{"id":6726,"date":"2014-07-06T19:26:58","date_gmt":"2014-07-06T17:26:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=6726"},"modified":"2014-07-23T13:36:20","modified_gmt":"2014-07-23T11:36:20","slug":"tacubaya-historia-gastronomica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/tacubaya-historia-gastronomica","title":{"rendered":"Historia de la gastronom\u00eda de Tacubaya (M\u00e9xico)"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: large;\"><strong>Actividades econ\u00f3micas realizadas por la poblaci\u00f3n ind\u00edgena novohispana de Tacubaya: una reflexi\u00f3n<\/strong><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tacubaya es una zona de la Ciudad de M\u00e9xico que actualmente se ubica en parte de las Delegaciones \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y Miguel Hidalgo, es un conjunto de colonias (barrios) populares, de clase media y clase media baja, y uno que otro conjunto residencial de gente adinerada. Ahora poco se puede apreciar de su antiguo esplendor, \u00e9ste ha sido ocultado por las construcciones que se amontonan, el mercado, las estaciones del metrob\u00fas y del metro Observatorio, Tacubaya, Patriotismo o Juanacatl\u00e1n. Nadie se podr\u00eda imaginar que lo que ahora es asfalto y concreto alguna vez fue un hermoso paisaje arbolado con r\u00edos y ca\u00eddas de agua. Tampoco se pensar\u00eda que este sector de la ciudad fue un pueblo de indios durante el per\u00edodo colonial perteneciente al Marquesado del Valle, y ni por asomo se supondr\u00eda que su historia es mucho m\u00e1s lejana, m\u00edtica, porque all\u00ed se guarecieron los aztecas (mexicas) luego de su derrota en Chapultepec en el a\u00f1o 5 t\u00e9cpatl (1276 d.C.) y all\u00ed tomaron el \u00e1tlatl, es decir, aprendieron a usar el lanzadardos seg\u00fan la informaci\u00f3n que se desprende de la lectura del C\u00f3dice Aubin y de la Tira de la peregrinaci\u00f3n (Rivas y Dur\u00e1n, p. 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, la otra manera de encontrar a Tacubaya representada en los c\u00f3dices es como un c\u00e1ntaro rebosante de agua, esto se aprecia en el C\u00f3dice Mendocino, y es precisamente el que se ha usado m\u00e1s frecuentemente como referente de Tacubaya puesto que el emblema que aparece en el metro para indicar la estaci\u00f3n de Tacubaya es precisamente la representaci\u00f3n de un c\u00e1ntaro repleto del vital l\u00edquido (Garc\u00eda Parra y Bustamante Harfush, p. 14).<!--more--><\/p>\n<div id=\"attachment_6742\" style=\"width: 714px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-6742\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-6742\" alt=\"El Molino de Bel\u00e9n, Lomas de Santa Fe (Tacubaya decimon\u00f3nica) (1)\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/tacubaya.jpg\" width=\"704\" height=\"522\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/tacubaya.jpg 704w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/tacubaya-300x222.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/tacubaya-404x300.jpg 404w\" sizes=\"(max-width: 704px) 100vw, 704px\" \/><p id=\"caption-attachment-6742\" class=\"wp-caption-text\">El Molino de Bel\u00e9n, Lomas de Santa Fe (Tacubaya decimon\u00f3nica) (1)<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, el mismo vocablo Tacubaya es una derivaci\u00f3n de la palabra Atlacuihuayan, cuyo significado ha sido motivo de diversas interpretaciones. En cuanto a su an\u00e1lisis etimol\u00f3gico, el vocablo generalmente se vincula con el \u00e1tlatl o lanzadardos, y con atl o agua. En la Cr\u00f3nica Mexicana de Alvarado Tezozomoc existe una referencia a la raz\u00f3n por la cual se denominaba as\u00ed a Tacubaya cuando narra el episodio de la estancia de los aztecas en el lugar llamado Acuezc\u00f3mac, en donde labraron\/tomaron el \u00e1tlatl. De esta forma, la voz Tacubaya derivada de un significado etimol\u00f3gico vinculado con \u00e1tlatl o lanzadardos se supondr\u00eda quedar\u00eda completamente aclarada. Sin embargo, al examinar la palabra Acuezc\u00f3mac (Acuexcomac), que era el nombre que ten\u00eda Tacubaya antes de la presencia mexica en el sitio, vemos que \u00e9ste significa \u201cagujero, precipicio, pozo\u201d (Remi-Simeon, p. 15), relacionado con las ondulaciones de agua, de ah\u00ed que su significado sea \u201cen el lugar de los manantiales, pozos y barrancas ricos en agua\u201d (Rivas y Dur\u00e1n, 1995, p. 7). Otra posible traducci\u00f3n ser\u00eda \u201cen la coronilla \/cr\u00e1neo\/ del agua\u201d, es decir, \u201cel lugar donde se toma, en la boca de un jarro\u201d (Gami\u00f1o, p. 7). Esto \u00faltimo se relaciona directamente con otra traducci\u00f3n del vocablo Atlacuihuayan, a sabe, \u201csacar agua del pozo\u201d, de atl: agua, y atlacui: acarreador de agua (Rivas y Dur\u00e1n, 1995, p. 6), o como propone otra fuente: \u201clugar donde tienen agua que sacan del pozo\u201d, \u201clugar donde se toma el agua\u201d (Gami\u00f1o, p. 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo, el uso del t\u00e9rmino Atlacuihuayan se impuso sobre la antigua voz Acuezc\u00f3mac que hab\u00eda sido empleada, como lo indica Tezozomoc, hasta la llegada de los aztecas al lugar. Sin embargo, el renombramiento de Tacubaya hecho por los mexica a partir de la invenci\u00f3n del \u00e1tlatl que supuestamente all\u00ed se dio es m\u00e1s bien de car\u00e1cter m\u00edtico (el af\u00e1n de los mexica por justificar su presencia, su linaje y vincularse con los grupos aut\u00f3ctonos de la cuenca de M\u00e9xico). El \u00e1tlatl o lanzadardos ten\u00eda ya muchos siglos de haberse inventado y utilizado por los habitantes de los valles centrales mexicanos (Cfr. Rivas-Dur\u00e1n, 1995, p. 10), pues si bien el jerogl\u00edfico top\u00f3nimo de un pu\u00f1o sosteniendo un \u00e1tlatl aparece en la Tira de la Peregrinaci\u00f3n refiri\u00e9ndose a la ubicaci\u00f3n de Tacubaya, esto probablemente permite deducir que \u00abfueron los mexicas los que dieron nombre al lugar donde tomaron y adoptaron el \u00e1tlatl, arma que era desconocida para ellos\u00bb (Jim\u00e9nez, p. 4). Considerando que en los c\u00f3dices Mendoza y Osuna aparece el top\u00f3nimo de Tacubaya representado por una jarra con asa rebosante de agua (atlacuiuani), que el sitio era privilegiado por la presencia de pozos y manantiales de donde dicha agua se extra\u00eda, autores tales como Rivas y Dur\u00e1n prefieren inclinarse por la relaci\u00f3n del t\u00e9rmino con el agua:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Como vemos, el agua ha sido el elemento y recurso natural m\u00e1s importante de la regi\u00f3n de la antigua Atlacuihuayan, y el factor m\u00e1s relevante que se plasm\u00f3 en sus diversos top\u00f3nimos y que tambi\u00e9n qued\u00f3 inscrito en la cartograf\u00eda de tradici\u00f3n ind\u00edgena y a\u00fan en la del siglo XVI y XVII de tradici\u00f3n estil\u00edstica europea, pero con fuertes y profundas ra\u00edces prehisp\u00e1nicas<\/em> (p. 10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la \u00e9poca prehisp\u00e1nica fueron varios los pueblos que se asentaron en Tacubaya, destacando las migraciones teotihuacanas, chichimeca-culhuaques, tepanecas, otom\u00edes y mexica (Cfr. Gibson, pp. 14-20), pero para el momento del contacto se reconoce un linaje de origen tepaneca; esto se puede comprobar en la visita del oidor G\u00f3mez de Santill\u00e1n realizada en 1553, cuando toma testimonio al cacique don Toribio y \u00e9ste asegura que su genealog\u00eda derivaba de Epcohuatzin:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dijo que su padre se llamaba don Nicol\u00e1s y su abuelo Yzquas y quetodos proceden y descienden de Pequatle \/Epc\u00f3huatl\/ que fue el primer abuelo que tuvieron de quien se acuerden, y que ha que son caciques todos ellos tanto tiempo, que no hay memoria en contrario, porque ellos fueron los primeros fundadores de este dicho pueblo y que el fundamento de todos ellos es del se\u00f1or de Escapuzalco que se llamaba Tecacomucoche \/Tezoz\u00f3moc\/, que fue el primer fundador de toda esta tierra y que as\u00ed lo probar\u00e1 y averiguar\u00e1 con viejos y ancianos y por pinturas antiguas. Y que lo dicho y declarado tiene es la verdad y lo firm\u00f3 de su nombre. Don Toribio Atlacubaya&#8230;<\/em> (Colecci\u00f3n de documentos sobre Coyoac\u00e1n, en adelante CDC, p. 66).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los estudios sobre Tacubaya en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica se pueden realizar desde distintas \u00f3pticas, por ejemplo, el culto a los cerros como lo se\u00f1ala Sahag\u00fan:\u00bbel s\u00e9ptimo lugar donde mataban los ni\u00f1os era un monte que llaman Yiauhqueme, que est\u00e1 cabe Atlacuihuaya. Pon\u00edanlos el nombre del mismo monte. Atavi\u00e1banlos con unos papeles de color leonado\u00bb (p. 105). Adem\u00e1s de la adoraci\u00f3n local a Cihuac\u00f3atl y de Mixcoatl, tambi\u00e9n se relaciona a Tacubaya con el culto a las deidades del pulque; investigaciones recientes vinculan el nombre de algunos barrios de Tacubaya con el de estas divinidades. Asimismo, Sahag\u00fan en su obra nos proporciona la lista de las deidades del pulque, a saber, Tezcatz\u00f3ncatl, Yiauht\u00e9catl, Acolhua, Tlilhua, Pant\u00e9catl, Izquit\u00e9catl, Tult\u00e9catl, Pap\u00e1ztac, Tlaltecayohua, Umetuchtli (Ometochtli), Tepuzt\u00e9catl, Chimalpan\u00e9catl y Colhuatz\u00edncatl (p. 63). Llaman la atenci\u00f3n los nombres de los barrios Texcacoac y Culhuacatzinco pertenecientes a Tacubaya, pues se podr\u00edan relacionar con el culto a Tezcatz\u00f3ncatl y a Colhuatz\u00edncatl respectivamente.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez la ubicaci\u00f3n de Tacubaya era considerada privilegiada puesto que inclu\u00eda colinas, r\u00edos, bosques y un clima magn\u00edfico para la agricultura. Cualidades que durante los momentos de crisis, como la inundaci\u00f3n de 1507, hicieron de Tacubaya un sitio de refugio para la poblaci\u00f3n de Tenochtitlan (Garc\u00eda Parra y Bustamante Harfush, p. 17); tal y como ocurrir\u00eda un siglo m\u00e1s tarde, en 1629, con la inundaci\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico en que se plante\u00f3 la posibilidad de trasladar la capital del virreinato a Tacubaya, y por esa raz\u00f3n, una gran parte de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola \u00abse traslad\u00f3 a las villas ribere\u00f1as del lago, especialmente a Coyoac\u00e1n, Tacuba y Tacubaya, en muchos casos despu\u00e9s de expulsar de sus casas a los caciques y nobles ind\u00edgenas, o emigr\u00f3 a otras ciudades como Puebla, Pachuca y San Luis Potos\u00ed\u00bb (Israel, p. 183). Acerca de los cultivos de Tacubaya, es famosa la an\u00e9cdota narrada por Tezoz\u00f3moc que destaca la presencia de hermosos maizales y que el propio Moctezuma II no pudo resistir la tentaci\u00f3n de tomar un par de mazorcas sin permiso del due\u00f1o de la milpa durante una visita realizada a Tacubaya (pp. 401-402). Ya para el per\u00edodo colonial Tacubaya es convertida en pueblo de indios y sus habitantes concentrados en barrios alrededor del convento de la Candelaria: Cihuatecpa (Xihuatecpa), Tezcacoac, Tlacateco, Huitzilan, Nonoalco, Culhuacatzingo, Tequizquinahuac, Xochihuacan y Tlacacoca.[3] Durante la \u00e9poca colonial Tacubaya colindaba al norte con Chapultepec; al sur con Mixc\u00f3ac; al este con el pueblo de la Piedad, y al oeste con Santa Fe (Gami\u00f1o, p. 31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con lo que respecta a las ocupaciones de sus habitantes durante los primeros a\u00f1os de la \u00e9poca colonial existe la evidencia de que \u00e9stos se dedicaban, seg\u00fan se desprende de la informaci\u00f3n vertida por la visita del oidor G\u00f3mez de Santill\u00e1n ya citada anteriormente, a diversas actividades econ\u00f3micas tales como la alba\u00f1iler\u00eda (Cfr. Gibson, p. 360):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Preguntado que digan y declaren qu\u00e9 tanta gente fue y se ocup\u00f3 en la obra de la cerca del monasterio del Se\u00f1or San Francisco dijeron por la dicha lengua que fueron trescientos hombres y m\u00e1s, y asimismo dijeron que en la obra de la fuente de Chapultepec han trabajado un d\u00eda y que all\u00e1 fueron doscientos maceguales y que con \u00e9stos no gastaron cosa alguna de lo que as\u00ed recogieron, y que a cualesquiera obras otras que el don Antonio, gobernador de Tacuba, les manda que vayan, van juntamente con el pueblo de Coyoac\u00e1n y que a las dichas obras van porque el dicho don Antonio dice que el dicho se\u00f1or visorrey lo manda, y que esto que tienen declarado es la verdad.<\/em><br \/>\n<em> Preguntado que digan y declaren si al presente anda alguna gente de este dicho pueblo en la obra de la casa de la moneda, dijeron que andan hasta cuatro o cinco oficiales canteros los cuales andan sin que por ello se les pague cosa alguna<\/em> (CDC, p. 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, por este documento se sabe que, en Tacubaya, los ind\u00edgenas se especializaban en diferentes oficios:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Y despu\u00e9s de lo susodicho en el dicho pueblo de Atlacubaya, doce d\u00edas del dicho mes de mayo y del dicho a\u00f1o de mil y quinientos y cincuenta y tres a\u00f1os, el dicho se\u00f1or oidor por lengua del dicho Francisco Mu\u00f1oz, int\u00e9rprete, mand\u00f3 a los dichos alcaldes y principales del dicho pueblo de Atlacubaya que traigan y exhiban ante su merced la pintura que tienen de todos los oficiales de carpinteros, alba\u00f1iles, carreteros y de todos los dem\u00e1s oficios que hay en el dicho pueblo y de los mercaderes y principales de \u00e9l<\/em> (CDC, p. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda tambi\u00e9n en Tacubaya oficiales tejedores quienes se quejaban ante el oidor porque:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>dijeron que siendo ellos como son personas libres y vasallos de Su Majestad, oficiales tejedores, adem\u00e1s del tributo que dan con todos los dem\u00e1s maceguales del dicho pueblo, as\u00ed real como personal, el dicho don Toribio y alcalde y regidores y principales del dicho pueblo les han hecho hacer, as\u00ed a los susodichos como a otros indios del dicho su oficio de este dicho pueblo, de un a\u00f1o a esta parte poco m\u00e1s o menos, noventa frazadas que cada una de ellas se vende a dos pesos y dos tomines, que piden a su merced que en el caso les haga justicia y les mande desagraviar y pagar la obra de las dichas frazadas y juraron en forma de derecho ser verdad lo que dicho y declarado tienen y que pasa as\u00ed, de lo cual dieron y exhibieron una pintura\u00a0 <\/em>[c\u00f3dice]<em> por la cual parece haber hecho las dichas frazadas que dicho tienen<\/em> (CDC, p. 52-53).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por si esto fuera poco, los ind\u00edgenas de Tacubaya ten\u00edan que cumplir una excesiva carga tributaria. Cada a\u00f1o daban por persona, 1 peso de oro com\u00fan en tomines, 160 cacaos, 1\/2 fanega de ma\u00edz, 1 gallina de la tierra (guajolote), 5 cargas de le\u00f1a, 5 cacaos cada pascua para comprar rosas para la iglesia y 30 cacaos para obras p\u00fablicas (cada vez que hab\u00eda alguna durante el a\u00f1o). Peri\u00f3dicamente deb\u00edan dar 2 cargas de le\u00f1a y 3 cargas de yerba \/zacate\/ (CDC, p. 29, 32, 33, 36, 49).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a las actividades econ\u00f3micas desempe\u00f1adas por los pobladores de Tacubaya tenemos que en el informe de la visita de G\u00f3mez de Santill\u00e1n de 1553, tambi\u00e9n aparecen referencias a los vi\u00f1edos que hab\u00eda en Tacubaya:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>los maceguales&#8230; van a labrar las vi\u00f1as que tienen el gobernador don Toribio y don Pedro, principales y las de los regidores, sin que por ello se les pague cosa alguna, y que en ello no se ocupan m\u00e1s de un d\u00eda, o d\u00eda y medio, o dos d\u00edas cuando m\u00e1s se tardan en ello&#8230;<\/em><br \/>\n<em> que el dicho don Toribio envi\u00f3 a este testigo a las minas de Zultepeque a vender ciertas uvas, las cuales este testigo llev\u00f3 a cuestas y juntamente con \u00e9l fue otro indio que se dice Pablo y vendieron las dichas uvas en sesenta tomines<\/em> (CDC, p. 25, 50).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las f\u00e9rtiles tierras de Tacubaya fueron utilizadas para sembrar ma\u00edz, trigo, cebada, frijol, vid, olivo, y diversos frutales como peras, duraznos, manzanas, ciruelas, chabacanos, granadas, membrillos, naranjas y limones. Las ca\u00eddas de agua fueron aprovechadas como fuerza motriz en los molinos de trigo [4] que surt\u00edan grandes cantidades de harina a la ciudad de M\u00e9xico (Gami\u00f1o, p. 56-57).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la d\u00e9cada de 1530, en Tacubaya \u201cse cultivaban olivos y se produc\u00eda aceite, siendo \u00e9ste uno de los productos principales de toda la jurisdicci\u00f3n [5]\u00a0junto con los cereales y frutas variadas. Adem\u00e1s, llegaron a establecerse varios obrajes de pa\u00f1o y molinos del propio Cort\u00e9s\u201d (Garc\u00eda Parra y Bustamante Harfush, p. 24) .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas ocasiones, se otorgaban licencias a los naturales para poder dedicarse libremente al comercio de ciertas mercader\u00edas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En el dicho d\u00eda, mes y a\u00f1o dicho \/26 de noviembre de 1591\/ se dio licencia a Catalina Tracapan, natural del pueblo de Tlacubaya para que pueda vender candelas y ocote y oxite<\/em> [6] <em>y todo g\u00e9nero de fruta guardando la ordenanza sin que se le ponga impedimento.<\/em><br \/>\n<em> En el dicho d\u00eda, mes y a\u00f1o dicho se dio licencia a Juana Mar\u00eda, natural del pueblo de Tlacubaya para que libremente venda lo propio sin que le pongan impedimento<\/em> (Ramo Indios, Vol. 6.2, Exps. 225 y 226, foja 50 anverso, AGN).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1746, Jos\u00e9 Antonio Villase\u00f1or y S\u00e1nchez escrib\u00eda, en su obra Theatro Americano, que Tacubaya ten\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>muchas casas de recreaci\u00f3n y huertas donde abundaba el cultivo de olivos que produc\u00edan bastante aceituna parecida a la espa\u00f1ola, por lo que se encontraban varios molinos de labrar aceite&#8230; y en toda la Jurisdicci\u00f3n se localizaban muchas haciendas de labor&#8230; y de sus huertas se comerciaba con la ciudad de M\u00e9xico frutas de todas las especies de tierra fr\u00eda<\/em> (Villase\u00f1or y S\u00e1nchez citado por Gami\u00f1o, p. 57).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la primera mitad del siglo XVIII, don Juan Ram\u00edrez de Cartagena fue due\u00f1o del molino de Bel\u00e9n y tambi\u00e9n de la panader\u00eda que se hallaba en la Calle Real de la villa de Tacubaya, en la parte baja del conocido Portal de Cartagena (Fern\u00e1ndez del Castillo, 1991, p. 157). En la actualidad, el mercado de Tacubaya se conoce con el nombre de este antiguo personaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo anterior habr\u00eda que a\u00f1adir que la antigua poblaci\u00f3n de Acuezcomac sufrir\u00e1 una transformaci\u00f3n y recreaci\u00f3n de su paisaje a lo largo del tiempo. No me refiero exclusivamente al hecho de que su nombre cambiar\u00e1 a la voz Tacubaya con todos los significados a nivel simb\u00f3lico y etimol\u00f3gicos que encierra, sino que, pensando en el paisaje como una construcci\u00f3n intelectual de las colectividades humanas que lo habitan, que encierra todo un c\u00f3digo a nivel ling\u00fc\u00edstico pero tambi\u00e9n ritual y econ\u00f3mico, es que supongo que los habitantes de Tacubaya quedar\u00e1n expuestos a las contradicciones provocadas por la conquista espa\u00f1ola y se ver\u00e1n precisados a padecer la transformaci\u00f3n f\u00edsica y mental de su territorio. Espec\u00edficamente, la gente de Tacubaya se dedicaba, entre otras cosas, a la producci\u00f3n del pulque, pero tambi\u00e9n, en consecuencia, en Tacubaya exist\u00eda una particular adoraci\u00f3n hacia las deidades del pulque. \u00bfQu\u00e9 repercusiones tuvo para los naturales el hecho de que este cultivo del maguey y su transformaci\u00f3n en la bebida ritual del pulque fuera desplazado o complementado por otros de origen europeo como la vid y el olivo para producir vino y aceite de oliva respectivamente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien, es sabido que, seg\u00fan las disposiciones emanadas de la Corona espa\u00f1ola, estos caldos no pod\u00edan competir con los de Castilla [7], observamos que el cultivo de las vides y de los olivares fue una pr\u00e1ctica com\u00fan en Tacubaya, particularmente el cultivo de la aceituna y la producci\u00f3n del aceite de oliva. De ah\u00ed que en Tacubaya fueran conocidos los olivares y los molinos de aceite como el del Olivar del Conde de Santiago de Calimaya y el del cacique indio Pablo Buenavista. Seg\u00fan refiere Mar\u00eda del Carmen Reyna, Juan Guti\u00e9rrez Altamirano inici\u00f3 la formaci\u00f3n del olivar y pos su parentesco con Hern\u00e1n Cort\u00e9s y los servicios prestados a la Corona le fueron mercedadas el 31 de julio de 1528 dos aranzadas de tierra para \u00e1rboles y vi\u00f1as entre Tacubaya y Coyoac\u00e1n; como luego estas tierras formaron parte del Marquesado del Valle, se tuvo que pagar un censo enfit\u00e9utico hasta la segunda mitad del siglo XIX a los descendientes de Cort\u00e9s. En 1616 la familia Velasco Altamirano consigui\u00f3 el t\u00edtulo de condes de Santiago de Calimaya, de esta forma, la propiedad se conoci\u00f3 como el Olivar del Conde (pp. 81-82). Por su parte, la historiadora de Tacubaya, Celia Maldonado, especifica que durante el siglo XVIII, el cacique indio Pablo Buenavista era todo un empresario que viv\u00eda del pulque, de sus rentas y de su molino que produc\u00eda \u201cel mejor aceite de Tacubaya\u201d. El molino se encontraba en su propiedad ubicada en la ermita, en donde actualmente se haya el Edificio Ermita, antigua residencia de los se\u00f1ores Mier y Pesado, intersecci\u00f3n de las calles de Jalisco y Revoluci\u00f3n (p. s\/n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, es notorio c\u00f3mo desde el inicio del per\u00edodo colonial, los espa\u00f1oles introdujeron cultivos de origen europeo que poco a poco se fueron ense\u00f1oreando sobre el territorio tacubayense y que, al mismo tiempo, invad\u00edan con sus construcciones los antiguos espacios v\u00edrgenes que formaban parte del <em>paisaje ritual<\/em> ind\u00edgena.\u00a0[8] El espacio ritual no es exclusivo de la tradici\u00f3n mesoamericana, todos los pueblos del mundo de una u otra manera se han apropiado de su entorno y lo han construido intelectualmente, un paisaje simb\u00f3lico que les ayuda a pensarse en los planos temporal, espiritual y espacial. En este sentido vale la pena recordar que la mitolog\u00eda griega cuenta la historia del olivo y del aceite de oliva otorg\u00e1ndoles un origen divino. En la antig\u00fcedad los jonios de \u00c1tica fundaron una polis, entonces tuvieron que elegir entre Poseid\u00f3n y Palas Atenea para que uno de ellos fuera el dios tutelar de la ciudad y en su honor \u00e9sta recibiera un nombre. A pesar de que Poseid\u00f3n les ofreci\u00f3 al caballo como presente, los atenienses escogieron a la diosa, ella les regal\u00f3 el olivo, con el cual no solamente podr\u00edan alumbrarse o calentarse, sino que se alimentar\u00edan y ese don les pareci\u00f3 m\u00e1s \u00fatil y m\u00e1s sagrado porque adem\u00e1s sus hojas estrechas y brillantes significaban la paz. Bautizaron a su ciudad con el nombre de Atenas y en el lugar en donde la diosa hizo surgir el primer olivo, los atenienses construyeron un templo llamado el Erecte\u00f3n, dedicado a Atenea Pol\u00edade, que significa \u201cprotectora de la ciudad\u201d (Escobedo, p. 40).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los antiguos mexicanos ten\u00edan a Mayahuel como la divinidad del pulque [9], \u00e9ste tuvo una gran importancia en la vida de los aztecas \u201cpues fungi\u00f3 como bebida ritual y como ofrenda ceremonial para los dioses\u201d. El pulque se consum\u00eda en festividades y banquetes, aunque las borracheras estaban sumamente penadas fuera de ese contexto, baste recordar tan s\u00f3lo la leyenda de Quetzalcoatl y su embriaguez vergonzante que le oblig\u00f3 a huir de Tula. En los tiempos m\u00edticos \u201clos hombres pose\u00edan los granos que garantizaban su sustento, \/pero\/ carec\u00edan de otros productos que les proporcionaran placer y gozo. Los dioses acordaron darles algo que los hiciera propensos al canto y al baile. Quetzalcoatl decidi\u00f3 que una bebida intoxicante brindar\u00eda placer a sus vidas y record\u00f3 entonces a Mayahuel, hermosa joven diosa del maguey\u201d. La abuela de la diosa era una tzitzimitl, es decir, un demonio celestial de la oscuridad. Quetzalcoatl convenci\u00f3 a Mayahuel de irse con \u00e9l a la tierra, all\u00ed los dos se reunieron en un frondoso \u00e1rbol y tomaron la forma de rama cada uno. Desafortunadamente, la abuela de Mayahuel, al percatarse de su huida, convoc\u00f3 a las dem\u00e1s tzitzimime para que la ayudasen a encontrar a la diosa. Cuando la localizaron inmediatamente destruyeron el \u00e1rbol y la rama en donde estaba oculta Mayahuel fue quebrada; as\u00ed su abuela despedaz\u00f3 a Mayahuel y dio las partes de su cuerpo a las otras tzitzimime, ellas la devoraron y dejaron sus huesos ro\u00eddos. Cuando Quetzalcotal, cuya rama no hab\u00eda sido rota, recuper\u00f3 su aspecto, recogi\u00f3 los huesos y los enterr\u00f3 con grandes muestras de tristeza. De ellos surgi\u00f3 \u201cla primera planta del maguey, milagrosa fuente del pulque\u201d (p. 71). Palas Atenea y Mayahuel, ambas deidades femeninas, protectoras, otorgadoras de beneficios para los mortales. Paisajes rituales que nos remiten a un origen m\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya se mencion\u00f3, Sahag\u00fan hace referencia a los celebraciones religiosas celebradas en Tacubaya, pero como bien se\u00f1alan Rivas y Dur\u00e1n, \u201clo interesante de estas ceremonias lo constituye el se\u00f1alamiento de sitios espec\u00edficos dentro del paisaje donde se celebraba a las deidades del agua y los mantenimientos, incluyendo a las del pulque&#8230; Por otro lado, el tocado que lleva el Yiauhqueme, es de plumas de garza y penacho de quetzal, como el de las deidades del pulque y los mantenimientos\u201d (1998, pp. 18 y 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no significa que hayan desaparecido los magueyales [10] y que el pulque se haya dejado de producir en Tacubaya, lo que resulta es una transformaci\u00f3n en la manera de apropiarse de estos recursos a nivel simb\u00f3lico, ya no en una relaci\u00f3n de paisaje y ritualidad sino de paisaje y econom\u00eda espa\u00f1ola que desvirtuaba su sentido original. El pulque se convirti\u00f3 en una bebida sumamente apreciada y comercialmente redituable para los espa\u00f1oles. Inclusive se exig\u00eda una calidad en cuanto a su elaboraci\u00f3n, tal y como lo demuestra este documento del Ramo Indios del Archivo General de la Naci\u00f3n, en el cual el virrey don Gaspar de Z\u00fa\u00f1iga y Acevedo, conde de Monterrey, para resolver un pleito entre los distintos barrios de Tacubaya, dispuso que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por cuanto los indios e indias de la villa de Tacubaya de los barrios de Aguatecpan, Guizilan, Colguacacingo, Xochiguacan, Nonogualco y Otzonco me han hecho relaci\u00f3n que estando permitido a todos los indios e indias de la dicha villa por licencia expresa el beneficiar la miel blanca que sacan de sus magueyes ech\u00e1ndole la ra\u00edz que suelen para que no se da\u00f1e con calidad de que d\u00e9 la bebida blanca y cada persona beneficie hasta dos o tres reales de ella, pretenden los de los barrios de Tzcacoac, de Quisquinaguac y Tlacoteco usar de ella por s\u00ed solos impidiendo a los de los dichos barrios el gozar del efecto de la dicha licencia la cual hab\u00eda de ser general y no particular, pidiendo que para que cesasen pleitos y diferencias les confirmase la licencia que ten\u00edan de don Juan Altamirano que ante m\u00ed presentaron, por tanto, por la presente doy licencia a los dichos indios e indias para que por tiempo de cuatro meses primeros siguientes que corran y se cuenten desde el d\u00eda de la data de esta puedan beneficiar cada uno de los dichos indios de los dichos barrios Aguatecpan, Guitzilan, Colguacacingo, Xochiguacan, Nonogualco y Otzonco hasta tres tomines de la dicha miel blanca de maguey con la ra\u00edz que se le echa para que no se da\u00f1e de suerte que quede la bebida blanca y no amarilla, lo cual mando que durante el dicho tiempo no se lo impida justicia ni persona alguna. Hecho en M\u00e9xico a veintisiete de noviembre de mil y quinientos y noventa y seis a\u00f1os el conde de Monterrey<\/em> (Ramo Indios, Vol. 6.1, Exp. 1166, foja 321 reverso, AGN).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tradici\u00f3n de producir pulque y de procurar que cumpla con ciertas normas de calidad existe hasta nuestros d\u00edas, ejemplo de ella lo podemos encontrar en este testimonio recogido por Yolanda Lastra de Su\u00e1rez en San Jer\u00f3nimo Amanalco, Municipio de Tetzcoco, Estado de M\u00e9xico, en octubre de 1974: \u201cLuego ya se trae el aguamiel. Si no hay semilla se compra y si alguien sabe componerla la compone en su casa hace pulque para semilla. Cuando no hay semilla se compra donde haya bueno. Luego semilla para asemillar el aguamiel. Cada tres d\u00edas se lava el barril para que no se descomponga el pulque. El tanto que se le echa de aguamiel ese tanto de pulque tiene que haber para que no se endulce para que est\u00e9 bueno el pulque para que no est\u00e9 feo s\u00f3lo bueno\u201d (pp. 59-60). Por su parte, Francisco R. Calder\u00f3n, cuando analiza la adulteraci\u00f3n del pulque y los da\u00f1os que provocaba a la salud f\u00edsica y al orden social, sostiene que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mucho se ha dicho que el consumo del pulque aument\u00f3 entre los indios sobre el ya excesivo que hac\u00edan de \u00e9l antes de la Conquista, pero esto no es posible comprobarlo; lo que s\u00ed consta es que su ingesti\u00f3n provocaba esc\u00e1ndalos y alborotos desde los primeros d\u00edas de la colonia. Como \u00e9sta es una bebida de f\u00e1cil descomposici\u00f3n, le agregaban entonces cierta ra\u00edz (?) <\/em>[<em>sic<\/em>]<em> que la hac\u00eda m\u00e1s duradera y al mismo tiempo m\u00e1s embriagante, pero de distinta manera: el pulque s\u00f3lo produc\u00eda sopor, mientras que con el aditivo de la ra\u00edz los que lo beb\u00edan se pon\u00edan furiosos, gritaban y aullaban, se excitaban carnalmente, re\u00f1\u00edan y se mataban. Estos excesos provocaron una c\u00e9dula real por la que se inquir\u00eda la opini\u00f3n de la audiencia gobernadora y del obispo Zum\u00e1rraga sobre la conveniencia de prohibir el cultivo de la ra\u00edz de marras o en todo caso que se agregara al pulque. En nada qued\u00f3 esta gesti\u00f3n y s\u00f3lo hasta 1635 se prohibi\u00f3 bajo pena de duros castigos la venta de pulque amarillo corrupto \u2018y otras [bebidas] nocivas\u2019; al poco tiempo, en 1642 el virrey obispo Palafox y Mendoza aument\u00f3 los castigos a los transgresores y se\u00f1al\u00f3 lugares, llamados puestos, en donde \u00fanicamente hab\u00eda de venderse el pulque, el cual hab\u00eda de ser blanco, m\u00e1s adelante, con el virrey conde de Alba de Liste (1650-1653), observando que el pulque era menos embriagante si se consum\u00eda solo y puro y adem\u00e1s ten\u00eda virtudes salut\u00edferas, el pulque dej\u00f3 de ser perseguido para pasar a ser reglamentado<\/em> (pp. 426-427).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retornando al tema que nos ocupa, tenemos que las aguas de los r\u00edos y las ca\u00eddas de agua fueron aprovechadas por el propio Hern\u00e1n Cort\u00e9s para construir el primer molino de trigo en Tacubaya, luego otros espa\u00f1oles seguir\u00edan su ejemplo. Asimismo, cultivos como los \u00e1rboles frutales y los olivares se empezaron a dar en el pueblo. Uno podr\u00eda preguntarse si desaparecieron con eso los otros productos agr\u00edcolas aut\u00f3ctonos como el frijol y la calabaza, pero tambi\u00e9n si se trataba de una serie de cultivos nuevos practicada exclusivamente por los espa\u00f1oles, y de no ser as\u00ed, tratar de saber desde cu\u00e1ndo los indios empezaron a sembrar olivares y a producir aceite de oliva por su cuenta, una especie de proceso de apropiaci\u00f3n cultural en el cultivo de los olivares y la producci\u00f3n de aceite de oliva que realizaban los naturales de Tacubaya. [11] Tambi\u00e9n esto podr\u00eda haber modificado las siembras, es decir, que estos nuevos productos afectaran al maguey y la producci\u00f3n del pulque, pero, por lo menos durante todo el siglo XIX, el pulque sigui\u00f3 siendo una bebida muy gustada por la gente de Tacubaya, aunque ya no se hiciera all\u00ed sino en los Llanos de Apan, en los actuales estados de Tlaxcala e Hidalgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para destacar los conflictos entre los indios de Tacubaya y otros grupos \u00e9tnicos que se instalaron en el poblado, vale la pena mencionar que a principios de 1713 llegaron al virrey don Fernando de Alencastre, duque de Linares, las quejas de los indios principales del barrio de Santa Mar\u00eda Nonoalco acerca de ciertas \u00abcasillas y magueyes y tierra\u00bb que indebidamente usufructuaban unos mulatos, enfatizando:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>los grav\u00edsimos da\u00f1os y perjuicios que de la residencia de dichos mulatos en dicho barrio se nos siguen y que es efuxio (sic) el de decir ser suya la casilla y magueyes cuando no son originarios de dicho barrio, ni casados el conatural ni lo han sido, que era por donde pod\u00edan representar alg\u00fan derecho, sino advenedizos sin tratos en \u00e9l y que antes debieran pagarnos as\u00ed el aprovechamiento de la casilla como las utilidades que han tenido con los magueyes, y que hay algunos naturales en dicho barrio que ni casa ni un pedazo de tierra tienen en qu\u00e9 buscar para pagar los reales tributos de Su Majestad y dem\u00e1s obvenciones, debi\u00e9ndolas tener y que no es justo el que estando como est\u00e1 prohibido el que en pueblos de indios, \/radiquen\/ negros, mulatos ni mestizos, los susodichos se toleren con tantos perjuicios<\/em> (Ramo Indios, Vol. 38, Exp. 122, foja 158 reverso y foja 159 anverso, AGN).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro orden de cosas, seg\u00fan la informaci\u00f3n que arrojan las fuentes consultadas, es evidente que el cultivo de los magueyes y la producci\u00f3n de pulque no desapareci\u00f3 en la Tacubaya colonial, sino que se convirti\u00f3 junto con el cultivo de olivares y la elaboraci\u00f3n de aceite de oliva en una actividad econ\u00f3mica que redituaba muy probablemente buenos dividendos a los propietarios espa\u00f1oles. De esta forma, en un art\u00edculo de la revista <em>M\u00e9xico Desconocido<\/em> al hablar su autor acerca de la Casa de la Bola, situada en una de las colinas de San Jos\u00e9 de Tacubaya, nos dice que tiene una larga e interesante historia ya que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El primer propietario conocido fue el doctor Francisco Baz\u00e1n y Albornoz, quien en 1616 desempe\u00f1\u00f3 el cargo de inquisidor apost\u00f3lico del Santo Oficio.<\/em><br \/>\n<em> En el siglo XVIII su nuevo due\u00f1o, don Jos\u00e9 G\u00f3mez Campos, invirti\u00f3 parte de su fortuna en el negocio de minas, al parecer con pobres resultados, pues en 1788 no hab\u00eda recuperado su dinero y tal vez por eso solicit\u00f3 a la Real Loter\u00eda que rifara la propiedad reci\u00e9n adquirida. Para realizar la rifa en 1801 se realiz\u00f3 un levantamiento e inventario del inmueble, sus caracter\u00edsticas eran similares a las que conserva: \u00abun patio principal; corredores sustentados por columnas de canter\u00eda; una escalera de dos tramos con dos arcos\u00bb. La casa estaba rodeada de jardines, 420 olivos, 1 700 magueyes y \u00e1rboles frutales de todas clases; ten\u00eda un centro productor de aceite de oliva en el patio principal; y en el segundo patio se encontraba \u00abun molino de aceituna, de piedra de recinto\u00bb<\/em> (Rom\u00e1n Estrada y Ari\u00f1o, \u201cLas haciendas en el Distrito Federal\u201d, p. s\/n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los olivares y el aceite de oliva de Tacubaya cubrieron las necesidades de los espa\u00f1oles de la ciudad de M\u00e9xico. Un documento del siglo XVIII as\u00ed lo demuestra, se trata del proceso en contra del teniente Manuel Guijarro seguido por los principales e indios del com\u00fan de Tacubaya que se quejaban de sus continuos excesos y vejaciones en enero de 1764. Uno de los testigos, don Diego de Bengochea y Andoaga, espa\u00f1ol y vecino del lugar, declaraba que Miguel Guijarro, adem\u00e1s de ser teniente y vecino de la villa, desde antes de ocupar su cargo se dedicaba al comercio en Tacubaya, \u00abcomo que administraba la tienda del notario Lima, la que sigui\u00f3 administrando aun siendo teniente hasta que se la quit\u00f3 Lima\u00bb, y despu\u00e9s administr\u00f3 una botica que, al momento de su declaraci\u00f3n, todav\u00eda manten\u00eda. Administrando la tienda y la botica, Guijarro pudo hacer negocios cuantiosos, pero nada \u00e9ticos, como el de la compra-venta de aceitunas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>con cuyo motivo y el de expender en esta ciudad \/de M\u00e9xico\/ el aceite de olivo que se fabrica en ella \/la villa de Tacubaya\/ por algunos de los vecinos, ha tirado a estancar la aceituna precisando a los indios due\u00f1os de ella a que se las vendan y aun quit\u00e1ndoselas como sucedi\u00f3 con Lino Cruz, indio de aquella villa, en el tiempo que se encareci\u00f3 con el motivo de las guerras en que subi\u00f3 el precio el aceite de Castilla pag\u00e1ndoselos a menos del precio a que se acostumbraba vender en los a\u00f1os regulares que no hab\u00eda esta carest\u00eda, y se las quit\u00f3 de los \u00e1rboles sin llevar cuenta y raz\u00f3n, y aun sin embargo de varios decretos del presente se\u00f1or juez, as\u00ed para que no se las quitase como para que se las restituyese, lo que no tuvo m\u00e1s efecto que hacer maltratando al miserable indio como lo hizo con otros muchos indios sobre el mismo particular, despoj\u00e1ndoles de la aceituna, no obstante las oportunas providencias que se despacharon a fin de embarazarle este g\u00e9nero de tir\u00e1nico comercio, para lo que le parece al que responde, solicit\u00f3 el empleo pues menos que con la autoridad de la Real Justicia no le hubiera conseguido pues en esta ciudad y aun en aquella villa vend\u00edan los indios su aceituna y aceite por duplicado precio del que les pagara dicho teniente<\/em> (Ramo Criminal, Vol. 137, Exp. 1, fojas 4 anverso y reverso, y 5 anverso, AGN).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale se\u00f1alar que la condesa Kolonitz, durante su estancia en M\u00e9xico en 1864, realiz\u00f3 una minuciosa descripci\u00f3n de la planta de maguey (Agave americana). En sus memorias se\u00f1alaba que su cultivo y la elaboraci\u00f3n del pulque se remontan a la \u00e9poca prehisp\u00e1nica; mencionaba las bondades de su cultivo ya que la planta requiere, seg\u00fan ella, pocos cuidados. Aclaraba que durante \u201ctres o cinco meses el indio obtiene de ah\u00ed su alimento dos o tres veces al d\u00eda y se me asegura que una planta sana puede dar hasta 16 barriles de pulque\u201d (pp. 71-72).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los olivares y los vi\u00f1edos no estuvieron ausentes de las reivindicaciones del patriotismo criollo, de alguna manera ya Humboldt durante su viaje a la Nueva Espa\u00f1a a principios del siglo XIX lo hab\u00eda mencionado cuando consideraba poco pr\u00e1cticas y justas las restricciones que padec\u00eda la colonia para poder producir aceite y vino. Esto puede apreciarse de mejor manera en este escrito del padre fray Servando Teresa de Mier fechado el 25 de mayo de 1817:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Obstinarse en contra de la emancipaci\u00f3n es querer forzar la naturaleza. El orden natural de las cosas es que toda colonia se emancipe en llegando a bastarse por s\u00ed misma. As\u00ed ha sucedido a todas las colonias del mundo, y aun los hijos, en llegando a su virilidad, quedan emancipados de la sagrada dependencia de sus padres naturales. Demasiado tiempo ha estado la Am\u00e9rica en las fajas de una tutela opresora que monopoliza su comercio, y no le permite f\u00e1bricas, ni vi\u00f1as, ni olivares<\/em> (p. 95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno podr\u00eda cuestionarse c\u00f3mo afect\u00f3 esto la vida cotidiana y la percepci\u00f3n que de s\u00ed mismos y de su espacio simb\u00f3lico ten\u00edan los indios a lo largo del per\u00edodo virreinal. Obviamente para este momento hist\u00f3rico la transformaci\u00f3n del paisaje ritual al paisaje meramente econ\u00f3mico se hab\u00eda concretado a nivel urbano, por lo menos en la poblaci\u00f3n no india; sin embargo, surge la duda de que, como consecuencia de la cercan\u00eda de Tacubaya a la Ciudad de M\u00e9xico, se pudiera distinguir un cambio de esta naturaleza entre sus moradores ind\u00edgenas. En la \u00e9poca prehisp\u00e1nica la econom\u00eda se hermanaba con la religiosidad del pueblo ind\u00edgena, en el per\u00edodo colonial tard\u00edo imperaba el sentido utilitarista econ\u00f3mico acorde con una filosof\u00eda secular dieciochesca y, en todo caso, se vinculaba con los proyectos pol\u00edticos de los grupos hegem\u00f3nicos que no tomaban en consideraci\u00f3n a la tradici\u00f3n cultural de los pueblos indios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Realmente ser\u00eda oportuno el tratar de identificar las principales actividades econ\u00f3micas desarrolladas en Tacubaya por los indios durante los siglos XVI y XVII, en particular, las relacionadas con las tareas agr\u00edcolas y la distinci\u00f3n entre cultivos de origen ind\u00edgena y de origen europeo. Averiguar a partir de qu\u00e9 fechas aproximadamente se empezaron a producir estos \u00faltimos, si formaron parte exclusivamente del tributo o si los ind\u00edgenas percib\u00edan por ello alg\u00fan beneficio. Es pertinente advertir el cambio, en cuanto a la construcci\u00f3n del espacio simb\u00f3lico, que deriv\u00f3 de la introducci\u00f3n de nuevos cultivos de origen europeo en Tacubaya. Resultar\u00eda muy beneficioso el lograr distinguir el per\u00edodo en que aparecen las primeras noticias sobre los olivares y la producci\u00f3n de aceite de oliva en Tacubaya y saber el grado de participaci\u00f3n de los naturales en esta actividad econ\u00f3mica d\u00e1ndose alg\u00fan tipo de especializaci\u00f3n por barrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, se deber\u00eda de considerar el porcentaje de habitantes ind\u00edgenas que se dedicaban a la producci\u00f3n del pulque en Tacubaya durante los siglos XVI y XVII, y de esta manera se podr\u00eda saber cu\u00e1ntos indios principales eran los due\u00f1os de los olivares y los molinos de aceituna para la producci\u00f3n de aceite de oliva y si, a su vez, eran los due\u00f1os de los magueyales. Esto es interesante puesto que hubo espa\u00f1oles como el conde de Santiago de Calimaya o el de Miravalle que tuvieron haciendas ganaderas y olivares en Tacubaya, as\u00ed que, aparte de advenedizos en un pueblo de indios, hay que mencionar que ni nobles eran porque hab\u00edan comprado sus respectivos t\u00edtulos. Cosas veredes Sancho\u2026 Esto servir\u00eda para reconocer las contradicciones a nivel social que se dieron entre los indios del pueblo y las personas ajenas que se asentaron en sus inmediaciones relacionadas con el cultivo de aceituna y de maguey. Adem\u00e1s, habr\u00eda que conocer si los ind\u00edgenas de Tacubaya dedicaban parte de las tierras comunales para la siembra de los olivares y si pose\u00edan alg\u00fan molino de aceituna o, en su defecto, si exclusivamente se empleaban en estas tareas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongo que la actividad econ\u00f3mica de la elaboraci\u00f3n de aceite de oliva realizada por los indios de Tacubaya coadyuv\u00f3 a la p\u00e9rdida de su percepci\u00f3n del paisaje ritual al experimentar la transformaci\u00f3n simb\u00f3lica de los usos de su antiguo territorio y la imposici\u00f3n de una nueva religiosidad que redefin\u00eda la relaci\u00f3n con dicho espacio sagrado, bas\u00e1ndose en la centralidad de la evangelizaci\u00f3n. Creo que los indios de Tacubaya se dedicaron al cultivo de los olivares y la producci\u00f3n de aceite de oliva como una actividad complementaria a la elaboraci\u00f3n del pulque para resistir la competencia econ\u00f3mica que significaba la presencia de los espa\u00f1oles en el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para acercarse al estudio de las actividades econ\u00f3micas realizadas en Tacubaya durante el per\u00edodo colonial valdr\u00eda la pena consultar a diversos autores como Celia Maldonado, la cronista de Tacubaya, o acercarse a fuentes como el texto de Mar\u00eda del Carmen Reyna, \u201cLa hacienda y molino del Olivar del Conde\u201d, quien nos ofrece una descripci\u00f3n de las propiedades de la familia de los Condes de Santiago de Calimaya y esto incluye la de los olivares que ah\u00ed se cultivaban; fue tal la fama de estos olivares que, inclusive hasta la fecha, sirve para nombrar a una colonia de Tacubaya. Sin embargo, en este documento la autora no aclara qu\u00e9 tipo de participaci\u00f3n ten\u00edan los indios en las tareas agr\u00edcolas en las tierras del conde, si estas propiedades contaban con capataces negros o espa\u00f1oles que controlaran la producci\u00f3n del aceite de oliva. Volviendo a la mencionada Celia Maldonado, esta investigadora estudia a dos personajes de Tacubaya en su escrito \u201cDos empresarios en Tacubaya: Pablo Buenavista y Jos\u00e9 G\u00f3mez Campos\u201d, pero se refiere exclusivamente a dos personas principales, uno ind\u00edgena y otro espa\u00f1ol, y no arroja informaci\u00f3n sobre el rol que ten\u00edan los indios del com\u00fan en todo este asunto que se refiere al cuidado de los olivares y la producci\u00f3n del aceite. S\u00ed aclara que ambos pose\u00edan olivares y molinos, de hecho, como ya se apunt\u00f3, el de Buenavista era \u201cel mejor aceite de Tacubaya\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, el texto de Pedro Carrasco, en s\u00ed una excelente trascripci\u00f3n paleogr\u00e1fica de la visita del oidor G\u00f3mez de Santill\u00e1n a Coyoac\u00e1n y su sujeto Tacubaya en 1553, da informaci\u00f3n muy importante acerca del tributo, de la presencia dominicana en la villa, de los excesos cometidos en contra de los indios, de los linajes de sus caciques y principales, y menciona el cultivo de productos e origen europeo, pero se refiere sobre todo a los vi\u00f1edos. La cl\u00e1sica obra de Antonio Fern\u00e1ndez del Castillo brinda muchos datos sobre la vida econ\u00f3mica de Tacubaya durante el virreinato, sin embargo, no especifica la importancia de la producci\u00f3n de aceite de oliva y la participaci\u00f3n que los ind\u00edgenas ten\u00edan en ello. Roc\u00edo Gami\u00f1o realiza una descripci\u00f3n general de los cultivos de Tacubaya destacando los olivares, los vi\u00f1edos y los \u00e1rboles frutales, pero tampoco proporciona mayores datos acerca de la participaci\u00f3n ind\u00edgena en estas tareas. Tanto ella como Fern\u00e1ndez del Castillo describen con mayor detalle los molinos de harina de trigo y las panader\u00edas que llegaron a haber en el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una mayor cantidad de textos dedicados a la producci\u00f3n de harina de trigo en Tacubaya, por ejemplo, los ya mencionados de Gami\u00f1o y Fern\u00e1ndez del Castillo, o la obra de Adolfo Desentis y Ortega, \u00abMolino de Santo Domingo: relaci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb, la cual ofrece interesantes datos acerca de los diversos propietarios que tuvo este molino hasta la \u00e9poca actual en que el casco y las trojes se han convertido en una zona residencial que, inclusive, contiene todav\u00eda la antigua capilla dominicana y parte del acueducto que ven\u00eda desde Santa Fe formando parte de la decoraci\u00f3n de algunos jardines privados. A pesar de que es un inmueble que forma parte de los monumentos y sitios hist\u00f3ricos resguardados por el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda de M\u00e9xico, en alguna ocasi\u00f3n que entrevistaba al Sr. Desentis y Ortega, \u00e9ste me refiri\u00f3 que ciertos vecinos, para fraccionar la tierra y construir una casa hace a\u00f1os, hab\u00edan cambiado de lugar una de las lozas coloniales de piedra labrada en donde se se\u00f1alaba, puesto que est\u00e1 grabado en la misma, que en ese lugar se separaban las aguas limpias de las marranas porque las primeras segu\u00edan hacia la Ciudad de M\u00e9xico y las segundas para mover la rueda del molino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Araceli Garc\u00eda Parra y Mar\u00eda Martha Bustamante Harfush, en <em>Tacubaya en la memoria<\/em>, dedican un cap\u00edtulo entero a la historia de los molinos en Tacubaya: el de Vald\u00e9s, el de Belem, el del Rey, y el de Santo Domingo principalmente. Leonardo Icaza Lomel\u00ed, en su art\u00edculo \u201cLos molinos de Tacubaya\u201d, explica la transformaci\u00f3n del paisaje, la p\u00e9rdida de control de agua por los habitantes locales, y diferencia tres tipos de conjuntos arquitect\u00f3nicos asociados con los molinos: \u201clos edificios de control y almacenamiento como las alh\u00f3ndigas y los dep\u00f3sitos&#8230; los edificios relacionados con las v\u00edas de comunicaci\u00f3n, como son caminos, embarcaderos, garitas, postas, puentes, corrales, para los de producci\u00f3n como las haciendas cerealeras, y en cuanto a los de transformaci\u00f3n, las panader\u00edas ser\u00edan su ejemplo m\u00e1s representativo\u201d (p. 73). Los molinos tendr\u00e1n un edificio con maquinaria hecha a la usanza europea aprovechando las ca\u00eddas de agua distintivas de la zona; esto tuvo diferentes repercusiones, no s\u00f3lo en el espacio ritual sino en la legislaci\u00f3n referente a la construcci\u00f3n de molinos. Por otra parte, los indios, seg\u00fan nos refiere Icaza, muy pronto integraron a su vocabulario el t\u00e9rmino texouani para designar a los molinos que funcionaban con agua (p. 63).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuestiones de mercado y comercio tacubayense se pueden revisar los escritos de Jes\u00fas L\u00f3pez Mart\u00ednez y Margarita Delgado C\u00f3rdoba, particularmente el art\u00edculo \u201cDe semillas y otras menudencias: Tacubaya y su relaci\u00f3n con el mercado de la ciudad de M\u00e9xico, 1840-1845\u201d. En \u00e9ste abordan particularmente la primera mitad del siglo XIX y ofrecen un panorama muy ilustrativo acerca de los v\u00ednculos comerciales de Tacubaya con la capital de la Rep\u00fablica: \u201cTacubaya perteneci\u00f3 a un circuito mercantil que respondi\u00f3 a una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica regional de producci\u00f3n y abasto, cuyo centro era la ciudad de M\u00e9xico\u201d (p. 176). A su vez, con los datos que brindan se puede constatar la continuidad de ciertos cultivos a lo largo del tiempo: \u201cde sus huertos se cosecharon frutas como durazno, ciruela, chabacano, higo, pera, plant\u00edos de olivo, cuya producci\u00f3n se destinaba a la elaboraci\u00f3n de aceite o su conserva en vinagre. Tambi\u00e9n fue notoria la presencia del maguey en la mayor\u00eda de las fincas [&#8230;] Todas estas primeras noticias me llevan a suponer que entre los productos que formaron parte del comercio de Tacubaya con su entorno figuraron la aceituna, el aceite de oliva, el pulque, las frutas y el ganado y sus derivados [&#8230;] \u00bfcu\u00e1nto de esta producci\u00f3n particip\u00f3 en el comercio exterior de Tacubaya y cu\u00e1nto en el local? Como primera impresi\u00f3n podemos suponer que parte de ella particip\u00f3 en el comercio local o que fue producci\u00f3n de autoconsumo. Pero en el caso de la harina y seguramente en el del aceite de oliva y la aceituna en vinagre, la situaci\u00f3n pudo ser diferente. Por el momento s\u00f3lo tenemos referencias sobre la harina\u201d (p. 184); de esta forma, los autores ofrecen un listado de los env\u00edos de cargas de harina mandados en el primer semestre de 1839 desde Tacubaya a la Ciudad de M\u00e9xico provenientes de tres de los cuatro molinos principales del lugar: Molino de Santo Domingo, Molino de Vald\u00e9s y Molino de El Salvador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A nivel simb\u00f3lico destaca el excelente trabajo realizado por Francisco Rivas Castro y Trinidad Dur\u00e1n Anda, \u201cToponimia y cartograf\u00eda antigua de Atlacuiguayan, Tacubaya, M\u00e9xico\u201d, pero en \u00e9l, como el nombre lo anuncia, se revisa a Tacubaya en sus aspectos religiosos y geogr\u00e1ficos durante la \u00e9poca prehisp\u00e1nica y el momento del contacto. Obviamente la informaci\u00f3n que ofrece sobre las deidades del pulque resulta de suma utilidad para los interesados del tema. Otro enfoque relativas a las actividades econ\u00f3micas desarrolladas en Tacubaya a mediados del siglo XVI, pero vinculadas con cuestiones que encierran un gran simbolismo, lo otorga la autora Rebecca Horn en su art\u00edculo \u201cCoyoac\u00e1n: aspectos de la organizaci\u00f3n sociopol\u00edtica y econ\u00f3mica ind\u00edgena en el centro de M\u00e9xico (1550-1650)\u201d, ya que toma como base para su estudio a la organizaci\u00f3n de Coyoac\u00e1n como Huey alt\u00e9petl y los alt\u00e9petl, tlaxilacalli y calpulli subordinados al mismo. Explica c\u00f3mo estas divisiones geogr\u00e1ficas, pol\u00edticas y rituales adquieren un nuevo significado con las formas espa\u00f1olas de cabecera, pueblo o barrio. A trav\u00e9s de ellos, menciona la autora, los indios expresaban \u201cla identidad y la integridad de las unidades anteriores a la conquista\u201d (p. 47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto me hacer reflexionar sobre el paisaje ritual construido por los naturales de Tacubaya y su transformaci\u00f3n o destrucci\u00f3n a nivel simb\u00f3lico. Por ejemplo, la sustituci\u00f3n de deidades femeninas: Cihuac\u00f3atl por la Virgen de la Purificaci\u00f3n o de la Candelaria; as\u00ed como las festividades prehisp\u00e1nicas celebradas anualmente en Tacubaya a principios de febrero comentadas en el siglo XVI por el franciscano fray Bernardino de Sahag\u00fan, las cuales devinieron en el D\u00eda de la Candelaria del 2 de febrero en que se aglutina la gente vecina del lugar y los visitantes que bajan desde Santa Fe, el antiguo pueblo colonial fundado por don Vasco de Quiroga en 1532.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transformaci\u00f3n de la vida cotidiana de los habitantes ind\u00edgenas de Tacubaya luego de la conquista espa\u00f1ola desafortunadamente lleva incluido el cambio en el consumo del pulque que perdi\u00f3 su car\u00e1cter sagrado y ceremonial. El penoso asunto del alcoholismo entre la poblaci\u00f3n aborigen derivado de dicha conquista es tratado por Sonia Corcuera en su obra <em>El fraile, el indio y el pulque. Evangelizaci\u00f3n y embriaguez en la Nueva Espa\u00f1a (1523-1548<\/em>), en su escrito observamos el sentimiento de caos y desesperaci\u00f3n provocado por el despojo que sufrieron los naturales de estas tierras en manos de los conquistadores no solamente militares sino religiosos, la imposici\u00f3n de una nueva religi\u00f3n acompa\u00f1ada de la prohibici\u00f3n de practicar toda aquello considerado como idol\u00e1trico rompi\u00f3 con las normas y los esquemas originales provocando, entre otras cosas, que las antiguas borracheras rituales perdieran su significado religioso, y la bebida, el pulque, su car\u00e1cter sagrado para ser bebido en cualquier circunstancia muchas veces con exceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silvia Mesa D\u00e1vila y Martha Monz\u00f3n Flores, en su art\u00edculo \u201cEl tributo en Tacubaya\u201d, revisan desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica hasta mediados del siglo XVI el sistema tributario de Tacubaya, como \u00e9ste se transforma acorde a las necesidades de los europeos y empieza a incluir, adem\u00e1s de los productos de la tierra como ma\u00edz, chile y tomates, a los originarios de Castilla como ser\u00eda el caso del trigo o las vides mencionadas. Asimismo, al analizar el tributo en trabajo (servicios personales para los caciques o para las obras p\u00fablicas espa\u00f1olas), es interesante el dato que proporcionan acerca de la construcci\u00f3n de \u201ctres molinos\u201d hechos por los indios macehuales de Tacubaya como parte de su tributo en trabajo al Marqu\u00e9s del Valle y a sus funcionarios en 1531. Al parecer estos molinos \u201cno sirvieron, por lo que les obligaron a hacer otros dos y un bat\u00e1n; para dicha obra deb\u00edan llevar materiales como madera y cal; adem\u00e1s de ello les prove\u00edan de 300 cargas de le\u00f1a todos los lunes de cada semana y les trabajaban sus huertas, molinos y sementeras\u201d (p. 27). Las autoras reflexionan en que las quejas elevadas muchas veces en contra de los abusos sufridos en manos de los espa\u00f1oles y de sus propios caciques obedec\u00eda a \u201cla obvia anuencia ideol\u00f3gica del pueblo ind\u00edgena acostumbrado a servir con mano de obra y trabajos espec\u00edficos en el espacio sagrado [&#8230;] de esta manera los espa\u00f1oles se enfrentaron con ind\u00edgenas claramente involucrados en un discurso religioso con diferentes contenidos, que estaban siendo ahora trastocados por la conquista religiosa espa\u00f1ola, tan fuerte e importante como la dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica que empezaron a introducir los conquistadores bajo el mando de Hern\u00e1n Cort\u00e9s\u201d (pp. 31-32). Las autoras en cuesti\u00f3n sostienen que \u201cel discurso religioso en el mundo prehisp\u00e1nico alien\u00f3 al sujeto al grado de someterlo voluntariamente, como resultado del ejercicio del poder y la opresi\u00f3n que se estableci\u00f3 en parte por una exigencia ideol\u00f3gica en el \u00e1mbito religioso, con el objeto de que la mayor\u00eda del excedente fuera circulado en el gran espacio sagrado de Tenochtitlan [&#8230;] En el presente como en el pasado, la religi\u00f3n est\u00e1 \u00edntimamente vinculada a la estructura social. El discurso religioso en Mesoam\u00e9rica hace posible un mecanismo de servidumbre voluntaria y de excedente sacralizado\u201d (p. 32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pienso que una investigaci\u00f3n que podr\u00eda resultar novedosa para los estudiosos de Tacubaya -y sobre los pueblos indios mesoamericanos en general-incluir\u00eda examinar, en particular, la relaci\u00f3n que existe entre el proceso de evangelizaci\u00f3n en Tacubaya, las actividades econ\u00f3micas de origen espa\u00f1ol impuestas y apropiadas [12], y la p\u00e9rdida del espacio ritual al ser invadido con los nuevos cultivos y los molinos para la transformaci\u00f3n de los olivares en aceite y del trigo en harina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuentes de consulta<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Biblioteca Nacional de Antropolog\u00eda e Historia Eusebio D\u00e1valos-INAH. (BNAH-INAH)<br \/>\nBiblioteca Daniel Cos\u00edo Villegas del Colegio de M\u00e9xico (COLMEX)<br \/>\nBiblioteca Orozco y Berra de la Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos del INAH (DEH-INAH)<br \/>\nBiblioteca Nacional de la UNAM<br \/>\nMapoteca Orozco y Berra, Ex arzobispado, Tacubaya (MMOB)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Archivos consultados<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ramo Criminal, Vol. 137, Exp. 1, Archivo General de la Naci\u00f3n (AGN)<br \/>\nRamo Indios, Vol. 38, Exp. 122, AGN<br \/>\nRamo Indios, Vol. 6.1, Exp. 1166, AGN<br \/>\nLibro de Bautismos No. 4, a\u00f1os 1667-1675, Archivo Hist\u00f3rico de la Parroquia de la Candelaria, Tacubaya (AHPC)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alvarado Tezozomoc, Hernando, <em>Cr\u00f3nica mexicana (escrita hacia el a\u00f1o de 1598)<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Leyenda, 1944<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonfil Batalla, Guillermo, \u201cLos pueblos indios, sus culturas y las pol\u00edticas culturales\u201d en N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini (editor), <em>Pol\u00edticas culturales en Am\u00e9rica Latina<\/em>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1987, pp. 89-125.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Calder\u00f3n, Francisco R., <em>Historia econ\u00f3mica de la Nueva Espa\u00f1a en el tiempo de los Austrias<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carrasco, Pedro, <em>Colecci\u00f3n de documentos sobre Coyoac\u00e1n, visita del oidor G\u00f3mez de Santill\u00e1n al pueblo de Coyoac\u00e1n y su sujeto Tacubaya en el a\u00f1o de 1553 <\/em>(CDC), Col. Cient\u00edfica Fuentes No. 39, M\u00e9xico, INAH, 1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caso, Alfonso,<em> El pueblo del Sol<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corcuera de Mancera, Sonia, <em>El fraile, el indio y el pulque. Evangelizaci\u00f3n y embriaguez en la Nueva Espa\u00f1a (1523-1548)<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Delf\u00edn Guillaumin, Martha Eugenia, \u201cEl convento dominico de Nuestra Se\u00f1ora de la Purificaci\u00f3n: la labor dominicana en Tacubaya durante la \u00e9poca colonial\u201d, tesis de Maestr\u00eda en Historia de M\u00e9xico, in\u00e9dita, Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), M\u00e9xico 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desentis y Ortega, Adolfo, \u00abMolino de Santo Domingo: relaci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb, M\u00e9xico, obra in\u00e9dita registrada ante la SEP, publicaci\u00f3n en tr\u00e1mite, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escobedo, J. C., <em>Enciclopedia de la mitolog\u00eda<\/em>, Barcelona, Editorial de Vecchi, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrada Michel, Rafael, <em>Servando Teresa de Mier<\/em>, Espa\u00f1a, Editorial Planeta De Agostini, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrada y Ari\u00f1o, Rom\u00e1n, \u201cLas haciendas en el Distrito Federal\u201d, <em>Revista M\u00e9xico Desconocido<\/em>, diciembre 29 de 2003,<br \/>\nhttp:\/\/www.mexicodesconocido.com.mx\/haciendas-en-el-distrito-federal.html (Consultado el 29 de junio de 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fern\u00e1ndez del Castillo, Antonio, <em>Tacubaya, historia, leyendas y personajes<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Porr\u00faa, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gami\u00f1o, Mar\u00eda del Roc\u00edo, \u00abEl barrio de Tacubaya durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Sus monumentos art\u00edsticos\u00bb, tesis de licenciatura en Historia, in\u00e9dita, Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), M\u00e9xico, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Parra, Araceli y Mar\u00eda Martha Bustamante Harfush, <em>Tacubaya en la memoria<\/em>, M\u00e9xico, Coedici\u00f3n Universidad Iberoamericana, Gobierno de la Ciudad de M\u00e9xico, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gibson, Charles, <em>Los aztecas bajo el dominio espa\u00f1ol (1519-1810)<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Horn, Rebecca, \u201cCoyoac\u00e1n: aspectos de la organizaci\u00f3n sociopol\u00edtica y econ\u00f3mica ind\u00edgena en el centro de M\u00e9xico (1550-1650)\u201d en<em> Revista Historias<\/em>, No. 29, Oct.-1992-Mzo. 1993, M\u00e9xico, DEH-INAH, pp. 31-55.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Icaza Lomel\u00ed, Leonardo, \u201cLos molinos de Tacubaya\u201d, en Maldonado Celia y Carmen Reyna (coordinadoras), <em>Tacubaya, pasado y presente II<\/em>, Colecci\u00f3n Ahuehuete, M\u00e9xico, Yeuetlatolli, A.C., 1998, pp. 61-79.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Israel, J.I., <em>Razas, clases sociales y vida pol\u00edtica en el M\u00e9xico colonial (1610-1670)<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jim\u00e9nez S., Eduardo, \u00abEl nombre de Tacubaya: otras notas\u00bb, en <em>Tacubaya vieja<\/em>, No. 3, M\u00e9xico, 1993, p. 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kolonitz, Paula, <em>Un viaje a M\u00e9xico en 1864<\/em>, Colecci\u00f3n Lecturas Mexicanas No. 41, M\u00e9xico, FCE\/SEP, 1984<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lastra de Su\u00e1rez, Yolanda, <em>El n\u00e1huatl de Tetzcoco en la actualidad<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Antropol\u00f3gicas-UNAM, Serie Antropol\u00f3gicas 22, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez Mart\u00ednez, Jes\u00fas y Margarita Delgado C\u00f3rdoba, \u201cDe semillas y otras menudencias: Tacubaya y su relaci\u00f3n con el mercado de la ciudad de M\u00e9xico, 1840-1845\u201d, en Celia Maldonado y Carmen Reyna, coordinadoras, <em>Tacubaya, pasado y presente I<\/em>, Colecci\u00f3n Ahuehuete, M\u00e9xico, Yeuetlatolli, A.C., 1998, pp. 175-185.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maldonado, Celia, \u201cDos empresarios en Tacubaya: Pablo Buenavista y Jos\u00e9 G\u00f3mez Campos\u201d, ponencia presentada en el IV Coloquio Tacubaya en la historia: pasado y presente, 2001, documento en prensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mesa D\u00e1vila, Silvia y Martha Monz\u00f3n Flores, \u201cEl tributo en Tacubaya\u201d, en Celia Maldonado y Carmen Reyna (coordinadoras), <em>Tacubaya, pasado y presente I<\/em>, M\u00e9xico, Yeuetlatolli, A.C., 1998, pp. 23-34.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mijares, Lucio y \u00c1ngel S\u00e1nz Tapia, \u201cEl virreinato de la Nueva Espa\u00f1a\u201d en Lucena Salmoral, Manuel et al, <em>Historia de Iberoam\u00e9rica<\/em>, Tomo II, Historia Moderna, Madrid, Ediciones C\u00e1tedra, S.A., Cap. III \u201cEl desarrollo hist\u00f3rico de las regiones\u201d, 1992, pp. 421-521.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00edrez Casta\u00f1eda, Elisa, \u201cLos or\u00edgenes del pulque\u201d (traducci\u00f3n de la obra Aztec and maya myths de Kart Taube) en <em>Revista Arqueolog\u00eda Mexicana<\/em>, Vol. IV, No. 20, julio-agosto, 1996, p. 71<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reyna, Mar\u00eda del Carmen, \u201cLa hacienda y molino del Olivar del Conde\u201d, en Maldonado Celia y Carmen Reyna (coordinadoras), <em>Tacubaya, pasado y presente I<\/em>, Colecci\u00f3n Ahuehuete, M\u00e9xico, Yeuetlatolli, A.C., 1998, pp. 81-90.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rivas, Francisco y Mar\u00eda Trinidad Dur\u00e1n,\u00bbTacubaya a trav\u00e9s de los c\u00f3dices\u00bb, en <em>Tacubaya vieja<\/em>, No, 1, p. 3-12, edici\u00f3n especial, M\u00e9xico, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cToponimia y cartograf\u00eda antigua de Atlacuiguayan, Tacubaya, M\u00e9xico\u201d, en Maldonado Celia y Carmen Reyna (coordinadoras), <em>Tacubaya, pasado y presente I<\/em>, Colecci\u00f3n Ahuehuete, M\u00e9xico, Yeuetlatolli, A.C., 1998, pp. 7-34.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez., G., lit\u00f3grafo, <em>M\u00e9xico y sus alrededores<\/em>, <em>Colecci\u00f3n de Vistas Monumentales, Paisajes y Trajes del Pa\u00eds.<\/em> Dibujados al natural y litografiados por los artistas mexicanos C. Castro, G. Rodriguez \u00e9 J. Campillo. Bajo la direcci\u00f3n de V. Debray. Los art\u00edculos descriptivos son de los se\u00f1ores d. Marcos Arronis, d. Jose T. de Cuellar [y otros], M\u00e9xico, Imprenta litogr\u00e1fica de V. Debray editor, 1869.<br \/>\nhttp:\/\/digitalgallery.nypl.org\/nypldigital\/dgkeysearchdetail.cfm?trg=1&amp;strucID=778434&amp;imageID=1519664&amp;total=52&amp;num=0&amp;parent_id=778430&amp;s=&amp;notword=&amp;d=&amp;c=&amp;f=&amp;k=1&amp;sScope=&amp;sLevel=&amp;sLabel=&amp;lword=&amp;lfield=&amp;sort=&amp;imgs=20&amp;pos=2&amp;snum=&amp;e=w (Consultado el 29 de junio de 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sahag\u00fan, Bernardino de, <em>Historia general de las cosas de Nueva Espa\u00f1a<\/em>, M\u00e9xico, CNCA, 1989.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00e9on, R\u00e9mi, <em>Diccionario de la lengua nahuatl o mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tovar de Teresa, Guillermo, <em>Noticias hist\u00f3ricas de la delegaci\u00f3n Miguel Hidalgo<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Majona, S.A., 1976.<\/p>\n<hr style=\"width: 50%;\" width=\"50%\" \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] G. Rodr\u00edguez., lit\u00f3grafo, <em>M\u00e9xico y sus alrededores<\/em>, <em>Colecci\u00f3n de Vistas Monumentales, Paisajes y Trajes del Pa\u00eds. <\/em>Dibujados al natural y litografiados por los artistas mexicanos C. Castro, G. Rodriguez \u00e9 J. Campillo. Bajo la direcci\u00f3n de V. Debray. Los art\u00edculos descriptivos son de los se\u00f1ores d. Marcos Arronis, d. Jose T. de Cuellar [y otros], M\u00e9xico, Imprenta litogr\u00e1fica de V. Debray editor, 1869.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/digitalgallery.nypl.org\/nypldigital\/dgkeysearchdetail.cfm?trg=1&amp;strucID=778434&amp;imageID=1519664&amp;total=52&amp;num=0&amp;parent_id=778430&amp;s=&amp;notword=&amp;d=&amp;c=&amp;f=&amp;k=1&amp;sScope=&amp;sLevel=&amp;sLabel=&amp;lword=&amp;lfield=&amp;sort=&amp;imgs=20&amp;pos=2&amp;snum=&amp;e=w\">http:\/\/digitalgallery.nypl.org\/nypldigital\/dgkeysearchdetail.cfm?trg=1&amp;strucID=778434&amp;imageID=1519664&amp;total=52&amp;num=0&amp;parent_id=778430&amp;s=&amp;notword=&amp;d=&amp;c=&amp;f=&amp;k=1&amp;sScope=&amp;sLevel=&amp;sLabel=&amp;lword=&amp;lfield=&amp;sort=&amp;imgs=20&amp;pos=2&amp;snum=&amp;e=w<\/a> (Consultado el 29 de junio de 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] En una de las g\u00e1rgolas de desag\u00fce del claustro del convento de la Candelaria se encuentra representado un conejo que seguramente se puede vincular con Ometochtli, Dos Conejo (Gami\u00f1o, ap\u00e9ndice fotogr\u00e1fico, p. 149).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Una lista completa de los barrios, acompa\u00f1ada del nombre cristiano que le dieron los frailes dominicos a cada uno, puede ubicarse en el Libro de Bautismos No. 4, a\u00f1os 1667-1675 del Archivo Hist\u00f3rico de la Parroquia de la Candelaria en Tacubaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Acerca de los molinos se puede consultar a Adolfo Desentis y Ortega, \u00abMolino de Santo Domingo: relaci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb, (publicaci\u00f3n en tr\u00e1mite), M\u00e9xico; Araceli Garc\u00eda Parra y Mar\u00eda Martha Bustamante Harfush, <i>Tacubaya en la memoria<\/i>, M\u00e9xico, Coedici\u00f3n Universidad Iberoamericana, Gobierno de la Ciudad de M\u00e9xico, 1999, en particular, las pp. 29 -33.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Tacubaya pertenec\u00eda durante la \u00e9poca prehisp\u00e1nica al Huey Alt\u00e9petl de Coyoac\u00e1n, luego, durante el virreinato, Tacubaya form\u00f3 parte del marquesado del Valle y segu\u00eda dependiendo jur\u00eddicamente del Corregimiento de Coyoac\u00e1n bajo la autoridad del teniente de corregidor de la <i>villa<\/i>, aunque se supone que Tacubaya mantuvo la categor\u00eda de <b>pueblo de indios<\/b> durante todo el per\u00edodo colonial. Acerca del Huey Alt\u00e9petl y la dependencia de Tacubaya hacia Coyoac\u00e1n, v\u00e9ase a Rebecca Horn, \u201cCoyoac\u00e1n: aspectos de la organizaci\u00f3n sociopol\u00edtica y econ\u00f3mica ind\u00edgena en el centro de M\u00e9xico (1550-1650)\u201d en <i>Revista <\/i><em>Historias<\/em>, No. 29, Oct.-1992-Mzo. 1993, M\u00e9xico, DEH-INAH, pp. 31-55. Sobre Tacubaya y su relaci\u00f3n con Coyoac\u00e1n durante el per\u00edodo colonial, v\u00e9ase a Charles Gibson, <i>Los aztecas bajo el dominio espa\u00f1ol (1519-1810)<\/i>, M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 1984, en particular, las pp. 43 y 65.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Oxite, de \u201c<b><i>oxitl<\/i><\/b>: Especie de ung\u00fcento hecho con trementina, que se dice fue inventado por la diosa Tzapotlatenan (Clav.)\u201d, R\u00e9mi Sim\u00e9on, <i>Diccionario de la lengua nahuatl o mexicana<\/i>, p. 367.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Lucio Mijares y \u00c1ngel S\u00e1nz Tapia, en su art\u00edculo \u201cEl virreinato de la Nueva Espa\u00f1a\u201d dicen que \u201ctanto la vid como el olivo tambi\u00e9n tuvieron inicialmente una buena acogida por parte de las autoridades y de los religiosos, que trataron de impulsar su cultivo. El olivo, sin embargo, tras unos comienzos prometedores decay\u00f3 muy pronto, en tanto que la vid tuvo un mayor arraigo, aunque no logr\u00f3 expandirse por la competencia que supon\u00eda para la importaci\u00f3n de los caldos espa\u00f1oles, por lo que a fines del siglo XVI se prohibi\u00f3 la plantaci\u00f3n de nuevas cepas. S\u00f3lo en zonas alejadas, como Parras en el norte, debido a la distancia de la capital y a la demanda de las ciudades y centros mineros pr\u00f3ximos, los vi\u00f1edos lograron subsistir\u201d (p. 427).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Francisco R. Calder\u00f3n, <i>Historia econ\u00f3mica de la Nueva Espa\u00f1a en tiempo de los Austrias<\/i>, se\u00f1ala que \u201cen 1531 el Consejo de Indias orden\u00f3 que cada maestre de nav\u00edo llevara consigo cepas de vid y estacas de olivo para ser plantadas en las tierras reci\u00e9n conquistadas, pero como estos cultivos no tuvieron \u00e9xito, el aceite y el vino de Andaluc\u00eda constituyeron dos de las m\u00e1s importantes exportaciones espa\u00f1olas porque los peninsulares que se trasladaban a Am\u00e9rica no pod\u00edan prescindir de ellos (p. 547).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Johanna Broda define este concepto como \u201cuna interpretaci\u00f3n ideol\u00f3gica del espacio\u201d, citada por Francisco Rivas Castro y Trinidad Dur\u00e1n Anda en \u201cToponimia y cartograf\u00eda antigua de Atlacuiguayan, Tacubaya, M\u00e9xico\u201d, p. 7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Esta informaci\u00f3n se ha obtenido de la traducci\u00f3n que hace Elisa Ram\u00edrez Casta\u00f1eda de la obra <i>Aztec and maya myths<\/i> de Kart Taube que aparece publicada en el art\u00edculo \u201cLos or\u00edgenes del pulque\u201d en la <i>Revista Arqueolog\u00eda Mexicana<\/i>, Vol. IV, No. 20, julio-agosto, 1996, p. 71.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Alfonso Caso en su obra <i>El pueblo del Sol, <\/i>dice que el maguey no s\u00f3lo era importante en la vida de los mexicas \u201cpor el pulque (octli) que extra\u00edan de \u00e9l sino por los muchos usos industriales para los que serv\u00edan las hojas y las espinas de la planta\u201d (p. 67).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] En la actualidad se siguen cosechando aceitunas en Xochimilco, inclusive, existe una fiesta en torno a los olivares y el aceite de oliva que se produce en esta demarcaci\u00f3n y en la Baja California. Conviene recordar que los olivares fueron introducidos en Xochimilco por los franciscanos en los primeros a\u00f1os del per\u00edodo colonial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en Tacubaya se conserva el nombre del Olivar del Conde en una de sus colonias, l\u00e9ase barrios, precisamente en donde alguna vez estuvo la hacienda de este personaje, el conde de Santiago de Calimaya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] \u00a0Empleo aqu\u00ed el concepto de cultura <i>ajena<\/i>, <i>apropiada<\/i> y <i>propia<\/i> de Bonfil Batalla, Guillermo, Cfr. su art\u00edculo\u00a0 \u201cLos pueblos indios, sus culturas y las pol\u00edticas culturales\u201d en N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini (editor), <i>Pol\u00edticas culturales en Am\u00e9rica Latina<\/i>, M\u00e9xico, Grijalbo, 1987, pp.<\/p>\n<p><script type=\"mce-text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 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