{"id":8641,"date":"2017-04-17T09:48:30","date_gmt":"2017-04-17T07:48:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/?p=8641"},"modified":"2017-04-17T23:08:43","modified_gmt":"2017-04-17T21:08:43","slug":"peste-y-gastronomia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/peste-y-gastronomia","title":{"rendered":"Historia de la peste y la gastronom\u00eda para curarla"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/carlos-azcoytia\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-8619\" src=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/articulos.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"124\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">A mi compa\u00f1ero de investigaci\u00f3n Roberto Xalabarder Coca<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Atenci\u00f3n, el presente trabajo va sin im\u00e1genes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entender la historia de la gastronom\u00eda, con millones de variables, tan solo a base de datos concretos, puntuales y segmentados es hacer un flaco favor a esta casi nueva \u2018ciencia\u2019, donde intervienen o se socorre de otras, como pueden ser la bot\u00e1nica, la agronom\u00eda, la medicina, la antropolog\u00eda, la pol\u00edtica, la econom\u00eda, las religiones, la cocina, la historia y un largo etc\u00e9tera, haciendo de cualquier detalle, por nimio que nos pueda parecer, b\u00e1sico para empezar a comprenderla en su verdadera magnitud o llegar a \u2018casi\u2019 vislumbrar el gran mosaico que la forma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hice el trabajo \u2018<a href=\"http:\/\/www.historiacocina.com\/paises\/articulos\/espana\/sevilla1649.htm\">Historia de la epidemia de peste que padeci\u00f3 la ciudad de Sevilla en 1649<\/a>\u2019 me qued\u00f3 en el paladar el sabor amargo de no poder profundizar m\u00e1s en el tema, ya que en s\u00ed fue demasiado largo, ahora, tras conocer que una productora sevillana est\u00e1 haciendo una serie sobre esos momentos tr\u00e1gicos que vivi\u00f3 la ciudad, ya que conozco personalmente a sus directores, &#8216;Sondeproducci\u00f3n&#8217;, de nuevo se aviv\u00f3 el deseo de terminar un estudio de lo que fue la peste desde una perspectiva hasta ahora poco conocida y como se intentaba combatirla gastron\u00f3micamente. (Como nota aclaratoria he de decir que no deben perderse los cap\u00edtulos de dicha serie, actualmente en rodaje, porque la ambientaci\u00f3n y la puesta en escena son verdaderamente impresionantes, he visto fotos de los rodajes y qued\u00e9 sorprendido).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El terror que produc\u00eda en nuestros ancestros la peste lleg\u00f3 a tal grado que influy\u00f3 en todos los \u00e1mbitos de la vida de aquellos indefensos humanos, desde la arquitectura a la alimentaci\u00f3n, incluso hasta la interrelaci\u00f3n entre ellos.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el urbanismo de las ciudades se cuid\u00f3 la aireaci\u00f3n de sus calles haci\u00e9ndolas m\u00e1s anchas y rectas, al pensarse que el mal se propagaba con mayor facilidad por el aire viciado; en uno de los \u00faltimos brotes en Barcelona a alguien se le ocurri\u00f3 que con explosiones, m\u00e1s o menos controladas de casas, la \u2018infecci\u00f3n\u2019 se deten\u00eda<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> y as\u00ed fueron volando edificios hasta configurarla de nuevo. Las infraestructuras, como el alcantarillado, el suministro de agua y la limpieza de sus calles forzaron a crear Ordenanzas Municipales casi como las actuales. En lugares, como Andaluc\u00eda, los maestros de obra, a imitaci\u00f3n de los \u00e1rabes, idearon una nueva pieza constructiva, el zagu\u00e1n o una especie de vest\u00edbulo, a la entrada de las casas entre la puerta de entrada y la cancela para acceder a ella, que constitu\u00eda la \u00faltima frontera entre el mal de fuera y esa peque\u00f1a isla que era la vivienda, y donde se depositaban los alimentos para subsistir desde el exterior, una vez que la persona encargada del suministro se hab\u00eda marchado, pasando todo por un ba\u00f1o de vinagre para desinfectarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el terreno sanitario se llegaron a hacer barbaridades, como la de achacar como propagadores del mal a los animales de compa\u00f1\u00eda, perros y gatos<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, que mataban sin discriminaci\u00f3n o para que sus cad\u00e1veres en putrefacci\u00f3n se llevaran los miasmas de la atm\u00f3sfera, no as\u00ed se eliminaban a las verdaderas culpables de la enfermedad, las ratas, que campaban a sus anchas incluso devorando los muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La higiene entr\u00f3 a formar parte esencial de la vida cotidiana, s\u00f3lo aquellos que pod\u00edan permit\u00edrsela, el agua a presi\u00f3n no llegaba a las viviendas, llegando a leer como una vez al mes ven\u00eda un carro con agua a la casa, se llenaba una especie de ba\u00f1era o tina con ella y donde ceremonialmente primero se ba\u00f1aba el due\u00f1o y su mujer, posteriormente los hijos y finalmente la servidumbre, todos en la misma agua, algo que hoy nos puede parecer inconcebible, y que hasta entrados en el siglo XIX en muchos lugares era normal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante este surrealista mundo, sabiendo contextualizar, no pod\u00eda ser menos qu\u00e9 combatir la peste con los alimentos, casi la \u00fanica medicina que se conoc\u00eda, como iremos comprobando m\u00e1s adelante, y que m\u00e1s o menos sabiamente los galenos, con una farmacopea casi inexistente y desesperados, luchaban contra ese fantasma que arrancaba vidas, sinti\u00e9ndose la mayor\u00eda de las veces impotentes o viendo espejismos. De igual forma, cuando la peste se generalizaba el colapso en la distribuci\u00f3n de alimentos era el segundo azote y donde aquellos que no hab\u00edan sido previsores mor\u00edan de hambre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He de decir, esto hace a\u00f1os que lo escrib\u00ed, que \u2018<em>la medicina ha progresado gracia a los muertos que fue dejando atr\u00e1s en su camino<\/em>\u2019, pero tambi\u00e9n es cierta la entrega de aquellos hombres que en muchas ocasiones llegaban al hero\u00edsmo exponiendo sus propias vidas, como en el caso que nos ocupa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar deber\u00edamos preguntarnos si la peste era una enfermedad de clase y tras leer cientos de p\u00e1ginas llego a la conclusi\u00f3n que as\u00ed era, ya que no afectaba por igual a todos los estratos sociales, algo que se pone de manifiesto en la peste que asol\u00f3 Mosc\u00fa, ya que fue una de las epidemias mejor estudiadas a nivel cient\u00edfico. La raz\u00f3n habr\u00eda que encontrarla en el hacinamiento y la falta de higiene en la que viv\u00edan los pobres, as\u00ed como la posibilidad de los ricos para aislarse, tanto escapando a otras propiedades lejos de los focos de infecci\u00f3n o encerr\u00e1ndose en sus palacios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que casi toda enfermedad se combat\u00eda con los alimentos, intuyendo aquellos galenos las propiedades qu\u00edmicas que pod\u00edan existir en ellos, y que con aciertos m\u00e1s errores paliaban, de forma m\u00e1s o menos enga\u00f1osa, los efectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces se achacaba la peste a efectos climatol\u00f3gicos, como pudo ser la de Sevilla con el desbordamiento del r\u00edo Guadalquivir de 1649 o la de Marsella de 1719<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> , de igual forma, muchas veces, lo razonaban con fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos inexplicables, en definitiva intentaban entender aquello que no entend\u00edan de una forma casi m\u00e1gica cuando la realidad era muy diferente, en el caso de Marsella fue consecuencia de un barco turco que trajo la enfermedad a la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el sitio de Jaffa de 1799 (hoy anexionado a Israel y por entonces de Siria), fue donde se cometieron las mayores atrocidades, ahora tambi\u00e9n pero de otro tipo, por parte de las tropas napole\u00f3nicas con ultrajes a las mujeres y el asesinato de la poblaci\u00f3n militar, con m\u00e1s de 4.000 fusilados o pasados a la bayoneta, y donde se dio un brote de peste, contando el m\u00e9dico encargado de la salud de los galos lo siguiente: \u201c<em>Por consiguiente las bebidas espirituosas, los alimentos corroborantes y arom\u00e1ticos hubieran sido de la mayor utilidad, porque excitan el principio que m\u00e1s anima la circulaci\u00f3n de la sangre y de los humores en general.<\/em> <em>En Jaffa ya no hab\u00eda m\u00e1s que arroz y pan malo: faltaba absolutamente la carne, el vino y el aguardiente. He observado constantemente que los d\u00edas en que los vientos del sud y sudoeste pon\u00edan la atm\u00f3sfera nebulosa, se aumentaba el n\u00famero de los enfermos y de los muertos; y que suced\u00eda lo contrario en los d\u00edas serenos, y cuando reinaban los vientos del norte<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante contaba que como remedio contra la infecci\u00f3n hac\u00eda tomar lo siguiente: \u201c<em>Mientras yo estaba aun bajo las murallas de Jaffa, por falta de otros remedios, hice tomar \u00e1 muchos militares una taza de caf\u00e9 con zumo de lim\u00f3n sin az\u00facar, repiti\u00e9ndolo cinco \u00f3 seis veces al d\u00eda. Al llegar \u00e1 Jaffa encontr\u00e9 una poca de quina: entonces hice preparar para los enfermos la bebida siguiente. Quina en polvo una dracma, caf\u00e9 en polvo una dracma; de lo cual hacia un fuerte cocimiento en ocho onzas de agua por espacio de un cuarto de hora, y as\u00ed al fin le a\u00f1ad\u00eda la cascara de un lim\u00f3n<\/em>\u201d, para continuar diciendo: \u201c<em>Mediante el uso de esta bebida y con agua de lim\u00f3n caliente, hecha espirituosa cuando se pod\u00eda encontrar los medios de echarle un poco de aguardiente, he visto curarse un gran n\u00famero de individuos acometidos de la enfermedad, y m\u00e1s de doscientos heridos preservarse \u00e1 pesar de su continua comunicaci\u00f3n con personas infectadas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho m\u00e9dico observ\u00f3 que aquellos que fabricaban aceite o lo trasportaban no padec\u00edan la enfermedad, llegando a la conclusi\u00f3n de dar masajes corporales con aceite de oliva para preservar del mal, as\u00ed que muchos ir\u00edan pareciendo una ensalada y tan contentos<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al r\u00e9gimen alimenticio, se daba durante los cuatro o cinco primeros d\u00edas una sopa de fideos bien cocidos s\u00f3lo con agua sin sal: luego se a\u00f1ad\u00eda seis o siete veces al d\u00eda una cucharadita de dulce de cerezas compuestas con az\u00facar, por temor de que la miel no favoreciera la diarrea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hab\u00eda esperanza de curaci\u00f3n, es decir, cuando al cabo de cinco o seis d\u00edas la salud estaba mejor, se pod\u00eda dar por la ma\u00f1ana una taza de buen caf\u00e9 de moca con un bizcocho hecho con az\u00facar, aumentando la cantidad de bizcochos en proporci\u00f3n a que las fuerzas volvieran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comida y la cena de los enfermos deb\u00eda consistir, durante quince o veinte d\u00edas, en arroz o fideos cocidos simplemente con agua, un poco de pan, unas pasas, y dulce de cerezas m\u00e1s abundante que antes: luego se aumenta la dosis de pan, que deb\u00eda ser lo mejor que fuese posible. En verano se daban sopas de calabacines y de yerbas en invierno, sin m\u00e1s condimento que un poco de aceite de almendras dulces. Durante el d\u00eda, conforme al estado del convaleciente, se le daba una naranja o una pera bien madura o cocida, o bien algunos bizcochos, de modo que digiriendo f\u00e1cilmente los alimentos le quedeban aun ganas. Pasados aun treinta o treinta y cinco d\u00edas se le daba por ma\u00f1ana y noche una sopa hecha con caldo de pollo o pescuezo de carnero, y no se permit\u00eda el uso de la carne sino despu\u00e9s de cuarenta d\u00edas, para evitar las indigestiones, que eran peligrosas, y muchas veces acompa\u00f1adas de reca\u00eddas de bubones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Pasados cuarenta d\u00edas se permit\u00eda la ternera asada o cocida, el vino con moderaci\u00f3n, y se prescrib\u00eda que se evitara todo lo que fuera dif\u00edcil de digerir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro est\u00e1 que no en todos los pa\u00edses se hac\u00eda dicha dieta, como vamos a comprobar a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo un m\u00e9dico de Trieste, Mauro Verdoni, en el siglo XVI dec\u00eda, por raro que pueda parecer, que \u201c<em>luego que un Cristiano sospecha estar atacado de la peste inmediatamente come <\/em><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/historia-del-caviar-y-del-esturion\"><em>caviar (manjar que se compone con huevos de pescado)<\/em><\/a><em>, <\/em><a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/la-picante-historia-del-ajo\"><em>ajos<\/em><\/a><em> y tocino, bebe aguardiente, vinagre y otros licores semejantes para hacer arrojar los bubones: aplica encima de estos tumores lana grasienta, camar, miel rosada, higos secos, etc. para hacerlos supurar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte los turcos y los \u00e1rabes tomaban piedra bezoar en polvo (calculo que se encuentra en los intestinos de ciertos animales) con leche y otros sudor\u00edficos, despu\u00e9s se provocaban v\u00f3mitos y de nuevo a empezar con la esperanza de arrojar el virus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Cairo se beb\u00eda y se tomaban opio y se cubr\u00edan con los colchones con la intenci\u00f3n de sudar mucho, sin tomar ninguna bebida, de modo que si sobreviv\u00edan, algo poco probable por el clima, lo mismo mor\u00eda de la peste, enfermedad y no olor. Tambi\u00e9n, en el paroxismo de la enfermedad, se quemaban los bubones con hierros candentes, masoquistas que eran antes de morir ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Constantinopla y en Esmirna dejaban de comer y se beb\u00eda much\u00edsima agua de lim\u00f3n, aunque un famoso, en su tiempo, sacerdote, el padre Luis de Pav\u00eda, prior del hospital de San Antonio de Esmirna, habiendo sido consultado respondi\u00f3: \u201c<em>En Esmirna se observa en general, en tiempo de peste, un r\u00e9gimen muy riguroso: no se come m\u00e1s que arroz y fideos cocidos en agua: algunas veces cuando el enfermo est\u00e1 muy estre\u00f1ido de vientre, se le da el caldo de yerbas cocidas sin ning\u00fan condimento. Tambi\u00e9n se les dan frutas ac\u00eddulas, frutas confitadas y pasas: en los grandes calores se les da una limonada muy ligera, una taza de buen caf\u00e9, y un bizcocho todos los d\u00edas. Ellos no toman por bebida m\u00e1s que el agua apanada, y siguen este r\u00e9gimen riguroso hasta los cuarenta d\u00edas de la enfermedad inclusive: despu\u00e9s se les permite el caldo de pollo, de carnero, y todos los alimentos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto a este sacerdote, como al c\u00f3nsul general de Inglaterra en Alejandr\u00eda, se le deben la idea, que tuvo cierto \u00e9xito, de dar fricciones con aceite de oliva por el cuerpo del enfermo, con el fin de hacerlos sudar, sin llegar a saber nunca que dicho aceite era un perfecto repelente de las pulgas, algo que ya he comentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya los jud\u00edos eran el colmo, que para eso eran el \u2018Pueblo Elegido\u2019, as\u00ed que tomaban un cocimiento de pepino, cidra, corteza de lim\u00f3n y naranjas de Sevilla (ver\u00eddico) y para terminar, algunas veces, se beb\u00edan sus propias orinas, extremo este documentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Lavedan desaconsejaba el famoso <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/vinagre-de-los-cuatro-ladrones\">vinagre de los cuatro ladrones<\/a>, del que tenemos un trabajo, dando el siguiente razonamiento: \u201c<em>Debo quitar al vinagre profil\u00e1ctico \u00f3 preservativo, de otro modo llamado de los cuatro ladrones, parte de su fama adquirida sin raz\u00f3n, pues no tiene m\u00e1s virtud preservativa que el vinagre com\u00fan, y no hace m\u00e1s que este contra el contagio. Las cualidades que he atribuido \u00e1 todo vinagre en general, le convienen tambi\u00e9n, pero nada m\u00e1s<\/em>\u201d. Aconsejaba seguir la misma dieta que para las fiebre p\u00fatridas, de modo que ve\u00eda bien tomar cerveza bien fermentada y el vino templado para los d\u00e9biles y convalecientes, de modo que al menos el desgraciado\/a mor\u00eda en \u2018estado de gracia\u2019 o perdida la conciencia por el alcohol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Rusia tomaban otra bebida, que la cerveza ol\u00eda a alemanes y eran enemigos naturales desde siempre, esta vez podr\u00edamos decir que era una bebida \u00e9tnica, el kuas, una especie de cerveza hecha con pan de centeno que se fermentaba, una vez tostado, con az\u00facar y agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero bueno ser\u00eda conocer de qu\u00e9 forma se precav\u00edan contra la enfermedad, sobre todo las infraestructuras sanitarias gastron\u00f3micas que se legislaban porque, al ser poco conocidas, pueden arrojar mucha luz en el tema que nos ocupa y que incomprensiblemente otros han dejado de lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta interesante leer las instrucciones que se daban, a modo de leyes, para precaverse de la peste y el modo de actuar una vez declarada, en este caso las propuestas por el m\u00e9dico Juan D\u00edaz Salazar en el a\u00f1o 1756, siendo rey de Espa\u00f1a Fernando VI, que son muy minuciosas y que nos pueden dar una idea muy precisa de lo ca\u00f3tica que pod\u00eda llegar a ser una ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su apartado titulado \u2018Medios de precaver de la peste \u00e1 una cuidad, villa \u00f3 lugar\u2019, en sus art\u00edculos V y VI, cuenta la forma de blindar el lugar contra los contagios de la siguiente forma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>V. Qualquiera forastero que quiera entrar en la ciudad, no pueda, ni se le permita, si no muestra testimonio fiel y verdadero de la parte de donde viene, y en que permaneci\u00f3 por lo menos un mes. <\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em> Los testimonios no solo han de venir firmados del escribano, sino tambi\u00e9n del cura del pueblo; y el escribano que asista \u00e1 la puerta ha de conocer \u00e1 alguno de los referidos \u00f3 su firma, porque si no hay muchos enga\u00f1os que dan lugar \u00e1 graves inconvenientes. Por no haberse tomado esta precaucion en algunas ciudades amenazadas de peste, se contagiaron por las ropas, vestidos y mercaderias que ven\u00edan de pueblos infestados<\/em>\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este articulado es importante porque al cerrar el lugar tambi\u00e9n se prohib\u00edan la importaci\u00f3n de los bastimentos, tan necesarios para todos<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, \u00a0y tuvieran dificultad para ser repartidos y que llegara a toda la poblaci\u00f3n, pero sigamos porque la prisi\u00f3n en la que se convert\u00edan las ciudades, bajo leyes marciales, hac\u00edan de ellas, con el hambre a\u00f1adida, \u00a0un martirio constante para sus pobladores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con relaci\u00f3n a los alimentos, en concreto en su art\u00edculo X, dec\u00eda lo siguiente: \u00ab<em>Habr\u00e1 adem\u00e1s en cada puerta una o dos personas honradas que vean y toquen todo lo que entrare para abastecer la ciudad, de trigo, cebada, le\u00f1a, paja, etc. despu\u00e9s de averiguar de d\u00f3nde viene: y a todo ha de estar presente el escribano<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siguiente art\u00edculo dec\u00eda que en el lugar se deb\u00eda proveer con tiempo de pan, carne, aves, vino y \u201c<em>cosas de regalo<\/em>\u201d, mandando que nadie vendiera cosa alguna a los forasteros, \u201c<em>porque si llegase a escasear, habr\u00eda mucha dificultad en traerlo de fuera<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segu\u00eda haciendo la advertencia de intimidar al personal sanitario (m\u00e9dicos, cirujanos, boticarios y sangradores), para que ninguno se ausentara de la ciudad, ni a\u00fan para visitar a alg\u00fan enfermo fuera de ella, sin orden expresa de la Junta; dicha intimidaci\u00f3n, he llegado a leer en otros tratados, que hasta se les prohib\u00eda ejercer la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nombraba un m\u00e9dico por diputado de las carnicer\u00edas para, siempre en compa\u00f1\u00eda de la justicia, inspeccionara la carne y su calidad, siendo la considerada en malas condiciones o mortecina desechada y destruida, aconsejando mejor la carne de caza fresca<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fruta se inspeccionaba y se investigaba de donde ven\u00eda, teniendo una gu\u00eda firmada del cura, el alcalde y el escribano del pueblo de procedencia, una vez conforme de no venir de un lugar infectado se proced\u00eda a reconocimiento, si no era buena se destru\u00eda para que nadie pudiera comerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el pescado hab\u00eda discrepancias dependiendo la autoridad m\u00e1xima sanitaria, los hab\u00eda que no los admit\u00edan por considerarlos da\u00f1osos, tanto el fresco como el curado. Se suprim\u00eda la Cuaresma en tiempos de peste, permitiendo solamente el qu\u00e9 \u201c<em>sea con orden del m\u00e9dico que aconseje el modo de conservarlo, y el lugar donde se ha de vender, y que los residuos de las lavaduras tengan vertiente para que no se estanquen en las plazas y en calles<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nombraban uno o dos diputados para que por las noches visitaran posadas y mesones para saber los hu\u00e9spedes que ten\u00edan, cuando llegaron y de donde, en caso de enga\u00f1o se castigaba con severidad, que no era precisamente un tir\u00f3n de orejas ya que pod\u00eda llegarse hasta la condena de muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro diputado se encargaba de visitar las ventas cercanas a la poblaci\u00f3n para examinar qui\u00e9n hab\u00eda estado (durmiendo, comiendo o bebiendo), inspeccionaba las camas para ver si estaban limpias, prohibiendo que no se admitiera a nadie enfermo o \u201c<em>de mal color<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llama la atenci\u00f3n la siguiente recomendaci\u00f3n: \u201c<em>Fuera de que los que se ausentan son regalones, perezosos, in\u00fatiles para trabajar y tratar del gobierno de la rep\u00fablica y del hospital; y desahogada de ellos la ciudad queda menos gente en que se encienda el fuego, y si se mueren muchos, siempre quedan vivos los ausentes para volver \u00e1 poblar la ciudad. De esta ausencia resulta otra ventaja, pues siendo menos la gente en el pueblo estar\u00e1n m\u00e1s baratos los bastimentos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez declarada la epidemia se nombraba un m\u00e9dico \u201c<em>docto y caritativo<\/em>\u201d en el hospital<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, as\u00ed como un cirujano, dos barberos, un boticario \u201c<em>rico y ajustad<\/em>o\u201d, un capell\u00e1n, confesores y enfermeros, los cuales eran advertidos que se les aplicar\u00edan severas penas si entraban en el pueblo o si trataban o comerciaban con personas ajenas al hospital. Es evidente que a estos h\u00e9roes a la fuerza deb\u00edan ser recompensados espl\u00e9ndidamente \u201c<em>porque no hay dinero con que pagar a los que con valor se entran en medio de tal peligro<\/em>\u201d y para quitarles la tentaci\u00f3n de salir fuera de sus lugares de trabajo y descanso se les daba raci\u00f3n de regalo y de sustento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enfermeros, aparte de dar los medicamentos, eran los encargados de alimentar a los enfermos, teniendo a su cargo entre treinta y cuarenta enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra anotaci\u00f3n importante era la siguiente: \u201c<em>Se pedir\u00e1 licencia para que todos los que vivan apestados coman carne todos los d\u00edas del a\u00f1o<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque sea por mi parte una irreverencia y una broma cruel el pensar o imaginar la moda sexi impuesta a los sacerdotes a modo de travestis cuando cuenta: \u201c<em>Quando confiese \u00e1 algun enfermo est\u00e9 algo separado de la cama, use con acuerdo del m\u00e9dico de remedios contra el contagio lleve vestidos cortos que apenas cubran las rodillas, y muy ce\u00f1idos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo la higiene, la matanza de animales dom\u00e9sticos y las explosiones para alejar los miasmas cuando dice: \u201c<em>M\u00fadese todos los d\u00edas, si puede ser, la ropa interior, y que se sah\u00fame antes, y lo mejor ser\u00e1 azufrarla. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>M\u00e1tense los perros y gatos, porque en el pelo pueden traer f\u00e1cilmente el contagio, y pasarle de unas casas \u00e1 otras por los tejados. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Disp\u00e1rense algunas escopetas cargadas de p\u00f3lvora para que su explosi\u00f3n rompa el aire y consuma los h\u00e1litos malignos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo seguimos con la alimentaci\u00f3n, se pensaba que era importante para no ser infectado y as\u00ed se recomienda la elecci\u00f3n de una buena comida, evitando toda la que se pudra con facilidad, recomendaban especialmente frutas agridulces, ech\u00e1ndoles zumo de lim\u00f3n a todas las comidas, desaconsejando las ensaladas y verduras, a excepci\u00f3n de las lechugas, escarolas y las borrajas bien cocidas, que se deb\u00edan ali\u00f1ar con az\u00facar y vinagre. Un buen preservativo de la peste eran los ajos, aunque \u201c<em>por su mal olor es rara la persona delicada que los come solos, y as\u00ed s\u00f3lo sirven para sazonar la comida<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se aconsejaba comer carnes asada con zumo de lim\u00f3n, sin abusar de la diversidad de alimentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bebida deb\u00eda ser proporcional a la comida, tomado en verano bebidas fr\u00edas y el agua hervida previamente, sin llegar a estar heladas, y siempre con unas gotas de lim\u00f3n. El vino deb\u00eda consumirse con moderaci\u00f3n, aconsejando que en verano se tomara aguado porque \u2018encend\u00eda mucho\u2019, exceptuando de tomarlos a aquellos que eran d\u00e9biles o por la edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima recomendaci\u00f3n, para mi anacr\u00f3nica, era el vivir con alegr\u00eda, para cachondeos estaba la cosa, dedic\u00e1ndose a diversiones \u2018decentes\u2019, en especial la m\u00fasica, ya que \u201c<em>compone al \u00e1nimo, y destierra el miedo y la tristeza que son las pasiones que m\u00e1s facilitan la entrada de la peste<\/em>\u201d, as\u00ed que como dir\u00eda una amiga: \u2018alucina vecina\u2019 con la sapiencia que ten\u00edan los galenos con la enfermedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para saber el desconocimiento general que se ten\u00eda s\u00f3lo hacer menci\u00f3n al m\u00e1s gran m\u00e9dico del Renacimiento espa\u00f1ol, ejemplo de todos por su sapiencia, Andr\u00e9s Laguna (1499-1559), que lleg\u00f3 a decir con todo el desparpajo que otro colega suyo se libr\u00f3 en Roma de la peste llevando un pedazo de solim\u00e1n (una especie de cosm\u00e9tico hecho a base de mercurio) del tama\u00f1o de una nuez debajo del sobaco izquierdo pegado a la carne, aunque parezca mentira es ver\u00eddico esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la peste no hab\u00eda matado al desgraciado que la padeciera ahora van las recomendaciones para alimentar a los apestados, que en poco difieren con lo ya expuesto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<em>En la peste conviene un alimento moderado para evitar la debilidad y decadencia de fuerzas, y poder expeler este veneno por sudor \u00f3 por alguna otra excreci\u00f3n<\/em>\u201d, as\u00ed comienza el m\u00e9dico D\u00edaz Salgado sus recomendaciones para continuar diciendo que normalmente se prefiere gallinas, capones, pavipollos, perdigones, pollas y carneros castrados, desaconsejando la vaca, el cordero, el tocino (debe entenderse que se refer\u00eda a la carne de cerdo), el cabrito y las aves de agua. Todo esto deb\u00eda ir acompa\u00f1ado con salsa de lim\u00f3n, agraz, agrio de cidras y acederas, debiendo comerse, preferiblemente, asado, para continuar diciendo que \u201c<em>tome<\/em> <em>buenas sustancias, panatelas, pisto y caldos espirituosos<\/em>\u201d, siempre acompa\u00f1ado, como no, de zumo de agraz o de lim\u00f3n, con lo que se llega a la conclusi\u00f3n de que los pobres no podr\u00edan sobrevivir con dichos men\u00fas. Para beber, en verano, los d\u00edas de mucho calor, agua de nieve fr\u00eda, hervida, pero si el enfermo estaba muy d\u00e9bil se permit\u00eda vino aguado, como vemos casi el mismo r\u00e9gimen que para no pillar la enfermedad. Para casi terminar se pod\u00edan comer huevos pasados por agua, ni duros ni blandos y como siempre un \u00e1cido. A la hora de la fruta solo se permit\u00edan las guindas, las naranjas, como no los limones, melocotones y finaliza con las camuesas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya es hora de despedir este monogr\u00e1fico dedicado a la alimentaci\u00f3n en \u00e9pocas de peste trascribiendo algo que le\u00ed en uno de los libros, el de Antonio Lavedan: \u201c<em>El que mira en este punto una ciudad sana, y se imagina que ha entrado en ella despu\u00e9s el contagio, puede, sin temor de enga\u00f1arse, decirse \u00e1 s\u00ed mismo: de tantos millares de personas robustas y sanas, de tantos Artesanos y Jornaleros, de tantos Ciudadanos honrados y \u00fatiles, de tantos Parientes, de tantos Amigos , y todos hermanos en Cristo, tantos y tantos pronto no existir\u00e1n! y dentro de pocos meses, parte cruelmente abandonados de sus Hijos, Hermanos, Maridos, Parientes, y de sus m\u00e1s queridos, parte de pena y por falta de socorro o de alimentos, morir\u00e1n casi al improviso, aunque en el d\u00eda disfruten buena salud! Aun en los mismos Lazaretos, que se han inventado principalmente para la salud de los pobres apestados, suceder\u00e1 otro tanto; y tal vez sin Sacramentos, sin quien les asista en aquel terrible paso, y desesperados por verse abandonados y huidos de todos. En tomando despu\u00e9s incremento la peste, es incre\u00edble como el terror asalta \u00e1 los que no tienen un gran valor, (y estos son los mas del Pueblo) al verse rodeados de muertos, al o\u00edr el sonido o al ver el feo aspecto de los carros, que llevan amontonados, unos encima de otros, los cad\u00e1veres de los apestados, y al temer que de un instante \u00e1 otro pueda suceder lo mismo \u00e1 quien se halla en buena salud. Es una muy penosa prisi\u00f3n, el deber estar encerrado en casa por algunas semanas \u00f3 meses, (tanto m\u00e1s si es por Orden del Magistrado): a\u00f1<\/em><em>\u00e1<\/em><em>dase \u00e1 esto las muchas necesidades que ocurren, y el no poder entonces contar mucho sobre los amigos, parientes, y conciudadanos, por la dificultad \u00e9 imposibilidad del comercio; de modo que al verse rodeados de tantos males suyos y ajenos, unos se vuelven casi locos, y otros se mueren, aun sin ser tocados de la peste<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> En el \u2018Tratado del gobierno pol\u00edtico de la peste\u2019 (ver Bibliograf\u00eda) se dice lo siguiente: \u201c<em>Hay tambi\u00e9n quien cree pueden ser \u00fatiles los tiros de Artiller\u00eda, escribiendo Levino Lemnio que la ciudad de Turnai fue con los frecuentes tiros de la misma libertada en poco tiempo de una terrible peste, por el movimiento y el olor impreso por ellos en el aire. Sea lo que fuese, es muy cierto que la p\u00f3lvora quemada con las debidas precauciones es un perfume de suma energ\u00eda y utilidad para las es de universal e incre\u00edble auxilio para las casas; pues el azufre es de universal e incre\u00edble auxilio para preservar del contagio, y para purificar los muebles y perfumar las habitaciones, por lo que es menester hacer una grande provisi\u00f3n de dicho mineral, y confiar mucho en su virtud en tiempo de peste<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> En el a\u00f1o 1199 se declar\u00f3 una epidemia de peste en C\u00f3rdoba, los galenos \u00e1rabes, siguiendo las ense\u00f1anzas de Averroes (1128-1198), mandaron oler frecuentemente a la poblaci\u00f3n orines de machos cabr\u00edos en tiempos de contagio, paseando por la ciudad manadas de ganado vacuno y lanar, con el objetivo de esparcir, con la agitaci\u00f3n, el olor con el ejercicio de estos, y atraer en sus pieles las part\u00edculas pestilentes sustentadas en el aire que posteriormente las trasportaban al campo para que se disiparan. Igualmente, con la misma finalidad, los s\u00e1rmatas, de origen persa, mataban perros y gatos hasta que se descompon\u00edan, intentando con el hedor de la podredumbre aplicar un ant\u00eddoto a su veneno. En Inglaterra, en \u00e9poca de Carlos II, tras una epidemia de peste en la ciudad de Londres, y por dictamen de los m\u00e9dicos, se mandaron abrir todas las cloacas de la ciudad, diciendo posteriormente que esta desapareci\u00f3 despu\u00e9s de haberse llenado el aire de olores hediondos. Joaqu\u00edn de Villalba (ver bibliograf\u00eda), p\u00e1g. 29 y 30 de su tratado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> M\u00e1s expl\u00edcito sobre la eliminaci\u00f3n de los perros y los gatos era Luis Antonio Muratori (ver Bibliograf\u00eda) al decir<em>: <\/em><em>\u201c<\/em><em>Por esto en tiempo de peste conviene remediar el da\u00f1o que pueden causar los perros y gatos, llevando en su piel \u00e1 las casas y personas sanas la infecci\u00f3n recogida en otra parte, como nos lo aseguran Marsilio Ficino, Guillermo Grattarolo y otros. Por lo que suelen las ciudades bien gobernadas publicar entonces Edictos para que se maten los citados animales; y en otras se ha pagado alguna vez doce \u00f3 catorce reales por cada perro muerto; como fuese de otros. Debi\u00e9ndose, sin embargo, observar que en el 1630, por haber muerto \u00e1 tantos gatos en Padua, estuvo dicha ciudad y su territorio en los dos a\u00f1os siguientes, sujeta \u00e1 una terrible cantidad de ratones: seria m\u00e1s seguro que solo se mandase que todos guardasen con cuidado, aun por propio bien, sus gatos y perros, dando facultad y orden de matar a los que saliesen de sus casas y vagasen por las calles y casas ajenas. Se puede usar m\u00e1s rigor con los perros de la ciudad, porque su vida regularmente importa poco al p\u00fablico, y seria necedad querer \u00fanicamente por lujo aventurar la propia vida y la ajena<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Dec\u00eda Lavedan en su Tratado de las enfermedades epid\u00e9micas (ver Bibliograf\u00eda): \u201c<em>El origen de la peste de Marsella dice Mr. Didier que se puede atribuir al clima, \u00e1 la estaci\u00f3n, al aire, \u00e1 los vientos y a la esterilidad. El a\u00f1o de 1719 fue est\u00e9ril de granos, de aceite y de vinos: los calores fueron excesivos, las lluvias continuas sobrevinieron \u00e1 los calores del est\u00edo, y los vientos del ouest soplaron con violencia. Estos des\u00f3rdenes, seg\u00fan Mr. Didier, causaron en los cuerpos el miasma que inficion\u00f3 la ciudad de Marsella. Los alimentos y la abundancia de malas frutas la hicieron aparecer y multiplicarse: en este mismo a\u00f1o much\u00edsimas personas murieron de peste, \u00f3 \u00e1 lo menos los accidentes que ellas experimentaron eran los s\u00edntomas de las fiebres pestilenciales<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Sobre el aceite de oliva y su cualidad preservante contra la peste contaba lo siguiente: \u201c<em>Ahora expondremos, dice Mr. Desgenettes, algunas pruebas reunidas sobre la eficacia del aceite.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En un a\u00f1o en que la peste se llev\u00f3 en el Egipto alto y bajo un mill\u00f3n de hombres, no hubo ejemplo que ning\u00fan aceitero fuese acometido de esta enfermedad: lo mismo se observ\u00f3 en T\u00fanez, y de all\u00ed naci\u00f3 la primera idea de emplear el aceite como preservativo y como remedio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En 1793 veinte y dos marineros Venecianos estuvieron durante veinticinco d\u00edas enteros en una pieza h\u00fameda de un cuarto bajo con tres apestados que murieron: la untura con aceite salv\u00f3 \u00e1 los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En el mismo a\u00f1o tres familias de armenios, la una de trece personas, la otra de once, y la tercera de nueve, se valieron del mismo medio: trataron \u00e1 sus parientes apestados, y no<\/em> <em>contrajeron el contagio aunque dorm\u00edan en las mismas camas, y ten\u00edan, por decirlo as\u00ed, continuamente entre sus brazos \u00e1 aquellos infelices.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En 1794 una pobre mujer estuvo encerrada en un cuarto con trece apestados: tuvo cuidado de ellos, y mediante las unturas <\/em>(de aceite)<em> qued\u00f3 libre del contagio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una familia de Raguseos tuvo el mismo a\u00f1o dos apestado: s\u00e9 ba\u00f1\u00f3 casi en el aceite, y quedo libre de todo mal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Finalmente, en el d\u00eda es este un uso aprobado y generalmente seguido en Esmirna.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En seguida de estas observaciones se hallan aun algunos avisos que tratan particularmente de la necesidad de administrar prontamente las fricciones con aceite \u00e1 los apestados; cinco \u00f3 seis d\u00edas de atraso hacen este medio enteramente in\u00fatil<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> En el a\u00f1o de 1650 hubo peste en Murcia, y para evitar que se contagiase Madrid, se mando poner a cada puerta un consejero de los diferentes consejos supremos, un regidor de la villa, un vecino de Madrid, un escribano y un alguacil para que no permitiesen entrar a nadie que pudiese traer el contagio. Despu\u00e9s paso la peste a Sevilla, y se aumentaron las precauciones poniendo patrullas de a caballo en toda la circunferencia para que no se acercase ninguna persona sospechosa. En el a\u00f1o de 1597 hubo en Madrid un principio de peste y se mandaron enterrar fuera unos cad\u00e1veres, apestados: cuatro sepultureros encargados de esta operaci\u00f3n les quitaron los vestidos para aprovecharse de ellos, y el Conde de Miranda, Presidente del Consejo, los mand\u00f3 ahorcar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Leer mi trabajo en <a href=\"https:\/\/www.historiacocina.com\/es\/tag\/reglamento-de-sanidad\">http:\/\/www.historiacocina.com\/es\/tag\/reglamento-de-sanidad<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> En la peste de Marsella se vest\u00edan los m\u00e9dicos de tafilete de arriba abajo poni\u00e9ndose botas de lo mismo, cubr\u00edan toda la cabeza con esta misma piel dejando los ojos dos cristales, y en frente de la nariz sobresal\u00eda para la respiraci\u00f3n como otra nariz muy grande puesta en la m\u00e1scara, la cual llenaban de plantas arom\u00e1ticas: creemos que ser\u00e1 mejor el uso del hule de otro cualquier encerado.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1lvarez Guerra, Juan: \u2018Nuevo diccionario de agricultura, te\u00f3rico-pr\u00e1ctica y econ\u00f3mica, y de medicina dom\u00e9stica y veterinaria\u2019. Tomo X. Imprenta y Librer\u00eda Ignacio Boix. Madrid 1844.<\/p>\n<p>D\u00edaz Salgado, Juan: \u2018Systema physico-m\u00e9dico pol\u00edtico de la peste, su preservaci\u00f3n y curaci\u00f3n para el uso \u00e9 instrucci\u00f3n de las diputaciones de sanidad de este reyno\u2019. Imp. Sanz. Madrid 1756.<\/p>\n<p>Estiche, Joseph: \u2018Tratado de la peste de Zaragoza en el a\u00f1o 1652\u2019. Edit. Imprenta Diego Zabala. Pamplona 1655.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez de Larrea, Juan Antonio: \u2018Epidemiolog\u00eda espa\u00f1ola o historia cronol\u00f3gica de las pestes y epizootias\u2019, Tomo I. Imp. Ferm\u00edn Villalpando. Madrid 1803.<\/p>\n<p>Lavedan, Antonio: \u2018Continuaci\u00f3n de las enfermedades epid\u00e9micas, p\u00fatridas, malignas, contagiosas y pestilentes\u2019, Cuarta parte, Tomo II. Imprenta Real, Madrid 1802.<\/p>\n<p>Mata Ripoll\u00e9s, Pedro: \u2018Refutaci\u00f3n completa del sistema del contagio de la peste y dem\u00e1s enfermedades epid\u00e9micas en general\u2019. Imprenta Pablo Riera. Reus 1834.<\/p>\n<p>Mercado, Miguel. Traducci\u00f3n del toscano de Baltasar Vicente de Alhambra Infanz\u00f3n: \u2018Instrucci\u00f3n sobre la peste\u2019. Zaragoza 1647.<\/p>\n<p>Muratori, Luis Antonio. Original en italiano y traducci\u00f3n an\u00f3nima. \u2018Tratado del gobierno pol\u00edtico de la peste, y del modo de precaverse de ella\u2019. Edit. Francisco Magall\u00f3n. Zaragoza 1801.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez de Villasan, Juan: \u2018Cr\u00f3nica del muy esclarecido Pr\u00edncipe y Rey don Alonso el onzeno deste nombre, de los Reyes que reynaron en Castilla, y en Le\u00f3n. Padre que fue del Rey don Pedro\u2019. Impreso en Casa de Tom\u00e1s de Guzm\u00e1n. 1597.<\/p>\n<p>Plenck, Jos\u00e9 Jacobo: \u2018Toxicolog\u00eda, o doctrina de venenos y sus ant\u00eddotos\u2019. Traducci\u00f3n del lat\u00edn de Antonio Lavedan. Imprenta Ferm\u00edn Villalpando. Madrid 1816.<\/p>\n<p>Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los p\u00e1rrocos. Extracto de una obra de Juan D\u00edaz Salgado, publicado en 1756 en Madrid por la Imprenta Sanz. N\u00fameros 200 y 201 del a\u00f1o 1800.<\/p>\n<p>Villalba, Joaqu\u00edn de: \u2018Epidemiolog\u00eda espa\u00f1ola, o Historia cronol\u00f3gica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias\u2019. Tomo I. Imprenta Ferm\u00edn Villalpando. Madrid 1803.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mi compa\u00f1ero de investigaci\u00f3n Roberto Xalabarder Coca Atenci\u00f3n, el presente trabajo va sin im\u00e1genes. 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