{"id":5335,"date":"2013-07-14T20:32:17","date_gmt":"2013-07-14T18:32:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=5335"},"modified":"2013-07-14T20:48:25","modified_gmt":"2013-07-14T18:48:25","slug":"historia-del-cafe-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/historia-del-cafe-en-espana","title":{"rendered":"Historia del caf\u00e9 y los caf\u00e9s en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2919\" alt=\"Carlos Azcoytia\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytia1art.jpg\" width=\"100\" height=\"133\" \/><\/a>Quiero comenzar la historia del caf\u00e9 en Espa\u00f1a haciendo referencia a un libro editado por la Imprenta Real en el a\u00f1o 1796 (ver bibliograf\u00eda), escrito por el licenciado Antonio Lavedan, cirujano del ej\u00e9rcito y de la familia Real espa\u00f1ola, que puede dar un cambio sustancial en la historia del caf\u00e9 en lo referente a su llegada a Europa y demostrar su antig\u00fcedad, argumento corroborado por Jos\u00e9 Vilardebo y Moret un siglo despu\u00e9s (ver bibliograf\u00eda) y que cuenta en la Secci\u00f3n II, cap\u00edtulo I lo siguiente, copiando casi \u00edntegramente su comienzo: \u201c<i>El uso de la bebida del caf\u00e9 est\u00e1 muy introducido en Espa\u00f1a, y particularmente en los puertos de mar; esta bebida es muy antigua y muy usada en otros reinos y provincias. A esta en Turqu\u00eda llaman chova, y en toda Europa caf\u00e9. Algunos dicen que es el bunchon de Avicena, quien hace menci\u00f3n de \u00e9l en el libro 2 trat.2 cap. 42 donde dice Bunchum est res delata Yamen. Otros aseguran que el primero que habl\u00f3 del caf\u00e9 fue Zacar\u00edas Maomet Razes, el cual vivi\u00f3 en el siglo IX, despu\u00e9s de haber nacido nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y que Maomet Razes es el m\u00e9dico que llamamos Rhasis. El Maestro Sim\u00f3n Januense, que fue subdi\u00e1cono y capell\u00e1n del Pont\u00edfice Nicolao IV en su Op\u00fasculo o Alfabeto habla de este simple, donde dice, que en los libros de Almanzor en el cap\u00edtulo de los Aromas, describe lo que es el bunchum, que es cierta semilla o simple que traen de Jamen, y que es c\u00e1lida, y que en ar\u00e1bigo tambi\u00e9n se llama buncheum. Estas son sus palabras: <!--more--><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5344\" alt=\"cafeimportante1\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cafeimportante1.jpg\" width=\"539\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cafeimportante1.jpg 539w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cafeimportante1-300x113.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/cafeimportante1-500x189.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>De modo que no hay duda de la antig\u00fcedad de esta bebida; y es positivo que el bunchum es la bebida que los turcos llaman choava, como lo afirma Pr\u00f3spero Alpino\u2026<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que este hallazgo es sumamente importante, revelador y que pas\u00f3 inadvertido por los cristianos espa\u00f1oles en la Reconquista, como otras tantas cosas, desapareciendo de la memoria colectiva o de los cient\u00edficos y nobles el preciado caf\u00e9 del que hablaba el caudillo Almanzor que, para aquellos que no lo sepan, fue un militar y pol\u00edtico andalus\u00ed y caudillo del califato de C\u00f3rdoba, naci\u00f3 en Algeciras (C\u00e1diz) en el a\u00f1o 938 y muri\u00f3 posiblemente en Medinaceli (Soria) en 1002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se vuelve a leer mi trabajo anterior y primero de este monogr\u00e1fico titulado gen\u00e9ricamente \u2018<a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/prehistoria_del_cafe\" target=\"_blank\">La verdadera historia del caf\u00e9. Los or\u00edgenes de su consumo<\/a>\u2019 podr\u00e1 ver la informaci\u00f3n que recogi\u00f3 el escritor californiano Stewar Lee Allen, cuando aseguraba que su consumo comenz\u00f3 en la zona et\u00edope de Kaffa y que lo llamaban bunchum, buna y bun, algo que al coincidir con el can\u00f3nigo Sim\u00f3n, escrito 500 a\u00f1os antes, hace al menos cre\u00edble o investigable lo que cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Lavedan no deja de sorprendernos cuando nos dice: \u201c<i>Esta bebida se vende en puestos p\u00fablicos en todas las ciudades populosas, como Madrid, C\u00e1diz, Barcelona, y otras partes<\/i>\u201d, con lo que llegamos a saber, esto es otra novedad, que exist\u00edan caf\u00e9s callejeros en Espa\u00f1a antes del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volver\u00e9 a este autor cuando dedique un cap\u00edtulo al caf\u00e9 como medicina porque es posible que nos llevemos m\u00e1s de una sorpresa sobre los poderes curativos y contrarios para el cuerpo humano seg\u00fan la medicina de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vez que aparece la palabra caf\u00e9, como planta y como bebida, de forma oficial es en el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Espa\u00f1ola, en 1726.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El militar y escritor gaditano Jos\u00e9 Cadalso (1741 \u2013 1782) en su obra <i>Cartas marruecas<\/i> (ver bibliograf\u00eda) ya criticaba lo elitistas y afrancesados que eran los primeros consumidores de caf\u00e9 cuando cuenta: \u201c<i>Despi\u00e9rtanle los ayudas de c\u00e1mara primorosamente peinados y vestidos; toma caf\u00e9 de Moka exquisito en taza tra\u00edda de la China por Londres\u2026<\/i>\u201d, para en otra de sus obras, <i>Anales de cinco d\u00edas<\/i>, satirizar la forma de vivir elegantemente de un madrile\u00f1o, donde en su casa, despu\u00e9s de la comida, se tomaba el caf\u00e9 en una pieza aparte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de los caf\u00e9s en Espa\u00f1a habr\u00eda que buscarlo en la transformaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n de las botiller\u00edas, lugares de paso donde se tomaban copas, y que con la moda francesa, m\u00e1s por su ideario pol\u00edtico que estaba transformando las sociedades de toda Europa, se fueron asentando a modo de Ateneos o foros p\u00fablicos en todas las ciudades, pese a que Ram\u00f3n de la Serna, el m\u00e1s entendido sobre la historia de los caf\u00e9s, dijera: \u201c<i>El caf\u00e9 no naci\u00f3 como Ateneo, sino como and\u00e9n de la vida<\/i>\u201d, de hecho el barcelon\u00e9s Benito Bails (1730 \u2013 1797), matem\u00e1tico y arquitecto espa\u00f1ol, define aquellos primeros caf\u00e9s de la siguiente forma: \u201c<i>Especie de botiller\u00eda donde concurren gentes a tomar caf\u00e9. Hoy en d\u00eda se venden en los caf\u00e9s todas las dem\u00e1s bebidas, como agua de lim\u00f3n, leche helada, etc.<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Ponz (1725 \u2013 1792), del que he hecho varias referencias en mis trabajos, entre ellas la de una descripci\u00f3n de lo que vio en de <a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/paises\/articulos\/baelo\/\" target=\"_blank\">las ruinas de Bolonia en el trabajo dedicado a Baelo Claudia<\/a>, en su libro <i>Viaje por Espa\u00f1a<\/i>, y que al hablar de C\u00e1diz dice: \u201c<i>Dentro de la ciudad se van levantando f\u00e1bricas de la mejor forma y gusto: pero me incomoda que los que merecen atenci\u00f3n sean los extranjeros. Uno de los que, en el que fue teatro de la \u00f3pera italiana, llamaron Camorra <\/i>(este caf\u00e9 estuvo situado en la calle Arbol\u00ed, cerrando sus puertas en 1808)<i> y es una casa de concurrencia para gentes de distinci\u00f3n, oficialidad, y extranjeros en donde se leen papeles p\u00fablicos, se juegan juegos decentes, se sirve t\u00e9, caf\u00e9, chocolate, sorbetes, etc.<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imperioso detenerse en C\u00e1diz cuando se habla de los primeros caf\u00e9s de Espa\u00f1a porque es en esta ciudad, vanguardia de todas las ideas liberales, donde se puede decir que entr\u00f3 dicha infusi\u00f3n en el pa\u00eds, sin depreciar otros puertos de mar o la capital, y donde en 1802, seg\u00fan el Reglamento de Gremios, hab\u00eda 23 establecimientos en los que se vend\u00eda caf\u00e9, por cierto lugares vedados a las mujeres como queda de manifiesto en el sainete de Juan Ignacio Gonz\u00e1lez del Castillo (1763 \u2013 1800) titulado <i>El caf\u00e9 de C\u00e1diz<\/i> donde todo se desarrolla dentro de dicho establecimiento y que tras la entrada de dos mujeres, Curra y Pepa, que piden \u201c<i>aquesa beb\u00eda negra, ya me entiende usted, caf\u00e9<\/i>\u201d, es multado el due\u00f1o por la autoridad, tras un tumulto, por servir a mujeres en su local; es interesante dicha obra porque hace la descripci\u00f3n de c\u00f3mo eran los caf\u00e9s de la \u00e9poca y de los que nada ha quedado y as\u00ed nos describe el local: \u201c<i>La escena representa el patio de un caf\u00e9 con puertas y ventanas; las del medio de la fachada del frente corresponden al billar; mesas alrededor y sillas<\/i>\u201d, as\u00ed como la fauna que los frecuentaba, entre los que se encontraba un petimetre que pide <i>La Gaceta de Leiden<\/i> sin saber idiomas y que hace como el que lo lee interesadamente o el militar que viene de tomar caf\u00e9 de casa de una marquesa y hace alardes de sus dotes donjuanescas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros casinos siguieron al de <i>La Camorra <\/i>en C\u00e1diz, como uno que estuvo ubicado en lo que hoy es Columela esquina a Jos\u00e9 del Toro, antes calle de la Carne con Ver\u00f3nica, que se inaugur\u00f3 hacia 1836, y que permaneci\u00f3 poco tiempo abierto al p\u00fablico, o el\u00a0 <i>Casino Gaditano<\/i> que se fund\u00f3 en 1844 con la suscripci\u00f3n de sus socios fundadores, se buscaban 100 y se constituy\u00f3 al final con 229, que tuvieron que adelantar diecis\u00e9is escudos cada uno, oblig\u00e1ndose, por un a\u00f1o, a pagar treinta reales de vell\u00f3n mensuales y as\u00ed siguieron otros como el <i>Casino de Artesanos<\/i> en 1861, la <i>Tertulia Gaditana<\/i> en 1868 o el <i>Centro Taurino<\/i> en 1885.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abundando en el tema, me refiero a la flora y fauna de los primitivos caf\u00e9s, nada mejor que trascribir una s\u00e1tira de Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn (1760 \u2013 1828) que retrata sobre aquellos \u2018enteradillos\u2019 espa\u00f1oles, de los que a\u00fan existen ejemplares, que dice: \u201c<i>S\u00f3lo el pedante, vocinglero hinchado \/ de vacuidad y ponzo\u00f1osa envidia, \/ todo lo sabe. En el caf\u00e9 gobierna \/ los Imperios del Orbe, y mientras bebe \/ diez copas de licor, sorprende y asalta, \/ gana de Gibraltar el puerto y muro. \/ Consultadle se\u00f1or, ver\u00e9is que pronto \/ cubriendo el mar de naves espa\u00f1olas \/ sin fatiga, sin gasto a Irlanda ocupa \/ y los tesoros de Jamaica os pone \/ en la calle Mayor<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gaditano Antonio Alcal\u00e1 Galiano y Fern\u00e1ndez de Villavicencio (1789 \u2013 1865) nos da una de las claves de la resistencia intelectual de los espa\u00f1oles tras la invasi\u00f3n francesa cuando en su libro autobiogr\u00e1fico <i>Recuerdos de un anciano<\/i>, editado en 1878 por su hijo, nos cuenta: \u201c<i>No imped\u00eda el terror que sigui\u00f3 al Dos de Mayo<\/i> (de 1808) <i>que se mostrase la opini\u00f3n con poco rebozo. En los pobres caf\u00e9s de aquel tiempo, en que era costumbre leerse la Gaceta, al lado de un brasero de sart\u00e9n, en invierno, y cerca de la ventana, en verano, se hallaba con desahogo tal que parec\u00eda no se recelaba peligro por parte de los dominadores<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si alguien describi\u00f3 magistralmente lo que era, como era y que significaba un caf\u00e9 fue Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s en su novela <i>La Fontana de Oro<\/i>, caf\u00e9 que a\u00fan existe en Madrid aunque en la actualidad ya pas\u00f3 su \u00e9poca gloriosa para convertirse con el tiempo en un pub irland\u00e9s donde los vapores et\u00edlicos difuminan los ardores patrios y revolucionarios que anta\u00f1o rezumaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9rez Gald\u00f3s comienza con una perspectiva del lugar con estas palabras: \u201c<i>Mientras nos detenemos en esta descripci\u00f3n, los grupos avanzan hacia la mitad de la calle y desaparecen por una puerta estrecha, entrada a un local, que no debe de ser peque\u00f1o, pues tiene capacidad para tanta gente. Aquella es la c\u00e9lebre Fontana de Oro, caf\u00e9 y fonda, seg\u00fan el cartel que hay sobre la puerta; es el centro de reuni\u00f3n de la juventud ardiente, bulliciosa, inquieta por la impaciencia y la inspiraci\u00f3n, ansiosa de estimular las pasiones del pueblo y de o\u00edr su aplauso irreflexivo. All\u00ed se hab\u00eda constituido un club, el m\u00e1s c\u00e9lebre e influyente de aquella \u00e9poca. Sus oradores, entonces ne\u00f3fitos exaltados de un nuevo culto, han dirigido en lo sucesivo la pol\u00edtica del pa\u00eds; muchos de ellos viven hoy, y no son por cierto tan amantes del bello principio que entonces predicaban. Pero no tenemos que considerar lo que muchos de aquellos j\u00f3venes fueron en a\u00f1os posteriores. Nuestra historia no pasa m\u00e1s ac\u00e1 de 1821. Entonces una democracia nacida en los trastornos de la revoluci\u00f3n y alzamiento nacional, fundaba el moderno criterio pol\u00edtico, que en cincuenta a\u00f1os se ha ido dif\u00edcilmente elaborando<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de continuar es preciso aclarar, para aquellos que no lo sepan, que esta fue la primera novela de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, inspirada en el caf\u00e9 de dicho nombre que existi\u00f3 en la hoy Carrera de San Jer\u00f3nimo esquina con la calle Victoria y que era el lugar donde se reun\u00edan aquellos que clamaban por las garant\u00edas y libertades constitucionales, algo que oprim\u00eda el peor rey de la historia de Espa\u00f1a, Fernando VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El local fue en principio, sobre 1760, una posada y botiller\u00eda, para pasar a ser, junto\u00a0 otras (La Cruz de Malta y San Sebasti\u00e1n), a fonda y caf\u00e9 que regentaba un italiano, oriundo de la ciudad de Verona, llamado Giuseppe Barbazan, dejando de existir como lugar de reuni\u00f3n, no como fonda, a la llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis a petici\u00f3n de Fernando VII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1843 es adquirida por un franc\u00e9s, Casimir Monier, que le agreg\u00f3 otras fincas de su propiedad colindantes y cambi\u00f3 de nombre para llamarse Hotel Monier, para a\u00f1os posteriores identificarse como Fonda de los Embajadores y finalmente convertirse en un pub de estilo irland\u00e9s que de nuevo recobr\u00f3 el nombre La Fontana de Oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su momento de esplendor, cuando se desarrolla la novela, uno de sus oradores fue Antonio Alcal\u00e1 Galiano, ya nombrado en este trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que es momento de seguir con la narraci\u00f3n de P\u00e9rez Gald\u00f3s, una vez centrados en el momento de agitaci\u00f3n hist\u00f3rica en la que se viv\u00eda, donde el autor magistralmente nos describe el local patri\u00f3tico, as\u00ed lo llamaba, hasta los m\u00e1s m\u00ednimos detalles de la siguiente forma: \u201c<i>En la Fontana es preciso demarcar dos recintos, dos hemisferios: el correspondiente al caf\u00e9, y el correspondiente a la pol\u00edtica. En el primer recinto hab\u00eda unas cuantas mesas destinadas al servicio. M\u00e1s al fondo, y formando un \u00e1ngulo, estaba el local en que se celebraban las sesiones. Al principio el orador se pon\u00eda en pie sobre una mesa, y hablaba; despu\u00e9s el due\u00f1o del caf\u00e9 se vio en la necesidad de construir una tribuna. El gent\u00edo que all\u00ed concurr\u00eda era tan considerable, que fue preciso arreglar el local, poniendo bancos ad hoc; despu\u00e9s, a consecuencia de los altercados que este club tuvo con el Grande Oriente, se demarcaron las filiaciones pol\u00edticas; los exaltados se encastillaron en la Fontana, y expulsaron a los que no lo eran. Por \u00faltimo, se determin\u00f3 que las sesiones fueran secretas, y entonces se traslad\u00f3 el club al piso principal. Los que abajo hac\u00edan el gasto tomando caf\u00e9 o chocolate, sent\u00edan en los momentos agitados de la pol\u00e9mica un estruendo espantoso en las regiones superiores, de tal modo, que algunos, temiendo que se les viniera encima el techo <\/i><i>con toda la mole patri\u00f3tica que sustentaba, tomaron las de Villadiego, abandonando la costumbre inveterada de concurrir al caf\u00e9. Una de las cuestiones que m\u00e1s preocupaban al due\u00f1o fue la manera de armonizar lo mejor posible el patriotismo y el negocio, las sesiones del club y las visitas de los parroquianos. Dirigi\u00f3 conciliadoras amonestaciones para que no hicieran ruido; pero esto parece que fue interpretado como un primer conato de servilismo, y aument\u00f3 el ruido, y se fueron los parroquianos. En la \u00e9poca a que nuestra historia se refiere, las sesiones estaban todav\u00eda en la planta baja. Aquellos fueron los buenos d\u00edas de la Fontana. Cada bebedor de caf\u00e9 formaba parte del p\u00fablico. Entre los numerosos defectos de aquel local, no se contaba el de ser excesivamente espacioso: era, por el contrario, estrecho, irregular, bajo, casi subterr\u00e1neo. Las gruesas vigas que sosten\u00edan el techo no guardaban simetr\u00eda. Para formar el caf\u00e9 fue preciso derribar algunos tabiques, dejando en pie aquellas vigas; y una vez obtenido el espacio suficiente, se pens\u00f3 en decorarlo con arte. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Los artistas escogidos para esto eran los m\u00e1s h\u00e1biles pintores de muestra de la Villa. Tendieron su mirada de \u00e1guila por las estrechas paredes, las gruesas columnas y el pesado techo del local, y un\u00e1nimes convinieron en que lo principal era poner unos capiteles a aquellas columnas. Improvisaron unas volutas, que parec\u00edan tener por modelo las morcillas extreme\u00f1as, y las clavaron, pint\u00e1ndolas despu\u00e9s de amarillo. Se pens\u00f3 despu\u00e9s en una cenefa que hiciera el papel de friso en todo lo largo del sal\u00f3n; mas como ninguno de los artistas sab\u00eda tallar bajo-relieves, ni se conoc\u00edan las maravillas del cart\u00f3n-piedra, se convino en que lo mejor ser\u00eda comprar un list\u00f3n de papel pintado en los almacenes de un marsell\u00e9s recientemente establecido en la calle de Majaderitos. As\u00ed se hizo, y un d\u00eda despu\u00e9s la cenefa, engrudada por los mozos del caf\u00e9, fue puesta en su sitio. Representaba unos cr\u00e1neos de macho cabr\u00edo, de cuyos cuernos pend\u00edan cintas de flores que iban a enredarse sim\u00e9tricamente en varios frisos adornados con manojos de frutas, formando todo un conjunto anacre\u00f3ntico-f\u00fanebre de muy mal efecto. Las columnas fueron pintadas de blanco con r\u00e1fagas de rosa y verde, destinadas a hacer creer que eran de jaspe. En los dos testeros pr\u00f3ximos a la entrada, se colocaron espejos como de a vara; pero no enterizos, sino <\/i><i>formados por dos trozos de cristal unidos por una barra de hojalata. Estos espejos fueron cubiertos con un velo verde para impedir el uso de los derechos de domicilio que all\u00ed pretend\u00edan tener todas las moscas de la calle. A cada lado de estos espejos se coloc\u00f3 un quinqu\u00e9, sostenido por una peana anacre\u00f3ntico-f\u00fanebre tambi\u00e9n, en donde se apoyaba el recept\u00e1culo; y este recib\u00eda diariamente de las entra\u00f1as de una alcuza, que detr\u00e1s del mostrador hab\u00eda, la substancia necesaria para arder macilento, humeante, triste y hediondo hasta m\u00e1s de media noche, hora en que su luz, cansada de alumbrar, vacilaba a un lado y otro como quien dice no, y se extingu\u00eda, dejando que salvaran la patria a obscuras los ap\u00f3stoles de la libertad. El humo de estos quinqu\u00e9s, el humo de los cigarros, el humo del caf\u00e9 hab\u00edan causado considerable deterioro en el dorado de los espejos, en el amarillo de los capiteles, en los jaspes y en el friso cl\u00e1sico. S\u00f3lo por tradici\u00f3n se sab\u00eda la figura y color de las pinturas del techo, debidas al pincel del peor de los disc\u00edpulos de Maella. Los muebles eran muy modestos: reduc\u00edanse a unas mesas de palo, pintadas de color casta\u00f1o, simulando caoba en la parte inferior, y embadurnadas de blanco para imitar m\u00e1rmol en la parte superior, y a medio centenar de banquillos de ajusticiado, cubiertos con cojines de hule, cuya crin, por innumerables agujeros, se sal\u00eda con mucho gusto de su encierro. El mostrador era ancho; estaba colocado sobre un escal\u00f3n, y en su fachada ten\u00eda un medall\u00f3n donde las iniciales del amo se entrelazaban en confuso jerogl\u00edfico. Detr\u00e1s de este catafalco asomaba la imperturbable imagen del cafetero, y a un lado y otro de este, dos estantes donde se encerraban hasta cuatro docenas de botellas. Al trav\u00e9s de la mitad de estos cristales se ve\u00edan tambi\u00e9n bollos, libras de chocolate y algunas naranjas; y decimos la mitad de los cristales, porque la otra mitad no exist\u00eda, siendo sustituida por pedazos de papel escrito, perfectamente pegados con obleas encarnadas. Por encima de las botellas, por encima del estante, por encima de los hombros del amo, se ve\u00eda saltar un gato enorme, que pasaba la mayor parte del d\u00eda acurrucado en un rinc\u00f3n, durmiendo el sue\u00f1o de la felicidad y de la hartura. Era un gato prudente, que jam\u00e1s interrump\u00eda la discusi\u00f3n, ni se permit\u00eda maullar ni derribar ninguna botella en los momentos cr\u00edticos. Este gato se llamaba Robespierre. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>En el local que hemos descrito se reun\u00eda la ardiente juventud de 1820. \u00bfDe d\u00f3nde hab\u00edan salido aquellos j\u00f3venes? Unos salieron de las Constituyentes del a\u00f1o 12, esfuerzo de pocos, que acab\u00f3 iluminando a muchos. Otros se educaron en los seis a\u00f1os de opresi\u00f3n posteriores a la vuelta de Fernando. Algunos brotaron en el trastorno del a\u00f1o 20, m\u00e1s fecundo tal vez que el del 12. \u00bfQu\u00e9 fue de ellos? Unos vagaron proscriptos en tierra extranjera durante los diez a\u00f1os de Calomarde; otros perecieron en los aciagos d\u00edas que siguieron a la triste victoria de los cien mil nietos de San Luis. Entre los que lograron vivir m\u00e1s que el inicuo Fernando, algunos defendieron el mismo principio con igual entereza; otros, creyendo sustentarle, tropezaron con las exigencias de una generaci\u00f3n nueva. Encontr\u00e1ronse con que la generaci\u00f3n posterior avanzaba m\u00e1s que ellos, y no quisieron seguirla. Al crearse el club, no tuvo m\u00e1s objeto que discutir en principio las cuestiones pol\u00edticas; pero poco a poco aquel noble palenque, abierto para esclarecer la inteligencia del pueblo, se bastarde\u00f3. Quisieron los fontanistas tener influencia directa en el gobierno. Ped\u00edan solemnemente la destituci\u00f3n de un ministro, el nombramiento de una autoridad. Demarcaron los dos partidos moderado y exaltado, estableciendo una barrera entre ambos. Pero a\u00fan descendieron m\u00e1s. Como en la Fontana se agitaban las pasiones del pueblo, el gobierno permit\u00eda sus excesos para amedrentar al Rey, que era su enemigo. El Rey, entre tanto, fomentaba secretamente el ardor de la Fontana, porque ve\u00eda en \u00e9l un peligro para la libertad. La tradici\u00f3n nos ha ense\u00f1ado que Fernando corrompi\u00f3 a alguno de los oradores e introdujo all\u00ed ciertos malvados que fraguaban motines y disturbios con objeto de desacreditar el sistema constitucional. Pero los ministros, que descubr\u00edan esta astucia de Fernando, cerraban La Fontana, y entonces esta se irritaba contra el gobierno y trataba de derribarlo. Fomentaba el Rey el esc\u00e1ndalo por medio de agentes disfrazados; ayudaba el club a los ministros; estos le her\u00edan; veng\u00e1base aquel, y giraban todos en un c\u00edrculo de intrigas, sin que los cr\u00e9dulos patriotas que all\u00ed formaban la opini\u00f3n conociesen la oculta trascendencia de sus cuestiones<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Independientemente de los mencionados hubo otros caf\u00e9s hubo en Madrid, como La Cruz de Malta, que comenz\u00f3 siendo una fonda en 1787 (hoy no se sabe con seguridad donde estuvo ubicada). En 1808 su propietario, fundador de otro caf\u00e9 m\u00e1s adelante, fue un italiano llamado Carlos Jos\u00e9 Lorenzini, que no deber\u00eda ser muy ducho en la hosteler\u00eda porque pese a ser tachada la fonda como la mejor de Madrid era famosa por su mugre y por el descuido en su mantenimiento con ventanas rotas, comida infame y nada que le diera cierto prestigio. En 1814 pas\u00f3 a manos de Vicente Gallego que lo convirti\u00f3 en caf\u00e9 cantante y pas\u00f3 a llamarse con el pomposo nombre de Caf\u00e9 Gran Cruz de Malta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El caf\u00e9 Lorenzini, inaugurado 1820 por el ya mencionado Carlos Jos\u00e9, para en 1864 pasar a llamarse caf\u00e9 de las Columnas, \u00a0que estuvo ubicado en la Puerta del Sol de Madrid, entre las calles Carretas y Espoz y Minas y que alcanz\u00f3 su auge durante el Trienio Liberal (1820-1823), siendo lugar de reuni\u00f3n de los seguidores del general Riego, que tuvo tan desastroso y humillante final con su ajusticiamiento en 1823, y del que tom\u00f3 el nombre el himno republicano espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/embed\/apwtNoeja1o?feature=player_detailpage\" height=\"360\" width=\"640\" allowfullscreen=\"\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora paso a copiar mi intervenci\u00f3n en la conferencia que dict\u00e9 en la Universidad de C\u00e1diz en los Cursos de Verano de 2013 para no hacer excesivamente pesado el presente trabajo de investigaci\u00f3n y as\u00ed dar por concluida la historia del caf\u00e9 y los caf\u00e9s en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la intervenci\u00f3n de Fernando VII y su manipulaci\u00f3n reventando los m\u00edtines de los caf\u00e9s, entremetiendo profesionales de la algarada en ellos, estos cambiaron esencialmente en sus usos y costumbres y comenz\u00f3, a imagen y semejanza de los de Par\u00eds y otras capitales europeas, a ser frecuentado por la burgues\u00eda, de hecho en el folleto \u2018Madrid en la mano o el amigo del forastero en Madrid\u2019 del a\u00f1o 1850 pod\u00eda leerse: \u201c<i>Mucho hemos ganado de veinticinco a\u00f1os a esta parte; ya se puede ir al caf\u00e9 con su se\u00f1ora, sin que nadie se escandalice<\/i>\u201d, desde ese momento se puede decir que ya el caf\u00e9 perdi\u00f3 toda su misoginia y el sentido viril que hasta entonces hab\u00edan querido darle, y como dec\u00eda Antonio Bonet Correa en su discurso de recepci\u00f3n en la Real Academia de Artes de San Fernando de Madrid en 1987, el caf\u00e9 de las familias, el caf\u00e9 con leche y media tostada hab\u00eda nacido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Regencia de Mar\u00eda Cristina supuso para el caf\u00e9 el comienzo de su \u00e9poca dorada en Espa\u00f1a, que se prolong\u00f3 hasta un poco m\u00e1s all\u00e1 del primer cuarto del siglo XX, pese a haber perdido Cuba, principal abastecedor y en ese momento tomarse el procedente de Guinea Ecuatorial. De esta \u00e9poca son los m\u00e1s bellos caf\u00e9s que hemos heredado; sus lujosas y a veces lujuriosas decoraciones incitaban, como dec\u00eda D\u00edaz Ca\u00f1abate, a nuestras costumbres, a nuestra manera de comprender el arte de perder el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 por todas las estad\u00edas de los tiempos tanto en su arquitectura, decoraci\u00f3n, estilos y usos: los hubo rococ\u00f3, modernistas, vanguardistas, caf\u00e9s cantantes, de variedades, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9 hizo el camino inverso, primero naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 en la calle, despu\u00e9s pas\u00f3 a las casas; de ser un producto elitista, motivo de incitaci\u00f3n, rebeld\u00eda y cosa de hombres, a universalizarse y socializarse, siempre sin perder ese h\u00e1lito que excitaba y favorec\u00eda el estado supremo de la inteligencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el momento de volver a Europa, a la que todos pertenecemos, tras este recorrido por los caf\u00e9s espa\u00f1oles, porque desde all\u00ed lleg\u00f3 la moda de los caf\u00e9 y todo lo que simbolizaban y as\u00ed nos encontramos con lo que escrib\u00eda Mario Vargas Llosa en el pr\u00f3logo de un libro de Steiner titulado \u2018La idea de Europa\u2019 y donde nos dice: \u201c<i>Europa es ante todo un caf\u00e9 repleto de gentes y palabras, donde se escribe poes\u00eda, conspira, filosofa<\/i>\u201d, nada m\u00e1s cierto porque el caf\u00e9 lleg\u00f3 a ser algo as\u00ed como el \u00e1gora para los griegos, un lugar donde conspirar, para ser vistos o una forma de ahorrar luz y carb\u00f3n en las casas, un sitio casi clandestino que muchos gobiernos cerraron o estuvieron tentados en hacerlo, tanto es as\u00ed que hasta Montesquieu, opinaba que si \u201c<i>fuera soberano ordenar\u00eda el cierre de todos los caf\u00e9s, pues a quienes lo frecuentan se les calientan los sesos<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en el caf\u00e9 Foy de Par\u00eds, el 12 de julio de 1789,\u00a0 donde Camille Desmoulins, subido en una mesa de m\u00e1rmol, desenvainando su espada grit\u00f3: \u201c<i>A las armas, ciudadanos<\/i>\u201d y desde all\u00ed parti\u00f3 el gent\u00edo para tomar La Bastilla. En su vecino caf\u00e9 Corazza los jacobinos establecieron su cuartel general, ambos situados en el Palais-Royal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Zimmermann Caf\u00e9-Haus de Leipzig, en 1734, estrenaba Juan Sebatian Bach su \u2018Cantata al caf\u00e9\u2019, consistente en una \u00f3pera c\u00f3mica que narra la historia de un hombre cuya hija es adicta al caf\u00e9. El padre disgustado al amenaza con quitarle todo aquello que le guste, la comida, la ropa\u2026, al ver que no le importan sus amenazas le proh\u00edbe casarse a menos de abandone dicha dependencia, lo que hace que ella acepte por lo que el hombre comienza a buscarle pretendientes. Ella en secreto le dice a cada uno de ellos que no se casar\u00e1 a menos que le permitan tomar caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas estrofas de la \u00f3pera: <i>\u201c\u00a1Oh, c\u00f3mo me gusta el caf\u00e9 azucarado!. \/ Es m\u00e1s agradable que mil besos, \/ m\u00e1s dulce que el vino moscatel. \/ Caf\u00e9, caf\u00e9, te necesito; \/ Y si alguien quiere confortarme, \/ \u00a1oh, que me sirvan caf\u00e9!<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminando la obra con un tr\u00edo cantado que justifica que beber el caf\u00e9 es algo natural y que dice: \u201c<i>El gato no deja al rat\u00f3n. \/ Las hermanas solteras a\u00fan toman caf\u00e9. \/ La madre le encanta el caf\u00e9 caliente, \/ La abuela tambi\u00e9n lo tomaba \/ \u00bfQui\u00e9n quiere culpar a los hijos?<\/i>\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0M\u00e1s tarde toda una pl\u00e9yade de pintores impresionistas se hicieron amos de los caf\u00e9s inmortaliz\u00e1ndolos, entre los que se encontraban Manet, Renoir, Pizarro, Degas, Van Godh, Guaguin o Toulouse-Lautrec en Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del exilio de Roma, en una especie de h\u00e9gira, Par\u00eds se llena de pintores espa\u00f1oles, los mismos que a\u00f1os m\u00e1s tarde popularizaron como centro de reuni\u00f3n de la intelectualidad el caf\u00e9 en Espa\u00f1a y Juan Gris, Emilio Sala, Juan Franc\u00e9s y Mex\u00eda, Eliseo Maifr\u00e9n, Ignacio Zuloaga, Miguel Utrillo, Fernando Rogoyos junto a los fundadores de otro caf\u00e9 barcelon\u00e9s que, a imitaci\u00f3n del \u2018Le Chat Noir\u2019 de Par\u00eds, el arquitecto Josep Puig i Cadafalch, en el siglo XIX finisecular, proyectaba \u2018Els Quatre Gats\u2019, que impulsaron los pintores Santiago Rusi\u00f1ol, Ram\u00f3n Casas, Joaqu\u00edn Mir y Miquel Utrillo y donde un joven pintor hizo sus dos primera exposiciones individuales, Pablo Ru\u00edz Picasso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del siglo XIX en Madrid, s\u00f3lo en la Puerta del Sol, hab\u00eda catorce caf\u00e9s, cuando la capital todav\u00eda respiraba aires provincianos, siendo el m\u00e1s famoso de todos el caf\u00e9 Fornos, cuyo propietario fue Jos\u00e9 Manuel Fornos, que hab\u00eda sido ayuda de c\u00e1mara del marqu\u00e9s de Salamanca, unos de los m\u00e1s eminentes empresarios espa\u00f1oles,\u00a0 constructor del barrio madrile\u00f1o Salamanca, incluso algunas localidades de Estados Unidos a\u00fan llevan su nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Fornos cambi\u00f3 el concepto de caf\u00e9 que se ten\u00eda en Espa\u00f1a, borrando de la memoria de los madrile\u00f1os el ya comentado \u2018La Fontana de Oro\u2019. Su decoraci\u00f3n era estilo Luis XVI, sus techos pintados por Emilio Sala y donde en sus paredes colgaban cuadros de las firmas m\u00e1s reconocidas del pa\u00eds, entre las que habr\u00eda que destacar las de Ignacio Zuloaga, Enrique Meli\u00e1 o Juan Franc\u00e9s; sus paredes estaban forradas de caoba y todo el conjunto estaba cuidado hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle c\u00f3mo pod\u00edan ser magn\u00edficas estatuas de bronce y l\u00e1mparas de cristal de la Graja de Sal Ildefonso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reportaje de su inauguraci\u00f3n lo cubri\u00f3 el famoso poeta sevillano Gustavo Adolfo Becquer para la revista \u2018Ilustraci\u00f3n de Madrid\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9 permaneci\u00f3 abierto desde 1870 hasta 1908, siendo el m\u00e1s visitado de todo Madrid, en parte por estar ubicado cerca del teatro Apolo, y donde se serv\u00edan cenas tras la salida de las funciones a precios razonables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran los albores de la publicidad en Espa\u00f1a y, al ser un local de moda, tambi\u00e9n tuvo su anuncio que hoy nos podr\u00eda parecer inocente y que jugaba con el doble sentido en las palabras al referirse a otros caf\u00e9s de Madrid y que rezaba as\u00ed: \u201c<i>Ni Suizo, ni Levante, ni Ingl\u00e9s, ni Colonial. No hay caf\u00e9 como el de Fornos pa cenar de madrug\u00e1<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que la publicidad en sus comienzos en Espa\u00f1a bien merecer\u00eda un monogr\u00e1fico por la candidez e inocencia de sus anuncios, baste hacer referencia, fuera del caf\u00e9, al primero que se hizo del yogur, que apareci\u00f3 en el diario \u2018La Vanguardia\u2019 de 1911, donde aparec\u00eda el dibujo de un se\u00f1or sentado con pinta de anciano y donde rezaba a su pie la siguiente leyenda: Turco de 117 a\u00f1os de Anatolia (Turqu\u00eda), diciendo en otro lugar que era un producto, el yogur, de Bulgaria, de modo que si el lector se cre\u00eda lo de la edad y el galimat\u00edas geogr\u00e1fico pues el producto, deb\u00edan pensar los publicistas, que estaba vendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien, Fornos fue el cuartel general de Azor\u00edn, P\u00edo Baroja o Marcelino Men\u00e9ndez Pidal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su primer cierre en 1908 por un suceso dram\u00e1tico, el suicidio de uno de los hijos del due\u00f1o en el caf\u00e9, fue cambiando de due\u00f1os y decayendo su clientela hasta que en 1923 lo compr\u00f3 el Banco Vitalicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n cerca de la Puerta del Sol estuvo el caf\u00e9 Pombo, donde Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna instituy\u00f3 su tertulia y que tambi\u00e9n fue conocido por los madrile\u00f1os con los nombres de \u2018El caf\u00e9 de los cagones\u2019 por sus primeros, en mal estado, sorbetes de arroz y que m\u00e1s tarde, ya cerca de su cierre, fue conocido como el \u2018Caf\u00e9 de la s\u00edfilis\u2019, dado que en su \u00e9poca de decadencia, tras la Guerra Civil, termin\u00f3 siendo lugar de citas prostibularias, pasando a ser hasta hoy, creo recordar, una peleter\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar, como dec\u00eda G\u00f3mez de la Serna, se eligi\u00f3 por su anacronismo, no por ser elegante ni amplio, pero al fin y al cabo cumpli\u00f3 su cometido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof\u00eda se expone el cuadro donado por de la Serna, que desde 1920 presid\u00eda todas las reuniones, el conocido como \u2018La tertulia del caf\u00e9 Pombo\u2019, obra de Gutierrez Solana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, y para no cansar, el caf\u00e9 Gij\u00f3n, centro cultural durante muchos a\u00f1os de la vida madrile\u00f1a, lugar de convivencia de todas las tendencias ideol\u00f3gicas, tanto en la dictadura como en la transici\u00f3n espa\u00f1ola, all\u00ed cohabitaron Fernando Fern\u00e1n G\u00f3mez, que instaur\u00f3 el premio literario \u2018Premio Caf\u00e9 Gij\u00f3n\u2019, Francisco Umbral, Alfonso Paso, Antonio Buero Vallejo, Camilo Jos\u00e9 Cela, Enrique Jardiel Poncela, Gerardo Diego, Gloria Fuertes, Santiago Ram\u00f3n y Cajal, Dionisio Ridruejo, Luis Garc\u00eda Berlanga y Arturo P\u00e9rez Reverte, entre una interminable lista de intelectuales y de otra hornada de extranjeros como Truman Capote, Orson Welles, e incluso la actriz Ava Gardner.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De 1912 es el caf\u00e9 gaditano Royalty, elegante y felizmente restaurado y recuperado, de estilo entre modernista y Luis algo donde mi abuelo, Jefe de Correos de esta ciudad, all\u00e1 por los a\u00f1os 20 del siglo pasado, pasaba sus tardes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como he intentado demostrar casi todos los artistas e intelectuales m\u00e1s brillantes de los siglos XIX y XX se forjaron en los caf\u00e9s, y digo casi todos porque se dieron casos de excepci\u00f3n como fue el de Carlos Coello y Pacheco, escritor de la Restauraci\u00f3n, que en su cuento \u2018El caf\u00e9\u2019, refiri\u00e9ndose al \u2018Caf\u00e9 Universal\u2019,\u00a0 escribi\u00f3: \u201c<i>Caf\u00e9, infame caf\u00e9, enemigo del hogar dom\u00e9stico, escuela del esc\u00e1ndalo, templo del ocio, baj\u00edo de la virtud, sepulcro de la actividad, asilo de la holganza\u2026\u00a1maldito seas!<\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos m\u00e1s recientes, siempre dentro de los anticafetistas, estaba Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, que al contestar el discurso de entrada en la Academia Espa\u00f1ola de P\u00edo Baroja, atac\u00f3 a los que iban a los caf\u00e9s calific\u00e1ndolos de peque\u00f1os monstruos que con su resentimiento envenenaban la vida espa\u00f1ola, algo contestado por Unamuno, incluso el gran hombre de caf\u00e9 que fue Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, al salir de la sesi\u00f3n, lleg\u00f3 a decir que lo que a Mara\u00f1\u00f3n le faltaba en la vida era m\u00e1s caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9 en Espa\u00f1a, me refiero al patrimonio de la intelectualidad, comenz\u00f3 a morir, casi de forma traum\u00e1tica, en la Guerra Civil cuando casi todos tuvieron que cerrar. Tras el final de la Contienda todo fue distinto, la f\u00e9rrea mano de la dictadura pend\u00eda sobre todo lugar donde m\u00e1s de dos personas se reun\u00edan y la Ley de Vagos y Maleantes lleg\u00f3 a ser un p\u00e9ndulo que amenazaba a todos los libre pensantes, llegando a verse en algunos caf\u00e9 el letrero: \u201c<i>Aqu\u00ed se habla de todo menos de pol\u00edtica<\/i>\u201d. A eso hab\u00eda que sumar le p\u00e9sima calidad del caf\u00e9 y la casi permitida leche aguada, sin contar con qu\u00e9 la otra mitad de los intelectuales o estaban en el exilio o lo que fue peor, eran prisioneros del hambre en su patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, ya en los a\u00f1os sesenta, con la apertura pol\u00edtica, y por no sentirnos tan aislados, proliferaron los caf\u00e9s americanos que impon\u00edan otras modernidades, otras forma de vivir; de los primitivos caf\u00e9s oscuros, cerrados al mundo, casi como criptas, o aquellos opulentos, con una riqueza casi insultante y con aires mundanos, llegaron los locales abiertos, con grandes cristaleras, una gran barra donde camareros sol\u00edcitos nos urgen con su actitud a dejar nuestro sitio a otro cliente y donde, en sus escasas mesas, a\u00fan se puede saborear, no se sabe por cu\u00e1nto tiempo, el \u00fanico caf\u00e9 con un vaso de agua con la que matar la aburrida tarde de las generaciones marginales de la Tercera Edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos m\u00edticos caf\u00e9s, la inmensa mayor\u00eda, fueron comprados por los bancos, las compa\u00f1\u00edas de seguros o los comercios de moda, desapareciendo lentamente de la fisonom\u00eda de las urbes toda una forma de vida, siendo estos, los modernos, los herederos de los viejos caf\u00e9s ilustrados, de las primitivas botiller\u00edas rom\u00e1nticas, donde ya desaparecieron los escritores y las tertulias porque hay otros medios de comunicaci\u00f3n m\u00e1s eficaces y universales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atr\u00e1s han quedado los cl\u00e1sicos caf\u00e9s de la restauraci\u00f3n, de los cen\u00e1culos modernistas y los vanguardistas, los que perduran hoy han pasado a ser restaurantes que sobreviven gracias a los turistas a modo casi de museos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caf\u00e9, foro p\u00fablico, universidad de la vida est\u00e1 a punto de desaparecer porque est\u00e1n en peligro de extinci\u00f3n aquellos hombres y mujeres que sab\u00edan degustar un oloroso caf\u00e9, una cordial copa, un arom\u00e1tico puro y donde encontraban el placer en la conversaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n con sus semejantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos d\u00edas recib\u00ed un e-mail remitido por una empresa cafetera, \u2018Caf\u00e9s la Estrella\u2019 con el siguiente texto: \u201c<i>Vuelve las tertulias a la m\u00e1s antigua red social: la cafeter\u00eda<\/i>\u201d donde citaba a los nost\u00e1lgicos, los d\u00edas 27, 28 y 29 de junio, en la cafeter\u00eda del Ateneo de Madrid y donde se ofrecer\u00eda caf\u00e9 y bollos gratis hasta llenar el aforo.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bonet Correa, Antonio: Los caf\u00e9s hist\u00f3ricos. Edit. C\u00e1tedra (Grupo Anaya, S.A.). Madrid 2012.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Borrero y Echavarr\u00eda, Est\u00e9ban: El caf\u00e9. Apuntes para una monograf\u00eda. Edit. Imprenta, librer\u00eda papeler\u00eda y encuadernaci\u00f3n O\u2019Reilly, n\u00fam. 54. La Habana 1880.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Delf\u00edn Guillaumin, Martha: El caf\u00e9 de Varacruz, un agradable sabor, un delicioso olor. <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/tag\/historia-del-cafe-en-mexico\" target=\"_blank\">Editado en nuestra web<\/a>. Enero 2013.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desmet-Gr\u00e9gorire, H\u00e9l\u00e8ne: Le commerce du caf\u00e9 avant l\u2019`\u00e9re des plantations coloniales. Edit. Michel Tuchsherer. El Cairo, Institut Fran\u00e7ais d\u2019Archeologie Orientale, 2001.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lascasas Monreal, Santiago: Biograf\u00eda del caf\u00e9. Colecci\u00f3n Cuadernos de Arag\u00f3n, edit. Excmo. Diputaci\u00f3n de Zaragoza, a\u00f1o 2010.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lavedan, Antonio: Tratado de los usos, abusos, propiedades y virtudes del tabaco, caf\u00e9, t\u00e9 y chocolate. Imprenta Real, Madrid 1796.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lee Allen, Stewar: Le breuvage du Diable. Edit Noir sur Blanc u Petite Biblioteque Payot, 2009<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 L\u00f3pez y L\u00f3pez, Mat\u00edas: Breve narraci\u00f3n y apuntes acerca de la utilidad y preparaci\u00f3n del caf\u00e9. Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra. Madrid 1870.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Monleon, M.: Breve rese\u00f1a hist\u00f3rica e industrial del comercio, cultivo y uso del caf\u00e9, del t\u00e9 y del cacao para chocolate. Edit. Agencia de anuncios e imprenta de A. Escamez. Madrid 1877.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ramos Santana, Alberto: Historia de C\u00e1diz. Edit. Silex. Madrid 2005<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rossignon, Julio: Manual del cultivo del caf\u00e9, cacao, vainilla y tabaco en Am\u00e9rica espa\u00f1ola y de todas sus aplicaciones. Edit. Librer\u00eda de Rosa y Bouret. Par\u00eds 1859.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ukers, William H.: All about cofee. Edit. The tea and coffee trade journal company. New York 1922.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vilardebo y Moret, Jos\u00e9: El tabaco y el caf\u00e9, su historia, su acci\u00f3n fisiol\u00f3gica y propiedades medicinales. Edit. Establecimiento tipogr\u00e1fico La Antilla. La Habana (Cuba), 1860<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Documento en l\u00ednea <a href=\"http:\/\/www.procope.com\/lhistorique\/\">http:\/\/www.procope.com\/lhistorique\/<\/a><\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Documento en l\u00ednea <a href=\"http:\/\/it.wikipedia.org\/wiki\/Caff%C3%A8_Pedrocchi\">http:\/\/it.wikipedia.org\/wiki\/Caff%C3%A8_Pedrocchi<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Documento en l\u00ednea <a href=\"http:\/\/www.caffepedrocchi.it\/\">http:\/\/www.caffepedrocchi.it\/<\/a><\/p>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 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