Historia del aguardiente o ron Mexicano: el chiringuito

Martha Delfin GuillauminDesde que era niña me ha gustado una canción que habla de un personaje llamado Juan Colorado, oriundo de Michoacán que pide charanda para brindar. La letra y la música invitan a la danza, pero, sobre todo, a tratar de saber qué es la charanda. Como también habla de Apatzingán y allí vivió de adolescente mi mamá, entonces, yo le pregunté a ella que qué cosa era la charanda y me dijo que se trata de una bebida muy fuerte que se toma por esos lares; luego, ya de grande, me enteré que es un aguardiente de caña y que de veras es de los brebajes que pegan, como se dice acá en México.

La caña de azúcar y los alambiques para destilar su jugo forman parte de la herencia española en la República Mexicana. Si bien la charanda es un aguardiente, reconocido como el ron de México, cuyo nombre proviene del llamado Cerro de la Charanda, voz p’urhépecha que significa tierra colorada, y que es importante porque allí estuvo la primera destilería virreinal para el jugo de caña en las inmediaciones de Uruapan, Michoacán, [1] hay que tener presente que al aguardiente se les llamaba chinguirito cuando era hecho en la entonces Nueva España.

Francisco Leandro de Viana, conde de Tepa, vizcaíno de origen, hacia 1781 escribió estando de vuelta en España, una Memoria sobre las bebidas de la Nueva España, sus efectos y sus gravámenes excesivos, documento manuscrito que se localiza actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid. En este documento, de Viana se refiere de manera harto peyorativa al chinguirito, en cambio, enaltece al pulque como bebida saludable. Lo curioso es que, en la Nueva España, este personaje era propietario de haciendas productoras de pulque puesto que se había casado con la dueña de varias de éstas, además, compró ranchos y pulquerías, por lo que se le reconocía como uno de los principales pulqueros del virreinato, comentan Clair y Lozano. Por cierto, antes de trabajar en la Nueva España como oidor de la Audiencia a partir de 1769, había sido funcionario en Filipinas y fue testigo de la invasión inglesa de 1760. De cualquier forma, por suerte, de Viana nos da la descripción del chinguirito en su escrito, y es que como estuvo prohibida su elaboración no ha quedado registro de cómo se hacía en los documentos de época:

El chinguirito es bebida venenosa, mortal, y destructiva de la salud de los indios, y el permitirla sería causa de la extinción de aquellos útiles vasallos.
[…] El chinguirito es un aguardiente de caña, de tanta o mayor fortaleza que el del vino: se hace por destilación de miel y agua en alambiques, cuyo mecanismo o explicación química de estas fábricas se puede ver en el grande diccionario, y en los autores que cita. En la Nueva España no se observan las reglas facultativas de estas fábricas, y es lo que hace más dañoso el uso del chinguirito. La abundancia de miel, su baratura, y cortísimo gasto de alambiques, dan facilidad para que en cualquiera parte se oculten los fabricantes de dicha bebida, y la hagan a poca costa con mucha utilidad en su venta: Una olla y una cazuela son los únicos instrumentos, con que las mujeres pobres de México fabrican el chinguirito en lo oculto de sus casas. [2]

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Digo yo Mariano Pérez, dueño de mulas, vecino de Tula, que recibí de don Antonio María Fernández diez y nueve barriles de aguardiente catalán, refino de un setenta y cinco por ciento rehenchidos, y bien acondicionados a mi entera satisfacción para entregar en México en el término regular y en la misma conformidad a don José Palacios Lasante de aquel comercio, que hecha mi fiel entrega me ha de pagar por la conducción a catorce pesos para cada carga. Ya lo referido me obligo con mi persona y bienes según práctica de comercio, en cuya fe firmo dos de un tenor para un solo efecto en Veracruz a 16 de octubre de 1775. [3]

Durante casi todo el período virreinal, estuvo legalmente prohibido hacer el chinguirito porque competía de forma ilegal con el aguardiente traído de España, en particular el catalán. Es curioso pensar que la producción del pulque sí estaba permitida y controlada por las autoridades españolas en el territorio novohispano, de hecho, se cobraba impuesto por su elaboración. El vino, el aguardiente, las bebidas fuertes regionales y el vinagre, si bien estuvo prohibida su elaboración desde fines del siglo XVI, se llegaron a producir, con permiso de la Corona española, en las provincias internas del norte del virreinato de la Nueva España porque era tierra de frontera con los indios belicosos que no se dejaban domeñar por los colonizadores hispanos. Eso explica que en Chihuahua esté Parral o en Coahuila se encuentre el bello poblado de Parras, también que en Sonora se haga la fiesta de la vendimia desde hace muchos años, que en Aguascalientes se celebre la Feria de San Marcos o que en la Baja California existan viñedos desde el tiempo que los dominicos estuvieron por esas tierras peninsulares en la segunda mitad del siglo XVIII.

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El origen y evolución de las redes comerciales para la venta de bebidas españolas al mercado novohispano y durante los siglos XVII y XVIII, tuvo que ver con la decisión del rey Felipe II en 1595, que prohibió la plantación de viñedos y producción de vinos en Nueva España. Tal situación permitió que al puerto de Veracruz llegaran vinos y aguardiente producidos en diversas regiones de España y comercializados mayormente desde la plaza comercial de Cádiz, para realizarlos en el mercado novohispano. [4]

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Remítame V.S. la causa formada por vendedora de chinguirito a María Luciana Zapata mujer de José Vicente Venegas tambor del Regimiento del Comercio de esta capital, en virtud de la cual la sentenció V.S. a un año de recogidas.
Dios guarde a V.S. muchos años México 8 de septiembre de 1794.
Branciforte. [5]

La producción y consumo del mezcal estuvo permitida desde mediados del siglo XVII en Guadalajara, capital de la Nueva Galicia, hoy Jalisco, según informa Teresa Lozano Armendares en El chinguirito vindicado, sin embargo, el chinguirito estuvo prohibido hasta fines del siglo XVIII, salvo en Yucatán donde sí se dio permiso de producirlo, venderlo y consumirlo. Pero en el resto del territorio novohispano, por medio del Juzgado Privativo de Bebidas Prohibidas, creado en 1754, se encarcelaba a los hombres y mujeres que estuvieran involucrados en su elaboración, venta, contrabando y/o consumo. Teresa Lozano Armendares comenta que el “contrabando de chinguirito era una actividad delictiva que de hecho no ponía en peligro la estabilidad social de la Nueva España. Se le consideraba como un delito menor, o, para decirlo más precisamente, como una mera infracción a un reglamento, por lo cual no es de extrañar que fuera tolerado por las autoridades.” [6]

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Pleito de dos indias. <… gastan en seguida el producto de las mercancías que se han vendido en el mercado para comprarse un vasito de chinguirito…>, Claudio Linati, Trajes civiles, militares y religiosos de México, 1828. [7]

Es interesante saber que en el Archivo General de la Nación de México o en los expedientes del Archivo General de Indias se pueden encontrar noticias acerca de las aprehensiones y de las disposiciones reales sobre su elaboración. Vale considerar que las primeras medidas concretas para prohibir la elaboración y consumo del chinguirito, según Hernández Palomo, las ofrece una Ordenanza de 1631, dada por el virrey de la Nueva España, el marqués de Cerralvo, “que pretendía poner fin a las funestas consecuencias, causadas por el consumo de esta bebida.” En consecuencia, el chinguirito se tomará, a partir de ese momento, “como fuente de todo tipo de males; de muertes repentinas y de matlazahuatl, al igual que se consideraba el consumo del guarapo y del tepache.” [8]

Aclarando lo anterior, es preciso señalar que el matlazahuatl era una enfermedad terrible, particularmente para los indígenas, una mezcla de hepatitis epidémica con tifoidea. [9] Sin embargo, el guarapo es, hasta la fecha, un agua preparada refrescante hecha con jugo de caña o de maíz, a la que se le añade pulque y miel, tradicional en los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. [10] El tepache es una bebida elaborada en una olla de barro con las cáscaras de la piña, a las cuales se les deja fermentar por dos o tres días; luego se le agrega el agua donde se hirvieron la panocha y la canela, reposa uno o dos días más y ¡de veras que sabe rico! Mi mamá lo hacía de vez en cuando para nuestro disfrute familiar.

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Abril. Año de 1766. Testimonio de consulta en que los capitanes, maestres y cargadores de los navíos de azogues acerca de la decadencia de precio que experimentaba el aguardiente de Castilla por abundancia de chinguirito. [11]

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Es constante que los aguardientes que vienen de esos Reinos nunca han alcanzado para el consumo anual de éstos, y que su falta la han suplido el chinguirito, y otras bebidas fuertes regionales. [12]

Seguramente, el permiso real de hacer el chinguirito a fines del siglo XVIII se hizo porque serviría de entrada económica a la Corona española que se hallaba en un momento de conflicto bélico con Inglaterra. Efectivamente, fueron casi tres siglos de prohibición, sin embargo, con la Real Orden del 19 de marzo de 1796, hecha en Aranjuez, se permitía la elaboración, venta y consumo del referido chinguirito.

La legalización del aguardiente de caña fue un proceso lento que consumió muchísimo tiempo. A lo largo de los años, las autoridades virreinales, encargadas de aumentar el erario y cuidar el orden público, establecieron diversas instancias de gobierno con el propósito de frenar y extinguir la elaboración clandestina de aguardiente. A pesar de la restricción, algunos particulares se empeñaron en demostrar las ventajas que acarrearía la producción, comercialización y consumo del chinguirito. [13]

El aguardiente de caña, llamado en Nueva España chinguirito, estuvo prohibido durante los tres siglos de gobierno español, en un principio atendiendo a motivaciones éticas, y después serían razones económicas las que se impusieron. Su autorización se daría por concesión real el 19 de marzo y 9 de diciembre de 1796. [14]

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Llegada al Puerto de Veracruz de 1498 barriles de aguardiente en 1786. [15]

En junio de 1796 el virrey marqués de Branciforte le hacía saber al monarca español que estaba dispuesto a cumplir su mandato de crear el estanco de chinguirito ya que el monarca había dado permiso de producirlo y consumirlo en la Nueva España el 19 de marzo de ese año. En una carta anterior de noviembre de 1795, este virrey recordaba que desde el año de 1529 se había prohibido su elaboración y consumo en la Nueva España por las razones que dieron los prelados diocesanos asentados en la colonia y los comerciantes desde España.Asimismo, le solicitaba su benevolencia y piedad para indultar a los hombres y mujeres presos por la elaboración, contrabando, venta y consumo del aguardiente de caña chinguirito.

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México 26 de junio de 1796 N. 303 Reservada. El Virrey, Marqués de Branciforte, avisa haber recibido por el Ministerio de Hacienda la Real Orden para estancar el chinguirito, acompaña copia de su respuesta, y pide a la soberana piedad del Rey se digne conceder el Real Indulto a los presos y sentenciados por transgresores de este punto. [16]

Creo que la elaboración de aguardiente de caña, el ron, no es sólo privativo del Caribe, aquí en México ha quedado una fuerte tradición de elaboración de este tipo de licor de caña. En fin, entre chinguirito y charanda, me quedo con ambos porque de seguro resultan muy sabrosos.


[1] Belén Gómez-Pereira, “5 bebidas poco conocidas de México”,

http://www.mexicodesconocido.com.mx/5-bebidas-poco-conocidas-de-mexico.html (Consultado el 7 de diciembre de 2013).

[2] Eduardo Flores Clair y Teresa Lozano Armendares, “Memoria sobre las bebidas de la Nueva España, sus efectos y sus gravámenes excesivos”, pp. 120-121, Cartones y cosas vistas, Historias Nº 39, octubre de 1997/marzo de 1998, pp. 117-148, DEH-INAH, México.

[3] Ramo Alcabalas, Caja 4186, expediente 22, 1775, AGN.

[4] Mario Trujillo Bolio, “Exportación vitivinícola española al mercado novohispano. Las redes de realización y sus circuitos mercantiles, 1790-1810”, p. 122, América Latina en la Historia  Económica, Revista de Investigación, volumen 20, nº 2, mayo-agosto, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2013, pp. 121-150.

[5] Ramo Indiferente Virreinal, Expediente 42, Acordada, Caja 1846, fechas 1794-1796, Archivo General de la Nación.

[6] Teresa Lozano Armendares, El chinguirito vindicado.El contrabando de aguardiente de caña y la política colonial, México, UNAM, 1995, p. 232.

[7] José Jesús Hernández Palomo, El aguardiente de caña en México, 1724-1810, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, Consejo Superior de Investigaciones  Científicas, 1974.

[8] Ibid., p.7.

[9] http://www.ciberjob.org/etnohistoria/peste.htm (Consultado el 9 de diciembre del 2013).

[10] “Diccionario de bebidas tradicionales de México”, México Desconocido,

http://www.mexicodesconocido.com.mx/diccionario-de-bebidas-tradicionales-mexicanas-1.html (Consultado el 9 de diciembre del 2013).

[11] Ramo Marina, Caja 3575, expediente 20, 1766, AGN.

[12] Archivo General de Indias, ES.41091.AGI/21.2.6//ESTADO, 25, N.10, Carta Nº 303 reservada, 26 de junio de 1796.

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/ImageServlet?accion=41&txt_id_imagen=1&txt_rotar=0&txt_contraste=0&txt_zoom=10&appOrigen=&cabecera=N

(Fecha de consulta 8 de diciembre de 2013).

[13] Eduardo Flores Clair y Teresa Lozano Armendares, “Memoria sobre las bebidas de la Nueva España, sus efectos y sus gravámenes excesivos”, p. 118, Cartones y cosas vistas, Historias Nº 39, octubre de 1997/marzo de 1998, pp. 117-148, DEH-INAH, México.

[14]  José Jesús Hernández Palomo, Op. cit., p. 9.

[15] Gazeta de México del martes 26 de septiembre de 1786, Tomo II, Nº 18, , Biblioteca Nacional de España,

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0004524568&page=5&search=pulque&lang=es (Consultado el 8 de diciembre de 2013).

[16] Archivo General de Indias, ES.41091.AGI/21.2.6//ESTADO, 25, N.10, Carta Nº 303 reservada, 26 de junio de 1796.

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/ImageServlet?accion=41&txt_id_imagen=1&txt_rotar=0&txt_contraste=0&txt_zoom=10&appOrigen=&cabecera=N

(Fecha de consulta 8 de diciembre de 2013).

3 comentarios en “Historia del aguardiente o ron Mexicano: el chiringuito

  1. Muy interesante tú información, justamente estaba buscando donde encontrar aguardiente aqui en Playa del Carmen donde vivo, es para preparar una tintura de hierbas, y realmente es muy difícil de encontrar, quizás la charanda sea más fácil de encontrar…gracias!!

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