Historia de la primera depuración del agua del mar, el pan y los presos

A mis hijos Celia Azcoytia y Nuño González, que me salvaron del naufragio, con amor

Que somos egocéntricos, que vemos el mundo desde el estrecho ángulo de nuestros ojos miopes es algo que nunca me cansaré de repetir, no solemos contextualizar los hechos pasados porque se nos hace difícil reconocer que a más que sabemos menos entendemos, incluso las cosas más simples nacen de otras tan complejas que pueden llevarnos hasta el génesis del todo, lo que me recuerda, de pasada, a una frase que me impactó hace ya muchos años del desaparecido astrónomo estadounidense Carl Sagan (1934 – 1996), que dijo: “Si quieres hacer una tarta de manzana partiendo de cero, primero tienes que crear el universo”, aunque algunos tengan la osadía de escribir sobre toda la historia de la gastronomía en no más de diez líneas.

Este año se cumplen doscientos de una noticia que para algunos pasará desapercibida, creo que a todos en general, aparecida en el periódico ‘Gaceta de Madrid’, página 591 de su hemeroteca del año 1818, donde cuenta la primera vez que se pensó en hacer depuradoras de agua, ese líquido indispensable para la vida y para la gastronomía de la que muchos ni hablan por no entender su importancia.

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Independencia_barcelona_siglo_XIX

A mi hija con todo mi amor

Leyendo un libro de mediados del siglo XIX, ver bibliografía, encontré una recopilación de los hechos más destacados ocurridos en Cataluña tras la sublevación e intento de segregación de esa parte de Europa, o dicho legalmente, la sedición de la región catalana del estado de España y que indefectiblemente siempre estará condenada al fracaso pese a la cerrazón de algunos que, como siempre, pescan en río revuelto jugando con las emociones más o menos catetas de los pueblos.

El problema de los habitantes en un cambio histórico tecnológico es el de la inadaptación de casi todos a la modernidad, pese a servirse de los adelantos de los que disfrutan, se aprovechan del progreso pero hay raíces, como una resaca marina tremenda, que los arrastra al pasado, a las costumbres sociales añejas y a los pensamientos más conservadores.

Como nuestro sitio es algo más congruente que las irresponsabilidades del presente de unos y de otros, de lo que me siento avergonzado por ser un europeísta convencido, voy a dedicar este trabajo de investigación a la alimentación, o la carencia de ella, en un momento histórico tan parecido al de hoy que hasta puede llegar un momento en el que no sabrá si escribo del pasado o del presente. Sigue leyendo

Portobelo: La historia de una feria comercial americana y su alimentación

En febrero de 2015 un lector me escribía, entre otras cosas, lo siguiente: “En el Panamá colonial se celebraban las mayores ferias del Nuevo Mundo, un intercambio de productos españoles y americanos. Estas ricas ferias (llamadas de Portobelo), según algún cronista se podía comparar solo con las de Venecia.

Traigo esto a cuento porque me gustaría que con su rigor historia nos (o me regalara) un artículo sobre esa rica feria y el intercambio de productos que allí se originaban”.

Ahora que estoy haciendo el estudio sobre la alimentación de los colonos y nativos en América, desmontando la conocida como ‘Leyenda Negra’ española, creo que es el momento de dar satisfacción a dicho lector, porque el presente trabajo entrará a formar parte, como complemento, de una larga serie que comenzó con el que lleva por título ‘Historia de los alimentos que llevaron los europeos a América’, por cierto lo más leído de nuestro sitio.

Un poco de historia.

Aunque sea someramente es imprescindible hacer una descripción del lugar, su orografía, clima, sanidad, etc. para hacernos idea de la importancia del sitio, su elección y posición geoestratégica, porque es ahí donde comenzaremos a desmitificar, como otras muchas cosas, los maravillosos tesoros y el bullicio que atraía en una ‘casi’ orgía de excesos y codicias al más puro estilo de las películas del Oeste Norteamericano, pero aquí sazonadas con tesoros escondidos, piratas rudos y sagaces que se enfrentaban a españoles que ‘rozaban la subnormalidad’ y afeminados (en el sentido peyorativo de la palabra, que soy respetuoso con todas las tendencias sexuales), robándoles lo que habían ‘hurtado’ a los indígenas y haciendo bueno el dicho de ‘quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón’, de forma que el villano se convertía en héroe y todos tan contentos, algo igual ocurre hoy, que no hay nada nuevo bajo el sol. Sigue leyendo

Historia de la gastronomía japonesa

A mi amigo Mitsuo Fuse con todo mi afecto

Observaciones previas:

No tendría sentido hacer este trabajo sin el concurso de mi compañera de años en el campo de la investigación gastronómica Cecilia Restrepo Manrique, de la que he aprendido tanto y a la que tanto le debo, como a mis otros compañeros que han pasado por este sitio, en especial a Martha Delfín Guillaumin, de modo que este estudio es un homenaje a la amistad que nos une pese a los miles de kilómetros de distancia que nos separan.

Allá por el año 2004, en unos de los primeros trabajos que me enviaba Cecilia, pude conocer los principios de la cocina japonesa y me supo enseñar el alma que ponen y el respeto que tienen por los alimentos los japoneses en un trabajo que tituló ‘Algo sobre la gastronomía japonesa’ y que se volvió a reeditar en el nuevo formato de esta revista en el año 2012. En ese mismo año un programa de radio muy bello uruguayo que se llama ‘Efecto mariposa’ me hizo una entrevista sobre la historia de una sopa de origen chino y que había evolucionado hasta hacerse ciudadana nipona, me refiero al ramen y de nuevo mi amiga Cecilia, que conoce muy bien el mundo oriental, me orientó sobre el espíritu que vive en las cocinas y ese algo más que no vemos cuando comemos algo y que nos lleva en las emociones, aún sin conocer su historia, a vidas y momentos muy difíciles de explicar, como si nuestro ADN reconociera ese sabor, porque en el fondo los alimentos o las recetas forman parte de la historia de la humanidad.

No me gustaría que siguiera si antes no leyó los dos trabajos reseñados y del que si cliquea sobre ellos podrá acceder sin salir de esta página, porque este estudio es hijo de ellos.

También existe otro trabajo escrito por el que suscribe del año 2007 que trata sobre la historia de los palillos para comer, muy simple porque entonces Internet iba tan lento que se tardaba en cargar varios minutos la página, pero que le puede ayudar, en parte, a entender todo el trabajo que se expone. Sigue leyendo

Historia de la alimentación, entre otras cosas, de las monjas de clausura de las Jerónimas

Tras leer el último trabajo de mi compañera Martha Delfín comentando un libro y que lleva por título Reseña del libro mexicano Mujeres construyendo un mundo: las recetas del Convento de Santa Mónica en Puebla, Rosa María Garza Marcué y Cecilia Vázquez Ahumada, que desde su publicación en  nuestro sitio tiene ‘record’ de entradas, me puse a investigar las reglas o estatutos de distintas congregaciones religiosas femeninas, llevándome muchas decepciones, sobre todo porque eran relegadas a un segundo plano dentro la las ordenes eclesiásticas y donde los hombres imponían su criterio en la mayoría de los casos.

El mundo mágico que algunos imaginan del convento de clausura llegó a convertirse, para muchas, en un verdadero infierno del que no podían escapar, si nos atenemos a las reglas que se imponían en aras de sacrificarse, no entiendo de qué o por qué, y donde el hambre en todos los aspectos, tanto físicos, afectivos o emocionales debieron hacer estragos en las mentes de aquellas pobres desdichadas que se habían auto condenado a cadena perpetua.

Sin más dilación paso a comentar y trascribir todo lo que he podido recopilar, que creo que es bastante, para hacernos una idea de la alimentación, o decremento de ella, de dichas mujeres, entre otras cosas… Sigue leyendo