{"id":8496,"date":"2016-12-19T16:53:14","date_gmt":"2016-12-19T15:53:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=8496"},"modified":"2016-12-19T19:31:35","modified_gmt":"2016-12-19T18:31:35","slug":"carnavales-y-una-comida-en-potosi-en-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carnavales-y-una-comida-en-potosi-en-el-siglo-xix","title":{"rendered":"Carnavales y una comida en Potos\u00ed en el siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-2919\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/azcoytia1art.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"133\" \/><\/a>Curioseando en un libro de viajes traducido del franc\u00e9s, editado en el a\u00f1o 1842, encontr\u00e9 un maravilloso relato relativo a un almuerzo celebrado en casa de la viuda de un mercader importante de las famosas minas de Potos\u00ed, anterior a la revoluci\u00f3n, y que debi\u00f3 celebrarse en una fecha no m\u00e1s lejana del d\u00eda 27 de febrero de 1830, ya que en dicha fecha lleg\u00f3 a dicha ciudad el autor del relato pasando pocos d\u00edas all\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el relato de dicho viaje coincidi\u00f3 con la llegada a dicha ciudad justo al d\u00eda siguiente del martes de carnaval y donde cuenta, desde la perspectiva de un europeo imbuido por la revoluci\u00f3n, momentos hist\u00f3ricos que no deber\u00edan perderse pese a lo sesgada que pueda ser la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrada de Potos\u00ed desde el camino de Cuquisaca, al este de la ciudad y a una jornada, no pudo ser m\u00e1s desoladora, tanto que contaba; \u201c<em>Cre\u00eda entrar en una ciudad inhabitada; todas las puertas y ventanas estaban cerradas, los mercados mismos se hallaban desiertos y sin provisiones; ni un alma viviente hab\u00eda por las calles; el prudente c\u00f3ndor que ordinariamente huye de la morada del hombre cern\u00edase sobre la ciudad y parec\u00eda admirado de la soledad general<\/em>\u201d. Dicho silencio mortuorio no ten\u00eda otro motivo que el llegar a la hora de la siesta, costumbre muy espa\u00f1ola, unido al cansancio que ten\u00edan sus habitantes por la fiesta de los carnavales celebrados la noche anterior, haciendo bueno el dicho de que \u2018tras la tempestad viene la calma\u2019 y de camino podemos saber que lleg\u00f3 un mi\u00e9rcoles.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8499\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Potosivista.jpg\" alt=\"\" width=\"703\" height=\"545\" srcset=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Potosivista.jpg 703w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Potosivista-300x233.jpg 300w, https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Potosivista-387x300.jpg 387w\" sizes=\"(max-width: 703px) 100vw, 703px\" \/>Ya entrado en la descripci\u00f3n de c\u00f3mo se celebraban los carnavales, este testigo de excepci\u00f3n, nos cuenta: \u201c<em>Los ancianos de ambos sexos, con un pie ya en la sepultura, para tomar parte en la fiesta se mezclan con las gentes m\u00e1s j\u00f3venes, y se hacen ni\u00f1os por un d\u00eda, durante el cual toda la poblaci\u00f3n no compone m\u00e1s que una familia en delirio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>In\u00fandanse mutuamente de harina, de almid\u00f3n en polvo, de dulces, que se tiran \u00e1 las damas, las cuales contestan con cascaras de huevos, llenas de aguas perfumadas, no siempre de un olor agradable; pero de que nadie debe enojarse. Tal hab\u00eda sido la ocupaci\u00f3n de la vigilia: el baile, las carreras \u00e1 caballo, el canto, la algazara y el abuso de bebidas de toda especie durante veinte y cuatro horas seguidas, hab\u00edan fatigado de tal suerte \u00e1 los habitantes, que el d\u00eda de mi llegada una mitad de entre ellos estaba en la cama por la embriaguez, y la otra mitad por el exceso de fatiga<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro est\u00e1 que tras ese d\u00eda de desenfreno todo volv\u00eda a la calma, m\u00e1s bien a la rutina diaria de una ciudad provinciana, donde a lo m\u00e1s divertido que pod\u00eda aspirarse era a reunirse al atardecer hasta que se hac\u00eda de noche: las mujeres por un lado y los hombres por otro, unas criticando y ellos hablando de lo \u00fanico que sab\u00edan, del negocio de la plata. Hablo de la clase pudiente, esos ex espa\u00f1oles que estrenaban patria pero que en el fondo deber\u00edan a\u00f1orar la tierra perdida de sus abuelos o padres en lo que yo siempre llam\u00e9 la esquizofrenia americana, porque debo de escribir m\u00e1s adelante, en otro momento, sobre los intereses, ninguneos y desdenes de la metr\u00f3polis y de aquellos que se sent\u00edan abandonados a su suerte sin ser due\u00f1os de su futuro, interesante forma de ver la historia no oficial, contada sin intereses pol\u00edticos, y que tanto deforman la verdad sobre la independencia de las otras Espa\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hecho este par\u00e9ntesis, que puede ser la puerta de un futuro trabajo muy extenso dedicado a la independencia de la Am\u00e9rica latina y su posterior b\u00fasqueda de identidad, entre la que se encuentra la alimentaci\u00f3n, paso a describir la citada comida, origen del presente trabajo, y que el informador la describe como \u201c<em>La comida que me ofreci\u00f3 completar\u00e1 la pintura de las costumbres de los potosinos<\/em>\u201d, haciendo previamente una semblanza de la se\u00f1ora de la casa, toda una espa\u00f1ola boliviana: \u201c<em>Esta se\u00f1ora va todos los d\u00edas \u00e1 la iglesia, asiste \u00e1 todas las procesiones, tiene gran devoci\u00f3n \u00e1 todos las santos que adornan sus aposentos, y todos los d\u00edas favorece con su mesa \u00e1 un religioso que tiene libre entrada en su casa; en una palabra, \u00e1 todas las pr\u00e1cticas de la devoci\u00f3n re\u00fane todas las condiciones del mejor coraz\u00f3n del mundo y la caridad m\u00e1s activa y comprobada. Ll\u00e1masela entre el vulgo la buena cristiana<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La descripci\u00f3n de la anfitriona nos sirve para entender de alguna forma la disposici\u00f3n de los comensales en aquel almuerzo, que comenz\u00f3 a las dos en punto de la tarde, y donde el narrador fue colocado entre dos eclesi\u00e1sticos, uno de los cuales era gordo y corpulento, un dominico confesor de la viuda. El servicio nos puede parecer, como m\u00ednimo, algo extra\u00f1o, dentro de la \u2018normalidad\u2019 de aquella rep\u00fablica reci\u00e9n estrenada, donde todo cambiaba para seguir igual si sabemos leer entre l\u00edneas y que describe de la siguiente forma: \u201c<em>serv\u00edannos tres muchachas indias, muy bien compuestas y aseadas, hijas de los ancianos criados de la casa, un joven indio sin camisa, sin zapatos y sin medias, una linda esclava negra y una mujer anciana, criada de confianza. Todas las familias del Per\u00fa est\u00e1n servidas por indios cuya fidelidad es incorruptible, seg\u00fan dicen, por tentaci\u00f3n alguna del mundo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El men\u00fa, m\u00e1s sorprendente a\u00fan en el orden de los platos, eje central del presente trabajo de investigaci\u00f3n, se sirvi\u00f3 de la siguiente forma: A modo de entremeses o entrantes se puso una buena cantidad de queso y frutas variadas; sigui\u00f3 con dos o tres variadas sopas y arroz preparado de diferentes maneras, siguiendo, seg\u00fan contaba, con manjares m\u00e1s sustanciales, compota, dulces y \u201c<em>otros objetos de esta naturaleza<\/em>\u201d, terminando dicha comida con un plato de patatas guisadas \u201c<em>con manteca de mala calidad<\/em>\u201d, todo un desprop\u00f3sito gastron\u00f3mico hoy d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si pens\u00f3 que aqu\u00ed terminaba todo est\u00e1 equivocado porque ahora a\u00f1adir\u00e9 nuevos datos aportados por el viajero perspicaz y que nos har\u00e1 ver la realidad de aquellos salvadores de la patria, todos europeos y a m\u00e1s se\u00f1as espa\u00f1oles emancipados, cuando contaba: \u201c<em>Durante la comida observ\u00e9 que do\u00f1a reservaba una porci\u00f3n de cada plato y la pasaba \u00e1 un indio que la colocaba en un rinc\u00f3n de la sala; imagin\u00e9 que se conservaba para el d\u00eda siguiente. Concluida la comida los criados quitaron los manteles de la mesa, se colocaron por su propio movimiento en medio de la sala y cayendo de hinojos, cantaron \u00f3 recitaron en alta voz las gracias que repet\u00edan los dos eclesi\u00e1sticos, mientras que do\u00f1a&#8230;. apretando contra su pecho su cruz y su rosario, y con los ojos fijos en un hermoso cuadro de la Virgen colgado delante de ella con una magn\u00edfica guarnici\u00f3n de plata, acompa\u00f1aba con fervor este acto de devoci\u00f3n. Un largo \u00a1Amen! termin\u00f3 la ceremonia, en la que el m\u00e1s tenaz incr\u00e9dulo yo habr\u00eda podido dejar de tomar parte.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los criados se llevaron entonces los platos puestos \u00e1 parte, mientras que la se\u00f1ora parec\u00eda dar \u00e1 cada uno de ellos instrucciones particulares<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vamos a desvelar el misterio que encerraba el apartijo de platos y su destino final, que esto m\u00e1s parece una novela policiaca, y que no era otro, tras la pregunta de nuestro narrador, que fue contestado lac\u00f3nicamente: \u201c<em>Es para los pobres<\/em>\u201d. En efecto, aquellas sobras o \u2018diezmo\u2019 se destinaban todos los d\u00edas del a\u00f1o a una ingente cantidad de desheredados que \u201c<em>sent\u00e1ndose en la escalera \u00f3 penetrando \u00e1 veces hasta la misma entrada del comedor, donde cotidianamente pod\u00eda verse una escena seguramente muy nueva para un europeo: aquella turba de mendigos hac\u00edan circulo en una casa respetable y com\u00edan con cucharas y tenedores de plata y en platos del mismo metal , sin ser vigilados y sin que se temiese al parecer la sustracci\u00f3n de la menor pieza del servicio. No debo olvidar que los dulces y las confituras reservadas eran para los ni\u00f1os que acompa\u00f1aban \u00e1 sus padres<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora a modo de corolario quiero hacer una serie de observaciones que a algunos pueden pasar desapercibidas: la primera es la dicotom\u00eda que exist\u00edan en la Espa\u00f1a americana, aclaraci\u00f3n esta si tenemos en consideraci\u00f3n que no eran colonias y s\u00ed nuevas tierras sumadas a Espa\u00f1a, que hay que saber contextualizar, y que era el verdadero origen del problema: por un lado estaban los nacionales emigrados, en principio de origen humilde, a los ricos ni falta que les hac\u00eda salir de su tierra; por otro los nacionales que ostentaban cargos pol\u00edticos y administrativos en las nuevas tierras que eran enviados por el gobierno; por otro los hijos nacidos en Am\u00e9rica de dichos espa\u00f1oles, los cuales no conoc\u00edan la patria de origen familiar y que se sent\u00edan relegados al no poder regir o intervenir en la pol\u00edtica del lugar, de modo que de alguna forma se sent\u00edan identificados con el lugar de origen y muy apartados de una patria que ni sent\u00edan ni conoc\u00edan; siguiendo con la divisi\u00f3n social estaban los religiosos, que no necesariamente deb\u00edan seguir las leyes espa\u00f1olas, ellos ten\u00edan estatuto especial de la iglesia; segu\u00edan los abor\u00edgenes, los llamados indios, que se dedicaban a trabajos de servicios y que las leyes espa\u00f1olas consideraban igualmente espa\u00f1oles, aunque siempre se les tuvo como de dicha nacionalidad pero ciudadanos de segunda; el otro escal\u00f3n estaba ocupado por los esclavos; por \u00faltimo la mezcla de todos ellos, que el amor y el sexo nunca distingui\u00f3 de razas, ni de escalas sociales, al menos a niveles personales e\/o \u00edntimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ahora volvemos al escrito nos podemos hacer la idea que cuando contaba de los potosinos se refer\u00eda a los de raza blanca, el resto parec\u00edan como una comparsa para adornar el paisaje y para servir a estos, hay que tener presente que esto se escribi\u00f3 cuando ya dichas tierras no pertenec\u00edan a la corona espa\u00f1ola, en la independencia, algo importante para empezar a llegar a entender el pasado y el presente de dichos pa\u00edses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que la revoluci\u00f3n o la independencia, seg\u00fan queramos llamarla, se hizo por espa\u00f1oles, que dependiendo de qui\u00e9n y c\u00f3mo lo cuente eran salvadores de la patria o tropas de ocupaci\u00f3n, que hasta ah\u00ed se llega en la vileza para contar la historia y que incluso se ense\u00f1a en universidades, intentando, en el terreno gastron\u00f3mico, por ejemplo, anular el pasado y renegar de sus ancestros y as\u00ed nos encontramos con el invento de una cocina nacional, que en el fondo recuerda a la de la metr\u00f3polis pero incrementada con productos de la tierra y con peque\u00f1as variantes introducidas por los nativos o por los neo esclavos chinos en el caso de Per\u00fa, pero con el mismo tipo de cocci\u00f3n y aderezos de Espa\u00f1a, de modo que comer al estilo europeo siempre fue un signo de distinci\u00f3n y de clase.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Curioseando en un libro de viajes traducido del franc\u00e9s, editado en el a\u00f1o 1842, encontr\u00e9 un maravilloso relato relativo a un almuerzo celebrado en casa de la viuda de un mercader importante de las famosas minas de Potos\u00ed, anterior a &hellip; 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