{"id":6975,"date":"2014-10-22T14:20:18","date_gmt":"2014-10-22T12:20:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=6975"},"modified":"2014-10-22T14:20:18","modified_gmt":"2014-10-22T12:20:18","slug":"intoxicaciones-por-embutidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/intoxicaciones-por-embutidos","title":{"rendered":"Historia de las intoxicaciones por embutidos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2919\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytia1art.jpg\" alt=\"Carlos Azcoytia\" width=\"100\" height=\"133\" \/><\/a>Repasando mi biblioteca encontr\u00e9 un librito escrito y editado en el a\u00f1o 1854 por Juan F. de Michelena que lleva el original y largo t\u00edtulo \u2018Adulteraci\u00f3n de alimentos, bebidas y medicamentos o m\u00e9todo f\u00e1cil para descubrir los fraudes de los especuladores\u2019, todo un tesoro para poder investigar la alimentaci\u00f3n y su manufactura en los comienzos de la Era Industrial, donde se puede apreciar el precio que debieron pagar nuestros antepasados, algunos hasta con su vida, en un mundo cambiante donde los adelantos en la conservaci\u00f3n alimenticia iban a a\u00f1os luz de la legislaci\u00f3n y donde, tambi\u00e9n, muchos desaprensivos se aprovecharon para hacerse ricos sin importarles las vidas y el dolor ajeno, lo que nos demuestra que canallas siempre existieron, no es un invento moderno, y donde el castigo deber\u00eda haber sido el darles de comer aquellos venenos que vend\u00edan o, en la actualidad, pagarles con la misma m\u00edsera cantidad de dinero que cobran los desheredados, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, a los corruptos pol\u00edticos para que comieran sus familias y murieran de hambre, que es lo que se merecen, para terminar, de una vez por todas, con esta cleptocracia donde vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Francisco Michelena, autor del libro del que tomo la bibliograf\u00eda como base del presente trabajo, hijo de otro m\u00e9dico llamado Juan Bautista (muerto en febrero de 1851), lleg\u00f3 a ser Doctor en Farmacia de la Real Universidad de La Habana e Individuo Numerario de la Real Sociedad Econ\u00f3mica de dicha ciudad; particip\u00f3 en El Repertorio Econ\u00f3mico de Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales de la Real Aduana de Matanzas; el 24 de junio de 1871 ley\u00f3 unas memorias en el Casino Espa\u00f1ol de Matanzas (Cuba).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede decir que el libro de Michelena fuera totalmente original, ya que recurr\u00eda con frecuencia a otros autores europeos de renombre en ese momento, como pod\u00edan ser Juan Bautista Chevalier, Kerner o Geisler, entre otros muchos, lo qu\u00e9 lo hace, por lo menos, interesante al recopilar experiencias en distintos lugares, importante para tener una idea de conjunto y no puntual de los fraudes alimenticios en un momento crucial en los cambios alimenticios de la poblaci\u00f3n, sobre todo en Europa, en los albores de la Era Industrial, donde se comenzaron a experimentar nuevas formas de conservaci\u00f3n de alimentos y donde naci\u00f3, gracias a las guerras, los enlatados que tantas vidas salv\u00f3 y a tantas personas mat\u00f3 en sus comienzos, de los que ya tengo varios trabajos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se llega al cap\u00edtulo dedicado a los chorizos (no confundir con los pol\u00edticos), embuchados (no son tampoco los banqueros) y varios, en el libro de Michelena, nos puede llegar a chocar la falta de controles sanitarios existentes en el siglo XIX y la naturalidad con la que se aceptaba lo que hoy podr\u00eda tipificarse c\u00f3mo delitos contra la salud p\u00fablica y as\u00ed podemos leer en su comienzo lo siguiente: \u201c<em>Nada extra\u00f1o es que los chorizos, embuchados, longanizas, salchichas, salchichones y rellenos que nos vienen de afuera, est\u00e9n preparados con jam\u00f3n alterado y carne de cerdos, muertos en el camino por la fatiga de un largo viaje, \u00f3 muertos de enfermedades, en los que aparecen sus carnes sembradas de vejiguillas trasparentes llenas de un l\u00edquido acuoso (hid\u00e1tides); cuyas carnes, ni el sahumado, ni la salaz\u00f3n bastan para corregirle su maldad; \u00f3 bien contengan carnes de caballo, de perro, de gato y de otros animales, adobadas \u00e9 incorporadas con las de cerdo<\/em>\u201d, terror\u00edfico relato que hoy nos puede parecer inadmisible, aunque a saber qu\u00e9 es lo que comemos muchas veces, baste recordar qu\u00e9 recientemente se descubri\u00f3 como se vend\u00edan hamburguesas elaboradas con carne de caballo y que la industria de los establecimientos que expenden comida basura tan bien supo silenciar, \u2018<em>Poderosos caballero es don Dinero<\/em>\u2019 como muy bien reflej\u00f3 en su poes\u00eda Quevedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro est\u00e1 que dichos embutidos, como explica m\u00e1s adelante, no estaban destinados a las clases pudientes, que esos com\u00edan carne controlada y buena, era alimento de los de siempre, de los obreros y la clase baja e incluso media a los que se les vend\u00eda a precios acomodados para hacerles ver en el para\u00edso en el que se viv\u00eda, truco de los oligarcas que funcion\u00f3 tan bien que hasta hoy se sigue explotando en esta cleptocracia en la que vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como consecuencia de la incipiente t\u00e9cnica de la conservaci\u00f3n de los alimentos, sobre todo el desarrollo de la cadena del fr\u00edo casi inexistente, no hac\u00eda aconsejable comer dichas carnes adobadas en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o y lo cuenta as\u00ed: \u201c<em>es perjudicial en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o, por las enfermedades que suele padecer el cerdo, por lo cual en la Pen\u00ednsula se proh\u00edbe su venta durante el verano. Y las morcillas, preparadas con toda clase de sustancias como sangre, h\u00edgado, sain, sesos, leche de vaca, harina, pan, arroz, huevos, sal, especias, etc., no estando bien condimentadas, teniendo poca sal, y el sahumado haya sido incompleto \u00f3 tard\u00edo, se desarrolla, seg\u00fan Kerner, una putrefacci\u00f3n particular que comienza en el centro de la morcilla sin que se desprenda cuerpo alguno gaseoso, siendo el color de la mezcla menos intenso en el interior, poni\u00e9ndose las partes que est\u00e1n en descomposici\u00f3n m\u00e1s blandas y conteniendo \u00e1cido l\u00e1ctico libre \u00f3 lactato de amoniaco, \u00e1 la par que todas las sustancias animales y vegetales azoadas que est\u00e1n en una verdadera putrefacci\u00f3n. Nada extra\u00f1o es, lo repetimos, porque la vergonzosa industria de la adulteraci\u00f3n va desarroll\u00e1ndose cada d\u00eda m\u00e1s<\/em>\u201d, abundando m\u00e1s adelante sobre el tema y que ahora pongo de mi propia cosecha al comparar la lucha contra esa clase de especuladores delincuentes que lo mismo nos matan con venenos en los alimentos que estafando con Preferentes de las Cajas de Ahorro y que sabiamente se han repartido, seg\u00fan su representaci\u00f3n parlamentaria, sin distinci\u00f3n de creencias o ideas, incluso si su misi\u00f3n es la defender sindicalmente a los trabajadores, haciendo verdad el dicho de \u201c<em>todo por la pasta<\/em>\u201d, la verdad es que somos tan buenos que hasta parecemos tontos por no echarlos a patadas, y el autor nos dice: \u201c<em>Para contener ese desbordamiento de los especuladores, para ponerle remedio \u00e1 ese tan grave mal que amenaza destruir la salud p\u00fablica, necesario es hablar sin rebozo, y hacerles ver \u00e1 la Autoridad, \u00e1 las madres de familia y \u00e1 las personas que por su destino y posici\u00f3n se hallan interesadas en el mejoramiento de las costumbres, el inminente riesgo que corre la sociedad con esos adulteradores, que sin miramiento ni respeto alguno todo lo sacrifican por labrar su fortuna<\/em>\u201d, lo que me recuerda a un comic de los a\u00f1os 50 que hizo famosa la frase: \u201c<em>igualico, igualico, que su difunto ag\u00fcelico<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los legisladores, todos ellos de letras, no de ciencias, siempre utilizaron la l\u00f3gica de qu\u00e9 no se pueden promulgar leyes hasta que no se cometan los delitos o se cree dicho delito, un razonamiento que parece l\u00f3gico excepto cuando lo llevamos a la ciencia y donde choca la l\u00f3gica con el pragmatismo o lo que es lo mismo, por poner un ejemplo absurdo pero muy gr\u00e1fico, con esa mentalidad los f\u00edsicos de los a\u00f1os cuarenta debieron esperar a que les explotara la bomba at\u00f3mica antes de tomar las debidas precauciones y los protocolos para la manipulaci\u00f3n de dicho artefacto, aberraci\u00f3n esta razonada que se pone de manifiesto, por ejemplo, cuando ambas formas de pensar trabajan en conjunto, por ejemplo en la administraci\u00f3n, donde un dictamen de un t\u00e9cnico se puede hacer en una unidad de tiempo determinada y entre lo que tarda en llegar a \u00e9l y posteriormente, tras el an\u00e1lisis de dicho t\u00e9cnico, vuelve al administrado ese acto administrativo puede dilatar por diez el tiempo de espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entrando en el terreno de la justicia ya se llega a lo surrealista, no s\u00f3lo en el dictamen de leyes sino en su aplicaci\u00f3n, de modo, esto lo he presenciado, si un sujeto ve peligrar su vida porque tiene sospechas de una agresi\u00f3n el juez le dice que no puede actuar hasta que el delito se cometa, algo que a veces ya al interfecto, en algunas ocasiones, ni le importa porque ya est\u00e1 muerto y as\u00ed podr\u00eda seguir hasta el infinito, y para finalizar contar como, por ejemplo, cuando se act\u00faa contra un corrupto se aplica la regla de tres de a m\u00e1s corruto m\u00e1s tiempo en dictar sentencia, llegando esta a ser de d\u00e9cadas, cuando ya nadie recuerda el delito cometido o el infractor o las v\u00edctimas murieron de viejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo as\u00ed ocurri\u00f3 con la sofisticaci\u00f3n de los alimentos, mientras la gente mor\u00eda intoxicada, la justicia pon\u00eda en marcha su lenta maquinaria, algo que fue aprovechado por aquellos desalmados que pretend\u00edan enriquecerse r\u00e1pidamente, pese a que todos los cient\u00edficos de la \u00e9poca, escandalizados, avisaban a la poblaci\u00f3n, entre tanto, los corruptos, se iban introduciendo en el tejido pol\u00edtico gracias a esas fortunas, ralentizando la puesta en pr\u00e1ctica de dichas leyes tan necesarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6980\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos2.jpg\" alt=\"embutidos2\" width=\"400\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos2.jpg 400w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos2-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como todo libro de toxicolog\u00eda de la \u00e9poca m\u00e1s se dedicaba a contar casos concretos, con la intenci\u00f3n qu\u00e9 con su lectura los m\u00e9dicos pudieran identificar los s\u00edntomas, que una curaci\u00f3n farmacol\u00f3gica, que tambi\u00e9n se hac\u00eda y as\u00ed han llegado hasta hoy historias concretas y de momentos puntuales sin tener que recurrir al sensacionalismo period\u00edstico de las hemerotecas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar cita a un tal Kerner, seguramente padre del famoso m\u00e9dico y poeta alem\u00e1n Justinus Andreas Christian Kerner (1786-1862), el primer galeno que hizo una descripci\u00f3n del botulismo, y digo que podr\u00eda ser el padre de dicho m\u00e9dico porque los dos eran de la misma ciudad alemana Weinsberg (Baden-Wurtenberg) y entre ellos hab\u00eda una generaci\u00f3n de diferencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del tal Kerner dec\u00eda que en dicha ciudad de Weinsberg sigui\u00f3, desde 1793 hasta 1822, treinta y seis casos de envenenamiento alimenticio, de los cuales ochenta y cuatro terminaron fatalmente. De entre todos estos casos veinticuatro sujetos comieron morcillas de h\u00edgado ahumadas de los cuales doce sucumbieron y el resto sufrieron todos los s\u00edntomas de envenenamiento, otros ocho fueron v\u00edctimas de jamones en mal estad y otro por haber ingerido buey graso ahumado e incluso experimento dicho m\u00e9dico en propia carne la intoxicaci\u00f3n al comer arenques ahumados, como podemos ver el mismo autor result\u00f3 intoxicado, algo que debi\u00f3 ser corriente en aquella \u00e9poca, incluso m\u00e1s recientemente, ya que si se repasan le hemerotecas de principios del siglo XX los anuncios que m\u00e1s se prodigaban eran aquellos para quitar las molestias estomacales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los casos que expon\u00eda trascribo los siguientes: \u201c<em>En 1802 murieron seis personas de dos familias despu\u00e9s de haber comido salchicher\u00eda alterada. Entre las v\u00edctimas se encontraba un m\u00e9dico, su esposa, su hija y una criada. Habi\u00e9ndose investigado la causa de este envenenamiento no pudo atribuirse \u00e1 la presencia del cobre sino m\u00e1s bien \u00e1 la alteraci\u00f3n de la carne. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El mismo a\u00f1o de 1802 tres individuos que hab\u00edan comido unas cortezas de tocino compradas \u00e1 un tocinero experimentaron v\u00f3mitos reiterados, dolores vivos en el vientre y frecuentes evacuaciones albinas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los informes facultativos rese\u00f1a los siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>El 7 de Mayo de 1832 Chevalier y dos facultativos fueron comisionados para reconocer unas carnes de tociner\u00eda que hab\u00edan producido accidentes desgraciados y dieron el siguiente dictamen: <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abNosotros Jaime Angelo Durocher, doctor en medicina; Juan Luis Grouri Duvivier, doctor en medicina, y Juan Bautista Chevalier, qu\u00edmico, miembro de la Academia Real de Medicina; encargados por M. B. comisario de polic\u00eda para el examen de las carnes de tociner\u00eda vendidas por Mr. L&#8230;, carnes alteradas, vendidas \u00e1 una mujer que habi\u00e9ndolas tomado como alimento se vio afectada de v\u00f3mitos, purgaciones y otros accidentes. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Antes de proceder al an\u00e1lisis de esta carne, acompa\u00f1ados del comisario de polic\u00eda nos dirigimos \u00e1 casa de Mr. L&#8230;. con el fin de examinar si entre las carnes expuestas \u00e1 la venta p\u00fablica, las hab\u00eda que fuesen alteradas y de mala calidad, semejantes \u00e1 las que hab\u00edan dado lugar \u00e1 los accidentes mencionados, y si los vasos y utensilios se hallaban en buen estado. Esta visita nos manifest\u00f3: L\u2026 que entre las carnes expuestas al p\u00fablico para vender hab\u00eda un plato de restos \u00f3 recortaduras de aspecto repugnante, muchas de las cuales estaban alteradas y sobre las que se observaban vegetaciones \u00f3 enmohecimientos, y cuyas recortaduras fueron recogidas para analizarlas; 2\u00b0 que un vaso de plancha de hierro que serv\u00eda para preparar \u00f3 calentar las salsas se hallaba en un desaseo asqueroso; otros vasos aunque bien esta\u00f1ados y no inspiraban recelo respecto al cobre tampoco presentaban el estado de limpieza que se requiere. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La carne vendida que hab\u00eda causado los accidentes, se compon\u00eda de muchos pedazos cortados sobre una masa de la preparaci\u00f3n conocida en el comercio de la tociner\u00eda con el nombre de queso de Italia, preparaci\u00f3n ordinariamente compuesta de restos picados, fuertemente sazonados y convertidos en una masa \u00f3 pasta compacta que se vende al por menor en lonjas. Las lonchas \u00f3 pedazos que hemos debido examinar, estaban cubiertos de enmohecimientos que en ellos se hab\u00edan desarrollado, unos de color azul y otros verdes que le daban un aspecto cobrizo. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Esta carne se dividi\u00f3 en tres partes; una de ellas se trat\u00f3 con agua destilada, y la disoluci\u00f3n acuosa en seguida se examin\u00f3 con los reactivos que no hicieron descubrir sustancia alguna met\u00e1lica susceptible de causar un trastorno en la econom\u00eda animal. Otra porci\u00f3n de dicha carne se trat\u00f3 con la misma agua destilada, habi\u00e9ndola empero acidulado con \u00e1cido n\u00edtrico; la disoluci\u00f3n obtenida se evapor\u00f3; el residuo se disolvi\u00f3 con nueva agua y los reactivos no descubrieron en la disoluci\u00f3n cuerpo alguno venenoso. La \u00faltima parte se introdujo en un crisol nuevo, se carboniz\u00f3 \u00e9 inciner\u00f3; pero el examen de las cenizas manifest\u00f3 que nada de cobre conten\u00edan. Repetidos los mismos experimentos sobre las recortaduras tomadas del mostrador de Mr. L&#8230;. tampoco se pudo descubrir el menor vestigio de cobre \u00f3 de otra sustancia met\u00e1lica cualquiera susceptible \u00e1 da\u00f1ar \u00e1 la salud. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Resulta de estos hechos que la carne vendida por Mr. L&#8230;. no contiene cobre pero ha sufrido una alteraci\u00f3n manifiesta que en diferentes circunstancias puede desarrollar los accidentes en cuesti\u00f3n; estableciendo que las carnes alteradas no solo pueden desarrollar accidentes m\u00e1s \u00f3 menos graves, sino hasta causar la muerte.\u2014 Durocher.\u2014Grouri Duvivier.\u2014Chevalier.<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si algo distingu\u00eda lo poco preparada que estaba la clase sanitaria europea era que s\u00f3lo se buscaba en dichas intoxicaciones la presencia de metales da\u00f1inos, tales como el cobre o el plomo, y pasaba desapercibido el de las bacterias, hongos o virus que sobre todo se desarrollaba en las carnes picada, donde son el caldo de cultivo ideal de estos tipos de intoxicaciones y para nuestra nada mejor que reproducir el siguiente caso:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab<em>Posteriormente, en S\u00fclte (Alemania) el doctor Paulus refiere la historia de siete individuos que enfermaron por haber comido queso de Italia, de los cuales sucumbieron tres. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El 29 de Julio de 1836 Mr. Plassiard compr\u00f3 un pastel de jam\u00f3n en casa de Mr. Preton Lesage en la calle de Montorqueil, y acompa\u00f1ado de su familia comi\u00f3 parte de la carne de dicho pastel; al d\u00eda siguiente fue comida la costra con la carne que aun quedaba, y tres horas despu\u00e9s Plassiard experiment\u00f3 una desaz\u00f3n general acompa\u00f1ada de sudores fr\u00edos, de temblores seguidos de fuertes dolores de estomago y en seguida de v\u00f3mitos reiterados. Su hija de 27 a\u00f1os y un ni\u00f1o de 9 experimentaron id\u00e9nticos accidentes. El m\u00e9dico que los asist\u00eda lo atribuy\u00f3 \u00e1 la presencia del verdete (acetato bi-b\u00e1sico de cobre) que pod\u00eda proceder de los moldes de que se valen los pasteleros. Olivier, D&#8217;Angers y Barruel fueron encarnados de proceder al an\u00e1lisis de los restos del pastel y de las materias procedentes de las deyecciones albinas del ni\u00f1o al intento de manifestar si exist\u00edan vestigios de cobre \u00f3 de otra cualquiera sustancia venenosa; pero los resultados del an\u00e1lisis fueron puramente negativos bajo este aspecto. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El mismo a\u00f1o de 1836 muchas personas experimentaron accidentes an\u00e1logos \u00e1 los de la familia Plassiard despu\u00e9s de haber comido pasteles de jam\u00f3n comprados \u00e1 Mr. Lesage. Y sin embargo, las investigaciones que en estas diversas circunstancias se hicieron en casa del mismo pastelero, manifestaron que todo se hab\u00eda preparado con el mayor aseo<\/em>\u201d y aqu\u00ed se me escapa una exclamaci\u00f3n: \u00bftan lerdos fueron los m\u00e9dicos que pese a repetirse reiteradamente el mismo problema no se planteaban que las causas deb\u00edan estar en \u2018algo\u2019 que se les escapaba?, a decir verdad no me extra\u00f1a, el tener un t\u00edtulo no da garant\u00eda de fiabilidad o sapiencia y la prueba est\u00e1 que se tard\u00f3 medio siglo en descubrir las causas y el causante del \u2018Mal de la rosa\u2019 o Pelagra y \u00bfpara qu\u00e9 contar la historia del escorbuto?, lo que he dicho siempre, la medicina progres\u00f3 gracias a los muertos que fue dejando a su paso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigo con otro caso de intoxicaci\u00f3n alimenticia o con otro caso, que ya m\u00e1s parece que estamos hoy aqu\u00ed vivos de milagro, ahora entiendo a los que creen en dioses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>El a\u00f1o de 1839 en una fiesta popular celebrada cerca de Zurich donde hab\u00eda reunidas m\u00e1s de seiscientas personas, tuvo lugar una comida que consisti\u00f3 principalmente en ternera asada fr\u00eda y jam\u00f3n. Poco despu\u00e9s de haber tomado estos alimentos, casi todos los convidados experimentaron algunos accidentes y \u00e1 los ocho d\u00edas la mayor parte se hallaban en cama. Sent\u00edan calofr\u00edos, v\u00e9rtigos, diarrea y v\u00f3mitos, desarroll\u00e1ndose en muchos de ellos el delirio. M\u00e1s tarde algunos experimentaron una salivaci\u00f3n m\u00e1s \u00f3 menos f\u00e9tida, y hasta unas \u00falceras de mal aspecto invadieron la cavidad de la boca. Un prolijo examen hecho sobre el jam\u00f3n y la ternera que formaron la base de la comida que hab\u00eda desarrollado todos estos accidentes, hizo ver que ya se hallaban alterados dichos alimentos por una putrefacci\u00f3n incipiente<\/em>\u201d, vaya, ya parece que iban en la pista para descubrir el agente asesino, tanto es as\u00ed que en el siguiente caso hasta se culp\u00f3 al villano estafador carnicero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>El 13 de Octubre de 1842 Mr. Etienne y su esposa se desayunaron en Reims, con salchicher\u00eda comprada en casa de Mr. Lacourte. Despu\u00e9s de algunos minutos ambos esposos se vieron atacados de v\u00f3mitos y c\u00f3licos violentos. El mismo d\u00eda id\u00e9nticos accidentes se desarrollaron en diversos sujetos que hab\u00edan comido jam\u00f3n vendido por el mismo tocinero. Ninguno de ellos corri\u00f3 peligro de muerte, pero Mr. Etienne, aunque de una constituci\u00f3n robusta, no pudo dejar la cama por cinco d\u00edas. Su mujer, de una constituci\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil y que anteriormente hab\u00eda padecido una enfermedad de entra\u00f1as, sucumbi\u00f3 despu\u00e9s de treinta y cinco d\u00edas de padecer. Lacourte fue perseguido bajo la prevenci\u00f3n de homicida por imprudencia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluye Michelena con las siguientes recomendaciones, para despu\u00e9s hacer un paneg\u00edrico dedicado a un gran hombre, <a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/historia\/articulos\/conservas.html\">Nicol\u00e1s de Appert<\/a>, del que tenemos un estudio, de los primeros, en nuestro sitio, bastante somero y que debo de actualizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las recomendaciones que hac\u00eda el autor eran las siguientes: \u201c<em>Todos estos desgraciados hechos hist\u00f3ricos har\u00e1n ver \u00e1 las madres de familia y \u00e1 toda persona que aprecie su vida, el inminente riesgo que se corre con esta clase de alimentos, cuando no son recientes, cuando ignoramos si la mano que los ha preparado es de persona de ciencia y de conciencia, y cuando reina la estaci\u00f3n de los calores. Por todo lo que, deducimos: 1\u00b0 que las carnes ahumadas son m\u00e1s susceptibles de experimentar una descomposici\u00f3n perjudicial; 2\u00b0 que el jam\u00f3n alterado y la carne de cerdo, muerto de vejez, de cansancio en el camino \u00f3 de enfermedad, causan efectos delet\u00e9reos \u00e1 la econom\u00eda animal; y 3\u00b0 que las carnes de caballo, de perro y de gato, adobadas, mezcladas y preparadas por esos especuladores de mala fe, originan, las m\u00e1s de las veces funestos accidentes. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00bfY qu\u00e9 diremos de los guisados y pasteles que nos vienen de afuera de hoja de lata herm\u00e9ticamente cerrados, seg\u00fan el m\u00e9todo de Mr. D&#8217;Appert, barnizados algunos, con inscripciones y divisas de patente de privilegio? Y cuenta que no es nuestro \u00e1nimo criticar el procedimiento de Mr. D&#8217;Appert, de ese hombre \u00e1 quien tanto le debe la humanidad por sus conservas alimenticias, de que tan inmenso uso hace la Inglaterra para alimentar sus escuadras, evitando de este modo un sin n\u00famero de enfermedades que desarroll\u00e1ndose \u00e1 bordo de los buques por el continuo uso de alimentos salados, diezma la mariner\u00eda, esos brazos tan \u00fatiles corno necesarios para el poder\u00edo de las naciones: empleando tambi\u00e9n dichas conservas vegetales y animales en sus hospitales de las colonias, y mayormente en Bengala. Repetimos, que no es el \u00e1nimo nuestro criticar el proceder de ese ben\u00e9fico hombre, muerto hace pocos a\u00f1os en un estado casi de miseria, \u00a1triste ejemplo de la indiferencia que se profesa \u00e1 los grandes hombres que ilustran y enriquecen su patria<\/em>!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6979\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos3.jpg\" alt=\"embutidos3\" width=\"383\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos3.jpg 383w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/embutidos3-269x300.jpg 269w\" sizes=\"(max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de terminar creo interesante trascribir las intoxicaciones alimenticias que se produjeron en la isla de Cuba en esos mismos a\u00f1os, dedicado a todos esos cubanos que nos leen, que son muchos seg\u00fan veo en nuestras estad\u00edsticas, y que algunas veces nos escriben.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros casos documentados datan del a\u00f1o 1833 en la ciudad de Matanzas, el mismo a\u00f1o que asol\u00f3 dicha provincia una epidemia de c\u00f3lera morbo que diezm\u00f3 a la poblaci\u00f3n pese a las prevenciones de las autoridades, dictando el brigadier gobernado, Francisco Narv\u00e1ez de B\u00f3rdese, edictos para que se crearan comisiones para, entre otras cosas, para visitar las panader\u00edas y aseguraran que el pan estuviera bien cocido y de buena calidad con las harinas existentes en dicha ciudad, tambi\u00e9n vigilar que no se vendieran comestibles en mal estado ni bebidas adulteradas, por lo visto sin epidemia los tenderos ten\u00edan patente de corso, vigilando especialmente la polic\u00eda el aseo de los puestos del mercado de verduras y carnicer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a todo el celo puesto en hacer cumplir las \u00f3rdenes dos personas enfermaron despu\u00e9s de comer salchich\u00f3n: los s\u00edntomas fueron v\u00f3mitos, dolores abdominales y fuertes diarreas, intoxicaci\u00f3n que fue atendida por el doctor Jos\u00e9 Pambrun, que era a la saz\u00f3n Secretario de la Junta de Sanidad, que tras una inspecci\u00f3n de dicho embutido lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que estaba \u2018alterado\u2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1835, en la Habana, otro m\u00e9dico, Jos\u00e9 P\u00e9rez Bohorques, asisti\u00f3 a otro paciente que padec\u00eda \u201c<em>horripilaci\u00f3n <\/em>(calofr\u00edos), <em>espasmo<\/em> (temblor \u00f3 contracci\u00f3n de los m\u00fasculos), <em>n\u00e1usea <\/em>(grandes esfuerzos para vomitar), <em>y por \u00faltimo parafrosine<\/em> (delirio), <em>por haber ingerido en su est\u00f3mago jam\u00f3n frito, el que reconocido se encontr\u00f3 alterad<\/em>o\u201d, d\u00e1ndose tambi\u00e9n otro caso parecido en el barrio de Jos\u00e9 Mar\u00eda de la Habana y reportado por Jos\u00e9 Rom\u00e1n P\u00e9rez, doctor en farmacia y fiscal interino de la Real Junta Superior de dicha facultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1839 tres personas<strong><em>, <\/em><\/strong>vecinos de Matanzas en la barriada de Versalles, cenaron unas butifarras y empanadas fritas, y todos pasaron una noche fatal con v\u00f3mitos, gastrodinia y diarreas, sobrevini\u00e9ndole \u00e1 uno de ellos una calentura biliosa y present\u00e1ndosele a los ocho o nueve d\u00edas una epistaxis (hemorragia de la nariz) y concluyendo con una efidrosis (sudor excesivo). Por fortuna escaparon de la muerte, atribuy\u00e9ndose esta especie de envenenamiento m\u00e1s que a la presencia del acetato b\u00e1sico de cobre (cardenillo) qu\u00e9 a la corrupci\u00f3n de las carnes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para terminar estos casos, que evidentemente no son significativos ni llegaron a tener entidad para tomarlos como una alarma social, creo interesante, por ser una curiosidad hist\u00f3rica, el informe de un m\u00e9dico, Pablo Isidoro Verdugo, que report\u00f3 lo siguiente: \u201c<em>El a\u00f1o de 1848 hall\u00e1ndose temporalmente en la Habana el c\u00e9lebre oculista doctor Wills y pr\u00f3ximo \u00e1 embarcarse para los Estados Unidos \u00e1 donde se le esperaba para practicar una operaci\u00f3n, abri\u00f3 una lata de at\u00fan (su plato favorito) que hab\u00eda comprado para el viaje; apenas comer\u00eda de dicha sustancia como una onza, y tan pronto como fue ingerida en el est\u00f3mago sinti\u00f3 una repugnancia extrema y tal que le oblig\u00f3 \u00e1 procurarse el v\u00f3mito por medio de grandes cantidades de agua tibia con objeto de arrojarle, mas estos esfuerzos no dieron aquel resultado hasta pasadas cuatro horas. La expulsi\u00f3n de una cantidad de at\u00fan que dicho doctor consider\u00f3 como el total, produjo un ligero descanso, el que fue seguido de un conato tal al v\u00f3mito que el mismo doctor no pudo disipar \u00e1 pesar de haber tomado pedazos de hielo y zumo de lim\u00f3n: este conato al v\u00f3mito coincid\u00eda con un estado que Wills consideraba mortal. En esta circunstancia se puso bajo la protecci\u00f3n m\u00e9dica del doctor D. Vicente Antonio de Castro, D. Pablo Verdugo, D. F\u00e9lix Giralt, D. Antonio Oliva y D. Jos\u00e9 Trujillo. Estos se\u00f1ores consideraron que aquel conato al v\u00f3mito era efecto del instinto visceral que aun luchaba por arrojar alguna peque\u00f1a fracci\u00f3n de aquella sustancia existente aun en el est\u00f3mago; en efecto, apenas se le dio un poco de aceite con agua arroj\u00f3 un pedazo de dicho at\u00fan, pero cost\u00e1ndole tan grande esfuerzo que apenas le expeli\u00f3 cuando se present\u00f3 una hematemesis (sangre del est\u00f3mago) que ni los recursos de la ciencia, ni los esfuerzos de los que le asist\u00edan, ni el mejor y m\u00e1s grande deseo de salvarle bastaron para contener la hemorragia que en trece horas lo dej\u00f3 exang\u00fce<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed algunos casos de intoxicaciones, pero habr\u00eda que contextualizar todo lo contado para llegar a la conclusi\u00f3n de que esos casos conocidos s\u00f3lo eran la punta del iceberg, como muy bien describe Michelena, cuando concluye diciendo: <em>\u201c\u00a1Cu\u00e1ntas innumerables desgracias habr\u00e1n sucedido en la Isla de Cuba de la ingesti\u00f3n en el est\u00f3mago de carnes alteradas, pero que habiendo reca\u00eddo en personas de poca ilustraci\u00f3n, y en las clases menos acomodadas, han quedado cubiertas con un denso velo! \u00a1Cu\u00e1ntas familias pobres, sin otro patrimonio que la miseria, habr\u00e1n padecido de diarreas, obstruciones, v\u00f3mitos, calenturas biliosas, g\u00e1stricas y de otras clases, por haber ingerido en su estomago tasajo ardido<strong>, <\/strong>abadejo \u00f3 bacalao corrompido, jam\u00f3n alterado, aguas estancadas, cenagosas, impuras, etc. Y sin embargo, sus enfermedades y sus muertes han pasado desapercibidas! <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No nos cansaremos de repetirlo: la alteraci\u00f3n de los alimentos y su sofisticaci\u00f3n causan mil enfermedades, degenerando algunas en epid\u00e9micas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejo para una segunda parte el contenido de un libro de mi biblioteca que considero un tesoro y que perteneci\u00f3 a un antepasado m\u00edo, procedo de una familia de m\u00e9dicos que se pierde su antig\u00fcedad en la memoria, y que de tanto usarlo perdi\u00f3 las tapas, raz\u00f3n por la que no puedo datar su fecha exacta de publicaci\u00f3n, s\u00e9 a ciencia cierta que fue editado a comienzos del siglo XX y que lleva por t\u00edtulo \u2018Manual de toxicolog\u00eda cl\u00ednica y m\u00e9dico-legal\u2019, siendo una traducci\u00f3n de otro franc\u00e9s del doctor Ch. Vibert.<\/p>\n<p><script type=\"mce-text\/javascript\">\/\/ <![CDATA[\nvar _gaq = _gaq || [];   _gaq.push(['_setAccount', 'UA-31227422-1']);   _gaq.push(['_trackPageview']);   (function() {     var ga = document.createElement('script'); ga.type = 'text\/javascript'; ga.async = true;     ga.src = ('https:' == document.location.protocol ? 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