit alimenticio que las normales en un per\u00edodo de guerra. Sin embargo, con la Invasi\u00f3n a Occidente se hace dif\u00edcil avituallar de manera constante a las fuerzas rebeldes \u2013cerca de 4.000 hombres al inicio, aun siendo uno de los principales objetivos de los jefes revolucionarios en esta primera etapa. El Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba tiene como base de apoyo en las provincias occidentales a los campesinos, jornaleros y a las familias humildes residentes en las zonas rurales, quienes, adem\u00e1s de aportar un elevado n\u00famero de combatientes a sus filas, colaboran en m\u00faltiples acciones y en concreto en el suministro de alimentos y el avituallamiento. No obstante, a que con la pol\u00edtica de guerra implantada por Valeriano Weyler<a title=\"\" href=\"#_ftn40\">[39]<\/a> se recrudecen las precarias condiciones alimenticias del soldado mamb\u00ed, incurriendo en privarlos de los bienes materiales producidos en la zona rural, as\u00ed como del consumo de los productos agr\u00edcolas, de la carne de res y del ganado caballar, principal medio de transporte del Ej\u00e9rcito Libertador<a title=\"\" href=\"#_ftn41\">[40]<\/a>. La persecuci\u00f3n es tal contra los campamentos mambises que las columnas espa\u00f1olas en operaciones, encuentran alimentos por todas partes, y los calderos al fuego con carne y viandas dispuestos para ser servidos. Uno de estos hechos sucede en El Merino, Sancti Spiritus, el 30 de julio de 1897, y es narrado por Ferm\u00edn Vald\u00e9s Dom\u00ednguez en su <i>Diario de soldado<\/i>, del que se extrae el siguiente p\u00e1rrafo: \u201cPadilla, que tiene a su cuidado el parque, quer\u00eda ganar terreno y gritar a los parqueros <i>arrollen<\/i>!; los asistentes hac\u00edan movimientos estrat\u00e9gicos y corr\u00edan como desesperados y algunos se ba\u00f1aron en el fango y hubo quien dej\u00f3 los boniatos y hasta el caldero por el camino&#8230;\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn42\">[41]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Pinar del R\u00edo las operaciones militares del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol se efect\u00faan de manera continua y con grandes dificultades para la fuerza insurrecta, lo que agrava a\u00fan m\u00e1s el suministro de los recursos b\u00e9licos y de los comestibles, que esencialmente se obtienen de los esfuerzos realizados en la misma regi\u00f3n. En este sentido, el Consejo de Gobierno de la Rep\u00fablica en Armas desatiende las peticiones de los generales G\u00f3mez y Maceo, quienes solicitan de manera constante el env\u00edo de recursos a las provincias occidentales. Antonio Maceo se ve obligado a concentrar las operaciones en las monta\u00f1as pinare\u00f1as, cambiar su t\u00e1ctica de combate y perfilar nuevas medidas que permitan a las fuerzas a su mando sobrevivir en un territorio completamente devastado y lleno de tropas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las acciones que el Ej\u00e9rcito Libertador ejecuta en esta regi\u00f3n van destinadas, por una parte, a destruir los recursos de la econom\u00eda espa\u00f1ola y los puntos de apoyo del ej\u00e9rcito enemigo, y por la otra, a aumentar el n\u00famero de combatientes y la reposici\u00f3n de los recursos materiales, que cada vez escasean m\u00e1s. Para el cumplimiento de estos prop\u00f3sitos las fuerzas del general Antonio Maceo libran intensos combates desde la base principal de operaciones en El Rub\u00ed, Sierra del Rosario. Las bajas son numerosas en ambos bandos y los recursos b\u00e9licos de los mambises quedan seriamente reducidos. Combates como los de El Rub\u00ed, Loma de Tapia, Cacaraj\u00edcara y el incendio de Consolaci\u00f3n del Sur, se efect\u00faan con escasez de estos recursos b\u00e9licos y de v\u00edveres. Como sucede tambi\u00e9n con las acciones militares de apoyo a la expedici\u00f3n del general puertorrique\u00f1o Juan Rius Rivera: una maniobra que se realiza casi sin recursos b\u00e9licos y comestibles, y que la historiograf\u00eda cubana inscribe como extraordinaria por lo dif\u00edcil y arriesgado de la empresa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, con los bienes obtenidos en esta expedici\u00f3n del general Rius Rivera, y la posterior victoria del general Antonio Maceo en el campamento Galal\u00f3n, de San Diego de los Ba\u00f1os, el andar de las columnas mambisas por la jurisdicci\u00f3n pinare\u00f1a contin\u00faa siendo lento y a su vez ajetreado y penoso, con muy poco provecho para la obtenci\u00f3n de recursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el 7 de diciembre de 1896, d\u00eda en que muere el lugarteniente general Antonio Maceo en el combate de San Pedro (La Habana), se sigue manteniendo esta situaci\u00f3n de penuria en la organizaci\u00f3n y el abastecimiento de las fuerzas insurrectas de las provincias occidentales. M\u00e1ximo G\u00f3mez, pese a los intentos realizados desde Las Villas y Camag\u00fcey, no puede cumplir, como \u00e9l ha prometido y hubiera querido, con la ayuda urgente que demanda Antonio Maceo desde Occidente, entre otros motivos, por el conflicto existente entre el Consejo de Gobierno y el General en Jefe; y ya en los meses sucesivos, desorganizados los cuerpos del ej\u00e9rcito de Pinar del R\u00edo, La Habana y Matanzas, la vida de los insurrectos en la regi\u00f3n occidental se vuelve m\u00e1s embarazosa, hasta el punto de recrudecer las condiciones de supervivencia e incrementar la presi\u00f3n militar colonialista en las provincias donde principalmente se concentra la econom\u00eda espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cruento per\u00edodo de reconcentraci\u00f3n impuesto por el general Valeriano Weyler, desde el 21 de octubre de 1896, altera a m\u00e1s no poder el ritmo de vida de la poblaci\u00f3n campesina, con incidencia muy directa en los suministros alimenticios y dem\u00e1s recursos materiales de los insurrectos; aspectos que se explican en el punto que corresponde a las diferentes v\u00edas de abastecimiento (cfr. ep\u00edg. 3) Con esta medida se reduce al m\u00ednimo la contribuci\u00f3n campesina, que es de donde sale principalmente la subsistencia de los rebeldes; y entonces, en el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, se subsiste comiendo frutas, bejucos, palmitos y corojo, junto a jut\u00edas, caballos y cocodrilos. Inician las siembras por elementos de la revoluci\u00f3n, aumentan los asaltos a poblados en busca de alimentos, las cosechas nocturnas a las zonas de cultivo que protegen fortines y brigadas armadas del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones, y se extraen reses de las orillas de las fortificaciones enemigas. V\u00edas de abastecimientos que se emplean en diferentes momentos del ciclo independentista, a pesar del riesgo que representan, y que en los \u00faltimos a\u00f1os de la Guerra de 1895 llega a ser contin\u00faas; y en estas empresas, adem\u00e1s de los soldados mambises, participan muchas familias pac\u00edficas, como puede leerse en el testimonio de uno de los asistentes. Ramiro Guerra describe los sufrimientos de una familia del campesinado medio cubano que sobrevive a estas vicisitudes que caracterizan al nefasto per\u00edodo de gobierno weyleriano<a title=\"\" href=\"#_ftn43\">[42]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, mientras en Occidente la pol\u00edtica militar de Valeriano Weyler tiene un resultado desastroso para la agricultura, al este de la trocha de Jucaro a Mor\u00f3n la situaci\u00f3n es distinta, y para la fuerza de M\u00e1ximo G\u00f3mez en la campa\u00f1a de Las Villas y Camag\u00fcey estas privaciones son menos sufridas; hasta que a principio del a\u00f1o 1897 el General en Jefe da comienzo a la campa\u00f1a de La Reforma en el propio territorio villare\u00f1o, y las fuerzas mambisas vuelven a experimentar las privaciones de la guerra, ahora en continuas marchas, bajo el intenso sol y temporales de lluvias, en ejercicios principalmente defensivos que obligaban a las fuerzas espa\u00f1olas a mantenerse en desplazamiento continuo. Tambi\u00e9n esta campa\u00f1a de La Reforma tiene momentos en los que M\u00e1ximo G\u00f3mez trata de evitar los enfrentamientos con tropas espa\u00f1olas por la situaci\u00f3n desfavorable que, tanto en recursos como en hombres, transita el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba; un ejemplo lo constituye la desestimaci\u00f3n del encuentro con la fuerza del general espa\u00f1ol L\u00f3pez Amora el 7 de febrero de 1897.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter nacional que adquiere el movimiento revolucionario iguala en escasez a todos los puntos donde se concentran los insurrectos cubanos, si bien en la regi\u00f3n oriental esta situaci\u00f3n es menos sufrible. Los testimonios mambises referidos a la vida en campa\u00f1a en el territorio central en nada difieren a lo que experimentan otras zonas de la Isla. Precisamente, de la supervivencia mambisa en Las Villas existen narraciones que merecen ser comentadas, como las del joven estudiante de derecho Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, miembro del Regimiento de Caballer\u00eda \u201cVillaclara\u201d, que relata con soltura y amenidad su estancia en la manigua y sus relaciones con insurrectos compa\u00f1eros suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los recuerdos de la Guerra de Independencia escritos por el coronel Seraf\u00edn Espinosa explican la otra lucha a que se enfrenta el mamb\u00ed por solucionar el d\u00e9ficit de comida, el c\u00f3mo efect\u00faa el racionamiento para asegurar \u201cla jama\u201d, del hambre que les acosa, de la pomarrosa, palmito, cangrejos ciguatos, mulos rendidos y caballos con t\u00e9tano, como \u00fanico alimento; y de c\u00f3mo, cuando las circunstancias lo permiten, se disfruta de la mejor mesa con exquisitos y variados platos. Corresponde al mes de junio del a\u00f1o 1898 algunas de las narraciones que forman sus memorias, como la del mulo atacado en un arroyo que el alf\u00e9rez Madruga y su pelot\u00f3n da muerte, meti\u00e9ndose hasta la cintura en el agua y el lodo, y dejando en el lodazal s\u00f3lo la cabeza, las patas, el cuero y el mondongo; dice Espinosa que \u201cla carne estaba que al exprimirla como hacen las lavanderas almidonando ropa, soltaba su baba verdosa amarillenta\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn44\">[43]<\/a>; y en otra p\u00e1gina agrega:\u00a0 El \u00faltimo caballo que nos comimos en estas jornadas, fue el del teniente Bartolo Ruiz, pr\u00e1ctico de la columna. Era un dorado retinto de buenas carnes, con una u\u00f1a en la cruz del tama\u00f1o de un mango y una lastimadura que le corr\u00eda desde \u00e9sta hasta el anca. Al llegar al campamento, cuando le quit\u00f3 la montura, la llaga inmensa brillaba como un ascua a la luz de la luna; pero se hab\u00eda puesto a comer como de costumbre, sin que pareciera tener nada de anormal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando al amanecer fue a recogerlo para ensillarlo, se lo encontr\u00f3 tieso, completamente r\u00edgido, sin poder moverse. \u00bfEra t\u00e9tano lo que ten\u00eda? No lo supimos, ni nos interes\u00f3. Estaba pasmao con la luna, seg\u00fan opini\u00f3n del propio Bartolo, y eso era todo. Lo dem\u00e1s, ya se sab\u00eda. Si no serv\u00eda para que lo montaran, serv\u00eda para que lo comieran<a title=\"\" href=\"#_ftn45\">[44]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desesperaci\u00f3n que produce el hambre hace que algunos hombres de la Primera Brigada, Segunda Divisi\u00f3n, Cuarto Cuerpo, del Regimiento de Caballer\u00eda \u201cVillaclara\u201d, al llegar a la costa se abalancen sobre los cangrejos colorados del monte, que est\u00e1n ciguatos, y creyendo que pueden comerse, en pocas horas mueran envenenados. De este lamentable incidente, al igual que escribe Seraf\u00edn Espinosa y Ramos<a title=\"\" href=\"#_ftn46\">[45]<\/a>, el comandante Walfredo Ibrahim Consuegra, jefe del Estado Mayor de esa Segunda Divisi\u00f3n, as\u00ed lo deja reflejado en su <i>Diario de Campa\u00f1a<\/i>: \u201cse han tenido que sacrificar m\u00e1s de 200 caballos para la alimentaci\u00f3n de las fuerzas. En los primeros d\u00edas, murieron dos hombres y se enfermaron gravemente ocho o diez, como consecuencia de haber comido cangrejo ciguato\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn47\">[46]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente, en Oriente, donde la situaci\u00f3n es favorable a las armas cubanas, el general Calixto Garc\u00eda incursiona durante el a\u00f1o 1896 por la zona agr\u00edcola de Holgu\u00edn y Gibara, y despu\u00e9s recorre el suroeste oriental (Guant\u00e1namo-Alto Songo), donde prohibe el comercio con las zonas urbanas y la cosecha de cacao y caf\u00e9, las m\u00e1s predominantes en la regi\u00f3n. Finaliza Garc\u00eda el a\u00f1o operando en la zona del Valle del Cauto, en el que inicia los asaltos a convoyes, objetivo que prosigue en 1897 con el \u00e1nimo de ocupar las principales ciudades y pueblos hasta la liberaci\u00f3n total del territorio. En este empe\u00f1o, toma la ciudad de Las Tunas y ataca y toma el poblado de Guisa, de elevado provecho para el abastecimiento del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba. Inicia 1898 con continuos desplazamientos por los alrededores de los principales pueblos y ciudades, con ataques y tomas de algunas de estas plazas militares, y al igual que en Camag\u00fcey, con el dominio casi general del territorio rural de la provincia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta la intervenci\u00f3n norteamericana, en las provincias de Oriente y Camag\u00fcey contin\u00faan las emboscadas, ataques a convoyes y asaltos a poblaciones importantes por el Ej\u00e9rcito Libertador; pues, la zona rural sigue bajo su control. En el occidente del pa\u00eds la tea incendiaria y la reconcentraci\u00f3n han dejado un panorama devastador en los campos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde 1897, a\u00f1o terrible de la guerra y el m\u00e1s cruento para Occidente, esta regi\u00f3n queda sembrada de la m\u00e1s ruin de las miserias. Miguel Varona Guerrero ha singularizado en su obra\u00a0 la situaci\u00f3n de este Departamento, y en uno de los relatos que ofrece este p\u00e9simo estado se hace m\u00e1s que evidente. En la carta del coronel\u00a0 N\u00e9stor Aranguren Mart\u00ednez, Jefe del Regimiento de caballer\u00eda de La Habana, a su padre, fechada el 4 de agosto, se expresa: \u201cPor estos campos no se ven m\u00e1s que escombros y cenizas. En muchos lugares arrancados los sembrados. Las pocas reses que est\u00e1n son muertas a tiros por los espa\u00f1oles, para que no puedan ser aprovechadas por los cubanos\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn48\">[47]<\/a>. Y tambi\u00e9n Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, refiri\u00e9ndose a esta \u00faltima etapa de las luchas por la independencia nacional, escribe:\u00a0 Los puercos hab\u00edan desaparecido de la tierra. Las viandas se encontraban con mucha dificultad buscando en los restos de los boniatales, tablas de yuca, puntas de malanga o platanales, que hab\u00edan abandonado los sitieros, al encontrarse en las ciudades por orden de Weyler y que estaban cubiertos de yerba de guinea o de paral, de enredaderas de campanilla y de romerillo. S\u00f3lo se encontraban rabujas o alg\u00fan racimo de pl\u00e1tano, que nadie dejaba llegar a saz\u00f3n, o calabazas de caballo tiernas. Con todas estas miserias, guayaba, mangos y otras frutas, las enfermedades se ensa\u00f1aban en organismos minados por la anemia y por el hambre, dej\u00e1ndonos las filas en claro a ojos vista<a title=\"\" href=\"#_ftn49\">[48]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta escasez generalizada en el occidente de la Isla afecta l\u00f3gicamente a la poblaci\u00f3n cubana de todo el territorio, sin distinci\u00f3n de clases; y no s\u00f3lo a las masas pobres, quienes hist\u00f3ricamente m\u00e1s las padecen, y al Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, sino tambi\u00e9n, y con similar dureza, al Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones. En este per\u00edodo los insurrectos que combaten en las provincias occidentales reviven las experiencias de la Guerra de los Diez A\u00f1os que mantiene a los mambises orientales alimentados con recursos naturales y en condiciones casi primitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las reflexiones que ofrece Jos\u00e9 Isabel Herrera, <i>Mangoch\u00e9<\/i>, un soldado mamb\u00ed de la provincia de La Habana, se lee:\u00a0 \u201cSi el a\u00f1o 1897 se llam\u00f3 \u00abA\u00f1o Terrible\u00bb y que lo fue, \u00bfqu\u00e9 nombre le cupo a \u00e9ste [1898]? Arrasados todos los campos, el ganado, s\u00f3lo viv\u00edamos como los animales comiendo cogollo de palma, bledo, ceiba y otras yerbas; por eso a \u00e9ste le cupo el nombre de a\u00f1o de miseria y cansancio\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn50\">[49]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los campos de las provincias occidentales, el ganado vacuno desapareci\u00f3 y su consumo lleg\u00f3 a ser una exquisitez entre los soldados, como tambi\u00e9n sucede con el ganado porcino, que antes era de uso com\u00fan entre los habitantes del campo. La crianza de cerdo en esta regi\u00f3n se extingui\u00f3 de la zona rural y el abastecimiento de este bien comestible es espor\u00e1dico, lo contrario al excesivo consumo de carne de cerdo que en igual per\u00edodo se registraba en la regi\u00f3n oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los testimonios consultados que narran la vida en campa\u00f1a del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, en esta \u00faltima etapa de las luchas por la independencia nacional, Occidente es la regi\u00f3n donde se consume m\u00e1s carne equina; incremento que sucede al mismo tiempo en que disminuye el n\u00famero de soldados de caballer\u00eda y aumentan los regimientos de infanter\u00eda en ausencia de remontas. Las fuerzas cubanas se abastecen de la carne de los caballos que mueren en combate, sobre todo de los muertos a los soldados espa\u00f1oles, vali\u00e9ndoles de alimento durante semanas y meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la extrema escasez de comida en este per\u00edodo de guerra se van a repetir muchas de las escenas de hambre que caracterizan el vivir diario del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba en la primera guerra. En p\u00e1ginas anteriores se cita de la obra de Antonio Pirala y Criado c\u00f3mo muchas de las pieles encontradas en ranchos abandonados se cocinan en pedazos para alimentarse<a title=\"\" href=\"#_ftn51\">[50]<\/a>; y ese procedimiento, que a muchos nos parece incre\u00edble, todav\u00eda en los d\u00edas finales de la Guerra de 1895 contin\u00faa alimentando a partidas completas de insurrectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Relata Jos\u00e9 Isabel Herrera, <i>Mangoch\u00e9<\/i>, c\u00f3mo en una rancher\u00eda quemada, miembros del Regimiento Calixto Garc\u00eda creado por el coronel Aurelio Collazo, encuentran una tarima de cuero y \u00e9ste lo tuestan y cocinan con bledo, sirvi\u00e9ndoles de alimento por varios d\u00edas<a title=\"\" href=\"#_ftn52\">[51]<\/a>. Tambi\u00e9n, el consumo de caim\u00e1n y cocodrilo se hace frecuente en las zonas cenagosas de Las Villas y Matanzas y estos detalles se deben a las narraciones del mismo testigo; el soldado comenta el encuentro de la fuerza con un caim\u00e1n en una cueva: \u201c&#8230;lo sacamos y le cortamos la cabeza, despu\u00e9s le cortamos la cola, comi\u00e9ndonos toda la parte de masa que pudimos sacarle, y muy contentos y cant\u00e1ndole a la patria nos comimos el caim\u00e1n\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn53\">[52]<\/a>. Por su parte el general M\u00e1ximo G\u00f3mez, al valorar los tres a\u00f1os de alzamiento, el 24 de febrero de 1898, consigna en su <i>Diario<\/i>: \u201cMi alimentaci\u00f3n, a la misma cosa todos los d\u00edas, carnes sin condimentos y vianda cuando se encuentran. Hace tres d\u00edas que acompa\u00f1o la carne con miel de abejas\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn54\">[53]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no se ha encontrado referencia alguna que hable de la continuidad en la consumici\u00f3n de jut\u00edas en la regi\u00f3n central y occidental, como se sigue consumiendo en la oriental. En el Departamento occidental donde tiempos atr\u00e1s se venden las jut\u00edas desolladas, secas y ahumadas, ahora con la guerra, la destrucci\u00f3n de los campos y la escasez de alimentos hace desaparecer el cuadr\u00fapedo. En cambio, existen diversas plantas, como el bledo (<i>Phtolacea decandra<\/i>), la verdolaga (<i>Claytonia Perfoliata<\/i>) y el chayo (<i>Jatrople Urens<\/i>); productos naturales como el palmito, que es el cogollo o yema de la palma real (<i>Oreadoxia regia<\/i>), y el fruto del corojo, que llegan a formar parte de la dieta diaria del mamb\u00ed a todo lo largo y ancho de la Isla, inscribi\u00e9ndose en la historia como comida mambisa y que en este punto vuelvo a relacionar y explicar. Miguel Varona Guerrero afirma: \u201cEsa emergente movilizaci\u00f3n de recursos naturales, que en \u00e9poca de abundancia tanto desde\u00f1a el hombre civilizado, no solo contribuy\u00f3 a la alimentaci\u00f3n de los libertadores hambrientos en aquella gran penuria, sino que demostr\u00f3 las posibilidades de vida que el hombre tiene cuando sus graves estados de necesidad le hacen retornar a la sobriedad alimenticia de sus or\u00edgenes\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn55\">[54]<\/a>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Los h\u00e1bitos diet\u00e9ticos del mamb\u00ed<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha venido expresando en estas p\u00e1ginas, con la alimentaci\u00f3n, al igual que sucede con los restantes recursos de subsistencias del mamb\u00ed, no se logra a lo largo de todo el ciclo independentista un racionamiento estable. La alimentaci\u00f3n de los hombres que integran el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba es heterog\u00e9nea y al mismo tiempo ocasional: heterog\u00e9nea, por la variedad de alimentos que consumen; y ocasional, porque va a depender, por una parte, de los suministros locales, con caracter\u00edsticas muy particulares en cada una de las regiones, y por otra, de la incidencia que tiene en el modo ocasional de alimentarse, el estado e intensidad de las acciones militares. La abundancia alimenticia en el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba no se puede ver como generalidad de ninguna de las tres guerras independentistas; la cantidad y calidad de los alimentos s\u00f3lo se logra en momentos muy espec\u00edficos y en regiones en concreto, casos aislados que no llegan a alcanzar, en la mayor\u00eda de las fuerzas, un adecuado balance nutricional como aconsejan las prescripciones sanitarias dentro de una organizaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este estudio, al analizarse las privaciones alimenticias del Ej\u00e9rcito cubano, se infiere el uso que da el mamb\u00ed a su amplio poder imaginativo y a la necesidad que tiene de desarrollar continuamente su ingenio. La lucha por la subsistencia es la otra guerra a la que se enfrenta el n\u00facleo de insurrectos cubanos y por la que tienen que trabajar de forma incesante. Esa realidad les hace innovar, \u201cesforzarse por vivir, durar, aprovechar los recursos naturales de su ambiente geogr\u00e1fico circunscrito, tratar de aumentar sus bienes materiales, organizarse para el trabajo con m\u00e1s o menos equidad y justicia, y realizar todos los dem\u00e1s fines humanos, de ilimitados horizontes\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn56\">[55]<\/a>. La tierra, dura, \u00e1spera, indiferente y hostil, se vuelve aliada del soldado cubano y le sostiene y sustenta. El mamb\u00ed procura acomodarla a las necesidades humanas y extrae cuanto de provechoso le es v\u00e1lido a su fin; y en verdad, que en el caso concreto de la alimentaci\u00f3n, estos hombres durante los a\u00f1os que dura el per\u00edodo de guerras se alimentan de cuanto pueden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para sobrevivir al hambre, han sido incontables las f\u00f3rmulas nutritivas que, debido a la absoluta carencia, se ven obligados a elaborar las fuerzas cubanas. Consumen un centenar de plantas silvestres no comunes en la dieta del cubano, que les proveen, y que hoy pueden resultar asombrosas a otros pueblos. Se alimentan de bledo, verdolaga, hojas de pi\u00f1\u00f3n (<i>Erythina corallodendro<\/i>), chayo y malanga (<i>Arum Sagitaefolium<\/i>). El palmito de la Palma Real les es gustoso y alimenticio; adem\u00e1s de aparecer en casi todos los condimentos, lo comen crudo, en ensalada, hervido y compuesto con carne en manteca. Cuando no se tienen otros alimentos, el palmito es el sost\u00e9n del soldado; el oficial mamb\u00ed Herminio Figarola dice que su fuerza anduvo d\u00eda y medio perdida en el monte comiendo s\u00f3lo palmito y calabaza cruda<a title=\"\" href=\"#_ftn57\">[56]<\/a>. Tambi\u00e9n se come el palmiche de la palma real, de la palma cana y de la manaca. Adem\u00e1s, consumen el fruto de la macagua (<i>Pseudolmedia spuria, Gris<\/i>), especie similar a la bellota, aunque sin c\u00e1scara, y el jaimiqu\u00ed (<i>Mimusops Jaimiqu\u00ed, R. Br.<\/i>) que sirven de alimento a los puercos y al ganado vacuno. De la almendra del corojo sacan leche y grasas; del coco, adem\u00e1s de comer la masa y mezclarla en los dulces, utilizan su aceite; y de la higuereta, machacan la semilla y extraen el aceite para alumbrarse, el que por momentos llega a servir en el uso alimenticio y medicinal. Se tuestan las semillas de la calabaza para comerla durante la marcha. Los cuescos del fruto del mamoncillo y el tamarindo (<i>Tamarindus indica<\/i>) se emplean para dar gusto y espesar la sopa. La ca\u00f1a chupada, que mitiga la sed, entra dentro de los platos fuertes del soldado, como la miel de abeja y los frutos silvestres. El mango y la guayaba son las frutas que m\u00e1s abundan. En las marchas, cuando encuentran un ca\u00f1averal, un mangal o un guayabal lo arrasan hasta terminar, incluso con los frutos verdes; se ha hablado de columnas que por d\u00edas solo se alimentan con guarapo de ca\u00f1a, mango o guayaba, y otras que lo hacen a sorbos de miel de abeja, o que aminoran el agotamiento con un trago de agua caliente con aj\u00ed guaguao. Antonio Rosal y V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n dice haber visto a los insurrectos del Departamento oriental alimentarse durante d\u00edas de estas m\u00faltiples maneras, que \u00e9l ha estado sosteni\u00e9ndose tan s\u00f3lo con limones agrios y una fruta nociva que llaman ciruela de jobo (<i>Spondias mombin<\/i>). Tambi\u00e9n emplean como comestible el fruto del caimitillo (<i>Chrysophyllum oliviforme<\/i>, Lin.) por su dulzor, y el de la jagua (<i>Genipa americana<\/i>) y el mije (<i>Eugenia floribunda, <\/i>West.), adem\u00e1s del uso de licor y vino, para confeccionar dulces, refrescos, vinagre y jalea. Cuando la alimentaci\u00f3n es \u00fanicamente de vegetales se auxilian de condimentos irritantes para estimular el aparato digestivo y poder digerirlo mejor; si bien, el mamb\u00ed emplea el picante por lo general en casi todas las comidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a estos alimentos que se relacionan, muchos de los cuales s\u00f3lo llegan a consumirse en los momentos de extrema escasez, en regiones espec\u00edficas, y no como generalidad a lo largo del ciclo independentista, la comida del d\u00eda a d\u00eda se concentra b\u00e1sicamente en dos nutrientes: la vianda y la carne; y es as\u00ed como se estipula en los art\u00edculos 17, 18 y 20 de la <i>Ley de Administraci\u00f3n Militar<\/i> dictada por el Cuerpo Legislativo el 28 de febrero de 1870, en la sesi\u00f3n celebrada en el Palmar de Gu\u00e1imaro:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. La raci\u00f3n ordinaria de un militar sano, consistir\u00e1 en una libra de carne fresca o 12 onzas de salada, libra y media de sustancia vegetal fresca o 18 onzas seca, media onza de sal, cuando la carne es fresca y media de jab\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Cada vez que las circunstancias lo permitan se agregar\u00e1 a la raci\u00f3n ordinaria dos y media onzas de az\u00facar, una de aguardiente y onza y media de caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20. Los enfermos y heridos ser\u00e1n racionados con huevos, aves, az\u00facar, leche, manteca de cerdo etc\u00e9tera. conforme al pedido del m\u00e9dico de Sanidad correspondiente<a title=\"\" href=\"#_ftn58\">[57]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Manuel Quesada dice que en la pr\u00e1ctica \u201cla raci\u00f3n del soldado consist\u00eda en dos libras de carne de vaca o de cerdo, arroz, pl\u00e1tano, boniato o yuca a discreci\u00f3n, 4 onzas de az\u00facar, 2 de aguardiente de ca\u00f1a, caf\u00e9 y tabaco\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn59\">[58]<\/a>. Dieta que a simple vista evidencia una gran diversidad, pero que no se puede considerar sea general en las diferentes zonas donde se ubican las fuerzas cubanas. Como confirma el militar espa\u00f1ol V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n: \u201cel monte produce mucho, es cierto; pero no tanto como para alimentarlos a todos, por lo cual pasan con frecuencia d\u00edas enteros sin comer absolutamente nada\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn60\">[59]<\/a>. La variedad y los principios constituyentes de la alimentaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba es superior al del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones, lo que tampoco es excusa para el alivio de la escasez, sino todo lo contrario. En el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol destinado en Cuba, durante la Guerra de los Diez A\u00f1os, la raci\u00f3n b\u00e1sica del soldado en campa\u00f1a es de 200 gramos de arroz, 100 de tocino y 500 y 400 de pan y galletas respectivamente; que consiste en una sopa de arroz por la ma\u00f1ana y otra sopa similar por la tarde, cuya sustancia es el tocino que se disuelve, m\u00e1s la raci\u00f3n de pan o galleta, con unas pocas habichuelas o patata, y como prote\u00ednas, alternando el tocino, la carne y el bacalao, cuando lo hay. Alimento que, como expresa el general espa\u00f1ol Jos\u00e9 Riquelme, \u201ca pacto d\u00edas a d\u00edas, se hace insoportable, y es de todo punto insuficiente <a title=\"\" href=\"#_ftn61\">[60]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las viandas que por lo general utilizan los mambises son: el boniato, el pl\u00e1tano, la yuca, la calabaza, la papa, el \u00f1ame y la malanga; no obstante, tambi\u00e9n se emplea el ma\u00edz, el arroz y algunas que otras legumbres. El ma\u00edz lo comen hervido o molido y cocinado con agua y sal, aunque a veces el soldado lo ingiere crudo. Con relaci\u00f3n a esta \u00faltima forma de comer el ma\u00edz Herminio Figarola escribe en su <i>Diario<\/i>: \u201c&#8230; p\u00e1 que se juzgue hasta donde lleg\u00f3 el hambre, s\u00f3lo dir\u00e9 que cuando hicieron prisioneros a Soto y a Cantos estaban comiendo ma\u00edz tierno crudo, y a\u00fan rodeado por el enemigo, siguieron atrac\u00e1ndose de ma\u00edz\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn62\">[61]<\/a>. Asimismo, el mayor general Enrique Loynaz del Castillo nos revela otra an\u00e9cdota sucedida en la Guerra de 1895 en el caser\u00edo llamado Claudi: Recuerdo plenamente que lo primero que com\u00ed yo fue un boniato crudo que alguien me trajo, ya pelado, en la punta de un cuchillo. Com\u00ed despu\u00e9s un poco de ma\u00edz tierno, tambi\u00e9n crudo. Algunos se preguntar\u00e1n si este r\u00e9gimen de vida nos enfermaba tambi\u00e9n a nosotros. Pues s\u00ed, nos enfermaba. A veces ten\u00edamos disenter\u00eda o diarrea&#8230; Y no se piense tampoco que siempre, como en el caser\u00edo de Claudio, encontr\u00e1bamos ma\u00edz tierno&#8230;! Yo perd\u00ed dientes comiendo ma\u00edz seco, asado, duro y hasta con gorgojos. Pero el fuego lo purifica todo!<a title=\"\" href=\"#_ftn63\">[62]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arroz se prepara de muchas formas, casi siempre mezcl\u00e1ndolo con otros alimentos; la m\u00e1s tradicional: mezcla de arroz con frijoles negros o colorados, seg\u00fan la zona, y tambi\u00e9n con gallina o carne de puerco. Sin embargo, de todos estos primeros alimentos los que m\u00e1s se consumen son: el boniato, el pl\u00e1tano y la calabaza, de los que llegan a ingerir incluso la c\u00e1scara, y en especial del pl\u00e1tano que es el \u00fanico que puede comerse en cualquier estado de saz\u00f3n. Estas viandas son cultivos f\u00e1ciles de plantar dando cosechas que se reproducen todo el a\u00f1o. Art\u00edculos que, si bien llenan el est\u00f3mago, dando una verdadera sensaci\u00f3n de hartazgo, su falta de sustancia nutritiva no repara las fuerzas de quienes los comen, y que llegado el momento de tanta consumici\u00f3n, en terrenos que diariamente son destruidos por sus adversarios, tambi\u00e9n empiezan a escasear, concluyendo por no hallarse en ninguna parte. En la documentaci\u00f3n consultada es constante la menci\u00f3n de fuerzas que llegan a estar d\u00edas y meses completos manteni\u00e9ndose solamente con estos recursos; es esta la producci\u00f3n que m\u00e1s abunda en las \u00e1reas cultivadas de las Prefecturas, como tambi\u00e9n es extensa la lista de predios agr\u00edcolas que destruyen las columnas espa\u00f1olas en operaciones, sembradas de boniato, pl\u00e1tano y calabaza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El boniato, \u2013como la patata en otros pa\u00edses\u2013 adem\u00e1s de ser la constante nutritiva de la poblaci\u00f3n campesina del siglo XIX y del presente, es una ayuda para el sostenimiento de los soldados cubanos, y en repetidas veces de las columnas espa\u00f1olas en operaciones. Esta visto como la variante de salvaci\u00f3n alimenticia que alivi\u00f3 el hambre de todo un pueblo, durante los a\u00f1os dif\u00edciles de la guerra. Su elevado y necesitado consumo hizo que se convierta en el tub\u00e9rculo \u00abm\u00e1s gustado\u00bb, y de producci\u00f3n fundamental en los predios agr\u00edcolas mambises.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las diferentes zonas insurrectas se siembran caballer\u00edas<a title=\"\" href=\"#_ftn64\">[63]<\/a> completas de boniato. A los negros mambises no les falta en su atuendo guerrero una puya de madera para sacar boniato cuando llega la orden de buscar v\u00edveres, y al soldado en general un boniato asado en su jolongo. A la hora del rancho, casi siempre en la comida de la noche, se encienden en los campamentos multitud de hogueras para calentar la h\u00fameda atm\u00f3sfera de la manigua y asar boniato, acontecer que llega a ser tradicional; as\u00ed, mientras calientan los cuerpos desnudos, y se comen el boniato asado, se ameniza el ambiente con toques, cantos y poes\u00edas aleg\u00f3ricas a la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No son pocos los encuentros en que el enemigo sorprende al mamb\u00ed en su campamento asando boniato; de aqu\u00ed un dicho empleado en la Guerra de los Diez A\u00f1os y que la tradici\u00f3n oral ha mantenido hasta nuestros d\u00edas: \u00ablo cogieron asando boniato\u00bb, o \u00abasando ma\u00edz\u00bb en ciertas regiones del pa\u00eds. Muchas veces, la desesperaci\u00f3n que produce el hambre obliga a los soldados a comer el boniato crudo, hasta asar los que est\u00e1n en mal estado, e ideal otras formas de preparaci\u00f3n, combin\u00e1ndolo con otros alimentos. Tambi\u00e9n se observa en este per\u00edodo que el constante consumo de boniato produce debilidades y que es la causa de la p\u00e9rdida de visi\u00f3n para muchos individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comandante Donato Soto, quien llama jocosamente al boniato \u201cel salvador\u201d, cuenta c\u00f3mo se las arregl\u00f3 para anunciar un verdadero banquete compuesto de sopa, asado, postre y caf\u00e9, en un d\u00eda, como muchos otros en la manigua, en que hab\u00eda muy poco para arreglar el almuerzo. Copia Soto el men\u00fa en pedacitos de papel y usa para los comensales una larga mesa hecha de cujes, al igual que los asientos. Algunos imaginaron que el \u201casado\u201d ser\u00eda alg\u00fan plato de carne, pese a que son tiempos en que se carec\u00eda de ese alimento en el campo de la Revoluci\u00f3n. Pero, llegado el momento: sopa de boniato. \u00bfEl plato principal? Boniato asado. Como postre hubo boniatillo. \u00bfCaf\u00e9? Boniato quemado y rallado contra una piedra \u00e1spera, y el polvo hervido en agua. Todos saborearon el almuerzo. Hasta felicitaron al Comandante Soto por hacer maravillas con tan poco<a title=\"\" href=\"#_ftn65\">[64]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor general Enrique Loynaz del Castillo, revela otro simp\u00e1tico hecho que merece la pena rescatar como ejemplo de esta magia gastron\u00f3mica, que acompa\u00f1a la voluntad de resistir y vencer de los insurrectos cubanos:\u00a0 Era el d\u00eda de mi santo, el 15 de julio de 1897. Est\u00e1bamos acampados en Jicarita, provincia de Matanzas. Yo ten\u00eda unos 430 soldados. Todos me quer\u00edan. Y ese d\u00eda me lo demostraron. Me entregaron en plena manigua un regalo. Un gran regalo. No imagin\u00e9 c\u00f3mo se las arreglaron, pero se trataba de un espl\u00e9ndido pud\u00edn, \u00a1hecho sin az\u00facar y de lo m\u00e1s sabroso!. Hab\u00edan utilizado pl\u00e1tanos muy maduros para aprovechar el dulzor natural de la fruta, tambi\u00e9n boniato dulce bien picadito y pedacitos de yuca. La verdad es que estaba muy sabroso. Yo agradec\u00eda aquello en todo su valor<a title=\"\" href=\"#_ftn66\">[65]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la inspiraci\u00f3n po\u00e9tica del mamb\u00ed, tambi\u00e9n se encuentran detalles de las manifestaciones de la cultura material, y aqu\u00ed se transcribe fragmentos de una poes\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Izaguirre dedicada al boniato:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Oh t\u00fa! fecunda planta<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que en nuestras tierras criollas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">tu fruto desarrollas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">con sin igual vigor!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">En la mesa del pobre<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">suculento y asado,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">eres, con miel mezclado,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">la gloria del hogar;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">A veces por el hambre<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">vagando atormentado,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">tu hallazgo afortunado<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">mi situaci\u00f3n salv\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y entonces el tormento<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">la pena inconcebible<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que causa el hambre horrible.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Con rapidez pas\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Bendita t\u00fa mil veces<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1oh planta generosa!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Que en nuestra tierra hermosa<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">produce tanto bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Vendr\u00e1n mejores tiempos<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en que mi Cuba hermosa<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">te mostrar\u00e1 gozosa<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">su inmensa gratitud<a title=\"\" href=\"#_ftn67\">[66]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carne es el otro nutriente b\u00e1sico en el r\u00e9gimen alimenticio del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, puesto que el mamb\u00ed no se alimenta exclusivamente de vegetales como afirman sus adversarios, sino que consume carne, y mucha carne, tanta o m\u00e1s que el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en operaciones. La carne de res vacuna, de caballo y de puerco j\u00edbaro, la jut\u00eda, andar\u00e1s, almiqu\u00ed (<i>Solenodon paradoxus Brandi<\/i>), gallina, fais\u00e1n, paloma torcaz, gallina de guinea, codorniz, perdiz, pescado, caim\u00e1n, cocodrilo, y el tasajo y el bacalao salado, entre otros productos de procedencia animal, se encuentran en el campo, se obtienen en los pueblos y en ocasiones se env\u00edan del extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Guerra de 1895, per\u00edodo del que s\u00f3lo se tiene informaci\u00f3n en los abastecimientos del exterior, las once expediciones que suministran v\u00edveres a las fuerzas cubanas incluyen carne en sus cargamentos. Por este concepto, s\u00f3lo de carne, ya sea salada o en lata entra cerca de 52 104 lbs., 3 000 latas de carne y guiso de ma\u00edz de a kilo, 218 cajas de <i>roastbeef<\/i> y 217 de tocino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se anot\u00f3 c\u00f3mo en los momentos m\u00e1s extremos se comen ratones, lechuzas, caimanes y cocodrilos, y que se siente un gusto especial por la jut\u00eda; el mam\u00edfero roedor que, a sugerencia del patriota Ram\u00f3n Roa, se le debe grabar en el escudo de la Rep\u00fablica un expreso reconocimiento por socorrer del hambre a tantos cubanos<a title=\"\" href=\"#_ftn68\">[67]<\/a>; y salvando este consumo, el de algunas aves y el pescado fresco, el resto de la carne, cuando se tiene, se distribuye entre la fuerza. Recursos tan deficitarios como la carne y la sal siempre est\u00e1n regulados en las fuerzas cubanas, a\u00fan en los d\u00edas de mayor bonanza, y los restantes alimentos el mamb\u00ed debe proporcion\u00e1rselos con sus propios esfuerzos. S\u00f3lo los jefes y oficiales cuentan con asistentes que les buscan los recursos y elaboran los alimentos. Los soldados se asisten por ellos mismos y preparan la comida diariamente, y es as\u00ed como dividen el tiempo entre el peligro del campo de batalla y la b\u00fasqueda de estos medios de subsistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se tiene ganado se mata por carniceros de oficio o afici\u00f3n, que por regla general suelen ser los mismos asistentes; la carne se reparte a raci\u00f3n por soldado, y con las v\u00edsceras, mondongo, cabeza y patas, preparan otros platos. Del cerdo obtienen todos sus derivados y la manteca se usa para fre\u00edr; la morcilla, que es lo que m\u00e1s destaca, las hacen de sangre, arroz, verduras o boniato, bien condimentadas y especialmente muy picante. Con la carne de caballo preferentemente se hace tasajo y con la tripa morcilla; y la carne que no llegan a consumir en los d\u00edas de matanza la fr\u00eden y se conserva en abundante manteca, en sal cuando se tiene, o se evita su descomposici\u00f3n parti\u00e9ndola en tajadas, haci\u00e9ndola secar al sol y preserv\u00e1ndola de la humedad. Cuando la carne coge mal olor, y est\u00e1 a punto de corromperse, lo m\u00e1s efectivo es rociarle un poco de p\u00f3lvora minutos antes de prepararla, pero este procedimiento, por la escasez de explosivo, se proh\u00edbe al soldado. Normalmente, se mejora su estado de descomposici\u00f3n, lav\u00e1ndola con zumo de naranja agria, en sustituci\u00f3n del vinagre, o con lim\u00f3n, hirvi\u00e9ndola en abundante agua con hojas de guayaba, y poni\u00e9ndola nuevamente al sol con abundante sal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hambre, que es poco amiga de los escr\u00fapulos, hace que el mamb\u00ed consuma estos y otros alimentos en estado de descomposici\u00f3n; y que, a pesar de la escasez, existan f\u00f3rmulas nutritivas que ayuden a elevar y caracterizar su indudable magia gastron\u00f3mica, lo que hoy se puede resumir como identificador de un per\u00edodo donde se revitalizan y popularizan los diversos usos del acervo culinario cubano. Cuando la situaci\u00f3n lo permite, se disfruta de la mejor gastronom\u00eda tradicional cubana y se elaboran platos de m\u00e1xima presentaci\u00f3n. La jut\u00eda, la carne de vaca y de puerco frita, guisada y estofada, la gallina asada o en guiso, acompa\u00f1ada de arroz, pl\u00e1tano, boniato, yuca o \u00f1ame; el casabe y la torta de ma\u00edz; el tasajo con boniato, que se convierte despu\u00e9s de la Guerra de los Diez A\u00f1os en plato nacional<a title=\"\" href=\"#_ftn69\">[68]<\/a>, o con pl\u00e1tano verde asado; el ajiaco, la quintaesencia de la cocina criolla; el sancocho y el mondongo de los pobres y principalmente del campesino; el salcocho o funche de los negros; el envuelto, el caro, el bac\u00e1n, el calal\u00fa, el frangollo, el pan-patato, el matahambre, entre otros platos, que son vistos principalmente como dieta de subsistencia de la poblaci\u00f3n pobre, campesina y esclava, el mamb\u00ed los retoma en toda su extensi\u00f3n; y es, justamente, en el escenario de la guerra, y en la premura impuesta por las circunstancias, donde estos alimentos adquieren verdadera dimensi\u00f3n social, y la denominaci\u00f3n que muy pronto los popularizan como \u201ccomida mambisa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <i>ajiaco<\/i> es de las variantes alimenticias la que m\u00e1s se generaliza dentro de los h\u00e1bitos diet\u00e9ticos del mamb\u00ed, de r\u00e1pida preparaci\u00f3n y buen gusto al paladar. Otra de su variante es el <i>mondongo<\/i>, pero de menos calidad; la comida de los pobres y principalmente de los campesinos. Guiso de caldo y alguna vianda en pedazos o sin ellos, siendo lo principal las tripas, panza, callos y otras partes de la res; ya que las patas se cocinan por separado, lo mismo que el mondongo, aunque alguna que otra vez se mezclan<a title=\"\" href=\"#_ftn70\">[69]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <i>envuelto<\/i> sirve de comida de viaje, se juntan todos los menudos de res; seg\u00fan explica Jos\u00e9 Mart\u00ed, \u201clos ensartaban en una vara de yaya [(<i>Oxandra lanceolata<\/i>, Sw.)] especiaban, y le echaban lim\u00f3n y sal: con una teta de la res envolv\u00edan la vara: le daban vuelta como a un asador: y asado, serv\u00eda bien p\u00aa viaje\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn71\">[70]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oriundo de Baracoa es el <i>bac\u00e1n <\/i>de pl\u00e1tano, pasta elaborada con pl\u00e1tano verde molido o pilado, sal, cebolla, ajo, carne, aj\u00ed y grasa; esta mezcla se vierte en el centro de una hoja de pl\u00e1tano, se amarra con tiras del tallo o de las hojas del mismo pl\u00e1tano y se pone a cocinar en una cazuela con agua y algo de sal; en otras localidades de la regi\u00f3n oriental llaman al bac\u00e1n <i>tallullo<\/i>, pero no es de pl\u00e1tano sino una pasta hecha con harina fina de ma\u00edz tierno y carne de puerco, lo que se conoce en el Departamento central como <i>tamal<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Oriente elaboran el <i>caro<\/i>, comida muy sabrosa que se prepara con la hueva del cangrejo y se come acompa\u00f1ado de casabe. El <i>frangollo<\/i>, una de las ofrendas de la guerrilla de F\u00e9lix Ruenes a los expedicionarios mambises que desembarcan por Playitas<a title=\"\" href=\"#_ftn72\">[71]<\/a>; dulce seco hecho de pl\u00e1tano verde pulverizado que suele acompa\u00f1arse con queso. El <i>pan-patato<\/i>, pasta que describe Jos\u00e9 Mart\u00ed en su <i>Diario<\/i> y que es para los insurrectos una gloria de la alimentaci\u00f3n; se hace rallando el boniato, mezclado con calabaza, yuca, coco rallado y revuelto con az\u00facar o miel de abejas, manteca, sal, nuez moscada o an\u00eds (si hay); se envuelve la masa en hojas de pl\u00e1tano verde y se cocina en una cacerola con manteca, rodeada de brasas en el fondo y en la parte de arriba; el rescoldo se pone a fuego lento hasta que el pan est\u00e1 bien cocido; sirve para cuatro o seis d\u00edas y de esta forma se aprovecha el boniato malo<a title=\"\" href=\"#_ftn73\">[72]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Camag\u00fcey, \u201cpart\u00edan en ruedas el pl\u00e1tano verde y el boniato: seco, lo rallaban y con su harina hac\u00edan queques\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn74\">[73]<\/a>; y el <i>matahambre<\/i> es una masa hecha de yuca, con huevo y dulce que se cocina como el <i>pan-patato<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ingredientes que se utilizan para sazonar la carne y el ajiaco, adem\u00e1s de la sal, la manteca y el vinagre, son: el aj\u00ed y la pimienta como picante, el ajo, la cebolla, el tomate, el laurel, el perejil, el or\u00e9gano (<i>Coleus amboinicus, Lour.<\/i>) y el culantro o cilantro (<i>Eryngium foetidum<\/i>, Lin.); y cuando estos no se tienen, solo se adereza con zumo de lim\u00f3n, naranja agria o aj\u00ed guaguao, que se encuentran en abundancia. Para los dulces se emplea la canela en rama (<i>Cinnamomum cassia<\/i>), el clavo de olor, la nuez moscada (<i>Monodora myristica<\/i>), el an\u00eds (<i>Pimpinella anisum<\/i>) y las cortezas de determinadas frutas, entre otras especias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los partes de operaciones del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol se describen los alimentos encontrados en los campamentos abandonados y en algunos de ellos hasta la forma de elaboraci\u00f3n. La carne, el boniato, la yuca y el pl\u00e1tano, se hacen constantes en estos registros, y a veces se encuentran los calderos dispuestos para ser servidos<a title=\"\" href=\"#_ftn75\">[74]<\/a>. Tambi\u00e9n en los diarios de campa\u00f1a, relatos, correspondencias particulares y episodios escritos por testigos presenciales de la guerra, se describen, d\u00eda tras d\u00eda, el contenido de muchos de los alimentos que consumen las fuerzas cubanas; y aqu\u00ed me refiero a dos de los diarios: el de Carlos Manuel de C\u00e9spedes, que abarca desde el 25 de julio de 1873 al 27 de febrero de 1874, Guerra de los Diez A\u00f1os<a title=\"\" href=\"#_ftn76\">[75]<\/a>; y el de Jos\u00e9 Mart\u00ed, que va desde el 6 de abril al 17 de mayo de 1895, Guerra de 1895<a title=\"\" href=\"#_ftn77\">[76]<\/a>. En ambas transcripciones se respeta la graf\u00eda y solo se extraen las anotaciones relacionadas con la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En determinadas fuerzas, y de forma no continuada, las comidas llegan a realizarse por uno o m\u00e1s cocineros para todo un campamento, y hay momentos en el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba que cocinan de forma colectiva; esto como resultado de alguna que otra abundancia pasajera o especialmente en los d\u00edas de grandes celebraciones, como son los aniversarios de la revoluci\u00f3n. En los d\u00edas de matanzas es frecuente que se cocine para toda la fuerza o que se junten en grupos los soldados y guisen sus raciones, y as\u00ed se aprovechan los pocos recipientes y los condimentos, que igualmente escasean. Para esta ocasi\u00f3n, todos los soldados aportan cuanto tienen y el resultado final es un men\u00fa muy variado. Algunos de los motivos para cocinar en colectivo son: los d\u00edas en que se tienen resultados satisfactorios en los combates, se obtienen abundantes v\u00edveres en los pueblos, o se asalta un convoy enemigo. Por las narraciones, se sabe que cuando se tiene caf\u00e9 se hace para todo el campamento, que en la ma\u00f1ana, despu\u00e9s del toque de diana, se reparte cuchar\u00f3n a cuchar\u00f3n a toda la fuerza; tambi\u00e9n, que los soldados se juntan para elaborar el <i>ajiaco<\/i>, y que, en los momentos m\u00e1s cr\u00edticos, hacen otro plato que llaman <i>revuelto<\/i> o <i>sancocho<\/i>, el que puede contener de todo, hasta de lo m\u00e1s ins\u00f3lito que uno pueda imaginarse, y que normalmente el mamb\u00ed no consume. No obstante, en ciertos documentos se advierte que, por momentos, y ante la escasez, se llega a despertar cierto instinto de ego\u00edsmo en el soldado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una carta del coronel Jaime Moreno al general Julio Grave de Peralta, de fecha 16 de febrero de 1869, se expresa que muchos de los soldados de esta fuerza, al enfrentarse a un hallazgo de cualquier alimento, prefieren esconderse y devorarlo en solitario por no compartirlo con sus compa\u00f1eros<a title=\"\" href=\"#_ftn78\">[77]<\/a>. Tambi\u00e9n, en otros documentos se narran altercados por procedimientos similares entre los mismos soldados, y hasta se habla de pu\u00f1etazos y castigos, como sucede en la partida de Joaqu\u00edn Mart\u00ednez, el 15 de abril de 1870, en la zona de Camag\u00fcey; seg\u00fan se escribe, un soldado, por apoderarse de un trozo de carne de m\u00e1s en el reparto del rancho, se gana una golpiza de sus compa\u00f1eros y un d\u00eda completo en el cepo de campa\u00f1a<a title=\"\" href=\"#_ftn79\">[78]<\/a>; y asimismo, por similares motivos, estas disputas son frecuentes entre los asistentes a la hora de la b\u00fasqueda de v\u00edveres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, con toda la inestabilidad y variedad alimenticia que imperan en las fuerzas cubanas, no se encuentran narraciones de casos donde los mandos militares se alimenten en solitario, y sin tener que comer el soldado. Lo que s\u00ed es frecuente es que tengan a la hora del rancho variados alimentos, diferencia que se entiende, ya que, como se ha dicho, no se logra tener un racionamiento estable, y menos suficiente, para distribuir entre todos. La escasez impone, en casi la totalidad de los medios de subsistencia del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, una b\u00fasqueda individual de los abastecimientos, pero esto no genera un car\u00e1cter absoluto a la hora de su consumici\u00f3n. El ego\u00edsmo, que en verdad existe acompa\u00f1ado de tantas necesidades, es min\u00fasculo ante los gestos de bondad y compa\u00f1erismo que surge y se desarrolla entre los cubanos, y que caracteriza en sentido general al mamb\u00ed a lo largo del per\u00edodo de las luchas independentistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, y en concatenaci\u00f3n con lo que aqu\u00ed se expresa, vale se\u00f1alar, que la mayor\u00eda de los soldados no pueden celebrar las fiestas navide\u00f1as durante la guerra, y as\u00ed lo cuenta el mayor general Enrique Loynaz del Castillo, jefe del Estado Mayor de las tropas al mando del general Seraf\u00edn S\u00e1nchez:\u00a0 Dif\u00edcil era poder celebrar la festividad pascual cuando la mayor parte de los d\u00edas poco ten\u00edamos para llevarnos a la boca. A veces ni record\u00e1bamos la fecha; en nuestro calendario s\u00f3lo estaban se\u00f1alados como d\u00edas especiales los aniversarios de la patria: el 10 de octubre, el 24 de febrero&#8230; Y para eso la celebraci\u00f3n era parca [&#8230;]. Pero banquetes, comelatas y convites estaban excluidos. Y no porque no quisi\u00e9ramos hacerlo, sino porque tal cosa resultaba imposible, ya que casi siempre carec\u00edamos de carne y hasta de sal&#8230;<a title=\"\" href=\"#_ftn80\">[79]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pr\u00e1ctica de los patriotas la reuni\u00f3n en casas de sus amigos cuando hay motivo para fiesta, y Fernando Figueredo dice, que en la Guerra de los Diez A\u00f1os \u201chubo mesas presentadas por anfitriones de gusto tan refinado, que honrar\u00e1n a la sociedad m\u00e1s exigente<a title=\"\" href=\"#_ftn81\">[80]<\/a>. Otra costumbre que impera en la guerra es la convivencia de los soldados en las casas de los pac\u00edficos; detalles que pueden ser ampliados en las memorias de Cosme de la Torriente y Peraza, Auditor de la Guerra de 1895. En los papeles correspondientes al 13 de noviembre de 1896, Cosme escribe: \u201cHay una costumbre, a la cual no he podido sustraerme, entre las fuerzas de Villaclara, y es la de que los jefes y oficiales almuerzan y comen siempre en las casas de los pac\u00edficos comprendidos dentro del campamento. Entre ellos es raro el que come en su pabell\u00f3n, pues siempre hay infinidad de casas habitadas en los puntos donde generalmente acampan\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn82\">[81]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de llamar al acto de comer <i>la hora del rancho<\/i>, denominaci\u00f3n m\u00e1s generalizada en la guerra, tambi\u00e9n dicen, jocosamente, <i>boniatada<\/i>, <i>sestear <\/i>y <i>tumbar la teja<\/i>; del <i>Diario de soldado <\/i>de Ferm\u00edn Vald\u00e9s Dom\u00ednguez se extraen estas tres aserciones: <i>boniatada<\/i>, \u201cuna buena noticia: un pac\u00edfico, el hermano del Poblano, me ha regalado dos hermosas botellas de miel de abejas y 12 huevos de guinea, ma\u00f1ana la boniatada es fenomenal \u00a1Estos son los placeres gastron\u00f3micos de la manigua!\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn83\">[82]<\/a>; <i>sestear<\/i>, \u201caqu\u00ed llegamos esta ma\u00f1ana y paramos nada m\u00e1s que para sestear; pero aqu\u00ed nos hemos quedado y sin carne hasta ahora que ya es de noche he tenido que comer jut\u00eda sin sal: que es plato infame, pero se enga\u00f1a a la barriga\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn84\">[83]<\/a>; y, cuando se toma de la comida de otro soldado se dice <i>tumbar la teja<\/i>: \u201cPasaba el tiempo y ya era cerca de las 11; mis asistentes no hab\u00edan preparado nada para almorzar y yo acept\u00e9 el obsequio que me brinda Castro; fui a <i>tumbarle la teja<\/i> y cuando despu\u00e9s de la gallina y la carne y los boniatos tomaba una j\u00edcara de agua, toc\u00f3 llamada la corneta, corr\u00ed a mi puesto y ya encontr\u00e9 a todos dispuestos\u00a0 para marchar\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn85\">[84]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se supone es lo habitual, el mamb\u00ed tiene normalmente en el d\u00eda tres momentos para alimentarse, lo que no reafirma que esta norma se cumpla, y que se tengan las tres comidas. El desayuno se hace por la ma\u00f1ana bien temprano, y suele ser de caf\u00e9, infusi\u00f3n u otro suced\u00e1neo, que acompa\u00f1an del recalentado de cualquier comida sobrante, de viandas salcochadas, pl\u00e1tano, yuca o boniato frito, casabe, torta de ma\u00edz u otro dulce y frutas, cuando se est\u00e1 en un campamento permanente. El almuerzo: carne, vianda, arroz o ajiaco; y la comida de la tarde, m\u00e1s ligera, que se hace m\u00e1s sustanciosa en correspondencia con los trabajos del d\u00eda y a lo que se ha consumido. En la noche se suele asar boniato o ma\u00edz, seg\u00fan se tenga. A lo largo del d\u00eda se tienen varios tentempi\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9 y las infusiones, siempre que los suministros lo permitan, son constantes, como lo es tambi\u00e9n el consumo de frutas. El agua no siempre puede beberse, los r\u00edos est\u00e1n contaminados a veces y se pasa mucha sed. Hay jornadas en que no se logra encontrar agua potable en todo el d\u00eda, y los soldados sedientos cortan las plantas par\u00e1sitas y toman el agua que se acumula en los troncos o ramas. Con el alcohol se fluct\u00faa entre el uso y el abuso, a\u00fan cuando su obtenci\u00f3n es bastante escasa y la embriaguez se sanciona con severidad. No existe un momento preciso en que se pueda decir que los mambises consumen bebidas alcoh\u00f3licas, lo mismo puede ser en la ma\u00f1ana, durante la marcha, que en hora de la noche, y esta irregularidad tambi\u00e9n es propia de los soldados espa\u00f1oles en operaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el tiempo y el r\u00e9gimen de alimentaci\u00f3n var\u00edan, evidentemente, de acuerdo a las circunstancias. No es lo mismo la estabilidad del soldado cuando hace vida diaria en un campamento permanente, que cuando se mantiene en constante marcha, y con la persecuci\u00f3n perenne del enemigo; al igual difiere de cuando se dispone de tiempo, de\u00a0 recursos y de poder cumplir con un horario para alimentarse, a cuando no se tiene qu\u00e9 llevar a la boca, y pasan las horas y hasta los d\u00edas enga\u00f1ando al est\u00f3mago, y se ingiere de todo cuanto aparece. Como tampoco, en este paralelo, ha de igualarse al r\u00e9gimen alimenticio de una zona con lo experimentado en otra, donde las circunstancias de abastecimientos son totalmente diferentes, y, a veces, variables en un mismo departamento, y hasta dentro de un mismo partido. Remito al ep\u00edgrafe que da inicio al cap\u00edtulo para que se comprenda, a\u00fan m\u00e1s, este \u00faltimo aspecto. As\u00ed, advierto que la escasez, y en particular el d\u00e9ficit alimenticio, est\u00e1 presente en todo momento en la poblaci\u00f3n cubana; acrecent\u00e1ndose en los a\u00f1os de insurrecci\u00f3n y siendo los m\u00e1s pobres y los miembros del Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, indudablemente, los m\u00e1s afectados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Fuentes y bibliograf\u00eda<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fuentes:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Archivo Hist\u00f3rico Provincial de Santiago de Cuba (AHPSC), fdo. <i>Gobierno Provincial<\/i>, leg. 6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Archivo Nacional de Cuba, La Habana, (ANC), Fondo <i>Academia de la Historia<\/i>, leg. 162, n\u00ba. 368; leg. 317, n\u00ba. 3840.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Servicio Hist\u00f3rico Militar, Madrid, (SHM), Secci\u00f3n <i>Ponencia de Ultramar<\/i>, Fondo <i>Cuba<\/i> 23, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 1, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 26, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 4, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 28, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 7, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 30, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 8, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 32, leg. 10, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 33, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 11, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 9, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba<\/i> 58, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 3, arm. 5, tab. 1\u00aa., micr. 14, doc. [s\/n]; fdo. <i>Cuba <\/i>63, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 8, arm. 5, tab. 2\u00aa., micr. 16, doc. [s\/n]; fdo.<i>Cuba 152<\/i>, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 3, arm. 12. tab. 1\u00aa., micr. 39, doc. [s\/n].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>b)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Publicaciones peri\u00f3dicas y revistas<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Bohemia<\/i>, La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El Cubano Libre<\/i>, Camag\u00fcey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El Herald<\/i>, Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>La Gaceta de Sanidad Militar<\/i>, Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Revista de la Colonia Espa\u00f1ola<\/i>, M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Libros y art\u00edculos:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BOZA Y S\u00c1NCHEZ, B. (1974): <i>Mi diario de la guerra<\/i>, t. I, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CAMPS Y FELI\u00da, F. (1890): <i>Espa\u00f1oles e insurrectos; recuerdos de la guerra de Cuba<\/i>, Habana, Establecimiento tipogr\u00e1fico de A. \u00c1lvarez y C\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASAS\u00daS, J. J. E. (1962): <i>Calixto Garc\u00eda (el estratega)<\/i>, La Habana, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00c9SPEDES, C. M. de (1964): <i>Cartas de Carlos Manuel de C\u00e9spedes a su esposa Ana de Quesada<\/i>, La Habana, Instituto de Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consuegra, W. I. (1928): <i>Diario de Campa\u00f1a; Guerra de Independencia, 1895-1898<\/i>, Habana, Fern\u00e1ndez Solana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESPINOSA Y RAMOS, S. (1946): <i>Al trote y sin estribos; recuerdos de la guerra de independencia<\/i>, La Habana, Jes\u00fas Montero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ferrara Marino, O. (1942): <i>Mis relaciones con M\u00e1ximo G\u00f3mez<\/i>, Ap\u00e9ndice: \u201cMemoria sobre la guerra de independencia\u201d, Diario de Lorenzo Despradel, La Habana, Ed. Molina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FIGUEREDO SOCARR\u00c1S, F. (1968): <i>La Revoluci\u00f3n de Yara<\/i>, La Habana, Instituto del Libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FLINT, G. (1983):<i> Marchando con G\u00f3mez<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00d3MEZ B\u00c1EZ, M. (1998): <i>Diario de Campa\u00f1a (1868-1898)<\/i>, Estudio preliminar de Carmen Almod\u00f3var, Oviedo, Servicios de Publicaciones, Universidad de Oviedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00f3mez, F. (1900):<i> La insurrecci\u00f3n por dentro. Apuntes para la historia<\/i>, Madrid, Biblioteca de la Irradiaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guerra y S\u00e1nchez, R. (1957): <i>Por las veredas del pasado, 1880-1902<\/i>, La Habana, Ed. Lex.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hern\u00e1ndez Poggio, R. (1879): \u201cRemembranzas m\u00e9dicas de la guerra separatista de Cuba\u201d, en <i>La Gaceta de Sanidad Militar<\/i>, t. V, pp. 582-592.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERRERA, J. I. (1948): <i>Impresiones de la guerra de independencia<\/i>, (Narrado por el Soldado del Ej\u00e9rcito Libertador Jos\u00e9 Isabel Herrera, \u201cMangoch\u00e9\u201d, [La Habana], [s. e.].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Izaguirre, J. M. (1896): <i>Asuntos cubanos<\/i>, Colecci\u00f3n de art\u00edculos y poes\u00edas, [New York, Impr. Am\u00e9rica].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LEAL SPENGLER, E. (1992): <i>Carlos Manuel de C\u00e9spedes. El Diario perdido<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Loynaz del Castillo, E. ( 1955): \u201cEl soldado libertador no tuvo nunca Navidad\u201d, en <i>Bohemia<\/i>, 18 de diciembre, pp. 94-97.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LLOFRI\u00da Y SAGRERA, E. (1870): <i>Historia de la insurrecci\u00f3n y guerra de la isla de Cuba<\/i>, t. II, Madrid, Impr. de Galer\u00eda Literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MART\u00cd P\u00c9REZ, J. (1968): <i>La Revoluci\u00f3n de 1868<\/i>, La Habana, Instituto del Libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">_____ (1985): <i>Diario de Campa\u00f1a<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morales, V. (1972): <i>Hombres del 68: Rafael Morales y Gonz\u00e1lez<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moreno Fraginals, M. (1978): <i>El ingenio. Complejo econ\u00f3mico-social cubano del az\u00facar<\/i>, 3 t., La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u2019KELLY, James J. (1968): <i>La tierra del Mamb\u00ed<\/i>, La Habana, Instituto del Libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9rez Guzm\u00e1n, F. (1996): \u201cLa Revoluci\u00f3n del 95. Desde la conclusi\u00f3n de la Campa\u00f1a de Invasi\u00f3n hasta el fin de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d, en Instituto de Historia de Cuba, <i>Historia de Cuba. Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructurales 1868-1898<\/i>, La Habana, Ed. Pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PIRALA Y CRIADO, A. (1895-1898): <i>Anales de la Guerra de Cuba<\/i>, Madrid, Ed. Felipe Gonz\u00e1lez Rojas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROA, R. (1970): <i>Aventuras, venturas y desventuras de un mamb\u00ed<\/i>, La Habana, Instituto Cubano del Libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez, R. (1996): <i>Bajo la piel de la manigua. \u201cRasgos de la guerra de Cuba\u201d de Fernando Fornaris<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ROSAL y V\u00c1ZQUEZ DE MONDRAG\u00d3N, A. (1876): <i>En la manigua, diario de mi cautiverio<\/i>, Madrid, Impr. de Bernardino y Cao.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e1nchez, J. (1994): \u201cEstampas de tiempos dif\u00edciles. Resistencia y Victoria ayer que sirven para el tiempo de hoy\u201d, en <i>Bohemia<\/i>, n\u00ba. 16, 24 de abril, pp. 9-13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SARMIENTO RAM\u00cdREZ, I. (2001): \u201cCultura material en el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba, (1868-1898)\u201d, en <i>Del Caribe<\/i>, Casa del Caribe, Santiago de Cuba, n\u00ba. 35, p\u00e1gs. 95-109.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOULERE, Emilio A. (1879): <i>Historia de la Insurrecci\u00f3n de Cuba<\/i>, 2 t, Barcelona, Establecimiento Tipogr\u00e1fico Editorial de Jes\u00fas Pons.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vald\u00e9s Dom\u00ednguez, F. (1974): <i>Diario de soldado<\/i>, Trascripci\u00f3n y revisi\u00f3n de Hiram Dupotey Fideaux, t. IV, La Habana, Centro de Informaci\u00f3n Cient\u00edfica y T\u00e9cnica, Universidad de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varona Guerrero, M. (1946): <i>La Guerra de Independencia de Cuba<\/i>, t. II, La Habana, Ed. Lex.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ZARAGOZA, J. (1873): <i>Las Insurrecciones en Cuba. Apuntes para la historia pol\u00edtica de esta isla en el presente siglo<\/i>, Madrid, Impr. de Manuel G. Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ilustraciones:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">Advertencia: Este trabajo va sin las ilustraciones que en el original obraban pero que recuperaremos pronto y sumaremos a este estudio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fig. 1. -Un mamb\u00ed <i>Jolonguero<\/i>. Nombre dado por el resto de los soldados a los negros y asi\u00e1ticos asistentes y convoyeros que eran los que con m\u00e1s frecuencia utilizaban el jolongo: el objeto que el insurrecto utiliza para transportar sus provisiones, <i>recado<\/i> y exiguo equipaje, el sustituto generalizado de la mochila de campa\u00f1a, que no tiene otra forma que la de un simple saco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fig. 2. &#8211; En el Ej\u00e9rcito Libertador de Cuba era dif\u00edcil encontrar a un soldado que no porte en su atuendo guerrero una <i>jicarita<\/i>. En la manigua, por la ma\u00f1ana, cuando los mambises se levantaban tomaban caf\u00e9, canch\u00e1nchara, aguardiente o cualquiera otra bebida o suced\u00e1neo en <i>j\u00edcaras<\/i>: especie de tazas o escudillas hechas del fruto de la g\u00fcira (<i>Crecentia cujete<\/i>), \u00e1rbol conocido en otras regiones de Am\u00e9rica como hig\u00fcero, del g\u00fciro (<i>Lagenaria vulgaris<\/i>) y de la c\u00e1scara dura del coco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fig. 3. -Ante la carencia de recursos, el soldado cubano se vale de los enseres dom\u00e9sticos de uso en los campos y la mayor parte de estos objetos los obtiene de la explotaci\u00f3n de la naturaleza. Un conjunto de art\u00edculos que lo mismo se encuentran en los campamentos y hospitales permanentes, prefecturas y sus dependencias, que como impedimenta del soldado cuando deambula de uno a otro sitio. En las marchas, los que van montados los llevan enganchados a la montura, en la parte trasera del caballo, y los de a pie sujetos del cintur\u00f3n o en el jolongo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fig. 4. -Un insurrecto con pantal\u00f3n de fibra de guacacoa (<i>Daphonopsis Guacacoa<\/i>, Wr.) y g\u00fciro (<i>Lagenaria vulgaris<\/i>) para cargar agua. Dibujo inspirado en ambos objetos existentes en el Museo Emilio Bacard\u00ed de Santiago de Cuba. Pantal\u00f3n, de 103 x 40 cent\u00edmetros, que se dice perteneci\u00f3 al mamb\u00ed Ram\u00f3n Ivonett, y que se obtuvo en el campamento \u00abLa \u00c1guila\u00bb, en 1875 (Guerra de los Diez A\u00f1os). G\u00fciro con cuerda para agua, de 15 x 11 cent\u00edmetros y 14 de profundidad, tambi\u00e9n utilizado en la misma guerra.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[1]<\/a> Vidal Morales, <i>Hombres del 68: Rafael Morales y Gonz\u00e1lez<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales, 1972, p. 107.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[2]<\/a> Archivo Hist\u00f3rico Provincial de Santiago de Cuba (AHPSC), fdo. <i>Gobierno Provincial<\/i>, leg. 6, Informe de la Hacienda de Gobierno de Jiguan\u00ed al Excmo. Sr. Gobernador Civil del Departamento Oriental, de fecha 31 de enero de 1868, p. 1; Informe de Tenencia de Gobierno de Jiguan\u00ed, al Excmo. Sr. Gobernador Civil del Departamento Cuba, de fecha 1 de febrero de 1868, p. 2.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[3]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 12.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[4]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>Anales de la guerra de Cuba<\/i>, Madrid, Ed. Felipe Gonz\u00e1lez Rojas, 1895-1898, t, II, p. 269.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[5]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, pp. 269 y 274.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[6]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 255.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[7]<\/a> <i>Ibidem. <\/i>En la fuente s\u00f3lo se dice el sevillano Ruiz, sin consignar el nombre.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[8]<\/a> Antonio del Rosal y V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n, <i>Los mambises, memorias de un prisionero<\/i>, Madrid, Impr. de Pedro Abienzo, 1874, pp. 20 y 21.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[9]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 21.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[10]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 433.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[11]<\/a> Antonio del Rosal y V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n, <i>op. cit.<\/i>, p. 27.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[12]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 433.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[13]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 274.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[14]<\/a>Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 269.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[15]<\/a><i> Ibidem,<\/i> p. 274.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\">[16]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 433.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\">[17]<\/a> M\u00e1ximo G\u00f3mez B\u00e1ez, <i>Diario de Campa\u00f1a (1868-1898)<\/i>, [Estudio preliminar de Carmen Almod\u00f3var], Oviedo, Universidad de Oviedo, 1998, p. 30.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\">[18]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 482.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\">[19]<\/a> Archivo Nacional de Cuba (ANC), fdo. <i>Academia de la Historia<\/i>, leg. 317, n\u00ba. 3840.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\">[20]<\/a> Orestes Ferrara Marino, <i>Mis relaciones con M\u00e1ximo G\u00f3mez<\/i>, Ap\u00e9ndice: \u201cMemoria sobre la guerra de independencia\u201d, Diario de Lorenzo Despradel, La Habana, Ed. Molina, 1942, p. 161.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\">[21]<\/a> Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, <i>Al trote y sin estribo; recuerdos de la guerra de independencia<\/i>, La Habana, Ed. Jes\u00fas Montero, 1946, p. 240.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref23\">[22]<\/a> Servicio Hist\u00f3rico Militar (SHM), sec. <i>Ponencia de Ultramar<\/i>, fdo. <i>Cuba<\/i> 58, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 3, arm. 5, tab. 1\u00aa., micr. 14, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref24\">[23]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 26, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>,\u00a0 leg. 4, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref25\">[24]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref26\">[25]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref27\">[26]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba <\/i>63, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 8, arm. 5, tab. 2\u00aa., micr. 16, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref28\">[27]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref29\">[28]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 28, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 7, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref30\">[29]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 23, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 1, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref31\">[30]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 26, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 4, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref32\">[31]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 28, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 7, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref33\">[32]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 30, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 8, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref34\">[33]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> leg. 9, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref35\">[34]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> leg. 8, arm. 3, tab. 2\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref36\">[35]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 32, leg. 10, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref37\">[36]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref38\">[37]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 33, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 11, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 9, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref39\">[38]<\/a> <i>Vid.<\/i> <i>El Herald<\/i>, Nueva York, 14 de agosto de 1895. Cartas del periodista Jorge Brosin Rea, corresponsal de dicho diario fechada en Barracones, distrito de Sancti Spiritus, el 21 de julio de 1895.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref40\">[39]<\/a> Gobernador General de la Isla (10-II-1896 a 31-X-1897)<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref41\">[40]<\/a> Francisco P\u00e9rez Guzm\u00e1n, \u201cLa Revoluci\u00f3n del 95. Desde la conclusi\u00f3n de la Campa\u00f1a de Invasi\u00f3n hasta el fin de la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d, en Instituto de Historia de Cuba, <i>op. cit.<\/i>, 1996, p. 483.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref42\">[41]<\/a> Ferm\u00edn Vald\u00e9s Dom\u00ednguez, <i>Diario de soldado<\/i>, Trascripci\u00f3n y revisi\u00f3n de Hiram Dupotey Fideaux, t. IV, La Habana, Centro de Informaci\u00f3n Cient\u00edfica y T\u00e9cnica, Universidad de La Habana, 1974, p. 312.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref43\">[42]<\/a> Ramiro Guerra y S\u00e1nchez, <i>Por las veredas del pasado, 1880-1902<\/i>, La Habana, Ed. Lex, 1957.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref44\">[43]<\/a> Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, <i>op. cit.<\/i>, p. 245.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref45\">[44]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 247<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref46\">[45]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref47\">[46]<\/a> Walfredo Ibrah\u00edn Consuegra, <i>Diario de Campa\u00f1a; Guerra de Independencia, 1895-1898<\/i>, Habana, Fern\u00e1ndez Solana, 1928, p. 286.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref48\">[47]<\/a> Miguel Varona Guerrero, <i>op. cit.<\/i>, t. II, pp. 790-791.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref49\">[48]<\/a> Seraf\u00edn Espinosa y Ramos, <i>op. cit.<\/i>, p. 173.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref50\">[49]<\/a> Jos\u00e9 Isabel Herrera, <i>Impresiones de la Guerra de Independencia. (Narrado por el Soldado del Ej\u00e9rcito Libertador Jos\u00e9 Isabel Herrera \u201cMangoch\u00e9\u201d)<\/i>, La Habana, [s. ed.], 1948, p. 123.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref51\">[50]<\/a> <i>Vid,<\/i> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 274; nota n\u00ba. 25.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref52\">[51]<\/a> Jos\u00e9 Isabel Herrera, <i>op. cit.<\/i>, p. 103.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref53\">[52]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 141.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref54\">[53]<\/a> M\u00e1ximo G\u00f3mez B\u00e1ez, <i>op. cit.<\/i>, 1998, p. 178.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref55\">[54]<\/a> Miguel Varona Guerrero, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 856.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref56\">[55]<\/a> Ramiro Guerra y S\u00e1nchez, <i>op, cit.<\/i>, t. I, 1986, p. 28.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref57\">[56]<\/a> ANC, fdo. <i>Academia de la Historia<\/i>, leg. 162, n\u00ba. 368.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref58\">[57]<\/a> Texto promulgado en <i>El Cubano Libre. Peri\u00f3dico Oficial de la Rep\u00fablica de Cuba<\/i>, a\u00f1o 2\u00ba., n\u00ba. 19, segunda \u00e9poca, Camag\u00fcey, 2 de mayo de 1870, pp. 2 y 3.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref59\">[58]<\/a> Antonio Pirala y Criado, <i>op. cit.<\/i>, t. I, p. 670.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref60\">[59]<\/a> Antonio del Rosal V\u00e1zquez de Mondrag\u00f3n, <i>op. cit.<\/i>, pp. 26-27.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref61\">[60]<\/a> SHM, sec. <i>Ponencia de Ultramar<\/i>, fdo.<i> Cuba 152<\/i>, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 3, arm. 12. tab. 1\u00aa., micr. 39, doc. [s\/n].\u00a0 Cuartel General de Puerto Pr\u00edncipe, 29 de diciembre de 1872. Informe realizado por D. Jos\u00e9 Riquelme, quien fue Comandante General del Departamento oriental primero y luego del Ej\u00e9rcito del Centro y Oriente, dirigido al Excmo. Se\u00f1or Capit\u00e1n General de Isla D. Francisco de Caballos y Vargas (interino); <i>Vid,<\/i> Ram\u00f3n Hern\u00e1ndez Poggio, <i>op. cit.<\/i>, t. IV, 1878, pp. 582-592.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref62\">[61]<\/a> ANC. fdo, <i>Academia de la Historia<\/i>, leg. 162, n\u00ba. 368.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref63\">[62]<\/a> Enrique Loynaz del Castillo, <i>op. cit.<\/i>, p. 96.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref64\">[63]<\/a> Caballer\u00eda, medida agraria en Cuba, equivalente a 13,43 hect\u00e1reas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref65\">[64]<\/a> Juan S\u00e1nchez, \u201cEstampas de tiempos dif\u00edciles. Resistencia y Victoria ayer que sirven para el tiempo de hoy\u201d, en <i>Bohemia<\/i>, n\u00ba. 16, 24-IV-1994, p. 12.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref66\">[65]<\/a> Enrique Loynaz del Castillo, <i>op. cit.<\/i>, p. 96.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref67\">[66]<\/a> Jos\u00e9 Mar\u00eda Izaguirre, <i>op. cit.<\/i>, p. 145.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref68\">[67]<\/a> Juan S\u00e1nchez, <i>op. cit.<\/i>, p. 12.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref69\">[68]<\/a> <i>Vid, <\/i>Manuel Moreno Fraginals, <i>op. cit.<\/i>, t. II, p. 60.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref70\">[69]<\/a> <i>Ibidem<\/i>, p. 430.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref71\">[70]<\/a> Jos\u00e9 Mart\u00ed P\u00e9rez, <i>op. cit.<\/i>, 1968, p. 191.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref72\">[71]<\/a> Jos\u00e9 Mart\u00ed P\u00e9rez, <i>op. cit.<\/i>, 1985, p. 4.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref73\">[72]<\/a> Jos\u00e9 Mart\u00ed P\u00e9rez, <i>op. cit.<\/i>, 1968, p. 191.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref74\">[73]<\/a> <i>Ibidem<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref75\">[74]<\/a> SHM, sec. <i>Ponencia de Ultramar<\/i>, fdo. <i>Cuba <\/i>33, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 11, arm. 3, tab. 3\u00aa., micr. 9, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref76\">[75]<\/a> Eusebio Leal Spengler, <i>Carlos Manuel de C\u00e9spedes. Diario perdido<\/i>, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales, 1992.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref77\">[76]<\/a> Jos\u00e9 Mart\u00ed P\u00e9rez, <i>op. cit.<\/i>, 1985.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref78\">[77]<\/a> SHM, sec. <i>Ponencia de Ultramar<\/i>, fdo. <i>Cuba<\/i> 26, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 4, arm. 3, tab. 1\u00aa., micr. 6, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref79\">[78]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> fdo. <i>Cuba<\/i> 63, ser. <i>Insurrecci\u00f3n<\/i>, leg. 8, arm. 5, tab. 2\u00aa., micr. 16, doc. [s\/n].<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref80\">[79]<\/a> Enrique Loynaz del Castillo, <i>op. cit.<\/i>, p. 96.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref81\">[80]<\/a> Fernando Figueredo Socarr\u00e1s, <i>op. cit.<\/i>, p. 64.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref82\">[81]<\/a> Fernando G\u00f3mez, <i>op. cit.<\/i>, p. 98.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref83\">[82]<\/a> Ferm\u00edn Vald\u00e9s Dom\u00ednguez, <i>op. cit.<\/i>, t. IV, p. 79.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref84\">[83]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 248.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref85\">[84]<\/a> <i>Ibidem,<\/i> p. 65.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 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